Astronomía
Miércoles 25 de Junio de 2008
Cien años cumple el misterio que cayó del cielo

Richard García

El brillo del sol que comienza a asomar sobre los cielos de Siberia central es repentinamente opacado por una gran bola de fuego que se desplaza a gran velocidad. Cuando el objeto está a unos 8 mil metros sobre el suelo, una estruendosa explosión conmueve la región. Son las 7:14 del 30 de junio de 1908.

La onda de choque y el calor arrasan instantáneamente con 80 millones de pinos en un radio de 30 a 40 kilómetros

En Irkutsk, a mil kilómetros de distancia, los sismógrafos acusan el fenómeno, que alcanza una magnitud de 5 grados en la escala de Richter. Mucho más cerca, a 30 kilómetros de la zona del impacto, un grupo de pastores de renos que descansan en sus carpas sale disparado del suelo y uno de ellos, que termina colgado en un árbol, muere más tarde por las heridas. Es la única víctima conocida. "Todo a nuestro alrededor estaba envuelto en humo y niebla que venía de los árboles quemados caídos", contó un testigo a Eugene Krinov, quien recopiló sus entrevistas en un documento publicado en 1949.

La cantidad de polvo fino derivado de la explosión dio la vuelta al mundo. Existen también versiones de que el resplandor resultante produjo una gran luminosidad visible a miles de kilómetros.

Un lago como huella

Cien años después, el misterio que cayó del cielo no se ha resuelto.

En 1993, la revista "Nature" consignó una investigación liderada por Christopher F. Chyba del centro Ames de la NASA. Esa versión descartó la posibilidad de que fuese un cometa ya que, según comprobaron con una simulación, éstos se desintegran a mayor altitud que la del fenómeno de Tunguska. Apostaron, en cambio, por un asteroide de piedra de unos 30 metros de diámetro que se desplazaba a una velocidad de 15 kilómetros por segundo. La simulación mostró que se desintegraba aproximadamente a la misma altura que el objeto siberiano.

El año pasado, otra simulación realizada por los Laboratorios Sandia, del Departamento de Energía de EE.UU., determinó el poder liberado por la explosión en unos 3 a 5 megatones (la bomba de Hiroshima fue de sólo 15 kilotones y la de Nagasaki, de 21) y no los 10 a 20 megatones que estimaron mediciones iniciales. Para conseguir tal resultado habría sido preciso un objeto de mayor tamaño, menos frecuente en nuestro entorno, y con una huella de impacto también más grande. La probabilidad de ingreso de un objeto menor se ajusta con las estadísticas.

Un argumento esgrimido para descartar la teoría del asteroide es que no se han hallado restos del impacto. Pero eso podría estar a punto de cambiar. Desde 1991 investigadores italianos de la Universidad de Bolonia estudian la zona del incidente con sus equipos.

Su mayor hallazgo es que el lago Cheko, que no figura en mapas anteriores a 1908, sería resultado del impacto de uno de los fragmentos del asteroide que cayó a unos 8 kilómetros del epicentro.

Uno de los expertos italianos, el geólogo Luca Gasperini, explica a "El Mercurio" que las imágenes geofísicas que han obtenido del subsuelo del lago indican que, unos 10 metros bajo el centro, existe un contraste en la densidad. Esto es posiblemente debido a la presencia de un cuerpo cósmico o de un nivel del suelo que se encuentra compactado por el choque, que debería preservar la firma geoquímica del mismo.

Sostiene que si se excava abajo se podría encontrar la evidencia perdida. Pero admite que todavía no tienen presupuesto ni el permiso para hacerlo.

El geólogo advierte que si un fenómeno similar hubiese ocurrido en Santiago o Roma, las habría arrasado por completo. De hecho, si el asteroide hubiese caído 4 horas y 47 minutos más tarde, habría impactado directo sobre San Petersburgo, dejando cientos de miles de víctimas.

De ahí que comprender lo que realmente ocurrió en Tunguska también podría servir como señal de alerta frente a lo que podríamos esperar en el futuro.

1 Comentarios publicados
Posteado por:
GILMAR RAMIREZ LEYTON
29/06/2008 11:40
[ N° 1 ]

De niño alucinábamos con mi hermano (hoy ingeniero), acerca de la naturaleza de esta explosión en esas heladas latitudes. Más encima, decían que había mucha radioatividad en la zona. Vimos hasta una película, "La Zona", en que al final mostraban poderes telequinéticos de los niños que vivían en esa región. Mas encima, en la película protagonizada por Sean Connery, "Meteoro", hay una escena de un mongol que se encuentra en una carpa en la nieve, y después de iluminarse el cielo nocturno, cae un aerolito, generando una gran explosión, en una clara alusión al fenómeno de principios del siglo pasado.

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