Alexis Ibarra O.
A los 18 años, mientras visitaba los géiseres del Tatio, José Miguel Larenas sufrió un accidente que marcaría su vida . Se salió del camino para remolcar a unos amigos pero, al volver a la ruta, una gigantesca explosión elevó su auto varios metros, retorciendo los fierros y dejando su brazo izquierdo prácticamente colgando.
Tras varias operaciones en el extranjero, el brazo de Larenas pudo ser reimplantado y, aunque quedó más corto, su funcionalidad es bastante normal.
Ese terrible episodio también lo marcó en lo profesional y ahora, 15 años después, lidera un pionero proyecto acunado en la U. Santa María y que cuenta con el apoyo económico del Departamento de Defensa de EE.UU. a través de la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa (Darpa), que comprometió recursos para investigación y desarrollo.
Se trata de un complejo sistema (ver infografía inferior) que permite rastrear, despejar y remover minas usando una cuadrilla de pequeños robots . "La idea es evitar la intervención humana para hacer más eficiente el proceso y evitar víctimas", dice Larenas, quien oficia de gerente de la División de Robótica e Inteligencia Artificial en Separi, la empresa porteña que lo ideó.
Ahora trabajan en el desarrollo del "cerebro" que hace que los robots se comuniquen, se muevan sin detonar minas, rastreen el campo en forma eficiente y marquen en el mapa digital las minas que encontraron. Separi también trabaja en el diseño de los robots, pero fabricarlos requiere más recursos para investigación.
A Larenas le sorprende contar con apoyo extranjero y no tenerlo en el país . "Es un tema prioritario. Estamos atrasados para cumplir con la Convención de Ottawa y somos unas de las naciones con más minas en Latinoamérica", recalca.
Al coronel Álvaro Romero, secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Desminado Humanitario, le parece fantástico el proyecto de Separi y cuenta que les están dando facilidades para que hagan sus ensayos. Pero reconoce que su institución no posee dinero para apoyarlos. "No tenemos recursos para investigación y desarrollo. Nuestra prioridad está en las labores de desminado, compra de equipamiento y capacitación".
Cuerpo de élite
Los fondos que entrega el Gobierno -y que se han incrementado con el tiempo- se destinan a comprar maquinaria, indumentaria para los desminadores y para la complicada logística.
"En las islas del sur arrendamos helicópteros que están alertas en caso de accidente. Además, una buena parte de los recursos se destinan a pagar los seguros obligatorios para los desminadores", cuenta.
En Chile son 180 los funcionarios de la Armada y del Ejército que trabajan en labores de desminado. Uno de los pioneros fue el capitán Emilio Larenas (36) que inició su trabajo en Arica, en 2004. Ahora es el encargado de capacitar a las nuevas generaciones. "Las condiciones son bien distintas, ahora hay maquinaria, los campamentos son mejores y el conocimiento que hemos adquirido es de alto nivel".
El teniente Jorge Soto es un desminador. De a poco tuvo que contarle a su familia a qué se dedicaba. "Estoy consciente del riesgo, pero es un riesgo controlado. Siempre hay nervios y tiene que ser así, si te relajas puedes sufrir un accidente", dice.
La situación más crítica la vivió cuando debió ir al rescate de un boliviano que pasó ilegalmente al país y al cual le estalló una mina. "Teníamos que entrar rápido y sacar al herido. Es una adrenalina increíble, el corazón late a mil", cuenta.
Ser desminador "es un orgullo", asegura el subteniente Jorge Smith. "Se trata de un grupo selecto que debe tener buena condición física y mucha disciplina. No cualquiera puede serlo".
¿Hemos cumplido los compromisos?
En 2002 Chile suscribió la Convención de Ottawa, la que regula la tenencia, fabricación y distribución de minas antipersonales. Ella obliga a los países firmantes (155 hasta el momento) a eliminar las minas que mantienen en bodegas y limpiar los campos minados. La convención también exige educar a la población y crear programas de ayuda a las víctimas.
El país ha cumplido parte de su tarea: el 25 de agosto de 2003 finalizó la eliminación de 300.039 minas que mantenía almacenadas, dejando menos de 500 para su uso en instrucción e investigación. En agosto de 2004 se comenzó con el desminado y, hasta la fecha, se han eliminado cerca de 22.631minas antipersonales sembradas. Y aunque la convención no estipula remover las minas antitanques, las autoridades decidieron sacarlas también de nuestro territorio.
Pero aún quedan cerca de 100 mil minas en el territorio y es imposible cumplir con el plazo de 10 años (que concluye en 2012) para desminar completamente el país. El coronel Romero cree que será necesario solicitar una prórroga por otros 10 años. "El desminado es un trabajo complejo, que tiene sus tiempos. Personalmente preferiría solicitar el máximo de tiempo, y si podemos finalizar la tarea antes, mucho mejor", dice.
Cifras
60 a 100 millones es la estimación de minas que hay sembradas a nivel mundial.
80 países poseen minas antipersonales.
100 mil minas se extraen por año en el mundo.
1.000 años tomaría desminar toda la Tierra al ritmo actual.
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Posteado por: Francisco Javier Parra V. 08/07/2009 16:51 [ N° 1 ] |
El señor José Miguel Larenas, es un ejemplo de pararse ante la adversidad. Siguió la premisa de "lo que me dañó, enseñaré al prójimo que no se dañen". El lado oscuro del ser humano todavía es emplear minas personales para que alguien sea dañado en un supuesto enemigo. Lamentablemente no caen enemigos si no, amigos de la sociedad quedando dañado su cuerpo. Dejémonos de hacer trampa a nosotros mismos. Finalmente la Convención de Ottawa dio un frenazo para eliminar estas armas personales. Ya era hora |
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Posteado por: Gabriel Casa Cristo 10/07/2009 14:38 [ N° 2 ] |
Comparto la opinión del Señor Parra absolutamente. Creo que Larenas se ha levantado como el Fénix luego de estar al borde de la muerte para luchar en contra de estos elementos bélicos. Me llama profundamente la atención la declaración de Romero donde queda patente el nulo compromiso del Estado de Chile con iniciativas nacionales que nada tienen que envidiar a las extranjeras, pero como es usual en Chile, lo que viene de afuera es mejor, por emplear un eufemismo. |
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Posteado por: Elir Rojas Calderón 10/07/2009 15:37 [ N° 3 ] |
Conozco a José Miguel Larenas desde hace diez años, cuando comenzaba a estudiar en la USM y yo comencé a investigar sobre el problema de las zonas minadas, o como dice la ONU, contaminadas por minas antipersonal y también por restos de explosivos militares sin detonar. Ambas situaciones ahora reguladas por dos instrumentos internacionales jurídicamente vinculantes, la Convención de Ottawa (Ley en Chile desde el 2002) y el Protocolo V sobre Restos Explosivos de Guerra aprobado en mayo por el H. Senado. |
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Posteado por: Elir Rojas Calderón 21/07/2009 08:39 [ N° 4 ] |
Sr. Casa, tiene toda la razón, José Miguel se ha levantado de su accidente siendo muy joven, pero además con la nobleza de ayudar a otros para que no sufran las consecuencias de la irresponsabilidad y negligencia de quienes han dejado por décadas miles de proyectiles militares sin detonar al alcance de cualquier persona, especialmente niños. Los registros que hemos realizado con José Miguel por más de diez años nos muestran que sobre el 60% de estos accidentes han provocado la muerte y discapacidades permanentes en niños y jóvenes. |
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