Manuel Fernández Bolvarán
Los datos son conocidos. Los alumnos que hoy llegan a las universidades arrastran las debilidades propias de la formación escolar y buena parte de la deserción ocurre en el primer año, que es donde se concentran también los índices de reprobación de cursos.
Lejos de quejarse, varios académicos universitarios están trabajando en proyectos que buscan hacerse cargo de esa realidad y acercar los contenidos de una forma más atractiva para los alumnos. Claro que para eso es clave hablar en su idioma: el de la tecnología.
"El cambio metodológico que permiten las nuevas tecnologías apunta a dejar atrás el modelo clásico de clase magistral, donde el acento está en la figura del profesor, a otro donde lo central es el proceso de aprendizaje de los alumnos. Además, permite ampliar el espacio de aprendizaje más allá del aula", sostiene Eduardo Elósegui, experto en innovación educativa de la U. de Málaga que vino a Chile a participar en un seminario y un doctorado organizados por la U. Santo Tomás.
Es la idea detrás de varios proyectos que financia el programa Mecesup, de la División de Educación Superior del Mineduc, y que cuenta con una línea de apoyo a iniciativas de mejoramiento de los resultados docentes. En los últimos dos concursos se han impulsado 42 iniciativas en este eje.
1.486 millones de pesos ha entregado el programa Mecesup en sus últimos dos concursos (2007 y 2008) a proyectos destinados a mejorar la didáctica de los profesores universitarios.
Como si uno estuviera ahí
Sacarle provecho pedagógico a la realidad virtual de inmersión es el ambicioso proyecto que la Facultad de Ingeniería y Ciencias Geológicas de la U. Católica del Norte llevará a sus aulas en 2010.
La iniciativa surgió de la memoria de título del alumno de geología Jorge Jara y busca aprovechar mejor las salidas a terreno de esa carrera y de ingeniería de ejecución en metalurgia. "Como los alumnos son hartos y el tiempo para estar en terreno es poco, no todos hacen bien las actividades y se pierde mucho tiempo en conocer el lugar que se visita antes de sacar muestras", explica Jara.
Entonces, la idea es que los alumnos conozcan el terreno antes de ir. Ahí es donde entra la tecnología: a través de fotografías de los lugares, unidas con un software , se construye una imagen en 360° del lugar. Luego se traspasa esa "maqueta" a unos lentes especiales con los cuales los alumnos podrán explorar los sitios con el movimiento de su cuerpo. "Pueden avanzar, girar, mirar hacia arriba... es como si estuvieran ahí", explica Gloria Giacaman, directora de innovación docente de la facultad.
Hasta ahora sólo hay un modelo de un sitio cerca de Mejillones, pero la idea es hacer más en el segundo semestre. Para los ingenieros habrá maquetas de empresas, para que conozcan sus maquinarias y procesos antes de visitarlas.
Laboratorio a domicilio
Ana María von Chrismar dicta un curso de bioquímica para los novatos de Veterinaria en la Universidad Austral, que incluye hacer experimentos prácticos. "Pero era imposible trabajar con 130 alumnos en un laboratorio, no había cómo atenderlos personalizadamente y la mayoría terminaba dedicándose más a jugar que a otra cosa. Era una pérdida de tiempo y recursos", explica.
Para revertir esto, la tecnología fue clave: la académica se graba haciendo los experimentos, luego los sube a un sitio web y los alumnos, desde sus computadores, siguen las experiencias, sacan conclusiones y elaboran informes. ¿El resultado? La reprobación bajó de 28% a 20%.
"Así se cumple mejor el objetivo del curso, que no es que los estudiantes aprendan a trabajar en el laboratorio, sino que entiendan mejor los contenidos teóricos", dice Von Chrismar. Ahora, con los fondos Mecesup, esperan avanzar hacia una plataforma más interactiva, "como un videojuego".
La clase sigue por internet
En la Facultad de Ciencias Básicas de la Universidad de Antofagasta, siete profesores iniciarán en agosto un proyecto de b-learning , es decir, clases presenciales enriquecidas con material virtual. El modelo se trabajará en un curso de química para estudiantes de primer año de ingeniería, acuicultura, ecología marina, ciencias y pedagogía en biología.
"Queremos acabar con la idea de que la clase termina cuando los alumnos salen de la sala", dice la académica Tatiana Morales. Así, en un portal irán subiendo material adicional para cada lección con documentos, ejercicios en línea, un simulador de actividades de laboratorio y un sistema para hacer preguntas a los profesores.
Animando la ciencia
"Siempre me ha gustado dibujar", dice el biólogo Fredy Díaz, de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica de la Santísima Concepción. Una pasión que aprovecha en sus clases con un proyecto en que sus alumnos aprenden sobre células y moléculas con animaciones o biocartoons .
Para ello, Díaz y otras tres académicas analizaron los contenidos de biología celular de primer año, detectaron los temas clave y sobre ellos hicieron caricaturas en formato Flash. La idea es que, por ejemplo, si en la animación sale una célula intestinal se pueda hacer clic en ella y acceder a una animación "seria" que deben hacer los alumnos. "En vez de pedirles que los resultados de su investigación los presenten como un informe, deben hacer una animación", explica el biólogo. Con esto no sólo erradicaron el copy paste , sino que además "los jóvenes se entretienen y entienden más, porque para animar deben manejar muy bien los contenidos".
Galileos del siglo XXI
Hacer física de buena calidad y con mínimos recursos. Ese es el objetivo del proyecto "Experimentos de Galileo", de los profesores Francisco Vera y Rodrigo Rivera, del Instituto de Física de la U. Católica de Valparaíso.
La iniciativa se está aplicando en cursos de física de carreras como ingeniería y pedagogía con excelentes resultados. En un semestre, los alumnos avanzan 54% en sus aprendizajes, versus el 14% normal.
Los ingredientes de esta iniciativa son cinco: materiales simples, una cámara web, un computador, un liviano software creado por los académicos y una metodología especial. El profesor propone una situación (como la caída libre de dos objetos) y pide a los alumnos que predigan qué pasará. Luego se corroboran las hipótesis haciendo el experimento, que es grabado por la cámara web. Finalmente, el programa analiza la caída y arroja datos que permiten estudiar con precisión el fenómeno.
Para Vera, "esto muestra que la física puede ser entretenida y más real que sólo escribir fórmulas en la pizarra". Para facilitar aún más las cosas, tienen experimentos ya grabados en su página laplace. ucv.cl . "Ojalá que los profesores de colegios los usaran. Es todo gratis y con muy poco material podrían ver el 50% de los contenidos de física de enseñanza media".
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Posteado por: Marcelo López C. 26/07/2009 12:54 [ N° 1 ] |
¿Y a responsabilidad de los alumnos cuándo entra a las aulas? |
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Posteado por: Francisco Javier Parra V. 26/07/2009 14:43 [ N° 2 ] |
¿SALIDAS A TERRENO O PRÁCTICA VIRTUAL?, THAT IS THE QUESTION En la Universidad las salidas a terrenos son medianamente frecuentes, pero son necesarias. La Pedagogía en punta universitaria es la que la teoría inunda el pizarrón pero inmediatamente va acompañada de práctica. Una imagen equivale a mil palabras. Si esta práctica es virtual, mejor aún, acorta en tiempo ocioso. Los laboratorios Informáticos Universitarios tendrán que ampliarse para la capacidad de esta nueva práctica virtual o nueva enseñanza del siglo XXII. |
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Posteado por: Alfredo Patricio Núñez Núñez González 28/07/2009 09:21 [ N° 3 ] |
Buenos Días sr. Director: |
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