Agustín Squella
Viernes 07 de Marzo de 2008
Puro y simple pesimismo

Agustín Squella.jpg

Aquellos que están habituados a leerlas saben que las novelas respiran. De algún modo, aunque no siempre el mismo, las novelas respiran. Y para meterse en cualquiera de ellas, es necesario que tu respiración coincida con la del texto. Y si no coincide, tanto peor, porque seguro que la dejarás de lado. Pero lo sorprendente ocurre cuando tu respiración literaria, que no concuerda con la de la novela que empiezas a leer, se ajusta rápidamente a ésta y acaba capitulando del todo. Me imagino que una de las pruebas de que estás ante un buen novelista es que consiga hacerte respirar de una manera que no es la tuya.

Así me ocurrió con "No es país para viejos", de Cormac McCarthy, en la que está basada la película que ganó el Oscar a la mejor de 2007. El Oscar a la mejor película, a la mejor dirección, y también al mejor guión adaptado, un galardón fácil si la obra de McCarthy parece escrita casi como relato cinematográfico. Casi como si su autor hubiese sabido desde un comienzo que su espléndida novela iba a dar lugar a una inevitable y también soberbia película. Y si aconteció que mi respiración literaria luchó unas cuantas páginas con la muy diferente de la novela, rindiéndose fácilmente, el mérito es del autor de las 242 que acabé leyendo con deleite y con una admiración parecida a la reverencia.

Algo similar se experimenta frente a la película de Joel e Ethan Coen, exhibida con el título absurdo de "Sin lugar para los débiles", quizás porque los distribuidores consideraron que el título original en inglés podría ahuyentar al público de la tercera edad.

Tanto la novela como la película están narradas desde la perspectiva del sheriff Bell, quien considera su trabajo como "una guerra en toda la regla", aunque la sepa perdida. Ante los despiadados asesinatos que se multiplican en su apacible condado, declara "tener la sensación de que estamos ante algo que no habíamos visto nunca antes". "Y cuando digo que el mundo se está yendo al infierno -agrega todavía-, la gente sonríe y me dice que me estoy haciendo viejo".

Lo del infierno es preciso tomarlo aquí de modo literal, puesto que Anton Chigurh -el psicópata que interpreta Javier Bardem- no es tanto un personaje de la historia cuanto la idea de la encarnación del mal. Y no es necesario ser creyente para darse cuenta del alcance social de esta desoladora confesión de Bell: "Siempre pensé que cuando llegara a viejo Dios entraría en mi vida de una manera u otra. No ha sido así. Y no lo culpo. Si estuviera en su lugar tendría la misma opinión de mí que tiene él".

¿De qué otra manera puede entenderse una reflexión como ésa si los niños que socorren a Chigurh acaban disputándose los cien dólares que éste les da a cambio de la camisa que utiliza como torniquete al ser herido no por la policía, sino como resultado de un fortuito accidente de tránsito?

Visión conservadora de la violencia, con ribetes incluso apocalípticos, la de McCarthy acomodará a quienes consideran el delito como expresión del mal y no del conflicto, mientras que la película de los Coen muda esa visión en algo más parecido a puro y simple pesimismo.

10 Comentarios publicados
Posteado por:
luis flores
07/03/2008 08:56
[ N° 1 ]

No leí el libro. Y no puedo comparar entonces.

En lo que si concuerdo es en la ridiculez del título "Sin lugar para los débiles". Con éste la película pierde sentido y el final se hace difícilmente incomprensible.
Pero, no es la primera ni será la última película mal titulada para el mercado nacional.

Posteado por:
Alvaro Espinoza Soto
07/03/2008 10:05
[ N° 2 ]

Don Agustín,

Me agradó su explicación acerca de la sintonía (o falta de ella) entre el lector con el relato, empleando para ello la respiración y lo interesante es que tal fenómeno es aplicable a cada cosa, experiencia o a la interacción entre seres humanos, ¿qué hará que se produzca esta sintonía en determinados momentos y en otros no?.
Allí radica el misterio más esencial: uno no puede manejar esto, ocurre porque ocurre.

Pienso que la escena final en que intervienen los niños, tan urbanos y educados (ajenos al submundo de la historia), es uno de los momentos claves y más profundos de la película, el cómo la educación y la amistad se trastoca con la presencia del dinero.

Ahora, dentro del submundo y sus principios, otro de los mensajes claves es: si vas participar en esto debes jugar los principios de este submundo, es decir, si le haces caso a tu conciencia estarás perdido, como queda claramente demostrado en la intención de ayudar a "agua man" (así se lo denominó en los créditos).

Buena columna, muchas gracias.

Saludos

Posteado por:
Diego Vignoli Segré
07/03/2008 11:11
[ N° 3 ]

Don Agustín:

¿Cómo el delito puede ser explicado como expresión de un conflicto?
¿Conflicto de no entender lo que dice la ley, quizas?
Conflicto existe en una pugna en que dos partes tienen algo de razón. No es el caso del delito.

Don Álvaro Espinoza:
Ya me contó el final... No podré ir a verla....

Posteado por:
Jorge Roberto Mihovilovic Suárez
07/03/2008 13:07
[ N° 4 ]

La cinta es -en mi opinión- un inacabo espfuerzo por desmitificar uno de los ángulos más tristes de nuestra humanidad;
La penosa contradicción de nuestra "condición humana" no respeta nada, ni al "Miguelito" ni a Gerardo Rocha.

Posteado por:
roberto viera gonzalez
08/03/2008 04:39
[ N° 5 ]

Yo tengo la misma sensación del Sheriff Bell """tener la sensación de que estamos ante algo que no habíamos visto nunca antes""""".

Ayer matriculaba urgente a niños que pasan por la calle y que ya han estado en varias escuelas de la municipalidad. Y así pasan de curso. Urge ponerles notas buenas, para que los acepten en la otra escuela. Yo aún no tengo horario. El Lunes tendremos clases solo hasta las 9.30 pues celebrará la Municipalidad el día de la mujer.
Si. si. Yo pienso como el sheriff Bell. Y lo restante también """Y cuando digo que el mundo se está yendo al infierno -agrega todavía-, la gente sonríe y me dice que me estoy haciendo viejo"""".

No. yo no me estoy haciendo viejo. Ayer crucé Santiago en bicicleta aprovechando las excelentes ciclovías de Santiago y Ñuñoa. y ni me cansé. Pero, es verdad. Chile se está yendo al infierno. Por lo menos en educación. ¡Miren que comprarles cascos antibalas a los carabineros! La represión no hace otra cosa que aumentar la violencia. Yo, Presidente, me preocupo de lo que pasa en la sala de clases municipal. Atte. en xto. rvg.


Comentarios diarios del Evangelio. Digite en el google: roberto viera gonzalez.

Posteado por:
Alvaro Espinoza Soto
08/03/2008 10:41
[ N° 6 ]

Señor Vignoli [Nº3],

No es que le haya contado el final. Para ser más preciso, la escena de los niños ocurre casi al final, pero en rigor no es el final.

Si califiqué esa escena como clave y profunda, bueno, afortunadamente ese es sólo mi sentir personal y el relato tiene muchos otros del mismo nivel, es cosa de buscar y encontrar.

Además, esta historia no es de aquellas como "La decisión de Sophie", en donde había algo en reserva durante todo su desarrollo y sólo revelado al final y, claro, uno se iba del cine guardando el mismo secreto para que los próximos espectadores pudiesen experimentar el mismo impacto del final.

Dicho todo esto, lo animo a que vaya a ver a lo hermanos Coen, que siempre tienen algo que decir.

Saludos

Posteado por:
Gustavo Siau G
10/03/2008 09:37
[ N° 7 ]

Don Agustín,
Tal ves el gran mensaje del film es entender que este mal salvaje y brutal está en nosotros mismos. Es permanete y estructural.La personificación impecable del horror ilustrado en la película habita en nuetra especie, junto a la solidadaridad,la bondad, la preocupación honesta por los otros y no tiene épocas. No creo que en esta era en particular nos estemos yendo al infierno, más bien, siempre nos hemos estado yendo un poco al infierno.Sin desolación ni desesperación hay que aceptar nuestra condición y entrenarnos a diario para aprovechar, cuando se presenta el momento, de mirar el cielo rojizo de un atardecer campestre y reir por ser testigos de esa belleza.
Lo felicito por su columna.

Posteado por:
Paloma Ossandón
15/03/2008 11:27
[ N° 8 ]

El título de la columna es una autocrítica? jaja

Cariños Agustín!

Posteado por:
Agustín Squella Narducci
17/03/2008 22:30
[ N° 9 ]

A Paloma: A veces el pesimismo es una forma de cortesía.
El optimismo, sobre todo cuando es mucho, tiene para mí algo agresivo.
Con todo, lo interesante es que lo que en la novela de MacCarthy es un planteamiento para mi gusto conservador y apocalíptico de la violencia, en el caso de la película "No hay lugar para los débiles" se transforma en algo más aceptable y benigno: en puro y simple pesimismo frente al fenómeno de la violencia.
Saludos
AS

Posteado por:
Paloma Ossandón
19/03/2008 16:33
[ N° 10 ]

El optimismo, yo diría, que es una buena forma de hacer la vida grata. Ayuda a evitar situaciones cotidianas que son desagradables, de ahí hasta tragedias.
Y no es difícil tenerlo. ¿O sí?. No.

Email Contraseña

Archivo

      Agosto 2008     
Do Lu Ma Mi Ju Vi Sa
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30
31            

Los más comentados

Aunque es de noche

759 comentarios

Y ahora... el verdadero Allende

720 comentarios

Monumento para la Junta

609 comentarios

Ustedes se lo buscaron

557 comentarios

¿Se están ateniendo al "Manual" o...?

552 comentarios

Somos el país que somos

533 comentarios

Los más recientes

Alcance de nombre

2 comentarios

Acusación constitucional

12 comentarios

Precio de isapres

3 comentarios

¿Qué hacer con el dólar?

13 comentarios

Fallo sobre la píldora

33 comentarios

Nueva justicia del trabajo

3 comentarios

Actualidad de Jay Gatsby

8 comentarios
  • Blogs de Revistas