David Gallagher
Viernes 09 de Mayo de 2008
Secuencias verticales

Estoy en el MOMA, en Nueva York, en una cola para llegar a una misteriosa entrada que hay al fondo del pasillo: la entrada a un pequeño portal que normalmente da al patio de las esculturas. Algo bueno tiene que haber allí para que tanta gente haga cola, me digo con optimismo. Pienso en otras colas: la del bus, la de la inmigración, la de la comunión. Las colas que ahora se dan en los museos para ver alguna instalación a la que sólo se accede de a uno son como las de la comunión, pienso. Involucran una experiencia trascendente que es a la vez colectiva e individual.

Finalmente entro al portal, donde me encuentro con tres corridas de espejos: una, delante de mí, que tapa la vista al patio de las esculturas, y las otras a mis dos costados. Los espejos me multiplican incontables veces, hacia arriba y hacia abajo: hacia las cumbres del más allá y hacia el abismo. No sin vértigo, bajo o alzo la vista buscando mi última triple imagen, pero siempre hay otra más. Me acuerdo de Borges y su terror al efecto multiplicador de los espejos.

Mi yo diverso no es sino un invento de Olafur Eliasson, un artista de Islandia nacido en 1967, cuyas instalaciones están hechas para manipular nuestros sentidos. Más tarde, en la rotonda del Guggenheim, me encuentro con otra notable secuencia vertical. Esta vez son autos los que se repiten infinitas veces. Autos de verdad, que están colgados como cebollas de la cúpula del edificio. ¿Cuántos? Difícil saber, porque al subir por la rampa circular que bordea el costado del museo sólo se ven cuatro o cinco a la vez. De allí la sensación de una secuencia interminable: un taco vertical sin fin.

Los autos colgantes son parte de una exposición de Cai Guo-Qiang, un artista chino nacido en 1957 cuya obra ocupa el museo entero. Cai explora la delgada línea que, para él, separa la creación de la destrucción. Los autos han sido punzados por flechas luminosas que parecen hacerlos explotar. En un costado al subir la rampa hay numerosas réplicas de tigres, de tamaño natural, también perforados por flechas. Algunos tienen caras agónicas, pero otros parecen felices, y uno allí se da cuenta de que las flechas de Cai no son sólo para matar: son también las agujas de la acupuntura que sana y renueva.

Cai trabaja mucho con pólvora, un invento chino que originalmente tenía un uso medicinal, que sirve para detonar festivos fuegos artificiales, pero que también es un agente de la destrucción. En la exposi-ción hay videos de los efímeros "eventos de explosión" que Cai ce-lebra en diferentes ciudades, y están sus dibujos, compuestos de materiales que él hace explotar con pólvora sobre el papel. Pasando los tigres y subiendo más por la rampa, uno llega a una larga línea de lobos, también réplicas de tamaño natural, que corren con feroz energía, uno detrás del otro, hacia algo que, por la curva de la rampa, no vemos, hasta que eventualmente, al ir subiendo aún más, nos damos cuenta de que es un vidrio. Los lobos se estrellan con toda su frenética fuerza contra el vidrio porque, como nosotros, no lo habían visto.

Cai con sus lobos nos da una imagen que es, como todo lo que hace, ambivalente: una imagen de fuerza colectiva, pero a la vez de la fatal ceguera que puede acompañar a esa fuerza. Una metáfora de la China colectivista, y de la revolución cultural, que Cai rechaza pero también reivindica, porque la ve como la destrucción que antecede a la creación. Cai juega astutamente con la complejidad de la China actual, y con la esquizofrénica mezcla de codicia y temor con que la miramos. Su dialéctica de destrucción y creación ha calado hondo este año en Nueva York.

6 Comentarios publicados
Posteado por:
lisandro contreras radic
09/05/2008 09:13
[ N° 1 ]

¿Y qué tiene que ver la actual tendencia al feísmo y la mediocridad en la plástica con la comunión?
!Refláuta¡ las cosas forzadas de la vida...

Posteado por:
juan cristobal foxley detmer
09/05/2008 11:42
[ N° 2 ]

David.

Me encanta tus columnas son las de un Gran Dandy Universal, tus columnas siempre son entretenidas y ayudan mucho a ampliar los grados de consciencia estètica en este swamp cultural que es Chile.

Tus columnas me recuwerdan mucho a las de mi adolatrada revista New Yorker.

La verdad que en mi deseo aspiracional de ser una persona culta y exitoso como tu en el mundo de la finanzas. Suerte que no te quedaste con la autocomplacencia de la clase alta chilena.

Saludos
Juan Cristobal Foxley
Crisfoxley@yahoo.com

Posteado por:
Arturo Montes Larrai­n
09/05/2008 11:51
[ N° 3 ]

Yo vi el vidrio. Sin lobos.

Durante la UP mi esposa me exclamaba en el auto: "¡detente, tiene que haber algo allí para que haya tanta gente haciendo cola!". El silogismo sobresaltado me exasperaba pero en fin, donde manda capitana general no manda marinero particular. Yo y los niños esperábamos observando la belleza arquitectónica de la calle San Diego. Hasta que triunfante mi amada regresaba del museo con dos rollos de papel higiénico.

Posteado por:
Patricio Arturo Sánchez Lizana
09/05/2008 12:28
[ N° 4 ]

Sr.Gallagher:
Cuando venga de vuelta,empieze a imaginarse las colas de la up,para alla vamos;con la diferencia,que no se divisa ningún valiente que se atreva a poner orden.
En este país hay que restaurar el orden.

Posteado por:
Ricardo Abrines Benguria
09/05/2008 13:48
[ N° 5 ]

Con todo respeto, dsifrute mas los rolllos higénicos que los tigres.
Lo que son las cosas, no?

Posteado por:
Francisco Torres Pedot
09/05/2008 19:03
[ N° 6 ]

Debo reconocer que no soy experto pero no logro entender la información que se ha difundido en practicamente todos los medios respecto de la altura alcanzada por el hongo o la mal llamada columna de humo del Chaitén. Hablar de 20, 30 y hasta 35 Km (kilómetros) de altura no me cuadra con mis limitados conocimientos. Lo que sé es que la primera capa de la atmósfera, la tropósfera, tiene definida una altura de 10 Km. En esta zona se producen la mayoría de los fenómenos meteorológicos (vientos, nubes, lluvias). La estratósfera,que le sigue, se considera desde los 10 Km hasta los 25 Km (esta es zona de calma, en la parte más baja, las nubes irizadas). Luego la quimiósfera que llega hasta los 80 Km la zona del ozono y filtro ultravioleta. Yo quiero pensar que los periodistas han tomado cifras expresadas por los científicos en "pies"

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