Pedro Gandolfo
Sábado 21 de Febrero de 2009
Perdidos en Frankfurt

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Nunca iría a la Feria del Libro de Frankfurt. De hecho, la última feria que visité fue la de Buenos Aires, hace unos buenos 10 años. Estoy consciente de los beneficios de ellas: aproximan al lector a los libros, sirven de punto de encuentro entre los autores y el público, y entre aquéllos y las grandes casas editoriales; en las mejores, además, se incluyen conferencias y rondas de seminarios con real interés académico y cultural. Pero dejé de asistir (ni siquiera a la de Santiago) porque me producen (fuera del cansancio físico) pesadumbre. Sí, una melancolía que emana de algo esencial que sufren los libros al ser expuestos de ese modo. Le advierto, lector, que una tristeza semejante (aunque con menor intensidad) empiezan ya a producirme las librerías enormes, esas que pertenecen a grandes cadenas (Fnac o La Central, en Madrid; Gandhi o Ateneo, en Buenos Aires.) Me quedo, lejos, con las más bien pequeñas, atendidas por un librero discreto que no importuna con consejos ni tiene que consultar a cada rato una computadora para orientar al cliente: conoce sus libros como el buen pastor de los Evangelios a sus ovejas.

La tristeza de las ferias se vincula con una pesadilla que tuve algunas noches atrás, en la cual me encontraba perdido en una feria de libros gigantesca, laberíntica y asfixiante. Las enormes estanterías se repetían sin que pudiera orientarme, porque se parecían de tal modo unas a otras, que semejaban dirigirse perversamente a enloquecer. Buscaba unos libros que había comprado y extraviado (con pena) en algún punto desconocido, pero giraba sin destino ni ruta, y ninguna señal indicaba la salida. Porque alguna vez estuve perdido en el aeropuerto de Frankfurt (y dejé olvidada mi tarjeta de embarque, seguramente en una librería), al despertar pensé que esa feria de la pesadilla era la Feria del Libro de Frankfurt, nada más. La lógica de los sueños es misteriosa y nunca será plenamente descifrada.

No obstante, además de las razones circunstanciales, pienso que las ferias agudizan exponencialmente la sensación de que hoy no existen jerarquías. En ellas, miles o, mejor, cientos de miles de libros son expuestos promiscuamente, yuxtapuestos, arrumados, sin calificación ni singularidad. En una feria los libros se confunden, se uniforman, se hacen equivalentes, se convierten en precio y pierden valor. La pesadumbre que suscitan las ferias (y las librerías planetarias) se relaciona con una nostalgia por las jerarquías y, a la vez, por la conciencia de que hoy carecemos de los criterios, las certezas y la autoridad para establecer esas jerarquías. Estamos perdidos en Frankfurt.

4 Comentarios publicados
Posteado por:
Cristián Burr Cerda
21/02/2009 09:28
[ N° 1 ]

También no debiera olvidarse aquella feria en Cuba en honor y "dedicada" a Chile dónde hay libros censurados de Chilenos como Edwards, Lagas Ampuero, y, más encima,nuestra presidenta colabora para tomarse una foto con el dictador Raúl Castro quién cuál Quijote y su lanza "blande" el libro de Roberto Ampuero "Nuestros años verde oliva" indicando que "no hay censura" en Cuba.

No menos importante es que en ese lugar, sede de la feria, se ejecutó a personas que morían gritando "Viva Cristo Rey", según indica El Sr. Ampuero en el mismo libro.

Si nuestra presidenta y sus seguidores muestran tanto respeto y repudio en cuánto a execrar lugares como la Villa Grimaldi, ¿porqué no se es consecuente y no se manifiesta la misma indignación con el lugar de marras o al menos , se soliocita otro lugar para tan magno evento?

Otra situación vergonzosa y por supuesto que ningún "progresista" manifiesta su indignación y repudio.

Estas inconsecuencias adicionales a las ya manifestadas en otras cartas es lo que indigna y nos indica que el gobiermno actual "no es de todos los Chilenos"

Posteado por:
Ramón Zañartu Covarrubias
21/02/2009 14:26
[ N° 2 ]

En mi opinión, lo único frustrante al visitar las ferias de libros y las grandes librerías, es que jamás tendrá uno el tiempo necesario para leer tantos libros interesantes, pero también, me producen la gran alegría de estar rodeado por lo mejor que la literatura universal nos puede ofrecer con solo estirar la mano.
¡Pedro Gandolfo, haga caso omiso al librero inoportuno y sus reseñas no solicitadas!

Posteado por:
Daniel Beza Islas
21/02/2009 14:28
[ N° 3 ]

ja! ese relato de la pesadilla ahí entre medio! juaja. buena.

Si y la sensación puede verse aumentada en los pasillos de una feria, con cientos de personas desarrollando actividades precisas y caminatas pa todos lados... un ritmo que no pega con los libros... pero pa que tanta pena y melancolía, en Frankfurt tienes tú que darle sentido a la situación no más. Basta con partir por lo práctico, leer las indicaciones y seguirlas, ya en el avión podré pensar.

Posteado por:
Pedro Lista Carey
21/02/2009 15:18
[ N° 4 ]

Estimado Sr. Gandolfo: Qué placer leer su columna, y más aún, poder encontrar en los días que vivimos - tan llenos de seudo-modernismos como "CD's, DVD's, MP4, chips" y demás - a un ser humano amante de los libros, que es es capaz de soñar con una de sus Ferias !
Enhorabuena, señor, enhorabuena !

Comparto su punto de vista respecto a que la gran cantidad de volúmenes expuestos en esos sitios les quitan personalidad y los uniforman. Pero qué regocijo para el alma de un amante de la lectura, el asomarse a una Feria, echar un primer vistazo a las mesas repletas de llamativas portadas y disímiles temas ! Yo, personalmente, siento un entusiasmo como ante pocas cosas, incentivado por ese primer husmeo del aroma a libros nuevos, tan característico...!

Me sentí muy identificado con su escrito, cuando menciona la Feria de Buenos Aires, y especialmente por aquello de haberse sentido perdido en el aeropuerto de Frankfurt. Yo estuve una sola vez en esa ciudad alemana, y quedé abrumado por el enorme tamaño de su aeropuerto, por eso capté de inmediato lo que realmente quiso significar con "perdidos en Frankfurt"...

Yo resido en Córdoba, Argentina, donde todos los años tenemos en Septiembre una Feria del Libro muy buena, que si bien no puede rivalizar con la de B.A., sí es digna de visitarse, con precios promocionales que ponen las obras al alcance del bolsillo más modesto.
En fin, si llegara usted por estas tierras el próximo Septiembre, encontrará que en Córdoba tenemos una sucursal del Ateneo que es un verdadero oasis para espíritus sensibles como los nuestros !
Un cordial saludo

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