Las vacaciones han llegado a ser sinónimo de viaje. Escapar del trabajo y de la rutina se ha convertido en la orden del día. El afán de vivir un momento de plenitud, que en lo cualitativo se distinga del tiempo "normal", situado en el tiempo del verano, es una recurrencia que viene del origen de la civilización. Que el estío significa un cambio en la rutina pasó a adquirir un aire ritual y mecánico. Al estar obligados todos a ser feli-ces por "veranear", nos imponen una servidumbre, la orden de asumir una experiencia artificial, aunque sea a la fuerza.
En torno al verano se da con especial patetismo el afán de "viajar". Hay que moverse. Cada año a un lugar nuevo. El mundo se ha cubierto ya no sólo de cemento, sino de vías rápidas que acercan los destinos, aunque escasamente hagan más cercanos a los seres humanos. El viaje deviene en terapia, que muestra lo "diferente", una consigna de nuestro tiempo. Esto es más patético todavía, ya que, en el fondo, con el cuento de la "diferencia" se pasa de contrabando una única manera de mirar las cosas, en vez de la mirada espontánea, que supone un mínimo de disposición de aprender y la capacidad de crítica sin calificaciones rotundas. El viajero, que en realidad es turista, aquel que no sale anímicamente de su puntito de origen, que ve en cada lugar lo mismo y lo juzga según el criterio de si es o no es entretenido. Paul Bowles ha entregado una célebre distinción: viajero es quien se desplaza por el tiempo, sin atender al tiempo; el turista se apresura a regresar al poco tiempo. El viaje era también autoconocimiento (no autoayuda), distancia, un halo de desgarro; también la alegría que coexistía con la tristeza.
En los mitos originarios el viaje se relacionaba con la búsqueda de un núcleo espiritual, una fuente primordial. Cuando viajamos, no se debe perder esta orientación, aunque no sea más que un matiz levísimo. Había novedad en el viaje mismo. Hace 50 años se iba a recibir a los viajeros a las estaciones de tren, a los puertos. Mallarmé expresó la fragilidad de la experiencia del viajero en la historia humana: "Cree todavía en el adiós supremo de los pañuelos que se agitan".
La era técnica, de felicidad programada, ¿terminó con el viaje? Y no pretendamos no ser turistas; todos tenemos que hacerlo por ahí o por allá. Cuántas veces lamentamos no haber tomado un tour para entender mejor una catedral, un barrio, un paisaje. Sólo que tendría sentido con "ese algo" de la experiencia del viaje que quisiéramos rescatar. Algunos proponen, no sin sabiduría, el "viaje lento" y han establecido su decálogo. Entre otros mandamientos: elegir medios de transporte que no dañen el medio ambiente, como botes, bicicletas, trenes o caminar; disfrutar también del viaje, no sólo del destino; preferir siempre los destinos más cercanos a los más lejanos.
También, uno se puede inspirar en viajeros que alcanzaron a percibir el crepúsculo del viaje, como Luis Oyarzún, que caminaba (sí, a pie) entre los pueblos de Chile, escribiendo su diario, un documento sobre el Chile de los 50 y 60. Define el problema del viaje en nuestros días: "Otra vez las nubes ocultan la tierra, para provocar este particular acto místico de la vida moderna, la suspensión del hombre entre el ser del cielo y la nada del globo". En la primera página de sus "Memorias de otra existencia", al observar la pasarela de pasajeros de un barco en la segunda década del siglo, Rafael Gandolfo dice que "lo que siempre cautiva mis sentidos, son esas aguas que se divisan debajo de los tablones de madera, hinchándose y deshinchándose como lomos de serpiente". Quien pueda ver las cosas de esta manera, ya comienza a viajar.
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Posteado por: Irmela Eckermann Ludwig 24/02/2009 10:17 [ N° 1 ] |
Viajar con tiempo y deleite,también es leer ópticas diferentes. |
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Posteado por: Carlos Domeyko Vigneaux 24/02/2009 11:45 [ N° 2 ] |
Desde siempre, me gustò viajar. Lo asumo como una necesidad física y espiritual, es como respirar –dormir y comer. |
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Posteado por: pablo donoso gonzalez 24/02/2009 12:34 [ N° 3 ] |
viajar, mas bien desender, dejarse llevar por un río manso, a remo, y hacerlo frecuentemente para conocer a la gente de la rivera; saludarlos. Ojalá por el Maule que Don Rafael Gandolfo, aunque porteño conoció bien. |
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Posteado por: pablo donoso gonzalez 24/02/2009 12:37 [ N° 4 ] |
viajar, mas bien desender, dejarse llevar por un río manso, a remo, y hacerlo frecuentemente para conocer a la gente de la rivera; saludarlos. Ojalá por el Maule que Don Rafael Gandolfo, aunque porteño conoció bien. |
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Posteado por: Jorge Alvarado Robles 24/02/2009 12:52 [ N° 5 ] |
Viaje de vacaciones es sinónimo de escape. Escape de la rutina y del trabajo. Lamentablemente, la desconexión no es física, sino mental. El cambio de ambiente ayuda biológica y químicamente a hacer esta desconexión más rápido. Ese es el sentido. Así no importa el viaje, ni el destino, sino que importa el sentido.- No osbtante, me aprece que el concepto es, en parte, errado. Las vacaciones deben ser planificadas de modo que no produzcan impactos negativos. No tiene gracia viajar y disfrutar el viaje si el stress que implica pagar la primera cuota del prestamo en marzo va a superar los beneficios. Hay que procurar y planificar que el tiempo y dinero gastado en las vacaciones realmente importe descanso. En ese sentido, quizás, y más que un largo viaje, bien valdría la pena salir a pie, a recorrer lugares y conocer gentre. O incluso, quedarme en mi casa, leyendo buenos libros.- Esos que la rutina diaria y la vorágine de trabajo me prohibe.- Saludos.- |
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Posteado por: sr oreste assereto 24/02/2009 13:40 [ N° 6 ] |
Desde la niñez , y por ser de doble nacionalidad e viajado siempre. |
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Posteado por: Rodrigo Alberto Villegas Alarcón 24/02/2009 13:55 [ N° 7 ] |
Parafraseando a Thoreau, se podría decir que la mayoría de nuestros viajes, por no decir todos, consisten en dar una vuelta, y al atardecer volvemos otra vez al lugar familiar del que salimos, donde tenemos el corazón. La mitad del camino es entonces desandar lo andado. El viaje es en sí, uno de los más gratificantes actos que un hombre puede llevar a cabo, no sólo por el placer intrínseco que se descubre en el viaje, si no que por la experiencia de vida que aún el viaje más breve puede entregar. Para mí siempre ha sido un sueño acariciado el comenzar un breve paseo cerca de mi casa, para luego seguir y seguir y no volver nunca, "dispuesto a que sólo regresase a mi afligido reino, como reliquia, mi corazón embalsamado". Sin embargo es verdad que ninguna riqueza es capaz de comprar el necesario tiempo libre, la libertad e independencia que requiere el transformarse en viajero: las responsabilidades del trabajo y la familia constituyen cadenas que difícilmente alguien podría cortar, transformando el viaje, al menos para mí, en una utopía. Gracias Don Joaquín por la reflexión y saludos a todos. |
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Posteado por: Ramón Zañartu Covarrubias 24/02/2009 16:33 [ N° 8 ] |
Si se hace abstración mental de los tacos y colas en las carreteras y aeropuertos, cambiar de ambiente siempre es bueno, la única lata, es que las vacaciones cada año parecen acortarse. |
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Posteado por: Bauprés Casamata Merino 24/02/2009 17:41 [ N° 9 ] |
La palabra vacación provendría del hebreo Vaco/Vacare, que en su etimología significa "préstamo", curiosa e irónica coincidencia con lo que sucede hoy en día para la mayoría que debe pedir préstamos para poder salir de vacaciones, ya en ese momento parten mal los días de descanso, en consecuencia el saber que se hará en esos días libres es importante para no concluir que estamos botando el préstamo que nos solventarán las vacaciones, una buena planificación, saber escoger donde y hasta donde se puede ir, con quienes salir , porque para quienes tenemos familia la respuesta está ( felizmente ) acotada a nuestro núcleo íntimo, pero son miles quienes tienen la opción de viajar solos, y bajo ese escenario las deudas que se adquieren para iniciar el periplo festivo pueden sobrepasar razonablemente la capacidad de pago. No hay que olvidar tampoco que nuestra vidas está(rá) conformada por decenas de vacaciones y tiempos ociosos, no hay que desepararse por lo que no se pudo conocer o hacer en los festivos pasados, siempre se puede planificar mejor para el futuro. Bauprés Casamata Merino |
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Posteado por: Alberto Haristoy Gutierrez 24/02/2009 17:55 [ N° 10 ] |
Como dice Fermandois, el viajero y el turista son dos especies diferentes. |
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Posteado por: Otre Zelaz Inirat 24/02/2009 17:57 [ N° 11 ] |
Como dice al final la comedia italiana, "nos habíamos amado tanto",(Ettore Scola).... bah. |
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Posteado por: alexander henry neushwenstein barrientos 25/02/2009 22:43 [ N° 12 ] |
que dariamos la mayoria de las personas por escaparnos cada ves que nos encontramos fatigados a veces malhumorados con el trabajo algunos con la mujer o con el hombre que les tocó en fin no es mi caso ...viajar y conocer nos hace mas tolerantes a las personas nos ponemos mas comprensivos tmb nos hace ver ,percibir el mundo no tan cerrados de mente...en definitiva el viajar nos hace sentir libres de espiritu sin importar cuanta plata tengamos .... el hecho es conocer nuevas vivencias de vida. |
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