Si de niño escuchaba a mis mayores la expresión "leer entre líneas", venía siempre en compañía de un halo enigmático que estimuló, sin quererlo, mi deseo por leer de esa manera, porque implicaba desarrollar habilidades detectivescas. En mi inocencia de entonces la interpretaba "al pie de la letra", y pensaba que lo que había "entre líneas" era un mensaje que de manera odiosa se ocultaba a mi vista, allí en el interlineado, como si hubiera sido escrito con tinta invisible. Confieso que la escuché referida, sobre todo, a "El Mercurio", y en particular a esta página, la página A3 o editorial: leer estas páginas -leerlas bien- era ponerme sobre la pista de un crimen digno de Sherlock Holmes.
Leyendo a Proust ahora, volví a encontrarla, aplicada precisamente al mundo de los signos políticos, a las palabras, los gestos y los actos que dicen relación con la "cosa pública", que, como los signos del amor, la mundanidad social, la sensibilidad o el arte, requieren de una cuidadosa interpretación. El gran escritor francés distingue tres opciones: 1) la finura de la interpretación; 2) el "leer al pie de la letra" (su contrario), y 3) "el leer entre líneas". Define a esta última como "cierta perversión en la finura de la interpretación", que constituye un absurdo en ciertos ámbitos, pero cuya carencia en otros es una estupidez. Cito: "El público, que se toma todo 'al pie de la letra', no sospecha una revocación cuando un alto dignatario es relevado de sus funciones 'a petición propia' y dice: 'No lo han revocado, puesto que lo ha pedido él mismo'; una derrota cuando los rusos, mediante un movimiento estratégico, se repliegan ante los japoneses a posiciones más fuertes y preparadas de antemano; una negativa cuando, tras haber pedido una provincia la independencia al emperador de Alemania, éste le concede una autonomía religiosa".
El centro de ese párrafo, me parece, está en la palabra "sospecha": leer inteligentemente los signos políticos, leerlos "entre líneas", obliga a aguzar la sospecha, a aplicar una suspicacia que atraviese el doblez, el pliegue, la bruma deliberadamente extendidos sobre el sentido verdadero: la revocación, la derrota, la negativa.
Con el tiempo he llegado a admirar y cultivar, en el escribir, aquellas figuras que dan lugar al "leer entre líneas": la lítotes y la perífrasis (en la antigua retórica); la escritura oblicua, ladina, que usa con astucia el subjuntivo y el potencial; el 'si bien es cierto, no es menos cierto'; la doble o triple negación (no es lo mismo decir "es verdad" que "no sería más bien un desacierto").
Así, para mí, la escritura "entre líneas" es un homenaje al lector que ama la ironía, la sutileza, la tenuidad y el esplendor del matiz.
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Posteado por: manuel cenzano mayorca 25/07/2009 13:12 [ N° 1 ] |
PAN Y PALABRA DIVINA |
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Posteado por: Eduardo sierralta Toro 25/07/2009 13:23 [ N° 2 ] |
Bueno, el problema es que no sabemos descubrir, en la interlìnea, que las promesas polìticas son falsas. Si no... |
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Posteado por: María Margarita Pavez Zapata 25/07/2009 14:19 [ N° 3 ] |
Querido Pedro: |
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Posteado por: Carlos Alberto Salamanca Salamanca 25/07/2009 16:02 [ N° 4 ] |
Permítame Sr. Pedro Gandolfo lo siguiente, a gran diferencia suya, recién a los 39 años vine a interpretar con todas sus denotaciones y connotaciones, en relación a lo que realmente es "hablar o expresar entre líneas". Quiero en el acto indicar mi absoluto rechazo a este medio expresivo-comunicacional, las razones están muy claras: tiene una tendencia a conculcar con la eficiencia y eficacia en la comunicación, "lo que pasa es que quise decir o traté de expresar tal o cual cosa y me mal interpretaste, sacándome de contexto, los eufemismos, los términos peyorativos, distorsionan y quebrantan el mensaje original. Parto de la premisa que comunicación lo es "todo", un gesto, un guiño, una levantada de mano etc etc. |
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Posteado por: Ana María Tranquileo 25/07/2009 20:09 [ N° 5 ] |
Hay que tener ojo. |
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Posteado por: Carlos Rojas Aguayo 26/07/2009 06:18 [ N° 6 ] |
Hay una frase hecha chilena muy expresiva: "vender la pomada". Se refiere a los llamados "charlatanes" que son vendedores callejeros que muestran, con muchas palabras, las ventajas del producto que quieren vender a los que se reúnen junto a su mesa a escucharlo. El objetivo de él es "vender su pomada", para ello disfraza sus intenciones lo mejor que puede y pinta las cualidades de su producto con bellas y muchas palabras. Ese es un extremo de un discurso "entrelíneas". Es muy frecuente. Se lo encuentra en los contratos de seguros por ejemplo o en contratos en general. Se lo escucha en boca de los políticos. Es decir el discurso "entre líneas" sirve para disimular, hacer digerible unas intenciones que directamente dichas son inconfesables. Otro modo de lectura entre líneas es el ideológico. El hablante o escribiente construye su discurso o su texto a partir de ciertas premisas que el mismo da por aceptadas, no discutibles y de esa manera traslada al "meta texto" esas "verdades" no discutibles para fundamentar las bondades de lo que dice o apoyar sus afirmaciones. Este método es profusamente usado por cientos de personas que escriben en los medios de comunicación. Sean periodistas o columnistas. Los hay de todas las clases y variaciones, pero todos, sin excepción, hablan y escriben desde su bagaje ideológico que tiene origen en una filosofía, una interpretación del mundo por medio del verbo que a veces poco tiene que ver con la realidad. El lenguaje de los gestos, la insinuación verbal por señales no verbales, es propio de las diferentes culturas. El descifrar esos códigos es muy difícil para un extranjero. Por ejemplo en Bulgaria el gesto de negación es mover la cabeza de arriba abajo, como es el afirmativo en nuestra cultura. Esto ha causado mas de un enredo cuando se trata de búlgaros y turistas de otros países. En las relaciones interpersonales y en especial entre hombres y mujeres, ellas prefieren mucho en sinuoso lenguaje sin palabras, el que también está determinado por la cultura y a veces es imposible de traducir... |
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Posteado por: rodrigo gonzález fernández 26/07/2009 12:15 [ N° 7 ] |
En la arena política de nuestra historia han existidos múltiples personajes que sabían muy bien leer y escribir de manera que de ambos lados se pudiera leer, en definitiva "entre líneas". Efectivamente , leer entre líneas agudiza la imaginación y la inteligencia que bien puede ser una forma más de interpretación. Hay fallos de nuestros tribunales de justicia que para encontrarles razón hay que leerlos “entre líneas” , por precisamente, la facultad de “interpretar” del juez. |
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Posteado por: Gustavo Rojas Fernández 26/07/2009 17:26 [ N° 8 ] |
Leer entre líneas es la sal y pimienta de un idioma... Si no serían meras palabras amontonadas una sobre otra sin ninguna interpretación subjetiva posible... |
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