Tribuna
Miércoles 02 de Septiembre de 2009
¿Sindicalización automática?


Francisca Dussaillant L.
Centro de Estudios Públicos

Los académicos de la Universidad de Chicago Richard Thaler y Cass Sunstein publicaron en 2008 un libro que ha tenido gran acogida en el mundo político debido a las potenciales y novedosas aplicaciones de políticas públicas que surgen a partir de sus análisis. Estos autores recogen en su obra una larga serie de trabajos académicos que se han dedicado a analizar lo que en la jerga económica se ha llamado “anomalías”. Estas anomalías corresponden a características del comportamiento humano que son muy difíciles de explicar con el modelo económico tradicional de agentes perfectamente racionales.

Los autores explican que los seres humanos, al hacer elecciones relativas al consumo, somos sensibles al ordenamiento en el que se nos presentan las opciones. El típico ejemplo que entregan es el de los comedores estilo buffet, en que los comensales elegirán comida más o menos sana según la posición en que se ponga, por ejemplo, la ensalada. Esto se contradice con un modelo en el que los individuos ven todas las posibilidades disponibles y eligen el conjunto de comida que más les satisface (ya que el costo de estirar un poco más la mano para alcanzar la ensalada no debiera ser demasiado alto).

Otro ejemplo que entregan es el de las alternativas por omisión o defaults. Diversos estudios han mostrado el enorme poder que éstas tienen en las decisiones de los individuos. Da la impresión que el comportamiento de las personas tuviera una cierta inercia, de manera que en muchos casos nos quedamos con la alternativa preestablecida aun cuando existan otras mejores que podemos elegir con relativa facilidad. Ejemplos de cómo cambia el comportamiento de las personas frente a diversas alternativas de omisión se encuentran en estudios sobre elección de seguros de salud o en estudios sobre donación de órganos: el número de donantes aumenta enormemente cuando las personas en vez de tener que marcar la opción “soy donante” se ven forzados a marcar la opción “yo no soy donante” (donde, en ambos casos, no marcar nada significa acogerse a la alternativa omitida).

Los académicos Sunstein y Thaler proponen, desde el punto de vista de políticas públicas, actuar como “paternalistas libertarios”, es decir, manipular el ordenamiento de las opciones (y las alternativas por omisión) de manera de optimizar el bienestar social, pero siempre dejando todas las opciones abiertas, es decir, sin coartar la libertad de los individuos.

Esta idea parece estar comenzando a influir en el debate en Chile. Un ejemplo de ello es la propuesta que se está haciendo de sindicalización automática. Ésta, en palabras simples, consiste en que todo nuevo trabajador en una empresa se considerará como miembro del sindicato a no ser que éste exprese explícitamente su interés por desafiliarse. Este tipo de proposiciones demuestra la peligrosidad del paternalismo libertario mal entendido y, sobre todo, de la idea de que es posible en todos los casos determinar cuál es la alternativa que maximiza el interés del país (y no el de un grupo de interés o la reputación del gobernante). La verdad es que en muchos casos no podemos determinar la alternativa óptima y, por tanto, la que debemos utilizar como alternativa por omisión o default. Así parece ocurrir en materia de sindicalización.

En las últimas décadas ha caído la tasa de sindicalización en las más diversas regiones del mundo y bajo distintos regímenes laborales. Ello no puede ser casualidad y lo más probable es que sea el resultado de una creciente competencia global que reduce las rentas que han sido tradicionalmente el objeto legítimo de negociación entre empleadores y sindicatos. Eso sugiere que la alternativa por omisión óptima depende de las circunstancias en las que se desenvuelven los distintos sectores productivos y las empresas específicas. La sindicalización automática no es, entonces, una alternativa por omisión que se pueda considerar a priori como óptima. Si se opta por este camino, se corre el riesgo de reducir de manera permanente la demanda por trabajo.

Hay, entonces, casos en que es incorrecto utilizar este enfoque. La insistencia en usarlo en estas circunstancias tendría orígenes ideológicos antes que técnicos. En otras palabras, en esos casos la elección de la alternativa por omisión no estaría iluminada por el conocimiento que se ha ido acumulando en el tiempo en investigaciones y análisis de políticas ocurridos en nuestro país y en el resto del mundo, sino por consideraciones a las preferencias de grupos particulares que no necesariamente representan lo que le conviene al país. Éstas son las que parecen estar detrás de quienes proponen la sindicalización automática.

Si nuestros gobernantes van a utilizar el conocimiento adquirido a través de años de estudio de “anomalías”, sólo deben hacerlo cuando es evidente la alternativa por omisión que eleva el bienestar social. Utilizarlo de manera comprehensiva para defender diversas políticas es un error que puede tener consecuencias insospechadas para el propósito que se aspira a alcanzar o para alguna otra dimensión que es de interés para los gobiernos.

11 Comentarios publicados
Posteado por:
René González G.
02/09/2009 10:59
[ N° 1 ]

En Chile, las políticas de la dictadura propuestas por José Piñera fueron impresionamente efectivas para destruir el movimiento de los trabajadores. Hoy a menos sindicalizados que en los años 70.
Puso en igualdad de condiciones al trabajador y al empleador, cuando todos sabemos que eso es una falacia. Permitió que el no sindicalizado pudiera tener mejores condiciones de trabajo que los afiliados, coartó el derecho a la negociación colectiva permitiendo al empleador contratar en periodos de huelga.
Estás políticas permitieron pauperizar al mundo trabajador y someterlo a los arbitrios de los empleadores. Por algo hoy, los tribunales del trabajo fallan a favor de los trabajadores. Por fín se le está poniendo coto a la arbitrariedad y la explotación.

La sindicalización automática es un avance, como la inscripción automática en los registros electorales. La libertad es relativa cuando se pretende al bien común (si no, ¿podrían expplicar por qué la afiliación a las AFP es obligatoria, sin posibilidad de elegir otro sistema?). Lo mismo pasa en las organizaciones sindicales.

Sin embargo, la autora, recuerda la permanente amenaza de los empleadores a no contratar si las condiciones no les permite el lucro esperado. Con ello, el miedo a perder el trabajo cuando los empleadores se sienten perjudicados por las leyes laborales, seguirá coaccionando al mundo de los trabajadores, constituyéndose, los empleadores, en un nuevo poder fáctico.

Cuando la política se rinde al capital, suceden cosas extrañas.

¿Qué sucedería en un posible gobierno de Piñera?

Hermano del otro.

Posteado por:
sr oreste assereto
02/09/2009 11:05
[ N° 2 ]

El tema no es el mayor o menor % de sindicalizacion. El problema es que los sindicatos todavia piensas en una estructura industrial de las grandes industrias siderurgicas y mecanicas del siglo 19. Siguen insistiendo en los aumentos parejos para todo el mundo del sueldo base.
Este tecnica influye grandemente en los costos fijos de las empresas, haciendo mas dificil la contratacion por que en el mercado globalizado de hoy las empresas no pueden progresar con altos costos fijos. La exportacion y los precios a nivel mundial son variables , y aun produciendo eficientemente el producto adecuado , habra variaciones en los ingresos. ESto requiere altos capitales para capear los tiempos malos, y se produce el circulo vicioso.
Los sindicatos deben pensar en esquemas flexibles, de tal manera que en vacas gordas , todos vean sus ingresos subir, y en vacas flacas empresarios y empleados aprietan la cintura. Esto se puede lograr en un clima de cooperacion que no existe en Chile. Los socialistas siguen insistiendo en la estrategia de la confrontacion con el capital, segun enseño Marx. Es hora que los sindicatos se eduquen y noten que el mundo a cambiado.Seguir con las nociones del siglo 19 solo perjudica al pais.

Posteado por:
Eduardo Araneda Caviedes
02/09/2009 11:21
[ N° 3 ]

Dejadnos con las enseñanzas de Recabarren Mejor sobre el Sindicalismo... El es Chileno y no un yanqui colonizado mental.

Posteado por:
Roberto Finat Díaz
02/09/2009 13:28
[ N° 4 ]

"Vade retro satana".
Escuela de sofistas malintencionados.
Preconizadores de dominio universal por el capital, asunto ya bien conseguido.
Universidad que adiestró a las peores fieras para que fueran los demoledores de la clase media en Chile por el agiotismo.
Vade retro, Chicago University y los infames que hicieron el convenio para mandar chilenos a aprender usura, anti natura, anti cristiana.

Posteado por:
Maximiliano Silva Correa
02/09/2009 14:09
[ N° 5 ]

¿Por qué es negativo que los trabajadores se sindicalicen?

Posteado por:
Domingo Gabriel Banfi
02/09/2009 14:22
[ N° 6 ]


Si los comentarios a esta carta son representativos del pensar chileno, estamos perdidos. Estos comentarios son de aquellos que quieren el sindicalismo de los trabajadores, manejado por marxistas. Pareciera que no hemos avanzado mucho desde los tiempos de Malaquías Concha, Recabarren y Laferte.

Un sindicalismo sano, en que los trabajadores se incorporen (automáticamente o no) para perseguir equiparar el poder existente en manos de los empresarios, es no solo necesario, sino indispensable para la buena marcha de la empresa y el bienestar de los trabajadores.

Los que dirigen la empresa son los representantes de los dueños que en muchos casos son accionistas y se “incorporan” a la empresa automáticamente. Los trabajadores de la empresa, en el momento de ser contratados, también se “incorporan” a la empresa en la calidad de trabajadores con el fin de ganar sus sustentos y junto a los dueños y sus representantes: El Directorio de la empresa, tienen un objetivo común, cual es hacer funcionar la empresa con éxito y mantener su viabilidad indefinida.

El sindicalismo confrontacional politizado marxista está caduco. Ahora se necesita un sindicalismo inteligente, con conocimientos y capacidad de negociar de igual a igual dentro del marco de las negociaciones colectivas, persiguiendo intereses estrictamente laborales al margen de la política partidista. La membrecía de los trabajadores en el sindicato debería ser obligatoria para poder equiparar poder de negociación.

Posteado por:
Jaime Torres Espinosa
02/09/2009 15:31
[ N° 7 ]

Sra. Dussaillant
Si es automática, me parecería prudente eliminar la figura del actual dirigente sindical, generalmente buenos para llamar a paros pero pésimos negociadores y reemplazarlos por profesionales expertos en diversas disciplinas ad-doc, contratados por los trabajadores, que conformen una instancia de alto nivel y sobre todo que no tengan ninguna vinculación con quienes hay que negociar, para dar seriedad, transparencia y sobre todo fortaleza a los procesos de negociación.
Sin embargo, como lo anterior puede ser difícil que prospere, creo que se podría incursionar en una fórmula para que todos los trabajadores, sin excepción, puedan tener opción de negociar sus condiciones laborales, ya sea colectivamente, como hasta ahora o individualmente.
De esta forma se termina con el eventual abuso que se puede ejercer con aquellos que por su cargo o porque simplemente no les interesa formar parte de un sindicato, se ven enfrentados a dilataciones que a veces duran años, porque nunca están dadas las condiciones para que la empresa revise su situación particular.
Así, todos tendrían derecho y obligación de negociar en la forma que una ley lo establezca.
Quienes crean que no tienen la capacidad para negociar individualmente, deberán adherir obligatoriamente al sindicato y quienes crean lo contrario, tendrán la oportunidad de negociar personalmente sus condiciones, pero si o si negociar.
Jaime Torres

Posteado por:
Domingo Gabriel Banfi
02/09/2009 15:57
[ N° 8 ]

¿Pero señor Torres usted no propone que los accionistas de una S.A. negocien individualmente con el sindicato?

Su primera propuesta, que los sindicatos contraten negociadores profesionales, me parece muy interesante y me parece que se debería considerar.

Pero el sine qua non de cualquiera negociación exitosa es que ambas partes tengan igualdad de fuerza negociadora. La membrecía voluntaria erosiona el poder negociador de los sindicatos.

Posteado por:
Jaime Torres Espinosa
02/09/2009 16:41
[ N° 9 ]

Sr. Banfi
Mi opinión en relación a negociar individualmente, está orientada a generar una mayor movilidad laboral y/o garantizar a aquellos que no desean participar de un sindicato, mejores condiciones laborales.
Salvo algunas excepciones, las empresas no cuentan con herramientas adecuadas de evaluación y promoción de sus trabajadores, produciéndose gran frustración, principalmente en el segmento técnico y profesional.
Me parece más saludable que un trabajador que, por ejemplo, considere que merece un aumento de sueldo, o un bono x, tenga derecho a que la empresa lo escuche periódicamente y llegar o no a un acuerdo, en vez de mantenerse a regañadientes en la empresa, sin renunciar para no perder la indemnización o haciendo tonteras para que lo echen, con lo cual puede comprometer seriamente su empleabilidad futura.
Jaime Torres

Posteado por:
Domingo Gabriel Banfi
02/09/2009 17:02
[ N° 10 ]

Sr. Torres

A mi me parece que tanto la movilidad como la flexibilidad son temas que requieren un estudio y acción legislativa y pronto.

En cuanto al tema de sindicalización automática, que obviamente persigue tener sindicatos con capacidad negociadora (de verdad) me parece que la negociación colectiva inteligente puede producir escalas de compensación mixtas, en que parte de aumentos de remuneraciones (acompañados de aumentos de productividad) sean estructurales y que además se cree un fondo para ser distribuido de acuerdo con desempeño individual, repartido por paneles mixtos compuestos por mandos medios, por parte de la empresa y empleados con suficiente experiencia y antigüedad, por parte de los trabajadores.

Posteado por:
Jaime Torres Espinosa
02/09/2009 17:33
[ N° 11 ]

Sr. Banfi
Me parece un buen planteamiento, que requiere gran competencia de todos los actores, pero un muy buen desafío.
Lo que no me parece que deba seguir manteniéndose, es que las demandas por mejoras salariales impulsadas todos los años por los mismos sectores, estén más bien relacionadas con el progresivo endeudamiento personal de esos trabajadores con el retail en vez del progresivo aumento de la productividad.
Jaime Torres

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