El "consumo" del libro se despliega en dos momentos esencialmente distintos: el momento de su compra y el de su lectura. El 50 por ciento o más de mi biblioteca está formada por libros que he comprado pero no he leído (y no leeré). Hace cerca de una década, haciendo un cálculo razonable de mis expectativas de vida (más allá, incluso, de las estadísticas oficiales) y conjugado con mi ritmo -sin duda decreciente- de lectura, me di cuenta de que nunca habría de alcanzar a leerlos todos y decidí, juiciosamente, no comprar más. Por supuesto que he seguido comprando, con independencia de esa estimación, y preveo que lo seguiré haciendo tan sólo con un pasajero arrepentimiento.
El comprar libros, poseerlos y disponerlos en los libreros luego de una distraída hojeada es un goce en sí mismo (hay, por cierto, personas a las que se les pasa la mano y se atascan del todo en este momento).
La segunda fase, la lectura, puede proporcionar también un gozo, pero -lo confieso- es más lento, azaroso, excepcional y menos eficaz que el de comprarlos.
No se trata, quiero aclarar, de acumularlos (ese apetito se vincula con la noble tribu de los coleccionistas), sino simplemente de comprarlos. Digamos, por consiguiente, que pertenezco al segmento de consumidores ideal para las empresas editoriales y las librerías. Pero de mi particular experiencia se sigue una ley universal en que usted, estimado lector, con su habitual sentido común, convendrá conmigo: la compra de un libro no implica necesariamente su lectura (¡y para qué decimos una "buena lectura"!). Y la regla contraria también es verdadera: la lectura de un libro no implica la compra previa. Hoy, en efecto, además del préstamo amical (que es indispensable reivindicar y fomentar) y la red de bibliotecas públicas, una buena parte de la literatura universal está disponible de modo gratuito en internet. Es posible conjeturar que esta separación entre lectura y compra se ampliará sanamente en el futuro: usted, si es muy joven (como se lo deseo con toda sinceridad), podrá leer hasta morir sin comprar un solo libro.
El dogma aceptado impone, al revés, un falso doble vínculo: la compra implica siempre lectura y, lo que es más incierto, que aquélla y ésta, por sí solas, envuelven la apreciación positiva de lo leído. Por desgracia, como tantas otras cosas que establecen distancias entre su apariencia y contenido, el libro puede propinar un desleal ensarte a su poseedor: lo compramos, intentamos leerlo y puede resultar, tarde o temprano, una gran decepción. Al final, ese juicio de goce es secreto e inescrutable.
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Posteado por: eugenio salas rivera 05/09/2009 09:35 [ N° 1 ] |
Don Pedro, honesto su comentario, ése de que "más de la mitad de los libros que posee no los ha leído". Y eso que podríamos decir que usted es bastante erudito, comparado con el promedio chileno. Se le helará la sangre en las venas, y posiblemente a los lectores de este blog, al enterarse de que nosotros somos la última generación que lee. Basta ver la lista de libros que contiene el programa oficial de "Lenguaje y Comunicación", (antes "Castellano")de la educación media en este país. Un conjunto reducido de obras banales. Y si no me creen, échenle una mirada a "La Flaitificación de Chile", de Mario Stein, editorial Puerto de Palos. |
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Posteado por: Juan Green Venners 05/09/2009 09:48 [ N° 2 ] |
Concuerdo con el columnista, el gozo que provocan los libros se divide en etapas: compra y hojeo preliminar, el que se puede repetir por mucho tiempo muchas veces, y luego, en algun momento, la lectura del libro, la que, a diferencia del columnista Gandolfo, siempre realizo. Un libro comprado, puesto en mi librero, y que no ha sido leido relumbra y acusa cada vez que paso cerca, no deja dormir hasta que lo termino. |
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Posteado por: maria janet sprohnle ceroni 05/09/2009 10:40 [ N° 3 ] |
Estimado Pedro, Por primera vez hoy recorri todo el camino para poder escribir en un blog, dado mi necesidad de felicitarte y hacerte el comentario, que no sólo me sentí profundamente representada en ese goce de "comprar" libros , sino mucho más. |
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Posteado por: Juan Carlos Ceresuela Muñoz 05/09/2009 10:47 [ N° 4 ] |
Grande maestro |
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Posteado por: Agustin Maldonado 05/09/2009 10:48 [ N° 5 ] |
Los libros son mis amigos y a un amigo no lo trato dependiendo de cómo él me trate. Nunca me decepcionan; al contrario, les debo mucho a ellos. Estoy muy agradecido de ellos. PD: No podría leer un libro por internet; tampoco imprimirlo. Solo utilizo el sistema convencional. ¡Ah!, y libro prestado es libro perdido. |
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Posteado por: Sebastián Gómez Andrade 05/09/2009 11:06 [ N° 6 ] |
Estimado Pedro, le tengo una mala noticia. Saludos. |
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Posteado por: Ricardo Alfaro Briones 05/09/2009 11:09 [ N° 7 ] |
Don Pedro Nuestro Chile nos ha dado dos especies de lectores, los que pueden comprar libros y los que no, estos últimos porque no les alcanza para pagar sus elevados valores, y los otros porque sus necesidades inmediatas son de sobrevivencia. Empero, esto de internet nos ha dado, pues yo soy de la segunda especie, una esperanza. He encontrado libros digitalizados y he leido (avido hasta que los ojos me quedan chinos) de todos los tópicos. Será legal o no, pero un lector no puede ser coartado. Viva la libertad... |
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Posteado por: david morales troncoso 05/09/2009 11:27 [ N° 8 ] |
buena columna profesor, quisiera comntar que importa también el hábito de releer unos mismos libros siempre, pues el sabor del saber es también un placer del reconocimiento del logos, además está el extraño hiperplacer de sentir que no hay diferencia entre leer y escribir, cosa aún menos frecuente |
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Posteado por: Xavier Parra Morales 05/09/2009 11:59 [ N° 9 ] |
Honesta la columna, muchos compramos libros que sólo van a parar al estante (mala cosa). En fin, tengo unas dudas: Por que en Chile son tan caros los libros ? Que medidas se están tomando al respecto ? |
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Posteado por: rodrigo gonzález fernández 05/09/2009 12:14 [ N° 10 ] |
Siempre es un agrado comprar libros cuando se puede y quiere. Hoy comprar libros nuevos es un lujo para muchos. En Chile el libro es tremendamente caro. |
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Posteado por: Luis R. Moya A. 05/09/2009 12:26 [ N° 11 ] |
Estimado Pedro: Soy un aficionado a las letras y leo habitualmente sus columnas. Esta, en particular, me ha gustado mucho. Lo felicito por su honestidad, auténtica y sabia. Gracias por comentarnos su experiencia y hacer aceptables esos pequeños errores, manías o costumbres. Respecto de libros que no necesariamente son comprados para ser leídos, quiero “convidarle” un párrafo de mi libro, que tengo escrito para mis nietos, con vivencias y otras cosas propias de un abuelo. En un capítulo que destiné a todo lo relacionado con el idioma y la literatura (temas que me gustan mucho), puse lo siguiente, entre otras cosas, que llamé ALGUNAS MÁXIMAS (O PEQUEÑECES) SOBRE LIBROS: Si puedes hacerlo, prefiere siempre regalar un libro, pero no prestarlo. Además de conocer muchos otros casos de libros que no retornaron a sus dueños, la vida me confirmó esta moraleja personal cuando pasaron muchos años y mucha distancia, hasta perder de vista a un amigo que me prestó un libro que nunca pude devolver. De la misma manera, tampoco recuperé jamás mi primer libro (Exploración Fawcett), que presté a alguien cuando aún el barco de la vida no zarpaba del puerto de mi niñez. |
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Posteado por: sr oreste assereto 05/09/2009 13:10 [ N° 12 ] |
Sr. Gandolfo. No esta solo en el club de los que compran libros por el gusto de comprarlos. Yo tambien soy adicto a la compra de libros. |
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Posteado por: Juan Alberto Farías Estuardo 05/09/2009 13:37 [ N° 13 ] |
Con mi respeto, mala columna: reductiva. Hoy no estoy a su lado, Pedro, sino que de frente. Agrego dos placeres más que nos da el libro (puede haber muchos más, aunque extraliterarios), aparte de la compra (placer masoquista, por cierto) y la -acaso- posterior lectura: El recordar y, ojalá, citar lo leído (vestigium); y el obsequiar la obra, ofrenda que, cuando se hace a conciencia, implica regalar un pedacito de alma. 1. Cito, a propósito del vicio confesado: “¿A qué inmunerables libros y bibliotecas, cuyo dueño apenas si en toda la vida lee los índices? Su multitud no instruye, sino que abruma al que quiere aprender [;] y aprovecha mucho más entregarse a pocos autores que andar curioseando por muchos (...) Reúnanse, pues, los libros que sean suficientes y ninguno por ostentación” (L. A. S.). 2. El mejor libro que me han regalado: “Cristo”, de R. Tagore, un summum de la humanidad. |
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Posteado por: Jorge Walter Jordan 05/09/2009 14:02 [ N° 14 ] |
Lo que señala el columnista es la regla general hasta para los lectores más ávidos y concienzudos, cuánto más lo será para los simples aficionados. |
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Posteado por: Pablo Andres Barnier Marchant 05/09/2009 15:33 [ N° 15 ] |
Es es usted un lector compulsivo o un lectoradicto... |
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Posteado por: Leonor Henríquez C. 05/09/2009 16:27 [ N° 16 ] |
Uy! para lo que cuestan los libros en este país,no me puedo dar el lujo suyo, suelo leer todos los libros que compro. Divertido su comentario!. |
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Posteado por: Arturo Montes Larrain 05/09/2009 16:31 [ N° 17 ] |
Gracias por tu artículo, Pedro. Hace poco, tras reflexión, regalé toda la biblioteca a mi hijo menor, Miguel, 1980, geólogo, padre junto a Gloria de Bruno. No sé bien por qué lo hice. Supongo que le regalé menos que los libros o en los libros su lectura por mí a lo largo de los años. Y creo -diría el Eclesiastés- que hay un tiempo para el proyecto y otro para la memoria, sin que ambos se excluyan. Hay ahora una emocionante biblioteca flotante en el recuerdo. Sólo he conservado la Biblia y el Diccionario. Cuando necesito por escribirte a Jankélévitch, lo tomo del corazón y te cuento que según él "el exilio es una alegoría de la condición humana en general"; que leí esa frase en "Lo irreversible y la nostalgia" durante mi exilio oficial; y que la biblioteca de hoy es tan dulce, como el amor, que me hace llorar de bien. Eres aunque a veces no lo creas un hombre de paz. Ella resalta en la "forma" más que en el "contenido" de tus frases. Más en el movimiento que en el concepto. Y así se difunde. Eso sí, leo el diario y los comentarios en mi sitio de Internet. Gracias, Pedro. |
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Posteado por: Pablo Serrano B. 05/09/2009 17:08 [ N° 18 ] |
Me encanto leer su columna, en menor escala hago lo mismo. Hasta hoy me sentía culpable de no leerlos inmediatamente, y de acumular libros sin hacerlo.
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Posteado por: rodrigo gonzález fernández 05/09/2009 17:21 [ N° 19 ] |
Siempre es grato leer a don Arturo Montes Larraín, un abrazo, Rodrigo |
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Posteado por: Paulo Jaramillo Rios 06/09/2009 02:40 [ N° 20 ] |
excelente comentario...
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Posteado por: Carlos Rojas Aguayo 06/09/2009 13:53 [ N° 21 ] |
Notable. ¿Quien compra libros para no leerlos? ¿Hay alguien así?. Parece que si lo hay, porque a juzgar por los comentarios de lectores, no son pocos. Opino que comprar un libro y no leerlo es lo mismo que desplegar todas las artes de seducción y al final no irse a la cama con la seducida (lo que tiene por efecto, seguramente, la ira de la afectada). Ahondando un poco debo decir que yo también compro libros para no leerlos. Son libros que en si son un valor. Por ejemplo libros antiguos o ediciones especiales o ediciones piratas (tengo en mi colección una edición pirata de "La casa de los espíritus " de Isabel Allende). Pero nunca he comprado un libro para no leerlo. La compra es un acto reflexivo. Uno o conoce al autor o conoce el libro y lo compra para leerlo. Es reflexivo porque requiere un conocimiento previo. En literatura, por ejemplo, hay que saber antes algo de la misma para ir a la librería a comprar algo. Realmente curioso el comentario. Simplemente no lo entiendo, a no ser que se trate, como dije, de libros que en si, en su contextura física sean un valor en si. Porque si se trata de "comprar" uno puede adquirir camisetas, calcetines o radios para no usarlos. Da lo mismo. ¿O es que la compra de libros es un subterfugio para conocer gente que también lo hace? ¿es onanismo intelectual?. Definitivamente no entiendo. Como Condorito ¡exijo una explicación!. |
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Posteado por: Alba Quevedo Osores 06/09/2009 16:54 [ N° 22 ] |
Yo, me fuí un día a comprar El Mercurio de los sábados, para encontrarme con un poquito de Arte,de Bohemia, de Moda, de Cultura, de todo lo que dicen uds. que hay gente que no tiene todo al alcance de la mano, sentía que con su revista tenía todo eso y de repente de la noche a la mañana el diarero de la esquina, que sin duda todos están en una esquina, me dice.... ya no hacen mas la revista del Sábado y yo no se por que. Saludos. |
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