Las fiestas dieciocheras han dado lugar al acostumbrado brote de consumo tan característico de esta época y que se prolonga luego, febrilmente, con la proximidad de la Navidad. Los supermercados, centros comerciales y grandes almacenes se repletan de gente que, como robots, se entrega a una suerte de orgía de compras. Familias se endeudan sin empacho para celebrar lo que venga con largueza y abundancia. Mientras, el ministro Lavín peregrina haciendo campaña por “un consumo responsable”. Chile, con todo, no es más que un reflejo de cambios sustanciales en la cultura económica mundial, que vendrían desarrollándose a partir de la tercera década del siglo pasado.
El escritor y ensayista español Rafael Sánchez Ferlosio sostiene que a fines de la década de los 20 se introdujo en Estados Unidos el concepto de “consumidor insatisfecho”, según el cual, “la clave de la prosperidad económica consiste en la creación organizada de un sentimiento de insatisfacción”. Con esta perspectiva, el consumidor sería manipulado desde la producción. Ésta —señala Sánchez Ferlosio— “se ha impuesto hasta tal extremo, que ya no produce solamente el producto, sino también el propio consumidor”. La idea de que los ciudadanos necesitamos productos y servicios, y el sistema productivo se limita a satisfacerlos, sería, así, radicalmente falsa. Al contrario, su aspiración es aumentar siempre la insatisfacción para que el consumidor compre ya, siempre y más, y, así, ese sistema pueda seguir prosperando.
Sánchez Ferlosio —un intelectual de estupenda pluma— no es propiamente un determinista social, pero tiene la convicción de la fuerte influencia que las fuerzas económicas ejercen sobre las conductas individuales. El consumidor (el homo emptor o “comprador” en que nos convertimos) sería de algún modo un pobre pelele en manos de apetitos creados o amplificados por “la sociedad de la producción”, la cual, a su vez, ha generado una serie de instrumentos (que usted y yo conocemos) para “facilitar” la compra, sin, por cierto, esperar a que se tenga el dinero (la relación tan lógica entre el dinero y la adquisición de algo se desvanece en el aire): nunca antes ha sido tan fácil, cercano, seductor y divertido comprar. La moral de la sobriedad y el ahorro se fue al tacho, y de la austeridad (aquella virtud verdadera o mítica —ya no lo sé— de nuestro pueblo) queda poco, y cuando la hay, se parece más a la avaricia.
Más que poner énfasis, entonces, en el individuo y su psicología (su eventual responsabilidad o, incluso, enfermedad —la llamada “emopatía”, esto es, la adicción a consumir—), el pensamiento y la política no deberían dejar de lado la dimensión colectiva, social y cultural. ¿Quién le pone el cascabel al gato?
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Posteado por: sr oreste assereto 17/09/2011 09:39 [ N° 1 ] |
Creo que se equivoca Sr Gandolfo. |
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Posteado por: Andrés García Jorquera 17/09/2011 09:47 [ N° 2 ] |
Muy buena nota Sr. Gandolfo.
Luego a ese niño promedio nadie lo instruirá con respecto a sus responsabilidades y derechos, lo que antes se llamaba "educación cívica" que creo ya ni se imparte en las escuelas. Todo queda en manos de sus padres, los que a su vez ya cargan una mochila pesada de endeudamientos, inmadurez y mala educación "cívica"; entonces el círculo vicioso de la irresponsabilidad (de todos los involucrados, no sólo el consumidor) no para nunca. Al "sistema" le conviene que así sea, porque está todo muy calculado. Es cosa de producir generaciones de analfabetos irresponsables, mal educados y por sobre todo mal asesorados, quienes recibirán sueldos bajos y al mismo tiempo tarjetas de crédito a granel y así tenemos un ejército de monos con navajas que seguirán engordando las ya suculentas cajas de la Banca. Funciona como un reloj suizo, no falla nunca. Luego a los consumidores se les trata como simples cifras porque su conducta se refleja en los indicadores de crecimiento; pero nadie piensa en educarlos ni mejorarles sus sueldos para que paren de endeudarse. Eso no está en el manual del "sistema". Es cosa de ver el caso "La Polar" en que apenas se tocó el tema. Algunos tímidamente culparon a los consumidores "repactados" toda vez que ese cliente "cautivo" les reporta las mayores ganancias así es que deben seguir endeudándolos; Un par de ministros digeron "Ohh, esto es terrible"; otros pidieron la cabeza de los ejecutivos inescrupulosos, etc..pero al final el modelo resultó intacto!!! Está todo calculado, e incluye la educación, la salud, etc etc...¿y la Banca? ¡¡no puede más de felicidad!! Slds. |
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Posteado por: Aldo gherardelli Maurer 17/09/2011 10:28 [ N° 3 ] |
Lamentablemente estamos viviendo una época desenfrenada de consumo sin uso.
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Posteado por: Carlos Fernández Lores 17/09/2011 11:18 [ N° 4 ] |
El Consumo nos consume... Consumir= del latín: cosumere que significa extinguir o destruir...
elijan... |
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Posteado por: Sergio Guerra Guerra 17/09/2011 11:32 [ N° 5 ] |
Concuerdo absolutamente con las impresionbes sobre la enfermedad del consumismo, incluso que venga en los genes. Precisamente, eso fue lo que fortaleciò el trueque en primera instancia y la expansiòn de la cultura transportada por los fenicios a bordo de naves cargadas de mercaderìas recorriendo las costas del Meditarràneo creando caminos y ciudades al interior del territorio. No lo hizo peor Marco Polo trayendo de todo de la China milenaria, ni menos Colòn buscando nuevos derroteros para fomentar el consumismo. Tampoco fue ajeno al propòsito de ampliar el campo de colocaciòn de los productos manufacturados en Inglaterra, la idea de alentar el independentismo de las colonias sojuzgadas a los intereses de la corona española. Y hay mucho màs. Lo encontramos hasta en la estratòsfera hurgando vìas para potenciar la comunicaciòn. Luego, no me parece que el "sistema" estè malo como tal, si ello me ha brindado lo que hoy somos. Un poco màs que el primate original. Lo malo està en el mal uso del "sistema". En la ambiciòn desmedida de los usuarios, en mantener esa ignoracia que permite la existencia de monos con navaja, en la aceptaciòn de ideologìas sin fundamento pragmàtico. Pero no se soluciona matando el "sistema", sin siquiera atreverse a proponer cual serìa la contrapartida, porque en el mismo momento de hacerlo, se advierten las contradicciones. Como los amantes de las costumbres ancestrales que se comunican a travès de las "redes sociales". Lo que hay que hacer es buscar y fortalecer un sentido axiològico del consumo y del desarrollo que èl provoca. |
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Posteado por: Eduardo Llanos Melussa 17/09/2011 12:21 [ N° 6 ] |
Oportuna reflexión. Me recordó una paráfrasis de Nicanor Parra en que cita literalmente el comienzo del Manifiesto comunista, pero cambiando "comunismo" por un parónimo muy sugestivo: "Un fantasma recorre Europa: el fantasma del consumismo..." |
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Posteado por: Domingo Gabriel Banfi 17/09/2011 12:24 [ N° 7 ] |
Muy acertada es la columna de hoy del señor Gandolfo. Pero permanecen muchos otros temas relacionados con “El Consumidor Enfermo” que ni siquiera se contemplan. Muy interesante es lo que sostiene el escritor Rafael Sánchez Ferlosio que requiere un análisis más profundo. Si recordamos que nos encontramos envueltos en una crisis de proporciones de orden económico y financiero nos podemos dar cuenta que su origen (causa) puede venir de diferentes excesos y que esos excesos son de diferente índole. Es casi de consenso general que el origen de la crisis es el desinflamiento de la burbuja inmobiliaria en EE.UU. que había permitido su financiamiento con “documentos” de sospechosa solidez. Pero la burbuja explotó porque muchos de los endeudados no pudieron cumplir sus compromisos, en una plaza donde los compromisos contractuales no cumplidos tienen consecuencias relevantes. Es por eso que el análisis del objeto adquirido con endeudamiento tiene enorme importancia con respecto a la situación resultante en caso de inhabilidad de cumplir con el compromiso. Endeudarse en una fiesta “dieciocher” es diferente que en un bien raíz o en un activo durable. Lo comido y lo tomado (bebido) desaparece; los bienes sólidos, no obstante en disputa por varios contendores, sigue presentes. Lo que dice el ensayista Sánchez es parcialmente verdad, Pero en EE.UU. los que NO han pagado sus dividendos siguen viviendo en sus casas a la espera de una decisión del juzgado pertinente; los que ya han sido desalojados han dejado una casa desocupada y muchos de los que deben más en sus hipotecas que el precio de mercado del bien raíz, permanecen a la espera de tasas de intereses que les permita repactar, Pero una casa es una casa y una fiesta, un auto, una televisión o un refrigerados NO son nada más que eso. |
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Posteado por: Humberto Julio Reyes 17/09/2011 14:15 [ N° 8 ] |
Imagino que Dn. Pedro no practica este extendido "deporte", recurriendo al telemercado. |
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Posteado por: Pedro Gandolfo Gandolfo 17/09/2011 14:46 [ N° 9 ] |
Amables contertulios: |
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Posteado por: Martín Müller Biscar 17/09/2011 21:25 [ N° 10 ] |
Sr. Gandolfo: Si, consumidores crónicamente enfermos comprando productos con obsolescencia programada y a tasas de interés usureras, dignas de piratas y bucaneros. |
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Posteado por: Felipe Andes Valdes 18/09/2011 11:53 [ N° 11 ] |
La gente consume, asi como camina, habla, vota. La pretension de alegar contra su manipulacion es solo una muestra de la inmensa vanidad de pretensiosos que "saben" lo que los "otros" deberian hacer. Don Eduardo Llanos Melussa Muy de acuerdo en la teoria: que cada quien se financie su propia prevision y se asegure su propia salud, no al ahorro ni los seguros forzados. |
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Posteado por: Pedro Pablo Seguel 18/09/2011 12:25 [ N° 12 ] |
El problema tambien es la cultura chilensis, acostumbrado a querer aparentar ante el resto para creerse mas bacan, con cosas que nisiquiera necesita... The Chilean way es asi, aparentar para creerse el mas bacan y que todos digan "ooooh el wn bacaaaaan".. es la inseguridad del shileno. |
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