
Hace años busco a Orhan Pamuk, el Premio Nobel de Literatura 2006, de Turquía. Sus novelas, crónicas y ensayos, así como sus reflexiones sobre la relación entre realidad y ficción, me cautivan tanto como Estambul, su magnífica ciudad natal. Por mucho tiempo he seguido sus pasos y le he preparado, sin éxito, emboscadas literarias, porque constaté que ambos hemos recorrido algunos senderos comunes. Por eso siempre sentí el deseo de ubicarlo.
De hecho, me había propuesto vivir parte del año 2012 en el barrio de Niþantaþ {inodot} , de Estambul, en el que el novelista pasó su infancia y ubica varias de sus obras. Mi aspiración era ir hasta allá, instalarme con mi señora en un departamento, terminar una nueva novela y explorar las relaciones entre el Estambul de los libros de Pamuk y el de la realidad. En el pasado hice un ejercicio semejante en Nueva York, partiendo de textos de José Martí y Antonio Muñoz Molina sobre esa ciudad; otro en Berlín, empleando los diarios de Walter Benjamin, y otro en Ciudad de México, siguiendo artículos de Carlos Monsivais sobre la capital mexicana. Reconozco que en algunas de mis novelas -como "La otra mujer" o "El caso Neruda"- intenté explorar mediante las tramas la geografía de Valparaíso, mi ciudad natal. Se produce un descubrimiento gradual y profundo de la realidad cuando la descripción literaria de una ciudad va apartando los velos que siempre la envuelven.
Estambul iba a ser en 2012 mi destino sabático hasta que se me cruzó en el camino otra ciudad igualmente deslumbrante, vital y asombrosa: Ciudad de México, donde vive más gente que en todo Chile. Pero hasta ese momento iba, por lo tanto, por la huella que me conducía hacia el escritor turco, con quien me unen varias cosas: el periodismo, el amor por ciudades que conocieron el esplendor y la decadencia, pero siguen palpitantes; la tendencia a opinar de política, una existencia a ratos errante que desemboca en libros y, principalmente, la residencia en Iowa City, ciudad mítica de la literatura, en la que ambos asistimos al Programa Internacional de Escritores (IWP) de la Universidad de Iowa.
Pero no encontré a Orhan Pamuk junto al rutilante estrecho del Cuerno de Oro, como lo imaginé y planeé por mucho tiempo, sino aquí, en este verano de Santiago de Chile. Para mi sorpresa, Pamuk estaba en la misma ciudad, en el mismo hotel y en el mismo último piso del edificio. Además, se hospedaba en el cuarto adyacente al mío. Una mano invisible, movida por el azar, o vaya uno a saber por qué circunstancias, nos unió lejos de Estambul. Nuestra editorial en español nos invitó después a una cena, donde compartimos recuerdos sobre amigos comunes y sitios predilectos de Iowa City. Pamuk me habló también con admiración de Valparaíso. En su opinión, la prolongada decadencia del puerto evitó que perdiera su rostro tradicional bajo el avance de la arquitectura moderna. A su juicio, Valparaíso tiene un alma y un rostro únicos, y sus autoridades debieran proteger su arquitectura, porque será su restauración y rescate, no la modernización ajena a su impronta, lo que atraerá a turistas y permitirá su renacimiento cultural y económico.
Extraño esto de que el primer Nobel turco, el hombre que no teme navegar contra la corriente con tal de decir su verdad, el autor de "Nieve", "El astrólogo y el sultán", "El museo de la inocencia" o "El novelista ingenuo y el sentimental", alojase un par de días al otro lado de la delgada pared divisoria de mi cuarto. La noche en que lo constaté, me quedé dormido con la satisfacción de haber dado por fin con Orhan Pamuk. Sin embargo, desperté varias veces preguntándome quiénes más -tan destacados y célebres como el Nobel turco- habrán dormido, sin que yo me enterase, al otro lado de la tabiquería de hoteles en que me he alojado a lo largo de mi vida.
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Posteado por: Hans Seemann 15/12/2011 09:22 [ N° 1 ] |
Entretenido el relato ! |
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Posteado por: cristian gallegos díaz 15/12/2011 09:26 [ N° 2 ] |
Pamuk ha tenido méritos literarios de sobra para el galardón. Pero lo destacable, y que usted lo desliza con cierta sutileza, es el compromiso inclaudicable con los derechos humanos que ha mantenido Pamuk, hasta el punto de verse obligado a migrar a EEUU,por motivo de ser un critico ácido de los genocidios perpretados por su país, tan otománico y tan otánico, en contra de armenios (1915) y hasta hoy en contra del pueblo kurdo. Aunque difiero absolutamente de sus postulados politicos actuales, Ampuero, le agradezco que haya recordado, aunque sea en la brevedad de los pequeños trazos de cotidianeidad periodística, a un grande desconocido de la buena literatura, el turco Pamuk, primer turco en ser premio nobel. |
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Posteado por: Eduardo Hurtado G 15/12/2011 10:04 [ N° 3 ] |
Fomeque el relato, usted puede mas Sr. Ampuero. |
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Posteado por: josé manuel rodríguez angulo 15/12/2011 13:53 [ N° 4 ] |
Iowa City, un pueblo perdido en las praderas del medio oeste de norteamérica. El primer asombro al recorrer sus calles lo provoca la belleza de las mujeres. Llegué a pensar que estaba delirando. Hasta que unas líneas de Jack Kerouac me confirmaron el milagro: "llegamos a un pequeño pueblo de Iowa, allí vivían las mujeres más lindas de USA". Una vez superado el trauma inicial y con la firme convicción de mirar sólo el suelo, fui a la biblioteca de la Universidad, les juro que es mejor que todas las bibliotecas de Chile juntas. Ah, y las señoras que atienden son simpáticas. Entre los tesoros que alberga ese edificio están los cuadernos y los originales de varias novelas de José Donoso. |
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Posteado por: roberto viera gonzalez 15/12/2011 13:58 [ N° 5 ] |
Que lo diga yo pase. Amo a valparaíso poco menos que a mi mujer. Nací y crecí entre la Plaza Victoria y el Parque Italia. Pero..... que lo diga nada menos que un premio nobel...... es maravilloso. Es una pena que las autoridades no se den cuenta de ello. Al igual que don Hans.... digo, entretenido en relato. Atte. en xto. rvg |
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Posteado por: sergio novoa venturino 15/12/2011 14:19 [ N° 6 ] |
Dále con Valparaíso.... si sólo es el patio trasero del puerto de valparaÍso.... Está cada vez más alicaído ... la informalidad y la delincuencia campean .... igual que en Brooklyn o Baltimore.... |
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Posteado por: SAMUEL BELLO SEPULVEDA 15/12/2011 19:40 [ N° 7 ] |
Este es el mismo Roberto Ampuero que hace pocos días, para apuntalar su "conversión" a la derecha, sostuvo que "todos en Chile somos conversos". Pasando por encima de, por ejemplo, que: Presidente Partido Mapu Obrero Campesino, PMOC |
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Posteado por: Eduardo Hernàn Reyes Frías 15/12/2011 23:10 [ N° 8 ] |
Esta edición del diario, pàgina C 8,informa que Valparaiso tiene 277 mil habitantes, 92 mil viviendas y 109 mil perros, en su mayorìa ambulantes. La suciedad de las calles y la excesiva poblacion canina son las mayores criticas de los propios porteños en las encuestas locales. No se mencionan los grandes sitios eriazos que susbsisten en el barrio histórico, clasificado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. El crédito internacional de 73 millones de dólares ha resultado muy poco restaurador de Valparaiso. Hace tiempo que Raúl Ampuero perdió contacto con las vivencias de Cayetano Brulé. |
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Posteado por: antonio salinas retamal 21/12/2011 14:03 [ N° 9 ] |
A don Samuel Bello: Insólita su carta. Pero usted lo trae a otros espacios ( reales,por cierto), y abandona la invitación trascendente. Por último, alude a que la derecha no ganaba con mayoría absoluta desde el 38. Omite sostener que la izquierda,jamás logro aquello y omite además definir qué se entiende por "derecha" o "izquierda". Señor presidente del mapu ( cuánto apoyo electoral tendrá dicho grupo?), usted, ataca todo aquello que suene a "derecha". Y la derecha, qué duda cabe, domina a este país desde 1973, incluido todo el período de su amada concertación. p.d. Valparaíso es mágico. |
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Posteado por: antonio salinas retamal 22/12/2011 19:33 [ N° 10 ] |
Don Eduardo Reyes ( o como se llame): En una de esas, usted ha leído a Ampuero. Si lo ha hecho, entenderá que por definición literaria, Cayetano Brule habilita a su creador a entrar y salir de la ficción, pero por sobre todo, lo capacita para hacer uso de un derecho: el derecho de trascender hacia universos mágicos y a la vez reales. Debido a lo mismo, por ejemplo, admiramos a Neruda. |
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