Jennifer Abate y Evelyn Erlij
En su discurso del 21 de mayo de 2007, la Presidenta de la República anunció, con bombos y platillos, esta enigmática medida: "Entregaremos lo que hemos llamado un maletín literario a 400 mil familias, que contendrá libros de literatura chilena y universal". De ahí, además, más llegó la perplejidad a diferentes sectores. ¿Qué era un maletín literario? ¿Funcionaría en nuestro país? ¿Qué textos contendría? A esta fecha, ya están elegidos los títulos que integrarán las valijas que llegarán, durante 2008, a 133 mil familias, así como las editoriales que venderán al Ministerio de Educación las 16 obras seleccionadas.
A la licitación se presentaron treinta empresas editoriales y ocho resultaron finalmente elegidas. Ellas se adjudicaron la venta de los 80 mil ejemplares de cada título seleccionado, cuyas excepciones son el Multidiccionario Enciclopédico (Norma), que se repartirá a las 133 mil familias, y "Un niño llamado Pascual Coña" (Pehuén Editores), que tendrá un tiraje de 13 mil ejemplares. La característica más visible es el mínimo precio que alcanzaron los libros seleccionados, con un promedio de $1.641 por ejemplar: el más barato fue adquirido por el 8% de su valor en librerías y por 46% de su precio habitual en el caso del más caro. ¿Cómo fue posible que un diccionario, que alcanza $85.000 en cualquier librería, llegara a unos módicos $7.123 para el maletín?
La explicación de los precios bajos
Sebastián Barros, gerente general de Pehuén Editores, asegura que no es que los libros sean originalmente tan baratos como resultan para este proyecto y que se encarezcan en la venta habitual al público, sino todo lo contrario. "Cuando uno ya se ha armado una estructura de precios, esa es la lógica para recuperar los costos y ganar algo. Lo que pasa es que, en este caso, las condiciones son muy excepcionales: un solo cliente, tiradas masivas, costos de imprenta mucho más bajos. Hay una serie de factores que hacen que el libro sea más barato, pero ésta es la excepción, no lo que sucede en condiciones normales de mercado".
En primer lugar, se elimina el margen de ganancia de las librerías, que corresponde al 40% del precio de venta final al público: al tratarse de un solo comprador, el Gobierno de Chile, se eliminan los costos de distribución y traslado, así como la labor de marketing que debe hacerse para la colocación de cada nuevo título. Al mismo tiempo, las editoriales negocian convenios especiales para reducir el porcentaje correspondiente a derechos de autor, que normalmente es del 10% del valor final.
El factor de mayor incidencia en la disminución de los precios de cada ejemplar tiene que ver con la inusual -para nuestro país- tirada. En general, las editoriales publican dos o tres mil libros para distribuirlos en el país, que terminan por venderse completamente al cabo de algunos años. En el caso del maletín, hay una compra segura de 80 mil ejemplares, de una sola vez. Por supuesto, dadas tales condiciones, la participación en la iniciativa gubernamental significó un importante negocio para cada una de las editoriales ganadoras, a pesar de que aclaran que no recibieron montos mucho mayores a los habituales. Lo atractivo para ellas es el ingreso extra que este dinero significa para sus respectivos negocios, que no dejan de percibir entradas por la venta tradicional. Cuenta Pablo Dittborn, director general de Random House Mondadori, desde la desazón de no haber sido seleccionado en la licitación de este año: "Si yo me ganaba los cinco títulos que pensaba, me tomaba dos meses sin trabajar. Claro, si dejaba hecho el presupuesto de medio año". No obstante, Nivia Palma, directora de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam), aclara que el maletín no es una medida para desarrollar la industria de los libros, aunque indirectamente aporte a ello.
El mito del IVA
Se sabe que en Chile el 19% de IVA afecta también a los libros, pero en países como Argentina y México no existe tal gravamen, por lo que resultan más baratos. Berta Concha, directora de Liberalia Ediciones, se sorprende con la escasa preocupación frente al tema: "El 19% de IVA es casi el doble de lo que gana el autor por concepto de derecho: eso ya es un atentado contra la creación. No estamos a favor de la supresión del IVA, pero sí de bajarlo al 6 o 7%. En los grandes países lectores ni siquiera hay impuesto".
Diversas editoriales chilenas aseguran que el IVA es uno de los elementos que encarece el acceso a los libros en Chile, pero no el más importante. María Teresa Herreros, editora general de Andrés Bello, reitera que lo que rebaja el precio es la tirada. "Al parecer, a una persona que va a gastar mil pesos en un texto, le da lo mismo gastar mil 190. Si se eliminara el IVA, se quitaría en el costo de venta, pero se mantendría en el papel o la tinta, y eso va a influir necesariamente en el precio final. Sin este impuesto, el precio no bajaría en un 19%".
El acotado mercado chileno
El hecho concreto e irrefutable es que nuestro país tiene un mercado del libro muy estrecho. Los editores coinciden en que la explicación del privativo acceso a la lectura se encuentra en lo reducido de la demanda, que permite la impresión, con mucha suerte, de un par de miles de ejemplares por título. "El mercado chileno es tan pequeño, que un plan de esta envergadura resulta muy atractivo. Por un lado, para asegurar las finanzas internas de las editoriales y, por otro, para que esa consolidación ayude a seguir editando otras cosas", detalla Berta Concha. "El maletín demuestra que, si Chile fuera un mercado activo de la lectura, el valor de los libros bajaría. La magia que se puede hacer con una demanda alta respecto de los precios es increíble", añade.
Sin embargo, aunque el maletín es visto por los representantes de las editoriales como una ayuda a la producción literaria, su existencia tampoco soluciona el problema de la castigada industria del libro nacional. De todas las conclusiones y razonamientos surgidos a partir de los resultados de la licitación, emerge el aspecto probablemente más trascendental y menos visible de todos: el proyecto no sólo derriba el mito que culpa al IVA de todos los males del mercado, sino que, además, demuestra que el problema de fondo es, sin duda, la carencia de lectores que sustenten una efectiva cultura lectora.
Acceso versus voluntad
Según Berta Concha, hay dos verbos involucrados en el tema: "poder leer", referido a la alfabetización, por una parte, al igualitario acceso a los libros y a toda política proveniente del Gobierno y, por otra, está la intención de "querer leer", aspecto mucho más complejo de solucionar. En este punto, convergen las opiniones de todos los involucrados en lo que suele llamarse la "cadena del libro". Tanto la Dibam como las editoriales coinciden en que aquel chileno que afirma que un volumen de ocho mil pesos es demasiado caro, está dispuesto a gastar incluso el doble de esa suma en una salida al cine, en una comida o en unas vacaciones.
"Si bien la Dibam está haciendo esfuerzos enormes orientando su presupuesto al fomento del libro, el tema psicológico y cultural referido al "querer leer" es lo que no se puede solucionar desde el Gobierno, sino desde la familia, en los colegios, en la universidad, en los grupos sociales. Hay una cosa de prestigio social que aquí en Chile no existe", precisa la directora de Liberalia Ediciones.
Y aunque puede afirmarse que la poca lectura se debe al alto precio de tapa o a la mala distribución del ingreso -factor que Nivia Palma considera fundamental en el problema-, para Berta Concha el tema no va sólo por el hecho de que una buena parte de la población no puede destinar recursos al consumo de bienes culturales. "Cuando hablamos de políticas del libro y la lectura en Chile, tendemos a resolver el problema del "poder leer", lo que es bueno, pero que apunta básicamente a los estratos más modestos. No obstante, faltan políticas para incentivar la lectura en los barrios ABC1. Allá apenas hay librerías y la mayor parte de la gente no quiere leer. Al parecer, se cree que la lectura no da ningún tipo de gratificación".
Aquí surgen dos versiones respecto de la percepción social de la lectura: mientras algunos, como Sebastián Barros, de Pehuén Editores, creen que en este país el libro tiene un gran status y "hay que aprovechar esto que aún no se ha destruido para que la gente lea y opine sobre literatura", otros, como Berta Concha, consideran que leer ya no prestigia, pues "hemos perdido la capacidad de hedonismo, de gozar intelectual y estéticamente".
Si bien Nivia Palma considera que el contenido del maletín es un regalo, cuya lectura depende de la voluntad de los beneficiarios, Arturo Infante, gerente general de Editorial Catalonia, cree que sería indudablemente mejor destinar tal cantidad de recursos a fortalecer las bibliotecas públicas. "Un libro llega hoy a una familia, pero cuando se halla en una biblioteca, alcanza a muchas familias, a todas las que pueden ir y sacarlo. Pero eso no le quita el mérito para nada al maletín", argumenta.
El panorama de la lectura en Chile
Las editoriales elegidas para participar del maletín literario valoran los esfuerzos gubernamentales por democratizar el acceso al libro; pero, en general, está presente la opinión respecto a que las iniciativas destinadas al fomento de la lectura, como ésta, no deben ser acciones aisladas, según plantea la Directora Editorial de LOM, Silvia Aguilera. "Todos estos planes deben estar asociados a una política nacional de la lectura, a una preocupación del Estado con ella, para aumentar los niveles de comprensión y de interés". Sin embargo, también considera que existe una obligación de todos los que son parte de la cadena del libro para "poner en marcha una política sistémica, que tenga que ver también con la reducción del IVA, con el precio único para el libro, con la orientación a profesores y monitores que puedan enseñar a leer por placer, para despertar la curiosidad por la lectura", detalla.
En definitiva, más allá de las críticas que ha recibido el maletín literario, la iniciativa es una de las pocas que intentan combatir el problema de "querer leer", en parte, porque su intención es estimular las prácticas lectoras dentro de la familia. Logre o no este objetivo, el proyecto sí ha podido alcanzar otras de sus metas desde antes de ser implementado: poner al libro de vuelta en el debate público y crear conciencia de la falta de cultura lectora en nuestro país.
El maletín en detalle
Objetivos: Contribuir en el desarrollo individual y familiar de connacionales con mayores carencias económicas y sociales, instalando el libro y la experiencia lectora como instrumentos de desarrollo creativo e intelectual en general, como parte de una estrategia global de inclusión y desarrollo social.
Beneficiarios: Cuatrocientas mil familias de menores recursos económicos y sociales, determinadas por las fichas Casen y Junaeb.
Primera etapa: 2008, para familias con hijos o hijas que cursen desde kínder hasta cuarto básico.
Selección títulos: Jurado integrado por 12 destacadas personalidades del ámbito educacional, creativo, bibliotecario y desarrollo social.
Adquisición: Licitación pública a través del portal ChileCompra.
Distribución: Junaeb y Dibam.
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Posteado por: alfredo martinez martinez 03/02/2008 13:17 [ N° 1 ] |
Lo primero que hay que hacer, (dejando en claro mi satisfaccion por el esfuerzo de entregar cultura), es verificar que las editoriales beneficiadas no sean empresas de fachada que oculten a algun politico que se haga rico a costa del estado. Sin ningun animo de ofender, por supuesto. Es que ya estoy un poco mas adulto, y he visto que la codicia y la corrupcion campean por estos pagos. |
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Posteado por: Enrique Garcés Correa 03/02/2008 22:17 [ N° 2 ] |
¿Será , tal vez, por la elasticidad de la demanda? Entonces, si la insulina (libros) está cara en las librerias, la compraremos en la acera. Y luego, nos dirán : ¿Cómo es posible? Así es el libre mercado pues mijo. ¿Les gusta o no les gusta la libre competencia? |
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Posteado por: jaime fuentes ibañez 04/02/2008 08:45 [ N° 3 ] |
Señalando enfaticamente que va a hacer una oportunidad para estas familias que seran beneficiadas con esta iniciativa gubernamental, pienso que nuevamente se castiga a la inmensa "clase media" de Chile en donde se concentra un número importante de personas relamente interesadas en poder acceder a libros pero por vivir con lo justo no pueden adquirir libros a precios accesibles. |
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Posteado por: manuel navarrete cisternas 04/02/2008 11:42 [ N° 4 ] |
EL GRAN AJUSTE EN LA EDUCACION ES TENER CURSOS CON UN MAXIMO DE 20 ALUMNOS. |
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Posteado por: Carolina Espinoza San Martin 05/02/2008 11:01 [ N° 5 ] |
En este contexto el principal interés es asegurarse que lean los libros y no aprezcan en venta en la ferias públicas tiempo después. Reencantar y motivar la lectura intrínsecamente y socialmente. Hacer en las comunas más pobres recitales poéticos, en los colegios cuenta cuentos, invitar a escritores, valorar la escritura, descentralizar la cultura. |
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