De puño y letra, Jorge Marshall
El principal determinante de la inflación de largo plazo es el crecimiento de la cantidad de dinero; sin embargo, la historia es más compleja en el corto plazo, por lo que hay que ser cauto a la hora de sacar conclusiones o hacer recomendaciones de política. La demanda agregada, incluyendo la política monetaria y fiscal, tiene ciertamente un efecto en la inflación, pero también son muy relevantes los cambios en precios específicos y su dinámica. En las condiciones actuales, esta distinción lleva a poner más énfasis en la flexibilidad de los mercados que en frenar la demanda agregada.
Después del alza del petróleo a comienzos de los '70, Milton Friedman, inspirador de muchos de nuestros economistas, sostenía que era esencial distinguir entre cambios de precios relativos y cambios en el nivel de precios. El aumento de un precio específico -decía- hace que los compradores gasten más en él y menos en otros ítems, cuyos precios bajarán o aumentarán más lentamente, por lo que, en su opinión, el nivel de precios promedio no debería ser afectado considerablemente por cambios en los precios relativos. En esta lógica la inflación se debe a cambios en la demanda agregada.
Los avances en la teoría económica mostraron que los supuestos del análisis de Friedman no se cumplen en la realidad, por lo que aplicar la misma receta de frenar la demanda en todos los casos es un error. Una gran lección de la estanflación de los '70 es que los precios nominales no son perfectamente flexibles. Las rigideces tienen diversos orígenes, como asimetrías entre la velocidad de las alzas y de las bajas, ajustes más rápidos cuando los cambios son mayores y más lentos cuando las variaciones deseadas son pequeñas, rubros con precios rígidos y salarios que se demoran demasiado en reaccionar ante los cambios en la demanda. Cuando ocurren estos hechos, un cambio de precio relativo no será compensado por ajustes nominales de otros valores, sino que elevará el nivel de precios promedio, lo que inevitablemente se reflejará en una mayor inflación durante la transición.
La economía chilena está viviendo la adaptación a valores más elevados de la energía y de los alimentos, que en gran parte se deben a cambios en los precios internacionales, pero que también están influidos por factores internos como el clima y los cortes de gas. Estas alzas equivalen a absorber un costo adicional del orden de 4% del PIB en el sector privado, pero pueden tener un costo mayor en algunos sectores.
Tres condiciones básicas
La condición de éxito de este proceso es volver al producto de tendencia con estabilidad de precios en el menor tiempo posible y evitando costos excesivos en inflación y actividad, para lo cual deben cumplirse tres condiciones: crecer algo menos que el producto potencial por un tiempo, mantener en línea las expectativas inflacionarias y que los salarios reales aumenten en línea con la productividad.
La primera condición se está cumpliendo desde mediados de 2007 y la evolución del consumo privado anticipa que esta situación se mantendrá por el resto de este año. La economía no presenta desequilibrios en el nivel de actividad o en el nivel de gasto, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de las economías emergentes, incluyendo América Latina. No hay ajustes pendientes como ocurrió en 1998, cuando la economía estaba sobrecalentada y con déficit externo. Por esta razón las políticas monetaria y fiscal deben mantener, con flexibilidad, la posición de cautela y moderación que han mostrado hasta ahora, porque hay que aclarar que lo relevante para la inflación es la demanda agregada y no la demanda interna.
La condición de mantener ancladas las expectativas es una responsabilidad del Banco Central que está realizando bien en circunstancias muy complejas. Los aumentos en las expectativas de inflación más allá de la transición son leves y muy por debajo de lo que hubiese sido posible en otra época. Este hecho explica que desde fines de 2006 el Banco Central haya ajustado la tasa de política a la inflación esperada sin cambiar la tasa real de política monetaria, lo que significa que no ha puesto el pie en el freno y que está más preocupado de las expectativas que de la inflación efectiva de corto plazo, porque sabe que es el único objetivo que puede razonablemente alcanzar. El esquema de metas de inflación no está preparado para este escenario, ya que si se quiere mantener la inflación en línea con la meta, habría que producir una deflación en otra parte de la economía, lo que no tiene ningún sentido.
Respecto de la tercera condición, la trayectoria reciente de los salarios reales ha sido moderada, pero ello se debe a que la inflación está aumentando y los reajustes salariales tienen un rezago. Si se pierde la lógica de utilizar la inflación futura en las negociaciones salariales, podríamos revertir la moderación reciente cuando la inflación baje y el último reajuste del ingreso mínimo es una señal de alerta. Debemos recordar que el mercado de trabajo en Chile tiene antecedentes de ajuste lento, por lo que las políticas en este ámbito serán muy importantes para la evolución del empleo en los próximos años. De hecho, luego de la crisis asiática se produjo una brecha entre el crecimiento de los salarios y el de la productividad, causando persistencia en el desempleo. Es importante prevenir una situación de este tipo.
En síntesis, la economía mantiene buenas perspectivas de crecimiento de mediano plazo, con ahorros fiscales extraordinarios, empresas muy sanas y un "boom" de inversiones. El panorama inflacionario es delicado, pero está bien manejado. Lo que verdaderamente necesita nuestra atención es que el crecimiento de tendencia ha perdido impulso desde fines de los '90 por factores que no tienen nada que ver con la política macroeconómica, sino con el funcionamiento de los mercados y las dificultades en los procesos de creación y salida de empresas. Estos son factores estructurales que son responsabilidad de todos.
|
Posteado por: Carlos Astudillo 23/07/2008 18:51 [ N° 1 ] |
Respecto del ultimo parrafo que senala que ... el crecimiento de tendencia ha perdido impulso ... por factores que no tienen nada que ver con la politica macroeconomica ... |
|
Posteado por: Adrián Sepúlveda Haardt 25/07/2008 20:30 [ N° 2 ] |
Muy buena columna. |
| Do | Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 |
| 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 |
| 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 |
| 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 |
| 29 | 30 |