CARMEN RODRÍGUEZ F.
La ausencia de sus compañeras golpeará también a las escolares que no fueron víctimas del fatal accidente de Putre, cuando se abran hoy las puertas del Colegio Cumbres.
Si todo duelo implica un trabajo psíquico de proporciones, más complejo es en esta etapa, cuando se ha perdido a las "yuntas", a las "amigas del alma". "En ninguna etapa de la vida es tan importante el grupo como en la adolescencia", afirma el psiquiatra y psicoanalista Patricio Peñailillo, especialista en jóvenes.
En la tarea de formar la identidad, los pares cumplen un rol fundamental. Por eso, muchas de estas niñas van a sentir que, junto a sus compañeras, también hay una parte de ellas que está muriendo, advierte el psiquiatra.
Más aún, agrega, si se trata de muertes violentas, en las que no hubo tiempo de una despedida. "Y esta falta de tiempo puede afectar más en los casos en que pueda haber habido peleas o resentimientos, pues no hubo posibilidad de reparar esas situaciones", dice Peñailillo. Y asegura que si una niña vive una situación de ese tipo, va a necesitar de una ayuda especial.
Culpa inconsciente
Con ello coincide la psicóloga y psicoanalista Myrella de Kartzow, quien agrega que duelos como este provocan sentimientos encontrados en las sobrevivientes: "Hay sentimientos de culpa inconscientes por haber sobrevivido. La pena da origen a preguntas como: '¿por qué ella y no yo?', lo que requiere de un espacio para ser elaborado".
Ambos psicoanalistas proponen que haya espacios de contención tanto individuales como grupales para que todos los involucrados puedan ir haciendo su proceso de duelo.
Myrella de Kartzow valora los ritos y las creencias religiosas como un tremendo apoyo en un momento como este, sobre todo si se dan al interior de una comunidad escolar unida, como en este caso.
La psiquiatra de la Universidad de Chile Muriel Halpern considera como un factor de protección el fuerte sentido de pertenencia de esta comunidad escolar, así como sus valores religiosos. Y destaca también en este sentido la unión que se ve en el grupo de niñas afectadas:
"Tienen una mayor capacidad de empatizar unas con otras. Se ven muy afiatadas como grupo. Esa fuerza las protege, pero también hay que ver cómo está cada una en forma individual. Una cosa es lo que les va a pasar como grupo, y otra, lo que le ocurrirá a cada una".
Acciones protectoras
En términos epidemiológicos, agrega la doctora Halpern, la adolescencia es un período vulnerable, sobre todo para las niñas. "Por eso, en términos individuales, es muy recomendable saber en qué está cada una de ellas".
Pensando en ello, la psicoanalista Myrella de Kartzow propone que se creen espacios íntimos y reducidos en que las niñas puedan expresar todo lo que están sintiendo. "Deberían ser grupos de no más de seis niñas, apoyados por especialistas".
El psiquiatra Patricio Peñailillo coincide con ella en la necesidad de espacios protegidos en los que las escolares afectadas puedan "sacar fuera los sentimientos, emociones, dudas, miedos y fantasías que esta situación les produce", así como elaborar todo lo que quedó inconcluso en relación a sus compañeras fallecidas.
Los especialistas coinciden en que la elaboración de estos duelos debe darse en forma colectiva e individual, acogiendo con ayuda especializada a quienes tengan más dificultades en este proceso.
En este momento, agregan, las escolares están en una etapa de shock y el duelo, con sus distintas etapas, recién comenzará en algunas semanas. Vendrá una fase de rabia propia de todo duelo y luego una de tristeza. "Lo importante es que no haya un sobrecontrol de estas emociones, que puedan ser expresadas", agrega Muriel Halpern.
Con el tiempo, en un duelo sano, las personas van recuperando su vida normal, alcanzando la paz interior y rescatando los aspectos positivos de la persona que falleció. Es decir, su recuerdo ya no es doloroso, sino que se reconoce como un privilegio el haber compartido con ella parte de la vida.
Hay acciones que pueden ayudar en este proceso, dicen los especialistas: escribirles una carta, un poema; bautizar un lugar con su nombre o plantar un árbol en su memoria.
Contención también para los adultos
El trabajo que viene para procesar estos duelos será trabajoso y delicado, e involucrará a toda la comunidad escolar del Cumbres. Y es que los padres, los profesores y los religiosos van a cumplir un rol clave en la contención emocional y psicológica de las niñas afectadas por las muertes de sus compañeras.
"Muchos de los adultos están directamente afectados por la pérdida de sus hijas y ellos también van a necesitar mucho apoyo y contención", afirma el psiquiatra y psicoanalista Patricio Peñailillo.
Por eso, él propone que los adultos involucrados -padres, profesores- también cuenten con un espacio grupal de contención para poder expresar sus sentimientos y temores.
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Posteado por: rafael alberto gonzalez sanhueza 13/09/2008 14:53 [ N° 1 ] |
he comenzado ha vivir el duelo de mi polola al fallecer un un accidente automovilistico el dia 31 de sept en la autopista del sol por exceso de velocidad e ingesta de alcohol del conductor...mis reacciones primeras son de culpa x haber llamado en la madrugada del accidente y haberme enojado con ella...siento que nos dejan un gran vacio como el de ustedes tienen...he tenido que ir al siquiatra y pedir licencia x mi inadaptabilidad al trabajo y la falta de memoria...yo cada dia me doy animo para estar mejor y cuento lo ocurrido a mis amigos para expresar mis emociones....he aceptado la perdida...me cuesta dormir...pero el este proceso me ha enseñado a apresiar mas la vida..a expresar mis emociones y mantener mas comunicacion con mis mas cercanos...les envio mucha fuerza en estos momentos....solo pongan sonrisas en su cara y en su corazon se empezaran a borrar estas penas...fuerza mucha fuerza estoy con ustedes.. rafael gonzalez |
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