Rolf Lüders
Una crisis financiera no "tratada" generó la Gran Depresión, que se tradujo en una drástica caída del Producto de los EE.UU., con graves repercusiones mundiales. La recuperación de los ingresos y del empleo demoró casi una década, incubando al New Deal, período con un alto grado de injerencia discrecional de la autoridad y bajo crecimiento.
Chile, golpeado por un shock de términos de intercambio a comienzos de los años ochenta, tuvo una caída del Producto de casi un 15% y llegó a tener tasas de desempleo cercanas al 30%. Esto, junto con el exceso de endeudamiento, desató una profunda crisis financiera. Las drásticas acciones tomadas para restablecer el funcionamiento de los mercados crediticios evitaron cambios en los elementos esenciales del modelo económico y permitieron la rápida recuperación.
Por el momento, las "pérdidas" probables, como proporción del PIB, de la actual crisis financiera en EE.UU. se estiman en aproximadamente una cuarta parte de las que se han contabilizado en definitiva para el Chile de entonces. Se entiende por "pérdidas" aquella parte de los activos "tóxicos", "malos", o "en problemas" que sus deudores no podrán cancelar, dada la evolución probable de la economía. ¿Habrá entonces algunas lecciones útiles que se puedan extraer de la experiencia nuestra?
En una crisis financiera los tiempos disponibles para la acción de la autoridad son breves. Hay un constante "bombardeo" de noticias, los montos de deudas "malas" tienden a variar diariamente, instituciones que aparecen sanas un día, sufren corridas al día siguiente, etcétera. Afortunadamente, las declaraciones del Presidente Bush y la actitud de los líderes del Congreso sugieren que tienen clara conciencia de la urgencia de tomar medidas para evitar costos innecesarios que crecen exponencialmente.
Las medidas de la intervención deben ser lo suficientemente poderosas para minimizar el riesgo sistémico. Si el gobierno debe o no intervenir merece un análisis separado. En Chile, se logró restablecer la confianza porque el gobierno tomó temporalmente el control de prácticamente todo el sistema financiero y nadie dudó de la solvencia del Estado. En el caso de EE.UU., Paulson y Bernanke estimaron que el compromiso de compra de hasta 700 billones de dólares de activos "tóxicos" es necesario y también suficiente. Desafortunadamente, el programa aprobado ayer por los líderes del Congreso y que cuenta con el apoyo -según las noticias- de los dos candidatos presidenciales parcializa ese monto, reduciendo su impacto.
Las medidas deben tomarse en un contexto tal y ser de tal naturaleza que no pongan en duda la estabilidad y la efectividad de la institucionalidad económica. Por eso, tanto en el caso de Chile ayer, como en el de los EE.UU. ahora, se propende a salvar a las instituciones financieras y no a los patrimonios de los dueños y a los ingresos de los administradores y de los depositantes. Eso evita el problema de riesgo moral. En Chile, los administradores de las instituciones intervenidas fueron todos despedidos y, qué duda cabe, los dueños perdieron todo su patrimonio y sufrieron largos procesos judiciales. Sin embargo, los depositantes sufrieron pérdidas mínimas.
El programa concordado ayer en EE.UU. debiera tener -si es bien administrado- efectos muy similares por la vía de la participación del Tesoro en el patrimonio de las instituciones apoyadas, de las limitaciones a los ingresos de los administradores, y de la renegociación de las deudas hipotecarias, entre otras.
En resumen, hay importantes lecciones de la experiencia de la intervención bancaria chilena que pueden ser útiles para otros países. Destaco, por sobre todo, la urgencia en la acción, la necesaria coherencia entre las medidas y la profundidad de la crisis para minimizar el riesgo sistémico, y el cuidado que se debe tener para evitar un problema mayor de riesgo moral. Intervenciones como las comentadas tienen implicancias presupuestarias y requieren de acuerdos políticos. Pero éstos no deben alejarlas en demasía de consideraciones de eficiencia, como afortunadamente sucedió en Chile en 1983 y puede ocurrir en los EE.UU., si el programa concordado ayer es bien administrado.
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Posteado por: Domingo Gabriel Banfi 29/09/2008 13:37 [ N° 1 ] |
Algunas precisiones que pueden ayudar a percibir la situación chilena que yo prefiero llamar de 1982-1985. La caída del producto no fue del 15%, sino de casi 20%. Todos recordamos el POJ y el PEM. En EE.UU. ningún banco ha sufrido “corridas” propiamente tal. En Chile casi todas las financieras tenían “colas” en frente de sus oficinas. ¿”Nadie dudó de la solvencia del Estado? Casi todos los préstamos del extranjero tenían aval del Estado. ¿Usted olvidó el rescate del FMI y de los tres préstamos de ajuste estructural del Banco Mundial (SAL) que apuntaló al país en el Club de Paris? ¿”Los dueños perdieron todo su patrimonio”? Pero luego fueron premiados, las instituciones con la deuda subordinada y los dueños con el “capitalismo popular” que no fue nada de popular. Finalmente “el programa aprobado ayer por los líderes del Congreso” no es nada más que un acuerdo en el lenguaje y los puntos que un proyecto de ley que va ser discutido en el Congreso va a incluir. En un año de elecciones todo puede suceder y muchos esperan enmiendas y discusión antes de ser aprobada la ley y que sea promulgada por el Presidente. |
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Posteado por: Ramón Zañartu Covarrubias 29/09/2008 15:01 [ N° 2 ] |
Sr. Rolf Lüders: "Sin embargo, los depositantes sufrieron pérdidas mínimas". A propósito de la situación arriba descrita, mi abuelo materno, Ingeniero, perdió la totalidad de sus ahorros producto de la famosa crisis de los años 1982-1983 y, como consecuencia de ello, a partir de ese entonces, nunca más volvió a confiar en el sistema financiero, transformando todos los pagos que recibía por concepto de honorarios profesionales a Dólares en efectivo, que guardó hasta el día de su muerte en numerosas cajas. |
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Posteado por: Domingo Gabriel Banfi 29/09/2008 15:10 [ N° 3 ] |
Sr Luders El proyecto de ley fue, hace unos pocos minutos. Rechazado en la Cámara de Representantes. |
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Posteado por: JoséGabriel Mardones Fernández 29/09/2008 15:41 [ N° 4 ] |
El año 1981 recuerdo haber estado recién titulado de Ingeniero en Electricidad y antes de haber rendido mi examen de grado , ya tenía al menos tres ofertas de trabajo. Luego de haber rendido mi examen en julio de 1981, específicamente por allá por septiembre de aquél año me presenté con mi flamante título y ya se había cerrado los cupos en las empresas que habían requerido de mis servicios. Seis meses después, muchas de ellas ya no existían y otras se habían fusionado o sido absorvidas por gigantes transnacionales. |
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Posteado por: JoséGabriel Mardones Fernández 29/09/2008 15:48 [ N° 5 ] |
(Continua)
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Posteado por: armin soto claro 29/09/2008 21:59 [ N° 6 ] |
Este Luders es un caradura, para tratarlo con un respeto que no merece. Bien sabe que esos depositantes que sufrieron "perdidas minimas" fueron los unicos que perdieron realmente, ya que los peces gordos, entre los cuales debemos contarle, recibieron el salvataje del estado al que hasta el dia anterior motejaban de estorbo. |
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Posteado por: jean noveroy pizarro 29/09/2008 23:04 [ N° 7 ] |
Posteado por: notable.... saludos |
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Posteado por: raúl suarez sazié 01/10/2008 15:52 [ N° 8 ] |
Viva mi General Pinochet Aún sigue vigente, él nunca morirá. |
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Posteado por: Alvaro Enrique Covarrubias Lara 06/10/2008 00:18 [ N° 9 ] |
Si bien el salvataje chileno fue exitoso, nos gustaria saber las fechas en que los bancos pagaron su deuda, si efectivamente cumplieron con los intereses exigidos, si agluno cayo en "default" y cual es su situacion patrimonial actual. Podre encontrar esta informacion en la Superintendencia de Bancos? |
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