
Tras el primer viaje del Presidente Barack Obama a México tal vez empecemos a ver algunas pistas en cuanto a si pondrá más atención a la región que sus predecesores. Aun cuando me guste Obama, no apostaría a que lo hará. En vista de la magnitud de la crisis económica que heredó, su falta de lazos históricos con la región y la ausencia de figuras latinoamericanas de alto nivel en su gabinete, se necesitarán más que algunos conciertos de mariachis en México -o calipsos en Trinidad, a donde llegará hoy- para mantener su interés en los temas hemisféricos.
A juzgar por lo que el Presidente me dijo en dos entrevistas durante el último par de años, y por lo que funcionarios de su gobierno declararon esta semana, aquí hay algunas de esas cosas que podrían darnos una indicación de si él cumplirá su promesa de campaña de poner fin a años de abandono de Latinoamérica por parte de EE.UU.
En un discurso de campaña el 23 de mayo de 2008, Obama prometió: "Aumentaré considerablemente nuestra ayuda a las Américas". Pero la actual crisis económica le impedirá entregar mucho más que la ayuda de emergencia que hace poco prometió al FMI para las economías emergentes, indican funcionarios estadounidenses.
Personeros de la Casa Blanca me aseguraron en privado que Obama hará nuevos compromisos financieros en la cumbre de Trinidad -tal como un fondo público de seguridad para ayudar a combatir la delincuencia en el Caribe-, pero nada como los programas de ayuda masiva que prometió durante la campaña.
A pesar de la promesa de Obama en ese mismo discurso de lanzar una "Nueva Alianza de las Américas", personeros de la Casa Blanca señalaron esta semana que él no llegará a la cumbre de Trinidad con soluciones "estándar" para la región. Más bien, irá a escuchar, intercambiar puntos de vista y partir con nuevas ideas, precisan sus asesores.
Si bien Obama me manifestó en una entrevista el año pasado que "deberíamos tener una cumbre anual con líderes de todos los países de las Américas para conversar sobre nuestras metas comunes e intereses comunes", su gobierno no ha hecho aún tal compromiso, y no está planeando hacerlo en Trinidad.
Los Presidentes estadounidenses sostienen reuniones anuales con 21 líderes de países de la Cuenca del Pacífico, las que, según personeros, son muy útiles para que EE.UU. se mantenga involucrado en las iniciativas regionales. Comparativamente, la Cumbre de las Américas se realiza cada tres o cuatro años.
La resolución final preliminar de esta cumbre sólo pide hacer estas reuniones "sobre una base regular y cada tres años como máximo". Dos altos asesores de Obama me indicaron que desconocían algún plan para realizar estas cumbres con mayor frecuencia.
El Mandatario estadounidense también prometió en una de mis entrevistas con él designar un "Enviado Especial para las Américas", una labor que fue discontinuada por el gobierno de Bush. El alto asesor de la Casa Blanca Denis McDonough manifestó a principios de esta semana que "seguimos comprometidos con la idea" de hacer esa designación, pero advirtió que "no voy a hacer un itinerario" para eso.
Según mi opinión, Obama lo hará bien en México, como también en la Cumbre de las Américas, principalmente porque no es George W. Bush, y porque tiene buena recepción en Latinoamérica. Además, su anuncio oportuno esta semana sobre que Estados Unidos moderará las restricciones de viajes y remesas a Cuba le permitirá conseguir buenas notas de una mayoría de líderes latinoamericanos.
Un síntoma de la confianza de la Casa Blanca en la actuación de Obama es que visitó Ciudad de México, una enorme capital que está dirigida por una administración izquierdista, donde los ex Presidentes estadounidenses han enfrentado enormes protestas en el pasado. El ex Presidente Bush, por ejemplo, se reunió con sus contrapartes mexicanos en distantes balnearios mexicanos, o en ranchos en el área rural.
La prueba real de si Obama prestará más atención a América Latina será lo que él haga después de la cumbre.
Exceptuando un compromiso de realizar reuniones regionales más frecuentes, o acuerdos que van más allá de las expresiones de buena voluntad de la declaración final de la cumbre, pasarán algunos años antes de que el gobierno de Obama se vea forzado de nuevo a centrarse en el hemisferio. Esperemos que Obama, durante los próximos días, nos dé indicaciones claras -más que arranques retóricos- de que seguirá involucrado con la región a su regreso a Washington.
Obama lo hará bien en México, como también en la Cumbre de las Américas, principalmente porque no es George W. Bush, y porque tiene buena recepción en Latinoamérica.
| Do | Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 |
| 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 |
| 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 |
| 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 |
| 29 | 30 |