Miles de niños y niñas sudafricanos llegaron en masa hasta la municipalidad de Ciudad del Cabo, una marcha que se extendió por cuadras, y pasó como una mancha de faldas plisadas, chaquetas y corbatas rojas. Su educada demanda: dennos bibliotecas y bibliotecarios.
Los niños de Sudáfrica no tenían idea de la revolución de los pingüinos chilenos de hace algunos años. Ellos iniciaron en septiembre su propio movimiento estudiantil en busca de mejores condiciones educacionales.
"Queremos más información y conocimiento", dijo a The New York Times Abongile Ndesi, una alumna de 15 años.
Desde que cayó el sistema segregado del Apartheid, hace 15 años, el gobierno ha implementado políticas para dar a los jóvenes mejores oportunidades. Pero hasta el Presidente Jacob Zuma reconoce que han fracasado. El movimiento de protesta, con su nombre idealista "Igual educación", sus metas concretas y sus organizadores juveniles es una respuesta a un sistema fallido.
La idea de un movimiento dedicado a la equidad educacional era de un activista de los años 70, Zackie Achmat, quien también participó en la marcha y aconsejó a los líderes juveniles que trabajaran con profesores y personeros de gobierno cada vez que fuera posible. El gobierno entiende la necesidad urgente de una mejor educación, tanto que la nueva directora general del Ministerio de Educación Superior, Mary Metcalfe, era jefa de la junta directiva de Igual Educación.
El año pasado, Igual Educación dio a los estudiantes de Khayelitsha, donde viven más de 500 mil desempleados y gente de clase obrera, cámaras para que documentaran los problemas en sus escuelas. Volvieron con imágenes de techos que se llovían, escritorios quebrados y niños amontonados en torno a un solo texto de estudio.
La imagen de una hilera de ventanas en la escuela secundaria de Luhlaza, todas quebradas, resultó ser la más llamativa. Alrededor de 500 ventanas en la escuela habían estado quebradas por años, lo que hacía tiritar a los estudiantes en las salas en época de invierno.
Primera victoria
La primera campaña de Igual Educación fue colocar los vidrios. La escuela puso US$ 650, una suma que el grupo igualaría. Pero faltaban US$ 900. Por meses se reunieron con autoridades locales y provinciales, hicieron reuniones de cientos de estudiantes municipales y consiguieron cobertura en los periódicos locales.
Finalmente, en noviembre, las autoridades provinciales anunciaron que se arreglarían las ventanas y que se invertiría casi 10 veces más de lo que pidieron los alumnos.
Este año, los estudiantes se movieron con éxito para pedir un profesor de ciencias para uno de los colegios donde no había ninguno para los cursos superiores.
Asimismo hicieron una campaña para llegar temprano a clases, con voluntarios en las puertas del colegio; un esfuerzo que también dejó en evidencia a los profesores que llegaban tarde.
La campaña en pro de las bibliotecas es el primer intento del grupo por abordar un problema nacional. Con el apoyo financiero de Atlantic Philanthropies y Open Society Institute, entre otros, también espera ampliar su número de miembros para incluir a los profesores y a más padres y avanzar hacia victorias mayores.
Ellos saben que Igual Educación tiene por delante problemas más graves que solucionar y que para eso deben construir alianzas con el sindicato de profesores, que es parte de la alianza de gobierno.
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