Carla Cordua
Lunes 28 de Abril de 2008
Discordia entre poetas

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Las peleas entre poetas tienen un carácter particular debido a la intensidad de las pasiones en juego y a las ofensas indescifrables que las motivan. Los que observan el estallido del conflicto, que suele ocurrir inesperadamente ante testigos casuales, casi nunca entienden el alcance de la profunda animosidad que alienta en él. Pues los demás ignoran los largos antecedentes del choque: las sutiles ofensas no intencionadas que han venido soportando ambas partes sin chistar, las repetidas postergaciones concedidas por la ilusión mutua de una amistad verdadera cuando esta ya ha empezado a sufrir menoscabo, el remoto origen de la relación en un encuentro apasionado, cuyo encanto resiste toda la aventura del mutuo reconocimiento y la celebración correspondida, pero que se va ahogando en la paulatina revelación de los insoportables defectos del otro. Son peleas que serán recordadas y narradas por sus testigos debido a que, cuando la explosión no se desarrolla enteramente en el terreno de las agresiones físicas y alcanza a envolver también a los ingenios y talentos verbales de los protagonistas comprometidos en ella, suele dejar huellas históricas citables y entretenidas. Como la ofensiva descripción del otro Pablo atribuida a Neruda, cuando lo llamó "carabinero furioso". Quevedo movilizó todas las formas poéticas para insultar a Góngora: sonetos, letrillas, coplas, sátiras, décimas. "No hay música donde estén / vuestros inmundos trabajos, / que si suenan bien los bajos / los triples no suenan bien". "Son tan sucias de mirar / las coplas que dáis por ricas, / que las dan en las boticas / para hacer vomitar". Las respuestas gongorinas suelen ser parejamente insultantes aunque bastante más oscuras, para suerte de su agresor.

Se puede suponer que las discordias y guerras poéticas alcanzan estos extremos de animosidad debido a que los poetas se permiten expresar sus emociones sin controles; o, más aún, porque cultivan un corazón al que constantemente le permiten chorrear un contenido variopinto no vigilado por cálculo, regla o medidor alguno. El poeta, durante su actividad, se mantiene más bien absorto en la producción externa de la selva íntima de su sentir, en decirla primero, sin vigilancia, en el lenguaje de todos usado de otra manera. Luego, ya algo más tranquilizado, elaborará lo menos silvestre, o lo más potable, de la primera exteriorización de su entrañable volcán. Pues la poesía reside, propiamente, en el resultado de la segunda etapa, con la condición de que la reelaboración no ahogue nunca del todo la lava inicial. Lo que el poeta adora es la continua actividad dedicada a su producción en contraste con lo terminado que reposa tranquilo entre sus límites. No le gustan las cosas firmes y establecidas, las formas ya arribadas a su estado definitivo, sino el hacer y el deshacer, la inquietud que ahora último es llamada el trabajo. La fiebre convertida en salud. Por eso, cualquier cosilla insignificante que viene de otros lo encuentra siempre en pie de guerra. Entre las peleas de los poetas vale la pena recordar una de Ezra Pound. Enfurecido desafió a duelo a un poeta menor, Lascelles Abercrombie, porque, como explicó Pound: "La estupidez llevada más allá de cierto punto se convierte en una amenaza pública". El derecho a elegir las armas correspondía a Abercrombie, que propuso "apedrearse mutuamente con los ejemplares no vendidos de sus libros."

5 Comentarios publicados
Posteado por:
Daniel B I
28/04/2008 12:08
[ N° 1 ]

Abercrombie pudo ser un 'poeta menor' como señala la articulista, pero con esa respuesta de "apedrearse mutuamente con los ejemplares no vendidos de sus libros", no me cabe la menor duda de que tenía un gran sentido del humor y perspicacia...porqué no, más filósofo que poeta 'best seller' entonces.

Posteado por:
Gonzalo Valdasi Camus
02/05/2008 14:58
[ N° 2 ]

Doña Carla:

Aunque desconozco lo que haya ocurrido entre los poetas de otros pagos, en relación a la nuestra "gerrilla literaria" de mediados del siglo pasado entre Neruda, Huidobro y De Rokha, al igual que muchos crecí convencido de lo apasionante que era una polémica artística cuyas supuestas causas estaban en la estética y la belleza mismas.

Grande fue mi decepción cuando comprendí que el verdadero motivo de aquellas agrias trifulcas estaba en que los beligerantes se disputaban el Partido Comunista como plataforma comunicacional para sostener y proyectar sus respectivas carreras literarias, en una época en que ser literato comunista aseguraba fama, gloria y dinero, Internacional Comunista mediante.

Como es sabido, la guerra la ganó Neruda.

Los tres eran tarambanas y mujeriegos, vicios típìcamente burgueses, duramente objetados por "Control y Cuadros".

Pero contra Huidobro y de Rokha pesó mucho haber abandonado a sus respectivas mujeres, y en el caso de Huidobro, su origen aristocrático (si se puede hablar de aristocracia en Chile), siempre sospechoso. Neruda también dejó a La Hormiguita, pero cuando su pedestal ya estaba cimentado.

Como decía Thomas Buddenbrook (en Los Buddenbrook, de Thomas Mann, todo lo que hacemos o decimos tiene motivaciones, no altruistas ni superiores, sino estrictamente personales.

Si tuviéramos esto más en cuenta, quizás comprenderíamos más y mejor a nuestros "próceres".

Agradecido, G. Valdasi.

Posteado por:
Nicanor Tabilo Carvajal
03/05/2008 07:36
[ N° 3 ]

Muchas gracias doña Carla por su excelente e ilustrativa columna, muy bien complementada por el señor Valdasi. Sin duda la respuesta genial de Abercrombie no tenía nada de menor, amén de su gran sentido del humor, como dice Daniel. Las peleas entre poetas son un expectáculo de primer nivel para los que aprecian las formas y el ingenio, también para los que ya la palabra rima nos complica. Recuerdo haber escuchado una historia que habría sucedido al inicio de los 70 en la antigua escuela de Economía de la Chile y que habría involucrado a Zurita y otro poeta. Lo más reconocible (y suave) para la mayoría de los expectadores habría sido la palabra sátrapa, y una fiesta para los escasos expectadores familiarizados en las lides del verso.

Posteado por:
Patricia Soto Vergara
10/05/2008 13:40
[ N° 4 ]

¿Pero qué hay de nuevo en todo esto? ¿Qué pasa ahora en nuestra literatura?
Sugiero, para contextualizar esta polémica visitar estos dos sitios, que me parecen un aporte:
www.terrolirismo.blogspot.com
www.lagranputesia.blogspot.com

Posteado por:
José Miguel Monardes Müller
15/05/2008 19:24
[ N° 5 ]

¡EXIJO UNA EXPLICACIÓN!
¿EN QUÉ MOMENTO DE ROKHA ABANDONÓ A SU ESPOSA, señor Valdasi?
La guerra de Neruda contra ambos fue más sucia de lo que nadie ha dicho. ¿Alguien se ha atrevido a contar en público los repugnantes métodos con que ese mutante desbancó a Huidobro y De Rokha?
Lo más patético es que aprovechó la caída en desgracia de Mistral para instalarse en Madrid. Es vergonzoso que sea el versificador más famoso internacionalmente.

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