
El periodista John Tavis, en el avión que llevaba a Benedicto XVI a EEUU, le hizo la siguiente pregunta: “¿Considera usted que una institución multicultural como las Naciones Unidas puede salvaguardar los principios tenidos como ‘no negociables’ por la Iglesia Católica, esto es, los principios fundados en la ley natural?”. Su respuesta fue categórica: ése es precisamente el objetivo de la ONU, salvaguardar los valores comunes de la humanidad, sobre los cuales se basa la convivencia pacífica de las naciones. Es la idea de los derechos humanos, de los derechos que expresan valores no negociables, que preceden a todas las instituciones y son el fundamento de todas las instituciones. Fue su mensaje central: “Los derechos humanos son presentados cada vez más como el lenguaje común y el sustrato de las relaciones internacionales(…) Al mismo tiempo, la universalidad, la indivisibilidad y la interdependencia de los derechos humanos sirven como garantía para la salvaguarda de la dignidad humana (…)Estos derechos se basan en la ley natural inscrita en el corazón del hombre y presente en las diferentes culturas y civilizaciones (…)Arrancar los derechos humanos de este contexto significaría restringir su ámbito y ceder a una concepción relativista, según la cual el sentido y la interpretación de los derechos podrían variar, negando su universalidad en nombre de los diferentes contextos culturales, políticos, sociales e incluso religiosos”. La Declaración Universal tiene el mérito de haber permitido confluir en un núcleo fundamental de valores y, por tanto, de derechos, a diferentes culturas, expresiones jurídicas y modelos institucionales. Fue adoptada como un “ideal común”, y no puede ser aplicado por partes, separadas, según tendencias u opciones selectivas que corren el riesgo de contradecir la unidad de la persona humana y por tanto la indivisibilidad de los derechos humanos.
Ahora bien, ¿qué se considera no negociable, es decir, sagrado y merecedor de respeto absoluto? Es oportuno saberlo para respetar otras culturas, pues se torna difícil el diálogo con personas –es cada vez más frecuente en una sociedad del todo secularizada- para los que nada se considera intocable y todo se vuelve negociable. Para el Magisterio de la Iglesia son no negociables: el respeto de la vida desde su inicio hasta su ocaso, el matrimonio y la familia, la libertad de enseñanza y la libertad religiosa. Benedicto XVI alabó a los americanos por ser un país en que la religión y la libertad están íntimamente vinculadas en la contribución a una democracia estable que favorece las virtudes sociales y la participación en la vida comunitaria de todos sus ciudadanos. En efecto, en EEUU hay jóvenes cristianos, judíos, musulmanes, hindúes y niños de todas las religiones que se sientan en las aulas unos junto a otros y aprendiendo unos de otros. Esto lleva al reconocimiento de la libertad religiosa como un derecho civil fundamental.
Lo más problemático es lo que acontece con los otros aspectos no negociables. La Declaración de 1948 no contempló los llamados “derechos reproductivos”. Entretanto sobrevino la revolución sexual, el intento programático de separar el ejercicio de la sexualidad de la institución del matrimonio y de la perspectiva de la paternidad y maternidad.
Poderosos grupos de presión antinatalistas, abortistas, ecologistas y homosexuales están tratando de presentar los derechos reproductivos (aborto y contracepción) como derechos humanos fundamentales y de destruir la familia equiparándolos a la unión homosexual.
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Posteado por: Erasmo Ortega B. 05/05/2008 20:24 [ N° 1 ] |
No queda claro porqué el matrimonio es un principio "no negociable". El matrimonio( cristiano) es muy distinto al de otras religiones, y el concepto mismo de familia ha cambiado enormemente a lo largo de la historia. Para pregonar su universalidad la Iglesia debería reconocer de la misma forma la variedad en éste ( Poligamia incluida), de lo contrario nos quedariamos sólo con el matrimonio judeo-cristiano como ejemplo válido, con lo cual se invalida la tesis de universalidad y anterioridad a cualquier institución. Las tendencias actuales no llevan a la destrucción de la familia, sino a un cambio radical en su concepción, cambio por lo demás que está estrechamente ligado a transformaciones socio-económicas, que justamente se originan en la economía de libre mercado de países como Estados Unidos. Los conceptos de familia y matrimonio seguirán cambiando, como lo han hecho muchas veces a lo largo de la historia. Así mientras la religión católica plantea un ideal estático, la conciencia secular comprende que es una permanente evolución y busqueda. |
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Posteado por: Herman Aguirre Ayala 06/05/2008 10:50 [ N° 2 ] |
NO es negociable la VIDA. Existiendo tanto adelanto que evita que se junten el ovulo con el espermio, no se justifica el aborto. Mientras mas masiva sea la educación y la entrega de anticonceptivos, mas abortos se evitan. Y en las partes donde es ilegal, menos lucrarian con el aborto. |
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