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Domingo 18 de Mayo de 2008
En los pasillos (y avenidas) del poder

Patricio Tapia

Probablemente el novelista inglés C. P Snow no imaginó la fortuna que tendría la expresión “los pasillos del poder” cuando la acuñó para referir los centros de gobierno, el mundo de la “alta política” y los mecanismos operantes en ellos. En todo caso, si hay personas que durante los últimos años han recorrido esos pasillos en el país más poderoso del mundo, han sido Hillary Clinton y Alan Greenspan. Ella, esposa del cuadragésimo segundo Presidente, fue Primera Dama de los Estados Unidos entre 1993 y 2001, para luego ser senadora por Nueva York y actualmente precandidata por el Partido Demócrata en la carrera presidencial; Greenspan, por su parte, fue presidente de la Reserva Federal por casi 20 años.

Coincidencias

Ya antes, por cierto, existían aproximaciones a ambos: además de los muchos (en lengua inglesa son literalmente miles) libros sobre Hillary Clinton, ella entregó Historia viva (Planeta, 2003), sus memorias escritas en forma de diario como un benévolo retrato de sí misma. De Greenspan existía Alan Greenspan (Península, 2001), escrito por Bob Woodward. Ahora, como complemento a ambos: Hillary Clinton. Retorno a la Casa Blanca, donde la periodista española Nuria Ribó profundiza el análisis de la personalidad de la ex Primera Dama (antes, Ribó había publicado otro libro centrado en la campaña de 1992-93), mientras que en La era de las turbulencias Greesnpan entrega sus memorias.

Ambos personajes deben haber coincidido en más de alguna ocasión, aunque Greenspan en sus memorias apenas menciona a Hillary Clinton un par de veces. Pero los libros en comento demuestran hasta qué punto los pasillos del poder son estrechos y están poblados por pocas personas. Si Nuria Ribó cuenta de una entrevista importante de Hillary Clinton con Barbara Walters, la prestigiada periodista, resulta que Greenspan había estado saliendo con Walters por varios años. Si Hillary Clinton cambió su aspecto después del primer mandato de su marido —transformación que reconoce en sus memorias, atribuyéndola fundamentalmente a los consejos de Oscar de la Renta y su glamorosa mujer, Anette, de quienes se había hecho amiga—, Greenspan, por su parte, contaba con un estrecho círculo de amistades en Nueva York: Henry y Nancy Kissinger, Joe y Estée Lauder, David Rockefeller y Oscar y Anette de la Renta.

Aunque Greenspan y Hillary Clinton estarían más bien alejándose de aquellos pasillos —él jubiló de su puesto en 2006 y ella, según gran parte de los analistas, ya no tendría opción como candidata demócrata a la presidencia frente al fenómeno de Barack Obama—, la historia de ambos no deja de suscitar curiosidad e interés.

Ribó traza el derrotero de Hillary Clinton desde los suburbios de clase media en Chicago hasta el inicio de su campaña actual. Destaca su fe religiosa y sus raíces conservadoras, así como su evolución política de republicana a demócrata. Hillary Clinton estudió en Wellesley College y luego Yale, donde conoce a Bill Clinton, y decide seguir la carrera política de él, primero como gobernador de Arkansas y luego como Presidente de los Estados Unidos. Más que plantear su matrimonio como una estrategia de pura conveniencia política de una mujer ambiciosa y capaz de todo por llegar a la Casa Blanca, ellos trabajarían como una suerte de “equipo”: él, brillante y carismático, pero descontrolado; ella, calculadora e infatigable. Por supuesto, no falta el comentario sobre escándalos, ya sea financieros, de ambos, como de mujeres, por parte de Bill Clinton (desde el de Jennifer Flowers, en 1992, hasta el más famoso, el de Monica Lewinsky, en 1998), o puntos contra Hillary Clinton, como su voto como senadora a favor de la Guerra de Irak y el gran fracaso de la reforma sanitaria que encabezó durante el primer mandato de su marido.

Greenspan

A pesar de la afirmación de Greenspan (“Desde mi primera época me había visto como un experto entre bastidores”) es indudable el protagonismo político que ha tenido en los últimos 40 años. La era de las turbulencias encierra dos libros. Una parte, aproximadamente desde la página 250, hecha de meditaciones económicas (aunque pareciera no tener nada muy novedoso que decir sobre el efecto de una población crecientemente vieja en las pensiones o sobre el rol de China en la economía mundial, o sobre Rusia, Latinomérica o la globalización). Sin embargo, la parte puramente autobiográfica es una muy recomendable lectura. Nacido en 1926, en una familia de clase media baja, narra desde sus aficiones juveniles —el béisbol, el código Morse, la fotografía, la música (tocaba el clarinete y luego el saxo, llegando a estudiar en el conservatorio Julliard y a tocar en la orquesta de Henry Jerome)— hasta su formación: entraría a estudiar en la Universidad de Nueva York y obtendría una maestría estudiando de noche a la vez que trabajaba en la Junta de la Conferencia Nacional de Industria, donde se zambulló en su biblioteca y al poco tiempo la gente empezó a conocerlo como el tipo que sabía todos los datos. “Mi formación temprana fue sumergirme con todo detalle en el funcionamiento de alguna parte pequeña del mundo e inferir de esos detalles el modo en que se comporta ese segmento del mundo”. Se reconoce acólito temprano de Ayn Rand, la escritora rusa que huyó a los Estados Unidos y que fundó toda una escuela basada en el egoísmo racional. Es una memoria sorprendentemente franca respecto de los presidentes a los que trató, y salvo Jimmy Carter, trabajó con todos desde 1969 y ha sido el gurú económico de al menos cinco. Su preferido es Gerald Ford, retratado como una persona inusualmente decente. Luego vendría, a pesar de sus diferencias ideológicas, Bill Clinton. Nixon, Reagan y Bush padre reciben tanto cumplidos como críticas (más de una vez señala que Nixon y Clinton fueron, con diferencia, “los presidentes más listos con los que he trabajado”). Sólo a Bush hijo no le reconoce logros destacables.

Ficha libros:

Hillary Clinton. Retorno a la Casa Blanca
Nuria Ribó
Editorial Norma, Bogotá, 2008, 262 páginas, $9.990
Reportaje

La era de las turbulencias
Alan Greenspan
Traducción de Gabriel Dols, Ediciones B, Barcelona, 2008, 620 páginas, $15.000
Memorias

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