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Domingo 22 de Junio de 2008
Los nombres que suenan

Jennifer Abate

Ya se sienten en el aire los nombres de los primeros favoritos para obtener el Premio Nacional de Literatura 2008, que, de mantenerse la alternancia que ya se ha vuelto tradicional, recaería este año en un poeta. Revista de Libros consultó a 40 poetas y narradores sobre sus preferencias para esta versión. De manera cruzada, es decir, los poetas escogiendo a narradores y éstos a poetas, fue posible perfilar algunas opciones comunes entre los encuestados. Sin embargo, la tónica fue la dispersión de las predilecciones.

Quizás adivinando que no habría razones para romper la regla de oro en que se ha convertido la alternancia, la mayoría de los escritores contactados que decidieron dar su opinión en esta encuesta fueron narradores votando por poetas, quienes distinguieron, en primer lugar, a Óscar Hahn como el poeta que merece el premio de este año.

Un premio, muchos candidatos

De los casi veinte narradores contactados, cuatro se inclinaron por Óscar Hahn y lo sindicaron como el poeta que merece obtener el galardón este año. Uno de ellos, se refiere así a Hahn: “Está en la edad precisa. Su trabajo me agrada sobremanera, lejos del rebuscamiento y con dominio pleno del oficio. Es un poeta… O más que eso, un artista, de los que nos hacen tanta falta en Chile”. Siguiéndoles los pasos a Hahn, Claudio Bertoni obtuvo el segundo lugar y Efraín Barquero el tercero.

Sin duda, lo que más llama la atención es la falta de consenso entre los encuestados; quizás, una forma de dar cuenta de la variedad de poetas y estilos cultivados en nuestro país. Entre las preferencias asomaron, entre otros, los nombres de David Rossenmann-Taub, Eugenia Brito, Diego Maquieira, Gustavo Mujica y José Ángel Cuevas.

En narrativa, pensando en la posibilidad de ruptura de la alternancia, la unión de criterios no mejora: Jorge Guzmán, Germán Marín, Miguel Serrano, Diamela Eltit, Jorge Marchant Lazcano, Roberto Bolaño (en calidad póstuma, aunque la ley no lo contempla), Antonio Skármeta y Pedro Lemebel fueron los escogidos por los poetas nacionales encuestados, sin que ninguno de los mencionados obtuviera más de un voto para sí.

No a la alternancia

Curiosamente, los consultados sí fueron capaces de llegar a un cierto consenso respecto de la alternancia de géneros: un amplio porcentaje de ellos no está de acuerdo con que el galardón bianual recaiga alternadamente en poetas y narradores. Las razones sobran, todas relacionadas con una mayor apertura y consideración de la variedad de experiencias literarias que se producen en nuestro país. Mientras para Rafael Gumucio la respuesta es tan tajante como que “es completamente ridícula la alternancia”, Marcelo Lillo se explaya diciendo que “ésta es una tontera más de eso malamente llamado ‘tradición’. Propongo que el Nacional se otorgue todos los años al mejor libro, narrativa, poesía o ensayo, y al autor se le entregue una buena suma por una sola vez”. Thomas Harris plantea que no debería existir, “porque obliga, y a veces no hay candidato”. Harris sostiene, junto a Javier Bello que, aparte de inexplicable, la alternancia margina a otros géneros literarios. Bello se pregunta: “¿Dónde están el teatro, el ensayo? Uno piensa en Miguel Castillo Didier, que se merece el Premio Nacional sólo por su traducción de la poesía griega”, y agrega Harris que “el problema de los géneros cada vez caduca más. Ya hay una suerte de ruptura de fronteras: en la novela aparece el ensayo y en la poesía también se reflexiona”. Lo mismo opina Yanko González al sostener que esta división “omite, en primer término, a autores cuyo proyecto estético pasa precisamente por la ‘subversión genérica’”.

Quienes defienden esta tradición, como Arturo Fontaine o Diamela Eltit, postulan que ésta sirve para que el premio pueda distribuirse en áreas que trasciendan a la narrativa, la más clásica y visible de ellas. Eltit opina que la alternancia “es una tradición que busca democratizar las opciones”, a la vez que Antonio Gil sostiene que ella ya “se ha convertido en una tradición. Y, como todas las tradiciones, no veo motivo alguno para cambiarla”.

De la misma forma, los consultados coinciden mayoritariamente en que la entrega del premio debería ser anual, dado el caudal de exponentes de los diferentes géneros en nuestro país. Roberto Ampuero llega a plantear que “debería existir un premio anual en poesía y otro anual en narrativa”.

En los comienzos

Bastante bullada fue la entrega del Premio Nacional el año 2000, cuando recayó en un Raúl Zurita que había participado activamente en la campaña presidencial de Ricardo Lagos. El clima se volvió tan agrio por aquellos días, que incluso se envió una solicitud a la Contraloría General de la República para anular un fallo que, según los opositores, se habría engendrado en el compadrazgo político. Tal acusación no prosperó, pero hizo a muchos elevar los ojos al cielo y clamar por las tranquilas entregas de décadas anteriores. Nada más erróneo. La verdad es que el premio, desde su institución, en 1942, ha estado plagado de polémicas. Incluso su inicio estuvo marcado por las voces disonantes, puesto que para la primera entrega, la Ley que lo posibilitaba aún no estaba aprobada en el Congreso.

De ahí en adelante pasaría de todo con el galardón que nació en la Sociedad de Escritores de Chile como una forma de reconocer la creación literaria y de apoyar económicamente a sus cultores. Diferentes rencillas y grupos que jamás están de acuerdo con la elección final le han puesto sabor a esta institución nacional que se volvió bianual por modificación de la ley en 1972, aunque, como se hizo efectiva en 1974, suele atribuírsele al régimen militar. Tal vez uno de los altercados más insignes fue el que se produjo en 1945, año en que Gabriela Mistral obtuvo el Premio Nobel de Literatura sin llegar a obtener el Nacional, que en esa oportunidad se adjudicó Pablo Neruda, cuando apenas había cumplido los 41 años. Hoy la instancia considera como jurados al ministro, o en este caso, ministra de Educación, al rector de la Universidad de Chile, un delegado del Consejo de Rectores, un representante de la Academia Chilena de la Lengua y el último premiado, quienes hoy determinan que el premio recaiga alternadamente en narradores y poetas.

Precisamente, en torno a la institucionalidad del premio, circulan diversas críticas, relativas a la necesidad de que los escritores mismos o sus seguidores sean quienes inscriban la postulación en el Ministerio de Educación y que dentro del jurado sólo uno pertenezca, obligadamente, al mundo de la creación literaria. Aunque la convocatoria para presentar las candidaturas se abrió a fines de abril, hasta el momento, según fuentes autorizadas de esa cartera, sólo se ha recibido una, que debe mantenerse en reserva. Se trata de una mujer.

Quiénes son los elegidos

En esta encuesta, en la que afloraron decenas de justos merecedores del Premio Nacional de Literatura, tres fueron los nombres que sonaron con más fuerza.

1. Óscar Hahn (1938): Poeta, crítico y ensayista de la generación de 1960, obtuvo su primer reconocimiento en 1959, cuando consiguió el Premio Poesía de la Federación de Estudiantes de Chile. Desde entonces, ha cosechado el aplauso de la crítica especializada con obras como Estrellas fijas en un cielo blanco (1989), Tratado de sortilegios (1992) y Antología retroactiva (1999). Los mismos críticos han reconocido en la poesía de Hahn su calidad y originalidad, retratada en el uso de recursos intertextuales provenientes de diferentes géneros de la comunicación.

2. Claudio Bertoni (1946): Su primera publicación poética, El cansador intrabajable, data de 1973, pero su desempeño en el mundo de las artes ha estado también relacionado a la música y la fotografía, lo que lo ha llevado a ser un precursor del jazz-rock en Chile y a contar con más de 80 exhibiciones fotográficas colectivas en el cuerpo. Ha obtenido en dos ocasiones la Mención Honrosa de Poesía en el Premio Municipal de Santiago y el Premio en Poesía del Consejo Nacional del Libro y la Lectura en 1997.

3. Efraín Barquero (1931): De la generación de 1950, en la que también se ha ubicado a Armando Uribe y Enrique Lihn, la obra de Barquero recupera los arquetipos del mundo popular y campesino. Considerado en sus inicios como el continuador natural de Pablo Neruda, fue relegado al exilio tras el golpe militar. Regresó a Chile en 1992, mas nunca pudo adaptarse nuevamente al país y volvió a Francia, no sin antes publicar La mesa de la tierra, obra con la que obtuvo el Premio Municipal de Literatura en 1999.

12 Comentarios publicados
Posteado por:
Carlos H. Barrera Gutiérrez
22/06/2008 11:05
[ N° 1 ]

Con seguridad que será algún intelectual de izquierda como siempre ha sido.-

Posteado por:
Felipe Espinoza Villarroel
22/06/2008 11:06
[ N° 2 ]

Seamos justo alguna vez que sea con nuestros grandes escritores y démosle el premio a don Efraín Barquero, gran poeta de las cosas sencillas y a la vez reveladoras.

Posteado por:
Marina Catrileo Mendoza
22/06/2008 12:59
[ N° 3 ]

¿Y Patricio Manns, el más popular de todos los candidatos al Premio nacional? ¿Por qué la periodista Jennifer Abate no lo nombra? ¿Por qué obvió la verdadera noticia en el tema?

Posteado por:
hector andres silva car
22/06/2008 19:22
[ N° 4 ]

marina explicame, por qué tenria que nombrarlo si no fue nombrado por los encuestados? no es el premio nacional de literatura, es la opinión de escritores...

Posteado por:
Anais Sanchez
23/06/2008 08:31
[ N° 5 ]

El panorama literario chileno es paupérrimo. El unico escritor que ha abierto una nueva brecha es Pedro Lemebel. Mi voto va para él.

Posteado por:
Jorge Ignacio Ignacio
23/06/2008 09:44
[ N° 6 ]

El premio nacional de literatura esta tan devaluado que tendrian que otorgarlo a Hermogenes Perez de Arce para que termnine de undirse de una buena vez (el premio, no Hermogenez, a ese no lo unde ni el testimonio del "Guaton" Romo)

Posteado por:
Juan José Diez Radovic
23/06/2008 12:24
[ N° 7 ]

Sin duda el premio debe ser para Claudio Bertoni.
Un saludo desde el mar

Posteado por:
C. Elgueta
23/06/2008 13:21
[ N° 8 ]

Creo que nunca resulta ser el mejor, siempre es premiado el de mayor respaldo político del momento.

Hay Premios Nacionales que nunca debieron otorgarse, y muchos que nunca se otorgaron, todo por cuestiones políticas.
---
Aparte los premios a Santiago en cien palabras, fueron un verdadero chiste, ahí sería interesante saber quien si los jurados fue leyeron lo que los aficionados y profesionales enviaron o simplemente actuaron por datos y acuerdos, y el resto al tacho.

Posteado por:
Antonieta Rodriguez Paris
23/06/2008 15:12
[ N° 9 ]

Lastima Jennifer, que como siempre, las grandes olvidadas son las mujeres y de provincia.En esa lista falta DELIA DOMINGUEZ, osornina de la Region de Los Lagos.Tiene meritos suficientes para acceder al Premio Nacional.El sur tambien existe,pero los santiaguinos y todos los que votaron y dieron nombres lo son,olvidan que exitimos, tal como olvidan a Chaiten y la falta que nos hace la conectividad por tierra.El premio se lo deben a DELIA DOMINGUEZ, como nos deben el camino por tierra a Chaiten.

Posteado por:
Marina Catrileo Mendoza
28/06/2008 17:38
[ N° 10 ]

HECTOR ANDRES SILVA: Justamente, la periodista debió a haber entrevistado a los escritores que proponen a Patricio Manns, que son varios. SÍ, también los artículos se moritonean, pues...De ese modo se discrimina a Patricio Manns

Posteado por:
Jaurés Caddeo Bonilla
28/06/2008 22:56
[ N° 11 ]

No obstante ser la alternancia una verdadera estupidez, evidentemente, Oscar Hahn se lo tiene más que merecido por su innegable talento y la gran trayectoria que ha tenido su poesía.

Posteado por:
Jorge Camposanto Camposanto
16/07/2008 18:31
[ N° 12 ]

Uno aqui dijo: "Y Patricio Manns, el más popular de todos los candidatos al Premio nacional?"

Y yo puedo decir, y Pedro de los Palotes?

P. Manns no es poeta, que se quiera subir al carro de los poetads alla él y su agente literario. Que haya escrito un libro de poesía sobre El Sub Marcos , que ademas es un libro pegado al realismo socialista y bastante aburrido, que quiere compararlo a las Cronicas de los conquistadores... Vamos eso es lo más malo que hay en poesía chilena. Como cantante esta bien y novelista algunas cosas, pero ahora subirse al carro de los poetas, eso ya es too much!

Cualquiera poeta como Elvira Hernandez lo deja a miles de kilometros de distancia, o le de cancha , tiro y lado, como deice, o Carmen Berenguer, y un monton mas que no quiero nombrar.
Que Manns siga tocando la guitarra no más pero ni soñar con un premio de Poesia para él...simplemente porque no tiene antecedentes y no es POETA!

Seamos justos pero NO CIEGOS!!

saludos desde Paris!

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