
Jorge Peña
Prolifera una idea unilateral de libertad al radicarla únicamente en la libertad electiva, en la capacidad de elegir ante distintas posibilidades. Lo decisivo sería el hecho de elegir, pasando por alto, o no prestando debida atención, a lo elegido. Se nos dice que es la mujer la que debe decidir si trae un hijo al mundo o si se deshace del mismo, y nadie puede imponerle, desde fuera, norma alguna de carácter obligatorio. Lo que está en juego es el derecho a la autodeterminación. Y yo me determino como quiero y en la dirección que quiero. Pero la libertad sin una orientación hacia lo justo y lo bueno, decae en un individualismo destructor de la vida social.
La libertad no supone sólo la posibilidad de escoger, sino también la de ser escogido. Según lo que se acepta y se rechaza, nuestra libertad modela y, por así decirlo, recrea nuestro ser. Nuestra identidad personal es como una casa cuya estructura arquitectónica se forja y depende de sus adhesiones y rechazos, de sus fidelidades y traiciones, y, en definitiva, de la calidad de sus moradores. En este sentido el valor de la libertad estará en función de aquello de lo que depende: el avaro depende del oro, el libertino de sus placeres, el artista del éxito, el santo de Dios. Con su habitual sentido del humor Chesterton proclamaba que el prefería depender de Dios para evitar depender de cualquier cosa, y que la dependencia de bienes superiores implicaba libertad e indiferencia respecto de los bienes inferiores. Sí, la libertad es un bien, pero únicamente dentro de una red de otros bienes, junto con los cuales constituye una totalidad indisoluble. Tener alternativas, pluralidad de opciones, es una condición de la libertad. Pero más trascendente es lo que nosotros elegimos al final. Más importante que un menú muy surtido es, a pesar de todo, la calidad de la comida. La posibilidad del divorcio –argumentaba Spaemann- forma parte de una sociedad libre, pero más importante que el divorcio es el matrimonio y la familia. Como se ve, concurren dos concepciones distintas de libertad, frecuentemente sin distinguirlas y en pugna. Por un lado se considera la libertad como autonomía y fin en sí misma. Desde esta perspectiva, lo decisivo es el poder ejercitar la elección; si me enriquece o me degrada es asunto privado e individual que a nadie más que a mi mismo compete. La otra concepción considera que el elegir no es un fin en sí mismo sino que es un medio para la realización de la propia naturaleza. El ejercicio de la libertad, en esta perspectiva, está ligado a la verdad y al amor. Se nos da libertad para amar, pues en ello estriba la plenitud humana, y constituye el acto más libre de la persona. Pero amar lleva consigo la experiencia de depender; depender y unirse a quien se ama. Sólo cuando se deja de amar ése vínculo se convierte en cadena. En este sentido ser libre no es ser independiente sino depender de lo que se ama. Quien aborta no quiere empezar a depender del ser que lleva en su seno y reivindica su autonomía con violencia. Ese ser que ha engendrado pone en jaque su autonomía y opta por deshacerse de él, no quiere cooperar en traerlo a la existencia, porque únicamente se está atento al placer sin consecuencias y ninguna responsabilidad.
“Amor meus, pondus meus” decía San Agustín. El peso de mi libertad es mi amor. De tanta libertad soy capaz cuanto mayor sea mi capacidad de amar. El lema del Infierno es: “mi vida me pertenece”. Ésa es la única manera de que no nos pertenezca y de que nos perdamos. Sólo el que se “pierde” por alguien o por algo se encuentra.
|
Posteado por: jul. a. fernández s. 01/07/2008 09:32 [ N° 1 ] |
Estimado Jorge : He leído varias veces tu artículo LIBERTAD DE DECIDIR |
|
Posteado por: robinson valdés villalobos 29/07/2008 23:03 [ N° 2 ] |
hace tiempo no leía una argumentación tan brutal y tan llena de fundamentalismo religioso trasnochado , ¿a que viene eso de que el lema del infierno es "mi vida me pertenece"? ¿nos pudriremos en las mazmorras aquellos que no estemos de acuerdo?...hay pildora anticonceptiva para las clases adineradas, ahi existen las clinicas abortivas de lujo, ahi el que tenía dinero pagaba su divorcio...cuando se habla de igualdad de condiciones para elegir, se habla de Democracia, Señor Peña...igualdad ante la ley...igualdad de oportunidades ...coherencia moral...¿le hacen sentido esos temas? |
|
Posteado por: Maximiliano Guillermo Drapela Hartwig 04/08/2008 12:04 [ N° 3 ] |
Siempre he mantenido la idea de que hay tres cosas que hacen feliz al hombre: la salud, el amor y la capacidad de contemplar. No tengo muchos argumentos científicos que apoyen lo que digo, pero mi experiencia me lo ha dejado claro. |
|
Posteado por: Maximiliano Guillermo Drapela Hartwig 04/08/2008 12:05 [ N° 4 ] |
Continuación: |
|
Posteado por: Maximiliano Guillermo Drapela Hartwig 04/08/2008 16:58 [ N° 5 ] |
...rechaza ciertos métodos científicos como el aborto, fecundación artificial, ya que son maneras que alejan a la persona de la generosidad, o del a oportunidad de sociabilizar y entrar en armonía con los demas en forma natural. No tiene nada que ver con leyes, igualdad de condiciones sociales o políticas, que es lo que critica el señor robinson valdés. |
| Do | Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | |||||
| 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 |
| 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 |
| 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 |
| 24 | 25 | 26 | 27 | 28 | 29 | 30 |
| 31 |