
Gonzalo Saavedra
El milagro no es menos forastero en el universo de la magia que en el de los astrónomos, escribe Borges: “Para el supersticioso, hay una necesaria conexión no sólo entre un balazo y un muerto, sino entre un muerto y una maltratada efigie de cera o la rotura profética de un espejo o la sal que se vuelca o trece comensales terribles”.
A esa lista borgeana hay que agregar la del hallazgo de figuras santas o diabólicas en imágenes de catástrofe: la Virgen del Carmen en la ventana trizada del Mercedes de Pinochet después del atentado, el demonio entre las llamaradas de las Torres gemelas y, esta semana, una cara divinoide en medio de una tormenta eléctrica sobre el volcán Chaitén.
El fenómeno perceptivo, bien estudiado, se llama pareidolia (par, adjunto; eidolon, imagen), y puede ser un juego ingenioso y estimulante, siempre y cuando no se le crucen la ignorancia y la sugestión.
En pleno fervor pagano y masivo por la aparición de la Virgen en Villa Alemana, me contaron, los más crédulos obedecían a los altoparlantes que conminaban a mirar directo ¡al sol! para ver a la Mater en su visita a la Quinta región.
Una señora, después de mucho pestañeo deslumbrado tratando de descubrir la sagrada figura entre las llamas de la fusión nuclear (hidrógeno convertido en helio), se desplomó seca en el pavimento (con demasiado oxígeno convertido en dióxido de carbono). “Llamen a la Cruz Roja, llamen a la Cruz Roja”, echaron a correr la voz entre la multitud los que estaban cerca.
Y unos metros más allá salió una mujer gritando, con aspavientos de poseída, las córneas ya asadas término medio, el brazo apuntando al astro:
—¡Sí! ¡Ahí está, la veo! ¡Una cruz roja!
| Do | Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | ||||||
| 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 |
| 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 |
| 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 |
| 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 | 29 |
| 30 |