Domingo 06 de Julio de 2008
La felicidad

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José Zalaquett

Hoy es frecuente hablar de una desazón nacional y los historiadores recuerdan el ánimo sombrío que imperaba en la sociedad chilena cien años atrás. Se cita a Enrique McIver y su diagnóstico sobre la infelicidad de los chilenos, escrito a comienzos del siglo XX: “Se nota un malestar de todo el país… El presente no es satisfactorio y el porvenir aparece entre sombras que producen intranquilidad”. Por otra parte, en estos tiempos de encuestas y barómetros, los diarios publicaron un estudio según el cual no estamos entre las naciones más felices, pero tampoco entre las más desdichadas. Menos mal que todavía no nos han medido con un cierto índice de “Felicidad Nacional Bruta” que se ha desarrollado por ahí. Este engendro estaría compuesto de siete indicadores políticamente correctísimos: bienestar económico, medioambiental, físico, mental, laboral, social y político (¡ugh!).

En todo caso, como sabemos o deberíamos saber, la historia enseña que, parafraseando la exclamación Madame Rolland sobre la libertad, frente a la guillotina, bien se podría decir: “¡Felicidad, cuántos crímenes se han cometido en tu nombre!”. Pero, un momento… ¿estamos hablando de un estado comunitario o individual de felicidad? Y, en todo caso, ¿qué es la felicidad?

Sobre la ventura personal, alguien me dijo que Agustín Squella había escrito que él se sentía feliz, aunque no contento. Si es cierto, me atrevo a interpretar que entiende la felicidad como la definió un autor cuyo nombre no recuerdo: el uso pleno de las facultades propias en un nivel de excelencia. Y su falta de contentamiento revelaría, supongo, que uno no puede estar enteramente satisfecho sabiendo de la desdicha de tantos otros. Muchos —e imagino que Squella estaría de acuerdo— han asociado la felicidad individual (o más bien los momentos felices) con circunstancias de convivencia que se viven como un presente de camaradería y disfrute y, al mismo tiempo, con una placentera anticipación de la nostalgia con que más tarde los evocaremos. Así, Albert Camus declaraba que en su edad madura, su mayor alegría consistía en compartir una buena mesa con amigos. Para otros, la felicidad no sólo es huidiza sino que siempre se encuentra situada al otro lado de la verja; sería una condición imaginaria (en palabras del psiquiatra Thomas Szasz) que antiguamente los vivos atribuían a los muertos y ahora se acostumbra que los adultos atribuyan a los niños y éstos a los adultos. Unos terceros, decididamente cínicos, se han atrevido a caracterizar la felicidad como “una sensación agradable que brota de contemplar la miseria de otro”.

¿Tiene sentido tratar de definir la felicidad? Pienso que no, porque tal como sucede con la palabra amor, quisiéramos creer es una noción de significado unívoco, pero de hecho se emplea para designar una infinidad de sentimientos, estados o anhelos inefables. No obstante, así como se ha dicho que no podemos alcanzar la verdad, sino que a lo más avanzamos trabajosamente, desbrozando un camino cubierto de falsedades, quizás podemos coincidir en que, si bien es difícil caracterizar la felicidad, hay condiciones que obstruyen su realización, como quiera que la concibamos. Entre ellas, las carencias que amenazan frustrar nuestras necesidades más primarias de seguridad y autonomía, la falta de acogencia dentro de las comunidades en las que quisiéramos ser reconocidos como partícipes, y la incapacidad, innata o adquirida, de hallar sentido ni siquiera en la naturaleza, el arte o los niños, en aquellas circunstancias, no suficientemente infrecuentes, cuando todo lo demás parece perder sentido.

5 Comentarios publicados
Posteado por:
andres ducci budge
06/07/2008 18:41
[ N° 1 ]

distinguiendo felicidad social("ambiente generalizado interior de una nacion,pais...")de la felicidad personal individual,la columna trata de la social,mas cuantificable,al apelar a un termino medio.
si bien nuestras naciones sudamericanas son abigarradas y "alegres" y yo lo suficientemente chauvinista como para gustar mucho de todo eso,se siente y he escuchado muchas opiniones en este sentido,que el chileno esta muy mecanizado,exigido y en un proceso de adaptacion dolorosa al cambio de los tiempos,triste...creo aquello seria una coyuntura historica puntual,pero por otra parte creo que hay un elemento antiguo y arraigado de exceso de una especie de ordenacion excesivamente vertical,autoritaria y que es negativa en cuanto somete por costumbre ya de modales,la legitima calidad de ser humano opinante en su dimension responsable,teniendo una idea pensada y conciente de derechos legitimos(lo que podria ser irreal,pero muy necesario de conseguir).
siempre pienso en el mismo ejemplo,lo que hoy dada la situacion de argentina pude debilitarse,le preguntaban en una visita a la casa rosada a un encargado por su opinión sobre el “estilo”Kirchner(en ese tiempo),y el tipo se explayo en criticas,en un tono morijerado,desde su punto de vista personal y guiado por una sana conciencia politica,bastante objetiva,pero critica al fin…¿es impensable eso en chile?,yo siento que si,y ¿que tiene que ver con la felicidad?,en que no se puede ser feliz si siempre se esta debiendo asumir un papel que no incluye la complejidad de su persona y no potencia los valores que pudieran salir de ahí.
por otra parte es cierto que el pueblo chileno,y tal vez por lo mismo,pudiera pensarse que esta poco capacitado para manejar libertad,bueno otros pueblos dan muestras parecidas,pero a mi me ha llamado siempre la atención el peligro que representa,por ejemplo,el consumo masivo de alcohol en chile en circunstancias que en otras partes se vende en lugares que aquí seria impensable(playas,eventos publicos,etc…),nunca he escuchado teorias serias al respecto,pero una caracteristica nacional asi(con mal manejo de la libertad y por lo tanto reprimido),dinamica que envuelve a todos los actores sociales,es un gran impedimento en los necesarios cambios primarios de estos tiempos.

Posteado por:
Herman Aguirre Ayala
07/07/2008 12:27
[ N° 2 ]

Lindo tema puesto en la mesa. El mismo Camus a la pregunta de que era la felicidad, respondia (futbolista él) pasenle una pelota de futbol a un grupo de niños y contemplará la felicidad.Para mi la felicidad es eso distinto a la amargura, a esa cara vinagre y agria que se de preferencia en Santiago.

Posteado por:
Leonardo Vergara Cabezas
08/07/2008 11:52
[ N° 3 ]

Toda la razón don Hernan, Camus no pudo ser mas preciso y don José presente también. Por otro lado está Sísifo, pero en fin, la cuestión de la felicidad en el mundo actual ya ni siquiera nos da espacio a la pregunta fundamental de su significado. Y quizás es por eso que cuando nos preguntamos si esxiste realmente justo ahí deja de existir. Entonces Ya no mas preguntas y a jugar como niños cuando nos pasen la pelota.

Posteado por:
Osvaldo González Rojas
10/07/2008 12:57
[ N° 4 ]

Hola don José:
Aunque definir la felicidad sea difícil de lograr en forma universal, creo que es muy útil intentarlo... Sin duda que ello ayuda a clarificar las propias ideas. Hace un tiempo pensé muchísimo en ello y creo haber logrado algunas aproximaciones interesantes. Mis ensayos "La búsqueda de la felicidad" y "Happiness (Sexo, amor y felicidad)" pueden ser leídos en mi blog www.enbuscadelaconciencia.blogspot.com
Cordiales saludos y gracias por sus iluminantes artículos.

Posteado por:
SOLEDAD VALDEBENITO BAEZA
12/07/2008 16:23
[ N° 5 ]

La felicidad no es un estado que se pueda medir por tener u obtener cosas, el ser humano la busca incansablemente a traves de cosas o personas, ese es el gran problema. La felicidad radica en donde uno coloca la mirada. Asi como todos tenemos fe, porque Dios nos diseñó de esa forma, el punto está ¿Dónde coloco mi fe?. En las personas,(todos fallamos) en las cosas, (son pasajeras), todo eso efímero, por eso no logro alcanzar la felicidad.
La Biblia es la Palabra de Dios que nos dejó para que buscásemos la felicidad, nos dice que que Dios diseña las circunstancias de nuestra vida de forma tal que nos lleven a buscarlo a EL, (Hechos 17:26-27)para aquellos que lo buscan. Las Escrituras también dicen que EL está suficientemente cerca como para que podamos encontrarlo. Dice también muy claramente que debemos acercarnos a Dios en SUS términos y no en los nuestros. EL promete (y DIOS NO MIENTE)que lo encontrarán, no todas las personas; sino aquellos que admiten su propia necesidad y están dispuestos a CONFIAR EN EL y no en sí mismos.
¡Esa es la FELICIDAD!,encontrarse con nuestro CREADOR, tener un encuentro personal con JESUCRISTO, no en religiones, sino en la ¡PERSONA de JESUS!
Si ves la evidencia de un Dios que se reveló a SI mismo a través de SU HIJO, ten en cuenta que CRISTO murió para pagar el precio de nuestros pecados, y que todos los que creen y lo reciben en su corazón como SU SEÑOR Y SALVADOR, reciben el REGALO del perdón y la vida eterna.
La salvación que Cristo ofrece no es una recompensa por nuestro esfuerzo, sino un regalo( llamado gracia)a todos los que a la luz de la evidencia ponen su confianza en EL.
El pecado no es otra cosa que la separación del ser humano con DIOS. No hay comunión, porque Dios es Santo, solo puede haber comunión cuando acepto y recibo a JESUCRISTO como mi salvador. Es simple , pero por lo sencillo que es y los seres humanos somos complicados, nos enredamos con la sabiduría humana que es imperfecta.

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