
Javier Rojahelis
Las comparaciones siempre tienen algo de odiosas..., pero qué más se puede esperar si los que son comparados no sólo son padre e hijo, sino que, además, se llaman igual, tienen la misma profesión y, para colmo, desarrollan proyectos similares.
Esto es al menos lo que ha pasado con el caso de Albert Speer y su hijo... también de nombre Albert Speer. El primero, es nada menos que el llamado "arquitecto favorito" de Hitler. El segundo, por su parte, es el arquitecto encargado del nuevo diseño de la ciudad de Beijing para los Juegos Olímpicos.
Si bien Albert Speer-padre es considerado por algunos como el "nazi bueno" (una óptica que se ve en ejemplos como el que presenta la película "La caída"), lo cierto es que son muchos los que dudan de su ingenuidad en relación a hechos como el genocidio judío... de ahí, que otros prefieran bautizarlo derechamente como "arquitecto del diablo". A esta consideración negativa se suma, no sólo su labor como arquitecto de las megalomanías urbanísticas de Hitler, sino, además, su trabajo como ministro de Armamento durante la II Guerra Mundial, labor para la cual no dudó en explotar al máximo a los prisioneros de los campos de concentración, usándolos en la industria armamentista. Por razones como éstas, no es raro que su hijo, Speer Jr., no quiera que le recuerden la herencia paterna y menos aún que, a propósito de la afinidad de profesión con su padre, su trabajo sea visto como una suerte de ajuste de cuentas con algunos proyectos truncados de su progenitor... tal como ha pasado recientemente a raíz de su labor como diseñador jefe del Beijing de las Olimpíadas. Una asociación, en todo caso, difícil de evitar, más encima en un año en que Speer-padre se ha visto reflotado en Alemania gracias a la exposición de la maqueta de uno de sus más polémicos proyectos, "Germania", la megalópolis en que Hitler quería transformar a Berlín para que fuera la digna sede del Tercer Reich (ver cuadro relacionado). Un concepto de ciudad caracterizado por monumentales edificios que, para los críticos, ahora se estaría viendo resucitado con el trabajo arquitectónico y vial que el vástago del antiguo colaborador del Führer hizo en la capital de China.
En el nombre del padre
Aunque Speer Jr. ha renegado de estas semejanzas con el trabajo de su padre, son varios los que se han detenido en algunas simetrías para exagerarlas o para fundamentar con ellas sus ataques. Un botón de muestra: se ha reparado en el hecho de que Speer padre proyectó para su "Germania" una combinación de cuatro vías principales, de gigantesco tamaño, que conectarían Berlín a lo largo y ancho y que serían flanqueadas por una serie de grandes y emblemáticos edificios. Esto sería supuestamente, para los críticos, equivalente a lo que Speer Jr. hizo ahora en Beijing al proyectar un cruce de enormes ejes que conectan, entre otras cosas, la Plaza Tiananmen y la Ciudad Prohibida con los grandes emplazamientos de la Villa Olímpica como el Estadio Nacional (el llamado "Nido de pájaro") y el Centro de Natación (el "Cubo de Agua"). Una obra a la que, además, le achacan el haber traído como consecuencia el arrasamiento de muchos barrios tradicionales y de emblemáticas zonas de callejones (hutongs) que existían desde la época del Kublai Khan (una destrucción que replicaría la que estaba contemplada en el proyecto de Speer-padre). También se ha sacado a colación el trazado ferroviario de Speer Jr., en el cual se quiere ver el mismo megaproyecto de vías de tren que pensó su padre para Berlín. Una supuesta coincidencia a la que los detallistas incluso suman otras simetrías curriculares, como cuando se fijan en que Speer-padre, antes de recibir el encargo de proyectar "Germania", alcanzó notoriedad por su trabajo diseñando el pabellón alemán para la Feria Mundial de París de 1937... algo que su hijo habría remedado al convertirse en el responsable del pabellón de Alemania en la Expo de Hannover del año 2000. Y, bueno, está también la relación más obvia que se saca a colación y es que Speer Jr. -al trabajar para estos Juegos Olímpicos- no hace otra cosa que generar un gran déjÀ vu, dado que su padre también trabajó en otras Olimpíadas... las de 1936 en la Alemania nazi.
En todo caso, para el hijo de Speer estos ataques no son ninguna sorpresa. Por algo siempre ha tratado de mantener un bajo perfil, desarrollando varios trabajos para el área del cercano y lejano Oriente, donde su nombre no genera tanto revuelo. El problema es que esto tampoco le ayuda mucho con sus críticos occidentales, sobre todo considerando que muchos de esos trabajos los ha realizado en países que se caracterizan por su lejanía con las democracias de Occidente como Libia, Arabia Saudita, Yemen y la propia China.
Igualmente y, pese a su discreción, Speer Jr. no ha guardado silencio frente a los ataques que ha recibido a propósito de lo de Beijing. Por ejemplo, sobre el supuesto parecido o el velado homenaje al proyecto de su padre, ha planteado que tales opiniones son más bien producto de la ignorancia. Su argumento es que el diseño que llevó a cabo en Beijing tiene raíces más bien tradicionales y místicas, muy distintas a las que podría haber tenido el proyecto de Germania. "Mi filosofía es encontrar algo relacionado a la situación, al clima, a la historia, a la gente que está ahí", fue una de las declaraciones que dio antes de revelar que su inspiración para el trazado en Beijing -aparte del antiguo eje de la ciudad- había sido el ideograma chino "zhong", que significa "medio" y corresponde al primer carácter de China, al cual Speer Jr. describe como una especie de "cubo de carne ensartado en una brocheta". Esta última descripción todavía no parece muy mística..., pero sí resulta serlo, un poco más, la aclaración que hace Speer Jr. al afirmar que en su proyecto estuvo consciente de que detrás de muchas de las cosas sobre las que trabajaba estaba la sabiduría de los maestros del Feng Shui... el clásico arte de la colocación estratégica de los objetos para lograr una armonía que se transmite a las personas. Una armonía a la que Speer Jr. le agregó elementos propios de la cultura ecológica, como los paneles solares y el reciclaje del agua de lluvia, además de los diseños de edificios (que algunos críticos encuentran grandilocuentes o simplemente ridículos) a cargo de arquitectos contemporáneos que tienen un estilo bastante alejado del añejo neoclasicismo que Speer-padre proyectó en su "Germania".
No más Junior
Finalmente, Speer Jr. en una de sus últimas defensas mencionó que encontraba curiosas las reacciones, sobre todo tomando en cuenta de que siempre ha habido arquitectos que han concebido diseños de enormes dimensiones, incluyendo grandes ejes urbanos, y que no han sido objeto -como le ha ocurrido ahora a él- de especulaciones sobre alguna oscura motivación para su trabajo. "Estoy feliz de haber llegado a una etapa (con este proyecto) en la que ya no seré más conocido como Junior. Este es un enorme paso hacia delante", fue el corolario de Albert Speer Jr. en una de sus declaraciones o, mejor dicho, del nuevo Albert Speer... a secas.
El Proyecto Germania para el Tercer Reich
El año 1937 Albert Speer recibió la misión de dirigir un proyecto arquitectónico destinado a remodelar Berlín y a convertirla en una megalópolis que sería conocida como "Germania", el centro neurálgico del imperio del Tercer Reich. En el libro "Albert Speer: su lucha con la verdad", de Gitta Sereny, se revelan algunas de las inspiraciones que tuvo Hitler a la hora de apoyar e impulsar este proyecto. Por lo pronto, la ciudad que tenía en mente era París... lo que se ve reflejado en la solicitud que le hizo Hitler a Speer en cuanto a que las avenidas principales superaran en ancho y en vegetación a la que era su avenida favorita... la de los Campos Elíseos. De hecho, el libro de Sereny señala la siguiente confesión de Hitler: "¿Verdad que París es hermoso? Pero Berlín debe superarlo (en belleza). Cuando hayamos terminado, París ocupará para siempre un segundo lugar".
Como sea, las ideas de Hitler iban por el lado de la monumentalidad y el libro de Sereny deja ver que muchas de las ideas de Germania provenían del propio führer y que la labor de Speer estuvo encaminada principalmente a dar mayor realismo a sus deseos. Supuestamente esta influencia de Hitler en el trabajo de Speer habría desvirtuado su formación arquitectónica y le habría traído como consecuencia el rechazo de algunos de sus colegas... incluyendo su padre, también arquitecto, quien, luego de mirar la maqueta del proyecto de Berlín, se puso de pie y, antes de irse, simplemente exclamó: "Os habéis vuelto todos completamente locos". No por nada, a la par de la exposición que actualmente se está desarrollando en Berlín con la maqueta del proyecto "Germania", ahora se están exhibiendo las caricaturas con las que los propios colaboradores de Speer se reían del proyecto. Incluso se dice que Hans Stephen, uno de sus colegas y el principal responsable de los dibujos (donde se ve a peatones aterrorizados en la nueva Berlín o cañones demoliendo la antigua ciudad), habría tenido muchas de las irónicas caricaturas colgando de su despacho a la vista de todos.
Al final, Germania no se concretó. Faltaron materiales, mano de obra y la guerra acaparó todos los gastos... y bueno, París siguió conservando su primer lugar.
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Posteado por: Juan Francisco Cornejo Moreno 05/08/2008 13:38 [ N° 1 ] |
Por fortuna, la propaganda post guerra de occidente no hizo efecto en oriente. Por lo que el calificativo de “polémico” déjelo solo para los que aún gustan de revolcarse en el pasado, viviendo del rencor y la odiosidad. |
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Posteado por: Jurgen Reitze Scheit 06/08/2008 17:21 [ N° 2 ] |
Albert Speer was a magnificent architect, who developed great architectonic projects during the thirties and forties; nobody could tell he was nuts just because he was going to build a Capitol Building greater than the one at the U.S. |
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Posteado por: jasic brunak l 08/08/2008 14:30 [ N° 3 ] |
La grandiosa parafernalia desplegada en china es la típica aplicación marxista destinada a tapar los tremendos vacíos sociales y de justicia que siempre acompañan las dictaduras proletas. Pero eso ya no le importa a nadie, ganemos plata a costa de los galeotes chinos y hagámonos los lesos. Los ilusos ya la describen como lo mas hermoso visto nunca jamás. Pregúntenles a los del Tibet, que piensan al respecto. Y en cuanto al arquitecto,.. solo que los extremos se juntan. |
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Posteado por: Leonidas Sonne 08/08/2008 16:00 [ N° 4 ] |
Post 3 "Y en cuanto al arquitecto,.. solo que los extremos se juntan." Usted da por sentado que el arquitecto es Nacional Socialista?? Visión digna de un fanatico.... |
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Posteado por: Krista Reischegger 15/11/2008 13:58 [ N° 5 ] |
Su trabajo en Beijing no tiene nada de polemico / lo ke hace el padre no tiene culpa el hijo. |
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Posteado por: dario araya rios 15/01/2009 15:11 [ N° 6 ] |
Unos genios los Speer, |
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