Artículo
Domingo 24 de Agosto de 2008
¿Encoge nuestros cerebros Internet?

David Aaronovitch
The Times

Los ganadores del Premio Nobel tienen derecho a hacer grandes declaraciones, ¿para qué sirve si no? Doris Lessing lanzó un anatema contra toda la red, declarando que había “seducido a toda una generación con sus locuras”. De acuerdo a Lessing, la red ayudaba a crear “una cultura fragmentada, en la que se cuestionan nuestras certezas de hace tan sólo unas décadas, y donde es común que hombres y mujeres jóvenes con años de educación no sepan nada acerca del mundo”.

Uno se podría preguntar cómo sabe ella esto con tanta certeza. ¿A cuántos de estos jóvenes ha conocido personalmente y con cuántos de ellos ha conversado? Tal vez un poco más de lo que lo pueda haber hecho una persona común de ochenta años semiinmovilizada.

Pero Lessing ha recibido confirmación en las últimas semanas de ámbitos mucho más contemporáneos. En el último número de “Atlantic Monthly”, el titular de un importante artículo de Nicholas Carr se hacía la pregunta: “¿Google nos está volviendo estúpidos?”. La respuesta de Carr era una afirmación al estilo de la Lessing. Poco después, Bryan Appleyard escribió un largo artículo intitulado “Estuuuuuupida …¿por qué la generación Google no es tan inteligente como cree?, que, como podrán imaginar, también seguía la línea de Lessing.

“Antes —escribió Carr— yo era un buceador dentro de un mar de palabras. Ahora me deslizo sobre la superficie como un hombre en un “jet ski”. La culpable fue la red, que, con sus motores de búsqueda, YouTubes, blogs y Facebooks, parecía estar “desgastando mi capacidad para la concentración y la contemplación”. Y no sólo la de él. Carr citaba a un escritor que culpaba a Internet por haber cambiado sus hábitos mentales. “Ya no puedo leer ‘La Guerra y la Paz’,” se quejaba este escritor, sin dejar en claro si estaba intentando releer la obra maestra de Tolstoi o había llegado a la mitad antes de haberse aburrido por leerlo en la red.

¿Ciber-siervos?

La opinión de Carr era que había dos tipos de lectura: la lectura profunda, que consiste —esencialmente— en leer libros, y la lectura en línea, donde lo que hacemos es decodificar información. En el primer tipo, hacemos “conexiones mentales profundas” y en el segundo tipo, sencillamente no las hacemos. En una, nos involucramos a fondo; en la otra no. “En los tranquilos espacios que nos abre la lectura sostenida y sin distracciones de un libro —dice Carr, invocando un ideal—, o cualquier otro acto de contemplación, hacemos nuestras propias asociaciones, sacamos nuestras propias conclusiones y analogías, impulsamos nuestras propias ideas. Con la red y su acceso instantáneo a la información nos convertimos en ‘gente panqueque’, amplia y delgadamente esparcidos”. Appleyard se hallaba dentro del característico formador de experiencias británico, el vagón de tren interurbano. En el tren hacia Wakefield, con su nuevo 3G iPhone, se sintió “distraído de la distracción por la distracción”. Estaban los llamados, los textos, los e-mails, “y mejor será que agregue las alrededor de 400 alertas noticiosas que recibo de todos los sitios Web que monitoreo desde mi iPhone. Recibo siete u ocho por día en mi teléfono; de Sky news, Tottenham Hotspur y del tiempo”. Cuatrocientas en un solo viaje de tren parece excesivo…

“La era digital nos está destruyendo, porque nos está despojando de nuestra capacidad de concentración… me está matando a mí y lo está matando a usted”, sostiene Appleyard, quien podría morir más lentamente si optara por recibir menos alertas noticiosas.

“La atención —afirma— es la llave de oro para el misterio de la conciencia humana…lo contrario de la atención es la distracción, una condición antinatural”. Este argumento, llevado a su conclusión lógica, haría la cosa más natural del mundo que un idiota que tuviera la capacidad de no distraerse se convirtiera en un sabio.

Toda la basura empezó con la televisión, pero “la red multiplica los efectos mil veces… Ahora los adolescentes sólo van a sus computadores portátiles cuando regresan del colegio y se sumergen en su capullo en línea”, desperdiciando su tiempo en cosas como MySpace, en la que, aparentemente, crean conexiones que son todas “gastadas”, que no tienen “la complejidad y la profundidad de una interacción del mundo real”, que no tienen lealtad ni sentimientos.

Appleyard teme que ahora nos hayamos convertido en “ciber-siervos infantilizados”, cuyas vidas la red ha hecho más fácil, “pero sólo a través de destruir a los mismos seres que deberían estar protestando por todas las distracciones, exigiendo paz, tranquilidad y contemplación”. Sí, todos deberíamos ser monjes. Maitines, luego trabajo en el campo, luego una comida sencilla, luego Completas, algo de contemplación, luego subir, lentamente, al “Scriptorium” para iluminar algunos manuscritos, cena, oraciones y a la cama.

¿Cuán a menudo estos lamentos no se basan en una idea de que nuestro ser “natural” está siendo alienado por el mundo del progreso? ¿Las cosas no eran mucho mejores cuando el hombre despellejaba los conejos que él mismo mataba y cuando creaba su propia música? Saludemos al ideal, a San Simón el Estilita, sentado sobre su columna en el desierto de Siria. Ése sí que era un hombre que no se dejaba distraer fácilmente.

Argumentos a favor

Comencemos entonces a nivel de experiencia personal. Yo no tengo problemas con leer novelas largas, a pesar de ser un usuario constante y diario de Internet. Soy una de las pocas personas que conozco que leyeron “La Guerra y la Paz” hace 35 años, y todavía lo sigo haciendo. En vez de convertirme en un bibliófobo, la red me ha permitido encontrar y acceder a muchos más libros que antes era difícil encontrar.

Tampoco reconozco en las críticas de Lessing y de Appleyard las experiencias de mis propias hijas. Pienso que ellas saben no sólo lo que sabía la Lessing en su adolescencia, sino que mucho más. Tampoco, por lo que he podido advertir, son sus contactos por Facebook contactos “gastados”. Es casi toda gente que ellas conocen en la vida real y que ven habitualmente, junto con otras personas que de otra manera habrían perdido, como amigos de colegios anteriores. En este sentido, Internet ha ayudado a que la vida social de mis hijas sea tan plena, si no más plena, de lo que fue la mía. ¿Cómo puede, por ejemplo, el proyecto de Google de colocar en la red la mayor cantidad de libros posible no producir algo que no sea un mayor conocimiento? Sólo se nos pide mirarlos. Si tenemos esa capacidad, no tenemos necesidad de ingresar a las órdenes sacerdotales ni de intentar conseguir de contrabando tarjetas de una biblioteca a la cual no tenemos acceso. Basta con tipear tres palabras, en el orden correcto, y como dice Aladino, Ábrete Sésamo, y se establecen las conexiones; algunas previsibles, otras fortuitas. Tal vez sea esta incontrolable y autosustentable difusión del conocimiento la que amenaza las “certezas” de las que habla Lessing.

Naturalmente, lo que de acuerdo a mis tres profetas le falta a Internet es la calidad de compromiso. Eso es lo que convierte a la nueva era en algo tanto mejor que la era de la televisión. Como lo señalaba Clay Shirky, escritor norteamericano, los nuevos medios son un triatlón. “A la gente le gusta consumir, pero también le gusta producir, y compartir …” ¿No es mejor eso, acaso —se pregunta—, que estar encerrado en un sótano viendo programas antiguos de “La isla de Gilligan”? El desafío no consiste en lamentarse, sino en equiparse, en enseñarnos a nosotros mismos a buscar y a discriminar. Tal vez un Certificado de Educación Secundaria en técnicas de motores de búsqueda.

6 Comentarios publicados
Posteado por:
marcelo lopez garcia
24/08/2008 16:13
[ N° 1 ]

Pues para mi ,internet fúe muy positiva.Me inscribí en un foro literario y asi pude sugerir,compatir e iniciarme en muchas lecturas de libros y autores que no conocia.
Asi como yo,creo que a muchisimas personas internet les sirve para compartir intereses y estar menos solas.Saludos.

Posteado por:
Francisco J Retamal Torres
25/08/2008 09:08
[ N° 2 ]

Cincuenta y cincuenta. Por un lado, internet me ha abierto los ojos hacia ciertos asuntos que de otro modo no habría sabido jamás que exitían: buscando información de películas, discos o libros que me gustaban me pude enterar de las influencias de sus autores. Asi llegué a Truffaut, a Bob Dylan o a Bukowski. Puede que sin i-net me haya enterado de ellos igual, pero me habría demorado el doble.

El problema de internet y de su fácil y masivo acceso, y ahi le hallo la razón al artículo, es que se ha convertido en el principal auspiciador de las tribus urbanas. Gracias a la red que estos pelmazos de los pokemones, emos, pelolais, flaites se han masificado y multiplicado (con eso de querer ser únicos al final se han terminado clonando entre sí)

Es que como todo invento moderno, tiene un pero. Asi como de los estudios de la energía nuclear se derivó en las bombas atómicas, es tan repudiable que una herramienta para facilitar la interacción humana(la red) se haya convertido en el bastión de un grupo cada vez mayor de descerebrados con el pelo cortado con podadoras.

Posteado por:
Cristian Correa Montes
25/08/2008 13:55
[ N° 3 ]

¿Encoge nuestros cerebros Internet?

Yo creo que sí, porque nos permite ver instantaneamente que está pasando en el resto del mundo.
-Vemos que bajan los combustibles.
-Que no hay Transantiago en otros paises.
-Que las tasas de cesantía son menores.
-Que los ministros y parlamentarios hacen la pega sin subirse los sueldos ni mentir.
-Que ven un futuro mejor.
Estos son algunos de los motivos por lo que considero muy negativa a la Internet, que nos está encogiendo el cerebro de pura rabia

Posteado por:
Juan Pablo Araya Frías
25/08/2008 14:34
[ N° 4 ]

Tal como Marcelo (N°1) Internet me ha servido mucho para encontrar información de autores, influencias y música, además de 'aprender a googlear' y saber lo que busco sin tantos problemas. El punto negativo viene dado por el deslizarse sobre un jet sky. Esto incluso lo pongo en práctica al leer un diario o revista, donde ya no me concentro tanto en el texto sino que leo rápido y encuentro las palabras más importantes para hacer la asociación, saltando muchas frases sin siquiera darles tiempo por que no apuntan a la idea central. En ese sentido las conexiones sí aparecen como gastadas, o más bien difuminadas.

Creo que hace falta frenar un poco tanto frenetismo y hacer un ejercicio de concentración. Leer un libro libro complejo, desconectarse de la tecnología, etc. No creo sea necesario 'volver a las raíces' y desechar todo lo beneficioso que es Internet. Sí saber mantenerse a raya con tanta facilidad y velocidad, pero a la vez aprovechando las ventajas que esto conlleva.

Por último, este artículo llega en un momento especial, en que ya estoy hastiado de Facebook, listas de correo, mails acelerados, etc. Supongo es un buen indicio para frenar un poco y sentarse a retomar un buen libro. Si el autor señala Guerra y Paz, les sugiero entonces Hermanos Karamazov o alguno de Hesse.

Saludos!

Posteado por:
Julio Acuña Fernandez
25/08/2008 15:54
[ N° 5 ]

Y creo lo mismo por los siguientes puntos:

1. Lo que decía el texto de nuestra falta de concentración versus la extensión en le encuentro de buenas obras literarias es cierta. Pero esta nueva generación no le importa mucho eso. Lo único valedero es el resumen encontrado en el rincón del vago para que los chicos se salten el uso de su mente para sacar sus propias conclusiones ante una obra tan grande como El Quijote. No concuerdo con lo que dicen que ahora un chico de liceo sabe menos. Ahora los chicos saben más. Pero solo eso. En nuestro tiempo la educación era informar junto con formar. Lo que ahora no hay es formación.

2. Facebook, fotolog, los blog o los Messenger han creado una juventud y una sociedad protagonista. Eso solo se ha logrado por la facilidad para conectarnos con un clic en cualquier invitación para unirnos a una nueva comunidad virtual. Vemos como los cyber cafes han explotado. Pero nuestra vida de compartir, preocuparnos y entender que somos todos distintos pero que nos necesitamos está muriendo frente a las horas que pasamos ante un fotolog para excibirnos sin asco. Estamos distraídos de la verdad: somos seres humanos hechos a la imagen y semejanza de Dios y no bytes individualistas.

3. Estamos convirtiéndonos en la cultura de lo idiota. Y no digo que lo seamos, sino que hemos creado una cultura y un culto de lo idiota. Si no respóndanme que hace una idiotez como el “Dancing Matt” que lleva tantas visitas en Youtube. Entonces tenemos jóvenes, oficinistas y profesionales que hablan y piensan como idiotas.

Veo chicos en los cyber consumiendo pornografia virtual y conviertiendose en futuros eyaculadores precoses por todas las masturbadas que se dan. Veo gente aislada frenta e los juegos online pasándose noches tarreando dejando de lado la importancia del trato personal. En este minuto si no tienes un email no eres nadie. Si no estás en el Fecebook estas out. Si no eres blogger ni entiendes que será la web 3.0 no tienes futuro.

Señores ¿Qué nos esta pasando?

Formador.

Texto completo en:
http://enelfrikerio
delsuenosanto
.blogspot.com/

Posteado por:
Gustavo Adolfo Ruiz Arévalo
25/08/2008 16:53
[ N° 6 ]

el internet es una fuente positiva, pero como todas las cosas es uno el que le da verdadero sentido a las cosas que el mismo hombre crea.
si uno utiliza el internet para culturizarse en aquellas cosas que no son de facil acceso es bastante bueno, pero si tu lo usas para sandeses, pues no seria un gran aporte.

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