
¿Cómo puede una persona pegarle a otra con un bate de béisbol hasta quebrarle la cabeza? ¿Qué hace a un hincha sacar una quisca y mandarle seis estocadas al de la barra del lado? ¿Porqué le tira alguien un peñasco al auto que pasa por la carretera? Y ni siquiera tratemos de entrar en la cabeza de un abusador de guaguas, allá adentro no reconoceríamos ni las sombras de un paisaje familiar.
Es cierto que la explicación de estos comportamientos chocantes no es una ni es simple, pero tampoco es una infinita cantidad de causas, ni se trata de un problema inabordable.
Gran parte de estos hechos ocurre con la sangre saturada de sustancias químicas: etanol, clorhidrato de cocaína, o las más naturales adrenalina y noradrenalina. Pero esta explicación no basta.
Se menciona también la exclusión social. De acuerdo a esta explicación, si a alguien se le excluye del sistema lo más natural es que tome una botella y prepare una molotov. No me la compro completamente. Si yo fuera un marginal sin horizonte, sólo me darían ganas de preparar la molotov cuando viera en la tele a una funcionaria paternalista exigiendo oportunidades en mi nombre. Entonces respondería como respondió el poeta Rimbaud siendo aún niño: “Yo no quiero ningún puesto... los puestos que os ofrecen son de limpiabotas, o porquero, o boyero. Además os hinchan a insultos por toda recompensa, os llaman animal… pedazo de hombre…”
Tampoco hay que olvidar la falta de cariño. Y más. Cada una de estas cosas es un ingrediente en la cazuela de la violencia, pero la presa de esta cazuela es la incapacidad de vernos en el otro. Porque si me veo en el hincha de la barra del lado, no le entierro la quisca. Ni arrojo una piedra a un auto si veo en el conductor a mi hermano. Sólo puedo golpear a otro con un bate si lo veo como una cosa, como un pushing-ball.
Si esto es verdad, y en la base de la violencia está la incapacidad de vernos en el otro, entonces el problema es la falta de imaginación. ¿Y dónde conseguir imaginación? ¿La venden los chinos? ¿Cuál es el músculo de la imaginación? ¿Cómo entrenarlo? El mejor método que conocemos es la identificación con el protagonista de un relato. Y para ello tenemos que enseñar a leer a nuestros niños, a todos ellos. No importa que no aprendan a enumerar cuatro causas de la independencia o a calcular el interés compuesto, pero tienen que entrenar a tiempo el músculo ese que nos coloca en el pellejo de otro. Y antes de los 12 años, después es demasiado tarde. ¿Qué leer? Cosas entretenidas, suspenso, aventuras, ¡pardiez! El cuento de un ogro que devora a un niño contribuye más a mejorar la sociedad que los relatos políticamente correctos que hoy se escriben por encargo de aburridos pedagogos. La corrección política no se enseña, es consecuencia de la imaginación.
No es cómodo buscar funciones prácticas para la literatura, pero frente a tanto coscacho y tanto muerto en la tele, podríamos considerar esta.
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Posteado por: Cristián Sandoval Piña 28/09/2008 17:13 [ N° 1 ] |
Concuerdo con el señor Mena en cuanto a que el origen de la violencia reside en la falta de identificación con el otro, y que la educación estética del ciudadano es central para superarlo; sin embargo, no debemos olvidar que la violencia chocante ejercida en nuestra sociedad no es sólo física, y no sólo ejercida por el bajo pueblo o por capas medias que no han tenido acceso a una formación adecuada. También es realizada desde los poderes: jornadas de trabajo extenuantes, un sueldo mínimo impresentable, ritmos y exigencias inhumanas tanto para obreros y oficinistas como para mandos medios y profesionales liberales. ¿Debemos entonces mandar a leer y a experimentar al otro también a nuestros dirigentes, a los políticos, a nuestros jefes y a todo aquel que tome decisiones que de una u otra manera cosifican a las personas o las denigran hasta casi la marginalidad con respecto a ese concepto de persona? |
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Posteado por: Lilia Zará Támari 28/09/2008 17:27 [ N° 2 ] |
Gracias por tu columna,tan lúcida y profunda. Los conflictos, los problemas en general siempre resultan tener una solución tan simple y fácil de solucionar, pero en manos de aquellos que no podemos hacer mucho. Por eso que importante es que alguien lo escriba y que muchos lo lean. Tus palabras pueden ayudar a que las personas comiencen a mirar al otro como a sí mismos. |
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Posteado por: andres ducci budge 30/09/2008 13:05 [ N° 3 ] |
tenia pensado escribir mas o menos lo mismo que dice el señor sandoval piña,entonces el tema es algo que tiene que ver con las condiciones en que se generaron las forma de relaciones sociales en relacion basicamente al trabajo,y es el area del tratamiento que el sistema le da a la persona humana donde esta el problema,un ejemplo cualquiera en medio de un mar de posibles ejemplos:luego cambiaran la hora¿no?,¿no es ese un claro ejemplo de priorizacion de necesidades utilitarias(eventualmente mal evaluadas)por sobre consideraciones que tomen en cuenta el aspecto mas fundamental de la calidad humana de las personas cual es su cuerpo(que para el caso se ha adaptado por milenios al regimen solar)?.si a las personas no se les trata de acuerdo a su calidad humana esencial ella tampoco dejara fluir esa calidad para tratar a sus semejantesi?,el problema es:¿estamos dispuestos a cambiar ese enfoque?,creo la respuesta es:todavia por lo menos,definitivamente no.todos los avances tecnologicos y economicos deberian llevarnos a eso,el miedo a los cambios y los apegos morales nos impiden hacerlo.¿que pasara en el futuro?...finalmente las cosas malas sirven para propugnar los cambio...desgraciadamente es al parecer el costo. |
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Posteado por: Irmela Eckermann Ludwig 30/09/2008 18:05 [ N° 4 ] |
Estoy de acuerdo en lo escrito y posteado, solo agrego dos premisas que he inculcado a mis hijos:DISCIPLINA, no pueden dejarse llevar por sus impulsos y REGLA DE ORO, NO HACER A OTROS LO QUE NO QUIEREN LES SEA HECHO A ELLO. |
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Posteado por: Gregorio Matías Subercaseaux Concha 06/10/2008 18:58 [ N° 5 ] |
Don Beltrán, un detalle ínfimo, es "punching-ball". Y se pregunta usted por los orígenes de la violencia. En una curiosa obrita recientemente publicada, "La flaitificación de Chile", su autor, un tal Mario Stein, postula en uno de sus capítulos que el aumento de la violencia indica una clara tendencia de retroceso social. Y nadie está dispuesto a tomar el toro por las astas: para revertir este retroceso, se requiere firmeza. Firmeza verdadera, drástica. Algunos de mis colegas lectores entenderán. |
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Posteado por: Carlos Eduardo Benaprés Ríos 09/10/2008 09:05 [ N° 6 ] |
Buenísimas sus columnas don Beltrán Mena. Nada que decir, completamente de acuerdo con el resto de las opiniones. |
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Posteado por: Juan Jose Diez Radovic 27/03/2009 12:01 [ N° 7 ] |
Beltran. |
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