Crítica de cine
Domingo 05 de Octubre de 2008
La Desconocida

Juan Pablo Vilches

La primera escena de esta película muestra a tres mujeres desnudas con sus rostros cubiertos por máscaras de carnaval. Por los nombres de las muchachas y el lugar en que ocurre la escena, queda claro desde un comienzo que se trata de un casting de aspirantes a prostitutas de Europa del Este. “Nosotros ponemos el dinero y ellos ponen sus cuerpos, porque es lo único que tienen”, escribió Michel Houellebecq en Plataforma, hablando desde el Occidente próspero que pone el dinero. Esta película cuenta una historia desde uno de los cuerpos, y para hacerlo elige el siempre difícil camino del thriller.

Con la mirada fija

Una de las jóvenes con máscaras es la ucraniana Irena (Xenia Rappoport), a la que vemos años después llegando en tren a la ciudad italiana de Velarchi. La música de thriller (del incombustible Morricone), el montaje veloz y la expresión de Irena sugieren que es una predadora que encuentra rápidamente su presa: un matrimonio de joyeros que vive en el edificio al frente de su domicilio. En su intento de acercarse a ellos empiezan a aparecer otros flashbacks —intensos y perturbadores— de su pasado como prostituta que cree haber dejado atrás. Así se construye un personaje temible y al mismo tiempo depositario de compasión, un aparente monstruo que tiene sus razones aunque aún no se sabe cuáles son.

La opción del director Giuseppe Tornatore (Cinema Paradiso) fue recurrir al exceso para conmover y shockear, también para revelar y, en buena medida, para esconder. La partitura musical recuerda permanentemente el tipo de historia que estamos viendo, pero a la vez los juegos de cámara cambian de punto de vista para que tengamos en mente que lo que vemos no es lo que parece. Una vez que Irena logra ser contratada como mucama de los joyeros, el guión de la historia se las arregla bastante bien para sostener la ambigüedad respecto de por qué está ahí. El dinero y las joyas guardados en la caja fuerte son una atracción obvia, pero de a poco se desliza un interés creciente de Irena por la hija única de este matrimonio en crisis, una pequeña de cuatro años llamada Tea. Ella tiene dos particularidades: un cabello ensortijado como el de la protagonista y la carencia de los movimientos reflejos con que el cuerpo se protege de los golpes.

El proceso en que Irena empieza a tratar a Tea como la hija que (como nos informa otro flasback) ya no podrá tener biológicamente, es tal vez el único momento en que se relaja el ritmo, como si le diera al espectador la última oportunidad para que tome el aire necesario para digerir lo que se gatilla cuando quienes la prostituyeron en el pasado la vuelven a buscar.

Un pequeño núcleo de dignidad

El thriller que navegaba por la ambigüedad y la incertidumbre recupera en su cierre el acelerado ritmo con que comenzó. No por ello pierde su capacidad de contar y esconder, como buen exponente de su género, pero lo que muestra parece cada vez más terrible y los excesos estilísticos y de trama superan el mero efectismo por la sencilla razón de que siguen siendo eficaces una vez que termina la película. Su realizador logra un final que deja a esta cinta en un punto sumamente alto, pues en el mismo proceso en que se arma el puzzle presente y pasado de la historia de Irena, surge un abismo de sufrimiento que los flashbacks nos habían mostrado con gotario. Al mismo tiempo que se satisface la necesidad de que todo tenga sentido, la película abre las compuertas para que la verdad abrume la capacidad y el deseo que los espectadores tienen de emocionarse. Y en esto sí que la película es excesiva.

No es de sorprender que La desconocida haya arrasado con los premios Donatello en 2007. Como buen thriller satisface las exigencias del cine comercial, como también lo supieron hacer Hitchcock y sus discípulos. Pero en la historia que pasa por el increíblemente mutable rostro de Irena está esa apelación universal al pequeño núcleo de dignidad que debe conservar un ser humano para seguir siéndolo, ese fondo (ahora llamado resiliencia) que permite sobreponerse a lo más atroz y lo más abyecto; y que Elia Kazan mostró soberbiamente en esa obra maestra que es América, América.

EN SÍNTESIS

Thriller construido en torno a excesos visuales y sonoros diseñados para mostrar y esconder, hasta que la resolución de su trama abre al mismo tiempo un dolor y un patetismo que no se ve todos los días. Notable trabajo de la actriz protagonista.

“La desconocida”
Director: Guiseppe Tornatore.
Elenco: Xenia Rappoport, Claudia Gerini, Michele Placido, Clara Dossena.
País: Italia/Francia.
Año: 2006.
Duración: 118 minutos.
Género: Drama/Thriller.

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