
Macarena García G.
Alguien podría decir que la Tate Modern es el mejor museo en arte moderno y contemporáneo del mundo y probablemente sería rebatido por otro que defendiera al MoMA o a la vasta colección del Pompidou. La discusión imaginada incluiría argumentos que sopesarían la importancia de las exhibiciones, los hitos marcados en la historia o los alcances de su seducción en el público. Lo normal es que no llegaran a un acuerdo, pero se establecería como cierto que la Tate Modern, inaugurada el 2000, está a la cabeza de los museos de arte actual. Si nos adelantamos un poco, podemos también defender que ha sido ella (siempre en femenino, porque su nombre deriva de Tate Gallery, la célula madre) la que ha situado a Londres en el centro de la escena artística contemporánea. Pero no nos adelantemos. Lo que importa ahora es que Vicente Todolí, un hombre nacido en Valencia hace 50 años, dirige hoy la Tate Modern y visitará Chile la próxima semana. Dará conferencias, irá a museos y aprovechará de conocer algo más de una escena de la que, confiesa, no sabe nada.
Contesta el teléfono a bordo de un taxi que lo lleva de un almuerzo con directivos de museos a una reunión con galeristas en la feria de arte contemporáneo Frieze. “Esta ha sido una semana de locos en Londres”, es lo primero que dice en español y después todo lo que viene a continuación. Habla y se ríe rápido; cada tanto, salpica palabras en inglés. El martes inauguraron en la Tate una retrospectiva del brasileño Cildo Meireles y el año pasado la muestra de la colombiana Doris Salcedo en la Sala de las Turbinas marcó un hito.
—¿Se está abriendo la Tate al arte latinoamericano?
“Sí, hasta hace cuatro años no había habido nunca una exposición de arte latinoamericano en la Tate. En 2005 tuvimos a Frida Kahlo y a Damián Ortega. Después a Helio Oiticica y a Doris Salcedo. Lo que pasó es que no se podía seguir ignorando el arte de Latinoamérica y de alguna forma nos estamos poniendo al día. Tenemos proyectadas otras dos exposiciones de artistas latinos, una para el 2010 y otra para el 2011. Todavía no puedo decir sus nombres”.
—Pareciera que este nuevo interés es una tendencia global. También se nota en el MoMA, donde iniciaron adquisiciones de arte latinoamericano y crearon el cargo de un comisario especializado.
“Es una tendencia mundial, claro. Es que no se puede ignorar el arte de ningún continente, pero en el caso de América Latina es más grave porque es un arte que ha crecido en relación con el arte europeo y con interesantes relaciones; lo que ha habido en América Latina es una reapropiación de las tendencias a su modo. Hay muchos viajes entre uno y otro continente, mucho intercambio, códigos comunes. Aparecen momentos de gran interés para el estudio. Nosotros también hemos creado un fondo de adquisiciones especializado en la compra de arte latinoamericano para la Tate”.
—Parece haber poco interés en Chile. El único artista contemporáneo chileno en la colección de Tate Modern es Eugenio Dittborn.
“Sí, aparte de los clásicos como Matta. Lo que pasa es que el arte chileno es mucho menos conocido que el brasileño o el argentino, por nombrarte otros. No sé por qué pasa eso. Pero yo conozco a Dittborn y a Juan Downey, porque Juan vivió mucho tiempo en Nueva York. Por eso estoy muy interesado en viajar a Chile y poder conocer a más artistas; nunca he estado allí”.
—¿Hay interés también por adquirir obras?
“Ahora mismo hemos decidido a qué artistas queremos seguir, tenemos algunos nombres, pero todavía no hemos resuelto qué obras”.
—La Tate ha sido una institución muy exitosa en cuanto a asistencia de público. ¿Cuánto les influye a ustedes que sea uno de los mayores hitos turísticos de Londres?
“Es verdad que la Tate se convirtió en un must see de Londres, pero el éxito no se mide con el público, eso son números. De partida, puede ser que el público vaya al lugar y no vea las exposiciones. Para mí es éxito cuando alguien te dice que después de una exposición que vio allí, el arte moderno o contemporáneo pasó a ser parte de su vida. El éxito es también el respeto que nos tienen otras instituciones de arte contemporáneo, curadores, otros museos. No te puedes medir con números, porque para eso abres un parque temático. Es importante potenciar la investigación y la reflexión. Por ejemplo, ahora tenemos una exposición de Rothko que ha sido un gran trabajo; estamos con esa muestra presentando algo nuevo, nosotros nunca repetimos una exhibición ya hecha”.
—Rothko es un artista que tiene fanáticos que ven en él una experiencia religiosa. ¿Cómo se plantearon este factor a la hora de pensar la exposición?
“Los fanáticos de Rothko son como una secta mística, es impresionante. Pero, precisamente, esta no es una exposición para ellos. En las obras que allí se ven no hay color, al menos no como lo entendíamos cuando nos referíamos a Rothko. Son pinturas sombrías, murales muy extensos, que por primera vez reunimos en un solo lugar y que no dejan lugar a dudas de que él no se había vendido pintando para un restaurante (ver recuadro). En todo caso, es impresionante la cantidad de visitas que ha tenido, yo no sé si es porque la gente va a ver una marca, un Rothko como quien va a ver un Van Gogh”.
—Volviendo a lo del éxito de la Tate. ¿A qué cree usted que se debe? ¿Tiene relación con el vuelco contemporáneo que se vivió a raíz de la aparición de los Young British Artists?
“Sí, claro, tiene mucho que ver con los YBA y muchos otros factores, entre los que hay que contar a la Tate, que han transformado a Londres en ‘la’ metrópoli hoy. Antes tuvimos a París, a Nueva York, ahora es claro que el centro de todo es Londres. Aquí es donde se están radicando los artistas y donde están pasando las cosas. Es una ciudad muy cosmopolita además; así como Nueva York no es EE.UU., Londres no es Gran Bretaña”.
—Si Londres es la capital del arte contemporáneo, ¿qué sentido tiene eso en un mundo así de interconectado? ¿Tendrá que ver, precisamente, con que es una ciudad desde la que se puede acceder más fácilmente a otras ciudades europeas?
“No, no lo creo. Los artistas siempre se han movido, eso no es ninguna novedad. La novedad es que ahora la gente se mueve, con todo esto de las líneas aéreas low budget, la gente no espera que la montaña vaya a ellos. No es raro pensar en personas que viajen para ver una exposición, por ejemplo. Basta observar lo que pasa esta semana en Londres, con la feria Frieze. Pero de todas formas, creo que la transformación de una ciudad en un polo artístico y creativo es un fenómeno muchísimo más complejo. Si no, sería fácil planearlo; y no lo es. Es como una constelación que se ordena para que eso suceda”.
—¿Cree que en el protagonismo que logró la Tate influyó el hecho de que el museo fuera emplazado en un edificio emblemático, intervenido por la prestigiosa firma de arquitectos suizos Herzog & De Meuron?
“No. O sea, eso influye los primeros años, tener un edificio así que la gente va a ver y que acapara atención. Pero un museo es un programa, y eso es lo único que te permite mantenerte en el tiempo. Si no, lo que construyes es un monolito. Nosotros hemos desarrollado muchas actividades en la Tate y hemos conseguido que los londinenses lo frecuenten”.
—Qué recomendaciones daría a museos con colecciones locales y exiguos presupuestos para adquirir obras. Es el caso de los museos chilenos.
“Ambición e imaginación. Yo lo sé porque yo partí de ahí, de instituciones pequeñas y locales, y yo decía: ‘Si no me dan presupuesto, voy a hacer una exposición de postales, pero voy a elegir yo mismo las postales que cambiaron la historia y va a ser una gran exposición’”.
|
Posteado por: Paul Alonso Aliaga Osorio 24/10/2008 21:48 [ N° 1 ] |
Claro que Londres es el centro de todo, ahí está el Banco "de" Inglaterra. |
| Do | Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 |
| 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 |
| 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 |
| 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 |
| 29 | 30 |