
Miguel Laborde
El Observatorio de Lastarria
Simon Anholt, el inventor del índice que mide la percepción de los países en el mundo, dice que en Chile tenemos una ventaja: no tenemos imagen en Europa o Estados Unidos, en la población menor a los 50 años. Según él, Chile, Neruda, Pinochet no despiertan mayores ecos.
Considera que esta debilidad de nuestra imagen tiene origen cultural: “Si tú no tienes cultura, quiere decir que no te respetas; si no te respetas, por qué voy a respetarte yo”. Reconoce que su propio país tardó en darse cuenta de que los rieles de la influencia, de la reputación de un país pasan por esa estación llamada cultura.
Master of Arts de Oxford, los libros de Anholt sobre la relevancia de la imagen país en el mundo global le abrieron las puertas para transformarse en consultor de naciones tan diferentes como Estados Unidos y Bután; ciudades como Londres y Varsovia, e incluso de eventos como los Juegos Olímpicos Londres 2012.
Chile bipolar
Conocido como “el siquiatra de las naciones”, Chile le ha resultado un caso interesante a Anholt, comisionado por la Fundación Imagen País. Ha identificado una serie de atributos con que se identifican los chilenos. De ellos, casi todos tienen un “pero”. Son 18 hasta ahora:
Austero
Civilizado
Modesto
Impaciente
Legalista
Jerárquico
Formal
Solidario en emergencias
Xenófilo
Evade el conflicto
Chaquetero
Obsesionado por imagen del país
Falta de consenso en rol de Chile en el mundo
Cortoplacista
Desconfiado
Negativista
Trabajador
Susceptible a las ideologías
El listado revela contradicciones. ¿Dónde está el origen común de tendencias como la negativista, de encontrar el problema en toda situación, con aquel rasgo que evita conflictos y no llama las cosas por su nombre?
Incluso, al plantear estos rasgos surgen, entre chilenos, visiones opuestas. Austero, mientras es pobre. Impaciente, pero capaz de soportar, casi sumiso, situaciones de malestar. Legalista, pero ágil para evitar cumplir las normas. Solidario en emergencias, siempre. Xenófilo, pero puede ser xenófobo. Evade los conflictos, pero en situaciones terminales puede ser violento.
La vara alta
Anholt sigue reuniéndose con grupos de chilenos, coleccionando atributos que deben culminar en una narrativa que los articule: ¿será poética o racional? No le parece problemático lo contradictorio de los atributos chilenos; lo contradictorio es muy utilizado en el marketing, hay una tensión en ello, una historia a develar.
Por supuesto, su trabajo lo entiende colectivo, articulado con los nacionales. La selección de atributos deberá expresar, con “una vara alta”, lo que el propio país quiere ser. Chile debiera asomar con imagen y propuestas. Una idea, un aporte a un problema de interés mundial, una visión.
¿Es cierto que “el chileno no tiene identidad? Según Anholt, no necesariamente. En cualquier país se pueden contrastar virtudes y defectos, mirar la mitad llena del vaso o la vacía. Lo interesante es que si un tema es reiterado, como la austeridad, el hecho de que se cumpla o no es un elemento significativo. También puede indicar un deseo de tenerlo como rasgo nacional.
En todo caso, adelanta, no basta con ofrecer paisajes. En un planeta maravilloso, están repartidos en todos los continentes. Al final, lo que cuenta es la gente. Tanto y más que los paisajes, el relato en torno a ellos.
Ocho miradas
Hace pocos días, Simon Anholt pidió un encuentro con personas que pudieran, desde el mundo del arte y la cultura, aportarle sugerencias. El encuentro se celebra en El Observatorio de Lastarria, con personas de la institución anfitriona y tres invitados externos: Manuel Antonio Garretón, Jorge Larraín y Bernardo Subercaseaux. Ocho personas.
El sociólogo Garretón comenta que la tarea no es fácil por tratarse, en el caso de Chile, de un país de identidades en situación de cambio. Por ejemplo, el rasgo de ser desconfiado se relaciona más bien con los mayores de 50 años y las decepciones vividas. Son los mismos que reforzaron el valor de la familia por sentir que era lo único confiable. Insiste en que cada atributo tiene su lado oscuro, que lo hace dudoso. Le parece que la falta de relación con la realidad, “evidente incluso en la pésima señalética caminera”, es otro rasgo importante. Un país apático, y por ello fácil de dirigir.
A Anholt no le importa que el chileno sea aburrido. Si así fuera; con humor inglés puntualiza que, en medio de las inquietudes financieras, tratar con gente aburrida, previsible como los suizos, resulta muy deseable. Coincide con Garretón en que la imagen de América Latina tiende a ser una sola, asociada a lo peor de ella: inestabilidad política, dictadores, delincuencia callejera. La imagen continental se sobrepone a la nacional: ¿Debe, entonces, trabajarse la primera? No necesariamente. En todo caso, recuerda Anholt, no se debe olvidar que la imagen positiva de cualquier país de la región también influye en la continental.
Los riesgos
Jorge Larraín, sociólogo, apunta que la imagen nacional debe ser una narración inspiradora pero, necesariamente, verdadera. Que una imagen es una creación compleja porque mucho de lo que hacemos es en función de cómo queremos ser vistos. Nos interesa ser percibidos como gente confiable, por ejemplo. Otro desafío radica en que la imagen final no tenga resonancias negativas, como sucede con cierto orgullo del empresariado chileno de hacer las cosas bien. Lo que —tal vez por razones de forma— es percibido como arrogancia en América Latina, no como un aporte.
Para Subercaseaux existe un punto controvertido en relación con el tiempo: una imagen coherente, articulada, cristalizada, ¿no se opone a la necesidad de una imagen abierta?
Anholt está de acuerdo, es un proceso. Chile podría querer proyectar, como se comenta, una imagen de naturaleza prístina, de productos sanos y grandes parques nacionales, pero ello implicaría inversiones y políticas que están pendientes, podría ser un proyecto país. Hoy, atraería críticas a la realidad ambiental chilena. Todo tiene riesgos, como transformarse en potencia turística sin estar preparados, y que los lugares de silencio, las tierras vírgenes, pierdan esa virtud.
Chile puro e insular
Los arquitectos Cazú Zegers y Juan Pablo Almarza, se refieren en el encuentro a Chile como signo de lo “puro”, con reservas de la biosfera. Chile, como lugar metafísico, místico, tierra en fricción permanente, que esconde algo tras una cordillera que aísla y protege.
Almarza agrega una metáfora. Los atributos son un rostro, un rostro que es expresión de un interior: “¿Cuál es nuestra alma?” Para él son cuatro los atributos que dan carácter a la expresión: el insular, que identifica a Australia, Japón o al propio Chile por aislamiento; la lejanía, que lo transforma en país a descubrir, Finis Terrae o Terra Incognita. Finalmente, la sobriedad y seguridad: ser una isla segura.
Cazú Zegers acaba de sobrevolar la cordillera. “El macizo andino es impresionante, con formas y texturas que hipnotizan. De pronto uno ve una huella delgada, como un hilo, que asciende por la montaña.
Seguramente es la huella de un pirquinero anónimo. Y así, hay muchas huellas en nuestra geografía”. Agrega que podríamos dibujar un nuevo mapa de Chile, el de sus comarcas inauguradas por un hito geográfico, comarcas que nos llevan a lo identitario, a lo particular: “El territorio es a América como los monumentos son a Europa. La diferencia, entre uno natural y otro arquitectónico, es cultural. Nuestra cultura está naciendo y nace ligada a la Tierra”.
David disciplinado
Anholt pregunta por sueños, qué se desea del Chile futuro. Surge la crítica al proyecto de un Chile que asoma agresivo, irrumpiendo en los mercados, sembrando su territorio de casinos, ansioso de poseer la torre más alta de América del Sur. En contraste con otro sueño, opuesto, de ser pequeños pero confiables. Un David modesto y disciplinado, capaz de dialogar con el Goliat global y, hacia el interior, de busca un habitar poético de su territorio, leve y precario para no dañarlo.
Una idea que se potenciaría al considerar la Isla de Pascua como el extremo poniente de Chile. Aparece un territorio inexplorado, “el maritorio”, abertura de Chile, su proyección mundial, hacia la “otra orilla”, en Oceanía.
Gonzalo Salamanca, sociólogo, se refiere a la extensísima variedad de flora y fauna que, potencialmente, se ha evaluado como soporte de exportaciones y creaciones gastronómicos. El sello de lugar puro, seguro, debe trasladarse como valor relevante a los productos de exportación. Consumir frutas, salmones, vinos, tocados por esos atributos.
Armando un relato
¿Qué tiene, entonces, Chile de particular, para ofrecerle al mundo? Hay consenso en la fuerte tradición poética, muchas veces inadvertida, en una geografía que propicia el habitar poético de los territorios. Con “paisajes exportables”, susceptibles de quedar en la mente de los viajeros, como efectivamente sucede.
Articular el relato es buscar la unidad en la diversidad. De paisajes y de gente. Surge la diferencia con Nueva Zelandia, por la complejidad de Chile: mezcla de razas, mosaico cultural fragmentado. Un lugar donde cada inmigrante trajo su idea de mundo y creó una pequeña reproducción a escala de su “espacio doméstico”, como los colonos alemanes, italianos, ingleses, la cultura francesa dominante por más de un siglo, más allá de españoles, picunches, mapuches, aimaras, rapanuís… ¿Todos los pueblos y ninguno? ¿Todos los paisajes y ninguno?
Se habla de un Chile diverso y complejo, de un chileno austero, solitario y casi taciturno, capaz de honduras síquicas y expresiones poéticas (¿forma elíptica, algo tangencial, para entender, asumir, adaptarse a tanta diversidad?). Se plantea el vacío metafísico de Chile, tan constante como escenario de la poesía, espacio de silencio, que hace enmudecer y propicia la contemplación, un estado particular del espíritu.
A pesar de ser o querer ser confiables, rigurosos, parcos, solidarios y tozudos, hay fragilidad detrás de esa fuerza: exactamente igual que en la naturaleza local de nichos ambientales delicados.
¿Puede ser un atributo? ¿Una naturaleza delicada pero valiosa, valiosa por frágil y conmovedora? Se recuerda a la mujer chilena, que saca adelante sus hijos como una fuerza de la naturaleza, otro caso donde la fragilidad y la fortaleza se unen. En medio de terremotos que arrasan ciudades, de volcanes que tapan de cenizas los pueblos, una figura frágil vuelve a levantarse una vez más.
La gran carencia
Anholt plantea que la mayor carencia estaría hoy en la falta de intercambio cultural. País con poetas, pensadores, científicos, artistas, conocidos en sus pequeños círculos, no a gran escala: ¿Quiénes son los chilenos? ¿Qué país sueñan? ¿Cuándo se van a creer el cuento de Chile?
El almuerzo termina, Anholt tiene que preparar otro seminario, ahora con empresarios. Aspira, es su tarea promoverlo, que se coordinen la política y el comercio, las relaciones culturales y el turismo, en aras de una imagen país, de “una vara alta” de lo que un país quiere ser; y así lograr lo que mide trimestralmente desde el año 2005 (www.nationbrandindex.com): una reputación. Para noviembre tendrá un estudio de la percepción de Chile en 49 países.
País largo y ¿chico?
El carácter longitudinal del territorio chileno, que cruza 72 grados de latitud (del 18 al 90) es una de las constantes en nuestras descripciones. También se repite lo de ser “un país chico”, lo que no resulta tan correcto. En materia de territorio, Chile es más bien es un país mediano –ocupa el lugar 38 en la lista mundial—, pero con escasa población y grandes espacios libres. Alemania, Italia, Inglaterra tienen menos área geográfica que Chile.
Reputación y cultura
La reputación, a juicio de Anholt, no es resultado de una imagen inventada con fines de marketing. Resulta de múltiples factores, pero el mundo global requiere una narración articulada. En su manual, el arte y la cultura son decisivos. Inglaterra habría aprendido, en un proceso lento y de siglos, que hasta para vender botones hay que tener una reputación. El comercio exterior, el turismo, la capacidad de atraer alumnos para posgrados, se sustentan en esos pilares, en ciertos creadores que despiertan un interés profundo y atraen la mirada a su país de origen, dándole un aura al nombre de esa tierra.
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Posteado por: Andres Herrera Malden 26/10/2008 11:40 [ N° 1 ] |
Con mucho interés leí este articulo y durante la lectura me saltó a la memoria una antigua rutina de Coco Legrand que creo que suma y reune en un solo concepto lo que es ser chileno: el "nunca tanto". Coco Legrand le daba un giro humorístico a como particularmente el chileno se ve a si mismo: puntual... pero nunca tanto!, serio... pero nunca tanto, etc. y luego describía con gran acertividad los casos en que no nos comportamos como decimos que lo hacemos. Todo esto tiene que ver con nuestra historia insular, de admiración por otras culturas y de querer imitarlos para ganar su respeto, nuestra mezcla de origenes y un sinnumero de otros factores que nos deja a medio camino de cualquier factor que nos pueda definir en forma absoluta. Seamos los "Nunca tanto" entonces, y seamos orgullosos de ello!!! Creo que ese rasgo puede ser una bocanada de aire fresco en el mundo de las campañas de Imagen Pais. |
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Posteado por: Arturo Montes Larrain 26/10/2008 13:28 [ N° 2 ] |
"El" chileno es intelectualmente estrecho y autorreferente pero muy preocupado de la opinión que sobre él se tenga en el extranjero. |
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Posteado por: Jorge López López 27/10/2008 12:56 [ N° 3 ] |
Con mucha atención leí este articulo el cual me parece muy interesante pero no algo nuevo de saber, durante toda mi carrera hemos discutido junto a docentes y compañeros sobre la falta de identidad que pasa Chile. Personalmente creo que es así, estamos pasando por una serie de cambios sociales e estructurales dentro de Chile, me atrevo a decir que la mayoría de los ciudadanos no conoce lo que es realmente Chile y a modo personal a veces yo también lo creo. Estamos insertos en una sociedad que protege la identidad propia mostrando caretas que no son. Chile esta inserto dentro de un contexto de globalización, en donde se adoptan y como consecuencia se adaptan modelos, sistemas y elementos externos a nuestro territorio. Creo que el concepto de identidad se debe ver como un proceso en desarrollo, cuyos elementos secuenciales son el territorio, el paisaje y el patrimonio. Creo que la identidad tiene que ver con reconocerse a uno mismo como parte de una comunidad, tener algo en común con otros, es la experiencia individual que se comparte, tiene que ver conmigo mismo en relación a los otros. Podemos identificarnos con el "no estar ni ahí" y nos hundimos todos o podemos identificarnos con ser solidarios y salimos a flote. Me parece interesante que personajes como él tengan un juicio sobre de nuestra identidad y sobre todo de como nos vemos en el exterior. |
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Posteado por: carlos martinez gaensly 27/10/2008 18:55 [ N° 4 ] |
Leyendo el artículo,recordé algo que había escrito de cómo somos los chilenos, publicado en septiembre, en el diario El Sur de Concepción. Para comprender al chileno, se tiene que partir de su estructura psíquica, condicionada por el medio físico. La conformación geográfica de Chile y los climas vienen a ser varios países en uno. El clima determina la flora, la fauna y la propia fisiología y el espíritu del chileno. El perfil físico de esta faja de tierra fue llamado “la desesperación y la muerte” por don Diego de Almagro. Las variadas explotaciones y faenas ofrecen distintos tipos de chilenos.De aquí que no exista un arquetipo único, sino varios, pero uno solo. Cualquiera representa la nacionalidad, ya sea el cargador de los puertos, mercados, el pampino, el chilote, el milico. |
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Posteado por: Daniel B I 27/10/2008 19:24 [ N° 5 ] |
No se porque, pero me tinca que este psiquiatra cobra particular, sin isapre. |
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Posteado por: María Luisa Parra 28/10/2008 14:09 [ N° 6 ] |
El artículo es interesante desde el punto de vista de que realmente se quiera hacer marketing de Chile en algún mercado. Hay mucho dinero que se está gastando en este tema y hasta ahora no parece haber un resultado medible con el que se pueda demostrar que estos trabajos han sido exitosos. |
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Posteado por: Paul Alonso Aliaga Osorio 29/10/2008 07:57 [ N° 7 ] |
La sobriedad debiera ser nuestro sello. |
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Posteado por: Esteban felipe Neira Mardones 29/10/2008 16:36 [ N° 8 ] |
La identidad de este país tiene más diversidad que eso. Son las montañas, el arte, la historia de los mapuches y las de los Omas, a pesar de que estos desaparecieron.
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Posteado por: Esteban felipe Neira Mardones 29/10/2008 16:50 [ N° 9 ] |
Es muy cierto que Chile no tiene imagen. Si bien hay cosas que quedan, como la imagen de Pinchotet y un modelo económico exitoso, eso es poco para lo que es un país, pero como a Chile le interesa muchísimo aparecer en los rankings internacionales, de las grandes potencias mundiales da a conocer diversas caras, que no son, además estas no venden. La identidad de este país tiene más diversidad que eso. Son las montañas, el arte, la historia de los mapuches y las de los Omas, a pesar de que estos desaparecieron. |
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Posteado por: Guillermo Guerrero RodrÃguez 30/10/2008 00:02 [ N° 10 ] |
Chile una terraza que da al cielo y al mar, dijo André Frossard, por lo tanto Frossard esperaba noticias del cielo en Chile. Chile las dio al acertar en una transición consensuada hacia la democracia representativa y el mercado cono asignador de recursos. Es un gran logro en este vecindario. Somos pues los mejores por estos lados por venir de donde venimos y estar donde estamos. Chile Neruda y Pinochet, Pinochet y Neruda, lo logramos, aunque a muchos chilenos no les guste o uno o el otro o finalmente ni el uno ni el otro. Toda esta disquisición del psiquiatra del mundo, me parece una gran patraña, me recuerda a ese ciudadano del mundo que se ha enriquecido fotografiando masas desnudas y al otro que se ha divertido empaquetándolo todo. Lo cual no deja de tener el mérito de que han logrado vender sus propias ideas por absurdas que parezcan inicialmente, lo que demuestra una vez más que el mercado es un acertijo más allá de nuestra razón. |
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Posteado por: Gregorio Matías Subercaseaux Concha 30/10/2008 08:21 [ N° 11 ] |
¿Un país de identidades en situación de cambio? Nada más cierto. Bien lo describió ya a principios de este año el escritor Mario Stein en su obrita "La flaitificación de Chile". ¿Quieren saber cómo será Chile dentro de diez años? Lean este interesante librito. |
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Posteado por: Irmela Eckermann Ludwig 30/10/2008 09:10 [ N° 12 ] |
A falta de una escolaridad cultural estamos imbuidos hasta la pepa del alma por lo más chabacano y volátil del consumismo televisivo. |
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Posteado por: María Luisa Parra 03/11/2008 18:53 [ N° 13 ] |
Tanto el artículo principal como "casi" todos los comentarios adolecen de un problema: la falta de opiniones femeninas. http://www.mlparra.blogspot.com/ |
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Posteado por: DANIELA LISSETTE LÓPEZ QUIMEN 09/11/2008 23:49 [ N° 14 ] |
Creo que Chile aun no tiene una identidad definida, pero sin duda tenemos una imagen, buena o mala pero la tenemos. A mi parecer existen momentos que construyen la historia, aprender a vivir con ellos y tratar de rescatar lo mejor para sanar bien las heridas, es lo que nos falta para ser más positivos y creernos "el cuento". Comenzar por reconocer nuestros errores y virtudes,valorar con el alma la simpleza de vida, rescatar nuestras raíces, ser auténticos y no una copia de ningún país desarrollado. |
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Posteado por: Elízabeth Macarena Huinca Conejera 09/12/2008 03:22 [ N° 15 ] |
Imagen es inevitable tener, ya que todos tienen alguna percepción de lo que es Chile. El problema, sin duda, es la identidad. Quizás no sería malo tener identidades tan diversas en un mismo país, el problema real, es que son identidades copiadas y tratadas de adaptarlas a lo que realmente somos. Bueno, puede ser la razón del fracaso de algunos proyectos que se han visto frente a un fracaso rotundo. Claramente hubo un tiempo en que la identidad fue más uniforme dentro de Chile, sin embargo, como siempre un "pero" estuvo presente. Un gran "pero". Fue tal su impacto que de la identidad que se tuvo en algún momento, sólo quedaron miedos y desconfianzas, que como lo decía el artículo en algún párrafo, son las personas de 50 años quienes poseen esas características. Ahora tenemos una juventud perdida, que no es de mi agrado decir "SON EL FUTURO DE CHILE, para mí el futuro de Chile son los hijos de la generación de los 80. Son ellos los que nos devolverán la identidad a todos los chilenos. La razón: los padres de esta futura generación están viendo adolescentes perdidos que no saben ni quiénes son, ni a dónde van y claramente, no es lo que quieren para sus hijos. Claramente es una oportunidad el poder potenciar una identidad con una base concreta de cultura, de conocimientos acerca del país, pero en esa futura generación. Pero eso no es suficiente. Es evidente que los mensajes no se están emitiendo de la mejor forma hacia el interior del país, y puede ser una de las razones también de tener tantas identidades. Falta potenciar más lo que realmente somos. Tenemos una cultura maravillosa, tenemos un país increíble, tenemos climas envidiables. Pero eso va por parte de la naturaleza y de nuestra historia, falta nuestro aporte, faltan nuestras ideas. Falta creerse y sentirse verdaderamente chilenos. |
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