
Pedro Gandolfo
Este libro no es, al parecer, el camino más conveniente para que un lector chileno, amante de las letras, se inicie en el conocimiento de la obra de esta estupenda narradora y ensayista mexicana, Margo Glantz (Ciudad de México, 1930). Sería injusto e, incluso más, pudiera ser contraproducente. La polca de los osos es una obra ensayística, valiosa desde muchos ángulos, pero irregular en calidad, falta de unidad, a ratos abstrusa, difícil de intelegir, en la cual se deslizan tesis contradictorias y, sobre todo, que supone la lectura de la obra anterior de Glantz. En la perspectiva de ésta debe ser situada, como ella misma lo advierte, por lo demás, en la introducción. Entre su bibliografía anterior destacan Las genealogías (Pre-textos, 2006), de un fino carácter autobiográfico (es hija de judíos ucranianos exiliados), las novelas El rastro (Anagrama, 2002), Historia de una mujer que caminó por la vida con zapatos de diseñador (Anagrama, 2005), el magnífico conjunto de ensayos en torno a Sor Juana Inés de la Cruz, Síndrome de naufragios (Editorial Joaquín Mortiz, México), De la amorosa inclinación de enredarse en cabellos (México, Editorial Océano), entre otros. Por ahí habría que empezar, quizás.
La polca de los osos contiene una recopilación de ensayos escritos en distintas épocas, algunos se remontan a las décadas de los 70 y 80, que exploran con el ojo de una escritora y a la luz de ciertos autores predilectos tres temas fundamentales: el erotismo (su relación con la escritura, la pornografía, el cuerpo femenino), la memoria y sus formas y, en fin, el dolor, su compresión y posibilidad de ser dicho en plenitud (sobre todo en relación con el Holocausto judío, en la Segunda Guerra Mundial). Estos dos últimos temas se encuentran estrechamente ligados.
En “¿De dónde viene el discurso?” —primera parte del libro— Margo Glantz interpreta La casa de las bellas durmientes, de Kawabata, repasa con cuidado amoroso la trayectoria de Bataille, analiza el devenir de la novela erótica y libertina francesa, los principales casos de censura y aborda un intento de definición de novela erótica (“signo inverso de la novela pastoril”), distinguiéndola de la pornográfica (que percibe ligada a la banalización de las costumbres sexuales propia de la sociedad de consumo) y busca, a través de una lúcida interpretación de Las mil y una noches (el momento más alto de este grupo de ensayos) sostener la sexualidad de la escritura: la mujer escribiría desde sus dos bocas: por una pare y por otra habla. Es honesta Glantz en mantener un estilo —un tanto espeso e impenetrable— y tesis que quizás hoy no comparta del todo o no son políticamente correctas. Llegar a sostener, por ejemplo lo femenino como algo “esencialmente” biológico o que “banalizar las costumbres sexuales equivale a perseguir las costumbres sexuales”, se le podría reprochar, contra lo que ha atacado antes, que es una manera de reintroducir un discurso censurador por otra vía.
En la segunda parte de La polca de los osos, titulada “Los caminos de la memoria”, destaca el ensayo sobre La educación sentimental de Flaubert, el más extenso y acabado de todos. Glantz es una muy buena lectora (con placer) de la literatura francesa. Allí se encuentran las obras y autores que le sirven de principales referencias (hay que recordar que se doctoró en letras en La Sorbona): Proust, Bataille, Barthes, Duras, Simon, el mismo Flaubert, Stendhal. Una de las zonas bellas de este libro proviene, precisamente, de los trazos que de un autor a otro, a veces de poéticas muy distintas y hasta diversas, establece la ensayista mexicana. Esos acercamientos, la visión de esas correspondencias, implican una lectura a la vez morosa y amorosa.
“La tumba sin sosiego” reúne cuatro ensayos publicados entre los años 2000 y 2003, en los cuales reflexiona acerca del Holocausto judío, el tema de la memoria y el olvido, la significación de esa masacre y, sobre todo, del papel y de la posibilidad que tiene la escritura frente a ello. La prosa es muy clara y expone articuladamente las distintas opciones (desde la mudez total de T. Adorno hasta la extrema decibilidad de Primo Levi, deteniéndose sobre todo, en ese extremo intermedio: la poesía de Paul Celan: poesía de los residuos, de las cenizas, en el umbral del silencio). El uso de las citas (aunque existan reiteraciones de un ensayo a otro) es muy bien manejado por Glantz que combina aquí la reflexión con el testimonio, logrando un efecto de horror irresistible. Quizás las fuentes sean conocidas (Agamben, Levi, Adorno, Celan) pero la manera en que las compone revela el talento narrativo de la autora mexicana y es una confirmación a sus importantes aportes a consolidar el ensayo como un género literario.
Presentación en la Feria del Libro:
lunes 3 de noviembre, 19:30 horas.
Participan: Andrea Jeftanovic, Eugenia Brito y Marisol Vera.
Sala Joaquín Edwards Bello.
La polca de los osos
Margo Glantz
Cuarto Propio, Santiago, 2008, 226 páginas
$ 8.500 (Oferta Feria: $ 7.000).
Ensayo
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