Crítica de cine
Domingo 09 de Noviembre de 2008
“El sabor de la noche”: WONG KAR WAI

ERNESTO AYALA

Aunque esta semana fue tuvimos Fidocs, los estrenos en la cartelera comercial se presentaron decepcionantes. “Quantum of solace”, la nueva entrega de James Bond, no merece mayor comentario, lo que es una lástima, porque la cinta anterior, “Casino Royale”, estaba entre lo mejor de la serie. Pero un guión paupérimo, un desprecio por todo hito del encanto bond y la mediocre puesta en escena de Marc Foster (“Cometas en el cielo”, “Cambio de vida”) hacen recordar las olvidables cintas protagonizadas por Timothy Dalton a fines de los ochenta. El precio a pagar, en tanto, pese a tratarse de una comedia francesa, un género donde estos europeos nunca se han manejado con mucha gracia, no está mal. La historia de estos dos hombres, irritados porque sus respectivas mujeres le han cortado el sexo, tiene cierta simpatía, termina por ser modesta en su ánimo por indagar realmente en los dobleces del matrimonio. Y eso nos deja con la estrella de los estrenos semanales, “El sabor de la noche”, del bienamado Wong Kar Wai (“Happy together”, “Con ánimo de amar”).

Sorprende un poco que los seguidores de este director hongkonés estén tan decepcionados con la última de sus cintas que llega a Chile. Sorprende porque esta película, que muchos conocen mejor por su título original “My blueberry nights”, contiene todos los manierismos que son su marca registrada: la fotografía preciosista, con planos barrocos y llenos, y una infinita debilidad por las luces de neón; la insistencia en la música como recurso para crear atmósferas; la reiteración de la cámara lenta en rostros y planos sin aparente movimiento, como forma de enfatizar las emociones de los personajes; el uso de la voz en off, como mecanismo para solucionar las elipsis; los incansables travelings, que sólo en ocasiones tiene un real sentido cinematográfico. Todo esto es más de lo mismo. La diferencia está es si antes eran herramientas que nos subyugaban en la manera en que sumaban al misterio, la atmósfera, el ritmo y la emoción de la película, ahora se sienten vacíos, simples efectos, estériles en resultados.
Podemos especular dos causas para explicar esta pérdida de elocuencia.

Primera tesis: los manierismos de Wong Kar Wai funcionaban en su cine oriental, ya que se entendían como parte de su exotismo, de la misma manera en que nos sorprendía al poner un bolero en la historia de una pareja de despechados en el Hong-Kong de 1960 (como en “Con ánimo de amar”). Dicho de otra manera: barroquismo, oriente y el relato elíptico –otra de sus marcas registradas–, constituía un todo insoluble en su cine. Como un triángulo que se desarma al perder uno de sus lados, el traslado de su retórica a las más pedestres y conocidas calles de Nueva York o Las Vegas, como en el caso de “El sabor de la noche”, con actores anglosajones más encima, que también aportan un estilo occidental de actuación, dejaría al desnudo el tinglado sobre el que Wong Kai War armaría la seducción de su cine. Si una mujer bella necesita ir pintarrajeada a un almuerzo de domingo, es posible que no sea tan bella a fin de cuentas.

Segunda tesis, que no es necesariamente contradice a la primera: al tener que escribir en inglés y trabajar con estrellas de Hollywood, Wong Kai War no tuvo la libertad narrativa a la que está acostumbrado. Es conocido que este cineasta filma muchísimas horas, y durante la misma filmación va buscando la historia que quiere contar. De ahí que sus películas tengan grandes elipsis o se armen a partir de piezas algo aisladas. “2046” es uno de los mejores ejemplos, una película de gran despliegue visual, pero donde al final se entiende poco y nada. “El sabor de la noche”, en cambio, tiene un guión muy armadito y claro. Jeremy (Jude Law) y Elizabeth (Norah Jones) se conocen en el café de Jeremy en Nueva York, cuando Elizabeth acaba de romper con un hombre. Despechada, ella se larga en un viaje por Estados Unidos, donde en Memphis y Las Vegas es testigo privilegiada de dos historias de separación. El relato tiene poco misterio, pocas preguntas por resolver, todo es bastante evidente. En ese contexto, los efectos Wong Kai War resultan redundantes, recargados, demasiados enfáticos, excesivos. Es posible, aunque nunca lo sabremos realmente, que la pequeña historia de Jeremy y Elizabeth hubieran funcionado mejor un estilo más sobrio y despojado.

“El sabor de la noche”
Director: Wong Kai War.
Elenco: Jude Law, Norah Jones, Rachel Weisz y Natalie Portman.
País: Hong Kong, China y France. Año: 2007
90 minutos.

1 Comentarios publicados
Posteado por:
Eileen Jeannette Castillo Portiño
12/11/2008 10:19
[ N° 1 ]

Yo creo que no esta tan buena la novela

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