Artículo
Domingo 09 de Noviembre de 2008
Feria del Libro: La crisis no llega al río


Pedro Pablo Guerrero

Para los que crecieron asistiendo cada año a la Feria Internacional de Santiago, mejor conocida como Fisa, la experiencia actual más similar a esa peregrinación masiva es la Feria Internacional del Libro de Santiago, Filsa. Como en la fenecida muestra de Cerrillos —tecnología de punta junto a vacas lecheras y toros campeones—, el encuentro de la Estación Mapocho mezcla novedades para entendidos con panoramas dirigidos a toda la familia, incluidos cuentacuentos, espectáculos musicales y algodones de azúcar.

Se trata de una oferta honesta: es una feria, no un congreso de escritores. Una feria del libro, no de literatura. No exclusivamente, al menos. La literatura tiene espacios reservados, no siempre los más visibles ni los más cómodos, pero es indudable que las estrellas no son aquí los autores de bajo perfil, de gusto académico o para minorías, sino, por el contrario, aquellos capaces de atraer grandes audiencias los fines de semana, llenar salas y autografiar ejemplares de sus libros. Los toros campeones.

En este sentido, implicó cierto riesgo la decisión de la Cámara del Libro de elegir a Colombia como el país invitado de honor de este año. Como era previsible, sus mayores figuras no pudieron o no quisieron venir. García Márquez, Álvaro Mutis y Fernando Vallejo se quedaron en casa, o mejor dicho en su segunda casa: México. La ausencia del primero se intenta mitigar con la exposición “Gabo del alma”, algo así como un pequeño santuario con sus fotos y textos más representativos, además de la lectura pública de su libro canónico: Cien años de soledad. Para leerlo se turnan voluntarios del público y personalidades convocadas: desde las ministras de Cultura de Chile y Colombia hasta diplomáticos como Andrés Bianchi, la ex primera dama Luisa Durán o la modelo Rosita Parsons. La asistencia de público a este lugar de culto ha sido variable (depende del día y los invitados), pero hasta el más escéptico debe admitir que permanece viva la llama de la fe en el mayor apóstol del realismo mágico.

Situado en un espacio clave del recinto, el stand de Colombia mantiene una exhibición de libros permanente. No es tan nutrida considerando el lugar de potencia editorial que ese país ocupa en la región, pero tiene la gracia de que sus libros están a la venta. Esto es posible gracias a que la Cámara Colombiana del Libro se asoció, tal como lo hizo en la última Feria de Guadalajara, con el Fondo de Cultura Económica, que se encarga de la gestión comercial del stand. Bien representadas están las editoriales universitarias, con abundantes libros de derecho, historia y filosofía. La oferta de prosa y poesía colombianas, en cambio, es menos variada, pero también es cierto que varios de los libros exhibidos se pueden encontrar en los puestos de las distintas editoriales representadas en la Feria.
Vale la pena buscar en el de Planeta las novelas de Jorge Franco, Fernando Quiroz y Mario Mendoza, autor de Satanás y Los hombres invisibles, que entregan una feroz mirada a la realidad colombiana, bastante más compleja y matizada que la ofrecida en muchos libros testimoniales que circulan por estos días. Los libros del ondero Andrés Caicedo (Mi cuerpo es una celda) y del épico William Ospina (El país de la canela) están en el de Norma, mientras que Darío Jaramillo Agudelo (Libros de poemas, Guía para viajeros) y Gustavo Cobo Borda (El lector impenitente), dos autores de fuste, están presentes en los catálogos de Taurus, Norma y FCE.


Oferta diferenciada

Un recorrido por el recinto de la Estación Mapocho permite advertir que los expositores más astutos han optado por un trabajo de nicho, buscando un perfil de lector más definido. Ediciones B apuesta por nombres de narradores, críticos, historiadores y ensayistas todavía jóvenes, quienes exploran en sus respectivas áreas algo así como el lado B de la cultura chilena. Libros como Synco, Siútico, Cien o XX. Historias del siglo veinte chileno dan cuenta de esta estrategia. Regalar poleras a los primeros compradores de la novela de Baradit no solamente eleva las ventas en la feria, también fomenta la identificación con lectores adolescentes. Casi los mismos que compran cómics en los locales especializados y buscan los libros de Caicedo.

Catalonia obtiene éxito con libros de astrología y espiritualidad como Un espejo cósmico, de Gonzalo Pérez; el Horóscopo chino, de Ángeles Lasso, o El Tarot, de Jaime Hales. Dirigidos, de preferencia, al público femenino, como quedó de manifiesto el miércoles pasado, primer día dedicado a la mujer. La entrada gratuita para ellas se compensó holgadamente en las ventas: decenas de lectoras hicieron una larga fila para que Ángeles Lasso les firmara el libro y otra aun mayor para entrar al recital de música y poesía de Pedro Aznar, quien repletó la Sala de las Artes y luego autografió más de 200 ejemplares de su libro en el stand de Zig-Zag. “Ni en Argentina mi libro había tenido tanto éxito”, comentó Aznar.

Un curioso fenómeno transversal es el retorno de los libros de pequeño formato. No se trata solamente de los volúmenes en miniatura que hacen furor en, al menos, tres locales de la Feria (algunos bastante cursis o derechamente kitsch), sino también de las colecciones de bolsillo impulsadas por La copa rota (Chejov, Machado de Assis, Kafka) y La calabaza del diablo (“Házla corta”, iniciada con un libro de relatos de Carlos Tromben). La idea parece ser ganarse al lector ofreciéndole literatura en pequeñas dosis, más fáciles de digerir que una novela o un tratado. Lejos de la elegancia bibliófila de los Crisolitos publicados antaño por Aguilar, la tendencia se acerca a intentos de masificación como los minilibros de Quimantú o los Libros del ciudadano, de Lom.

Queda por ver si la disminución del tamaño es la única vía para reducir los precios. En el stand de Venezuela-Plataforma del Libro están los robustos tomos de la Biblioteca Ayacucho a precios realmente insólitos. Cuesta creer que una edición en tapa dura de Martín Rivas, con prólogo y notas de Jaime Concha, pueda venderse a $2.750, o que la Obra Selecta, de Emir Rodríguez Monegal no supere los $5.900. Un verdadero festín para profesores y estudiantes de literatura hispanoamericana, pero también para cualquier lector que se quiera acercar informadamente a clásicos continentales difíciles de rastrear en librerías, como Rodó, Salarrué, Lugones o los poetas cubanos del Grupo Orígenes.

Salvo éste, no hay muchos ofertones. Sí buenas oportunidades. Océano vende la Historia del Arte, de Gombrich, en la excelente edición de Phaidon, a $20.000, y ofrece novelas de E. L. Doctorow y Ahmadou Kourouma a $2.500. En El Lugar de las palabras, cerca de la salida poniente del recinto, un librero liquida en torno a los $3.000 saldos de Juan Goytisolo, Bioy Casares y José Ángel Valente publicados en Alianza, sello que a partir de ahora distribuirá Editorial Zig-Zag, tras el contrato de representación exclusiva que firmó con el Grupo Anaya.

Así las cosas, vale la pena darse una vuelta por el recinto de la Estación Mapocho, panorama inevitable en esta época del año. Mal que mal, la Feria se ha convertido a estas alturas en algo así como el Festival de Viña del libro: se le pueden criticar muchas cosas —partiendo del hecho que la región invitada, en esta oportunidad la del Bío-Bío, pasa tan inadvertida como la competencia folclórica—, pero finalmente todos quieren estar en ella porque es, al fin y al cabo, la única instancia en que los lectores chilenos se encuentran masivamente con los libros y, más importante aún, con sus autores.


LOS FAST SELLERS
Los títulos más vendidos por stand durante los seis primeros días de la muestra.
Zig-Zag: Pruebas de fuego, de Pedro Aznar (300 ejemplares).
Alfaguara: Mi nombre es Malarrosa, de Hernán Rivera Letelier (285)
Planeta: El resto es silencio, de Carla Guelfenbein (241).
Ediciones B: Educar las emociones, de Amanda Céspedes (220)
Norma: El caso Neruda, de Roberto Ampuero (200)
Océano: El niño del pijama de rayas, de John Boyne (200).
Lom: Memorias de un peón-gañán, de Benito Salazar (173)
Random House-Mondadori: Brisingr, de Christopher Paolini (142)
Catalonia: Horóscopo Chino 2009, de M. de los Ángeles Lasso (116)


EDUARDO CASTILLO: LOS CUENTAS ALEGRES

Casi nadie que entra a la Feria sale sin un libro. Según Eduardo Castillo, presidente de la Cámara Chilena del Libro, a los expositores les ha ido bien. Hasta el miércoles, se estimaba la asistencia en 74 mil personas. “La crisis no ha llegado a los bolsillos, la Feria se la salta”, asegura Castillo, y predice que los precios no sufrirán alzas mayores “por lo menos hasta fines del verano”, a pesar del aumento en el tipo de cambio, que hasta el momento han absorbido los importadores.

Las editoriales, por su parte, confían en recuperar los gastos que han hecho en contratación de personal y arriendo de stands. Cuarenta y ocho unidades de fomento más IVA ($1.213.800) cuesta el más pequeño (10 metros cuadrados) a los socios de la Cámara del Libro. El más grande, de 92 metros cuadrados, alcanza las 341 UF más IVA ($8.521.590). Y hay editoriales que arriendan más de uno, lo que indica que la inversión vale la pena. Sobre todo este año, en que la Feria dura 17 días. Cuatro más que lo habitual.


Nadia Gutiérrez
16 años, estudiante
“Hoy vinimos en una visita programada por el colegio, por lo que no he comprado ningún libro, pero mañana sí pensamos volver y comprar algo. De todas formas, lo que más llama la atención son las actividades programadas para la Feria, como una de teatro que vimos, muy entretenida, aunque los precios son iguales a los de las librerías”.

Ismael Salinas

24 años, estudiante
“Hoy aproveché de comprar libros de juegos para mi ahijada de 3 años. Estoy buscando y cotizando libros policiales, de Isaac Asimov y otros, pero todos del género novela. Yo creo que esa es la clave: cotizar y buscar, porque si bien en muchos stands los libros tienen el mismo precio que afuera, en otros están muy baratos. Este año me ha gustado mucho la Feria: aquí uno jamás se aburre, porque puede dar vueltas y ver cosas interesantes por todos lados”.

Rafael Riveros

28 años, sociólogo
“Creo que compraré libros dependiendo de las ofertas que encuentre en el área que me interesa, que son los estudios gay-lésbicos y feministas. Aparte de que los libros aquí están más caros que en el mercado, no hay una oferta variada en cuanto a libros académicos relacionados a las ciencias sociales. Hay harto del área infantil y de ficción, pero no libros de sociología, como los que ofrece la editorial Paidós, de la cual he visto muy poco”.

María Elisa Marchant
60 años, orientadora familiar
“Me encanta la Feria del Libro, y por eso vengo todos los años. Esta vez tengo particular interés en el recital de Inti Illimani y Pedro Aznar, una de las tantas actividades buenísimas que hay. En cuanto a los libros, andaba buscando algunos relacionados a mi profesión y otros infantiles para mi nieta, pero los precios son muy altos: un libro infantil costaba 12 lucas, y eso es mucho”.

Edith Mayorga

57 años, sicoterapeuta
“Me compré el Horóscopo chino 2009 de María de los Ángeles Lasso, como forma de esparcimiento y aprovechando una buena oferta: $8.500 en el lanzamiento, cuando su precio real era de $10.500. Más allá de eso, me llama la atención la variedad, que es muy amplia. Considero fantástico que las mujeres tengamos la oportunidad de asistir a la Feria con una entrada liberada (5 y 12 de noviembre), pues nos sirve como un espacio recreativo después del trabajo”.

Claudia Opazo

30 años, bibliotecaria en la Universidad Mayor
“En general, los stands, a diferencia de otros años, están mejor dispuestos, pero aún falta mucha información. Yo vengo a cotizar libros de arquitectura para mi trabajo, y hay pocas editoriales que disponen de catálogos o listas de precios. En general, las editoriales se preocupan de traer novedades o ‘los más vendidos’. Sólo una editorial ha sido capaz de entregarme un cd con el listado de precios, pero las demás me los han anotado en una hoja de cuaderno o me entregan una tarjeta para hacer el contacto a través del correo electrónico”.


Mario Bravo
56 años, ingeniero
“Me parece que la Feria está bastante interesante este año, pues se ve ordenada y con un buen despliegue físico, que demuestra la preocupación de parte de los editores, que traen una amplia variedad y calidad de temas, mejor que en versiones anteriores. Acabo de comprar el Inventario dos, de Mario Benedetti, y puedo decir que los libros están a precio de mercado. La gracia es que aquí está todo junto, y uno aprovecha de ver todo lo que no podría en una sola librería. Eso sí, creo que sería interesante definir más claramente las temáticas ofrecidas y, quizás, destinarle un día de la Feria a cada una de ellas”.

Luisa Durán
67 años, Directora de la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles

“Hoy vine invitada a una actividad, a hacer una lectura de García Márquez. Creo que la organización de la Feria es muy buena, y lo mejor de todo es que este espacio está lleno de gente. Es maravilloso que la gente se pasee entre los libros, que los ojee, que ojalá compre, que hable de libros. Me parece que esa ya es una gran cosa”.

Víctor Aravena
33 años, músico
“Compré algunos libros para colorear para mi hijo de cinco años. En cuanto a precios, hay de todo, y depende de lo que uno ande buscando. Estoy casi seguro de que afuera uno puede encontrar los mismos libros, a un precio similar o incluso más baratos, pero la Feria es especial, porque la aprovecha toda la familia, que tiene harto por donde mirar y escoger, y porque es una instancia donde puedes encontrar de todo en un mismo lugar”.

Aldo Schiappacasse
Periodista
“Siempre es entretenido venir a la Feria, pero hay menos ofertas, novedades y espacio que otros años. Compré la Historia del Arte, de Gombrich que estaba barata, el libro de Guarello y Chomsky (Luis Urrutia), Historias secretas del fútbol chileno 2, y libros para mis cabros chicos. Vine a ver si había alguna oferta y, objetivamente, hay re pocas. Creo que es hora de buscarle un espacio más amplio a la Feria del Libro, para vitrinear, leer y meterse con los libros. Yo sigo encontrando que en este espacio no puedes intrusearlos. La Estación Mapocho, claramente, ya quedó chica”.

4 Comentarios publicados
Posteado por:
Antonieta Rodriguez Paris
12/11/2008 19:24
[ N° 1 ]

Pedro Pablo, gracias a Dios que la crisis no llega al río, al Mapocho supongo, que está al lado. Y que todavía hay gente que va a la feria, que compra libros y que lee. Lamento no poder ir personalemte estoy un poco lejos, pero me gusta saber lo que pasa y tu artículo me deja muy bien informada.

Posteado por:
Alexey Braguine Bobrinsky
13/11/2008 10:54
[ N° 2 ]

Me alegra mucho de ver como a crecido la Feria del Libro. La ultima ves que la visite era puertas afuera al lado del Palacio de Bellas Artes.

Este Sabado estoy firmando my novela de espionaje (en ingles) Kingmaker en Silver Spring, cerca de Washington. En espirito voy a estar en la estacion Mapocho.

Gracias por el reportage,

Posteado por:
Rodrigo Leonardo Vásquez Suárez
15/11/2008 19:45
[ N° 3 ]

Mientras se les siga gravando el fatídico IVA a los libros , de nada servirá organizar este tipo de Ferias, donde el público de ingreso promedio tan solo está limitado a pasear, sacando cuentas mentales de cuan tanto le falta para poder adquirir ese texto que tanto ansía, y que ha podido apenas hojear, cual hambriento que asiste a un Coctel , y escurre por su garganta llena de culpa un pequeño bocadillo que le han resultado obsequiar....

Posteado por:
Segundo Seguel Guarachi
17/11/2008 12:38
[ N° 4 ]

"ZonaFranca de Libros",Idea es que en c/Feria del Libro sea Exenta de Impuestos,sería paraiso de niños,soñadores de mundos lejanos y perfectos,padres y abuelos de felicidad de mejores años para entregar a sus hijos,comunidad escolar,funcionarios a lo Diego Portales,estudiosos,Quijotes de la Lecturas,Familia Chilena con deseo de ser mas y mejores,leyendo genios de todos los tiempos,a verdaderos forjadores de nuestra historia nacional,la cultura es mucho mas que un "click" en una encuesta digital.-Lo pedi en un encuentro de bibliocultos, y entre mejores de Biblioredes tambien, aquella fortuna de ser invitado por la Ministra de la Cultura para opinar sobre Estrategia de Fomento a la Lectura a nivel Nacional-agradecido estoy de tal noble privilegio,una biblioteca rural que concurrio y opino,hubieron asentimientos en la forma, pero no el en fondo,las parede$ $on ma$ podero$a$ que los sentimientos de un pueblo avido de querer salir de su pobreza y circunstancias,los de Biblioteca sabemos del mayor tesoro de las memorias de los Hombres y las Mujeres de todos los tiempos,los LIBROS,aún digitales.Algún dia seremos "Universidad de los Pueblos",asi me imaginaba en Putre,rincon modesto donde se respira libros y PC todos los dias amen de compañias diarias de estudiantes y abnegados profesores,comunidad toda, tambien soñe una "Feria del Libro e Integración Cultural", Hermanando pueblos limitrofes,pense solamente la Educación podria cambiar nuestras vidas,¿Acaso nuestra Gabriela Mistral no dijo: "la maestra que no lee debe ser mala maestra:ha rebajado su profesión al mecanismo de oficio al no renovarse espiritualmente"? y que esta noble profesion aun pasa por LOS LIBROS,de esos que son un rio de agua dulce en el oceano, mariposa cruzando el fuego sin quemarse,luz en la obscuridad infinita,guia en amor,soñar no cuesta nada y las ideas parecieran ser Poema Aymara asi:"El viento va donde quiere, y donde puede",amigo del silencio y del olvido. ¿Cuales serian los efectos si solo se aplicara la exencion a Ferias Nacionales y/o Inter de Libros?¿No habran pensado que se puede producir un efecto positivo, como el de dejar entrar gratis solamente a las mujeres, terminando en lleno total y compras de libros mil?,Srs."Aun tenemos Patria Ciudadanos",y la verdadera Cultura Chilena Cuando Sera?:.

Email Contraseña

Archivo

      Noviembre 2009     
Do Lu Ma Mi Ju Vi Sa
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30          

Los más comentados

¿Cuál es el mejor disco del rock chileno?

517 comentarios

Amor a la chilena: ¿Cuál es la mejor canción romántica nacional?

509 comentarios

Serrano y el misterio de Chile

353 comentarios

¿Cuál es la mejor canción de Michael Jackson?

262 comentarios

Gobierno no prestó el Nacional: AC/DC saca a Santiago de su tour

250 comentarios

¿Quién escribió la Biblia?

171 comentarios

AC/DC desata la furia de los blogueros

145 comentarios

Los más recientes

Chaitén: El desafío de trasplantar las raíces

1 comentarios

Gótico limeño

0 comentarios

Una novela que no es

1 comentarios

Watchmen: los vigilantes se pasan al celuloide

0 comentarios

Los años del boom y otros demonios

0 comentarios

Cortázar torture garden

1 comentarios

"Slumdog Millionaire" se lleva el premio mayor en los Oscar

0 comentarios