
Camilo Marks
Los ingenuos (Alfaguara, $14.900), primera novela de la galardonada periodista boliviana Verónica Ormachea Gutiérrez es extensa, documentada y muestra un panorama político, social y biográfico de una serie de personas que viven durante el período más convulsionado en la historia de la nación altiplánica, desde el alzamiento popular de 1946 hasta la instauración del gobierno de Víctor Paz Estenssoro, apoyado por el Movimiento Nacional Revolucionario (MNR). Para quienes ignoran los acontecimientos ocurridos en el país andino, Ormachea nos recuerda que hacia la mitad del siglo XX, se sucedieron unas 50 o más revoluciones: hubo varios conatos de guerra civil, la violencia de los poderosos, así como la de los mineros, trabajadores, estudiantes o ideólogos que se alzaron contra regímenes dictatoriales, no tuvo freno y contribuyó, junto a la destrucción de la riqueza nativa, a debilitar a un Estado y a unas instituciones corruptos, sin legitimidad. El expediente para dar a conocer el pasado es muy sencillo: un personaje u otro toman la palabra y evocan episodios de la Guerra del Chaco, de la intervención extranjera, del caudillismo que hizo imposible la formación de partidos políticos, de los incesantes golpes militares, de la esclavitud en que se hallaban los indios y de un sinfín de flagelos que han asolado a nuestros vecinos.
Sin embargo, no estamos ante un relato de denuncia o un friso socioeconómico, ya que esta ficción es, en lo esencial, una historia de amor, un folletín romántico, un texto que usa el terrible escenario de las revoluciones, al estilo de Laura Restrepo o Ángeles Mastretta, para contar las aventuras de una pareja separada por la clase y la raza, en una recitación donde acaecen incidentes cada vez más sangrientos, con perseguidos, muertos y contrincantes que se baten entre sí en una espiral de fanatismo y brutalidad. Ellos son Juliana, heredera del clan González de Tezanos-Pinto, la familia más rica e influyente de La Paz, y Sebastián, hijo natural de Jacinta, la criada aimara del hogar de Juliana. El primer capítulo nos sumerge de lleno en el caos reinante: la mansión de los González, vecina a la Plaza Murillo y a la sede del Ejecutivo, está sitiada por la turba que se precipita a derrocar a Gualberto Villarroel, quien, junto a dos colaboradores cercanos, es muerto al interior del Palacio Quemado y sus cadáveres quedan colgando en tres farolas, para continuar siendo vejados por la multitud. Juliana, aún niña, observa este indescriptible horror junto a su madre Teresa y a Jacinta. Mientras tanto, se desconoce el paradero de Pedro, el jefe de familia; Carlos y Rodrigo, sus hijos, acompañados de Sebastián, a quien consideran un hermano, se ven envueltos en la muchedumbre y son testigos de los asesinatos de Villarroel y muchos más. Cuando las aguas se aquietan, Teresa y Pedro envían a los jóvenes al extranjero, con la esperanza de que se queden afuera, dado el incierto porvenir que se avizora.
Para Juliana esto es imposible: sus raíces están con los suyos, por lo que, tras realizar estudios de literatura en París, retorna y lo hace sobre todo para reencontrarse con Sebastián. Luego de un comienzo tan promisorio, Los ingenuos desemboca en la clásica crónica de encuentros y desencuentros amorosos, aderezada con pasajes líricos o con meditaciones de la protagonista acerca de las espantosas desigualdades que observa y frente a las cuales, al principio juega un rol contemplativo para finalizar, sin darse cuenta cómo, tomando parte en las protestas contra Paz Estenssoro y el MNR.
El carácter omnisciente de Juliana, uno de los recursos archiconocidos y más efectistas del género novelístico, resulta poco confiable en esta enmarañada trama. Si la heroína escribe en primera persona en torno a sus propias vivencias, podemos creer y confiar en los dichos y hechos de ella. No obstante, es inverosímil que sepa de los abusos de Carlos, en especial si ellos se refieren e hechos tan ocultos como tener sexo con una mula después de haber desflorado a Pankara, una chica de la que acaba de ser padrino matrimonial. También es inaudito el conocimiento que Juliana posee sobre Jacinta, sobre Pedro, un enigmático aventurero catalán que deslumbró a los González; sobre Teresa, encarnación feroz de la autoridad y la real jefa del clan. Algo falla en el procedimiento de Ormachea, y se trata de algo fundamental: o bien debió cambiar el punto de vista narrativo o quizá escoger la tercera persona al desplegar la cronología de su libro, que desafina y se torna confuso en el operático tratamiento de sus actores.
Con todo, pese a estos defectos estructurales o a problemas de lenguaje, Los ingenuos posee innegables méritos, el menor de los cuales no es exponer el drama de un territorio tan cercano, del cual sabemos tan poco.
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Posteado por: Josefa Cernadas 29/12/2008 18:53 [ N° 1 ] |
Sea o no sea omnisciente la narradora Juliana, y sea o no sea bueno el libro comentado, me interesó, sobre todo, lo que narra sobre la hi qstoria boliviana reciente. Y he leído en otra parte, que lo hace desde una perspectiva de mujer, lo que sí es una novedad que este críitco no resalta en forma suficiente, cuando en otras ocasiones lo hace. |
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Posteado por: Josefa Cernadas 30/12/2008 02:59 [ N° 2 ] |
¿Por qué será que la historia de Chile parece una lata en comparación con otras, como la de Bolivia, que viene al caso, o la de los países cenotroamericanos, o la de México o cualquiera de nuestras naciones hermanas? ¿Tal vez por eso la literatura chilena puede a veces ser tan plana, tan lisa, tan sin arrugas ni muecas desconcertantes? |
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Posteado por: Josefa Cernadas 31/12/2008 02:40 [ N° 3 ] |
No soy Josefa Cernadas sino Paula Valenzuela y voy a leer este libro, aunqeu sea medio foleltinesco. |
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Posteado por: Josefa Cernadas 01/01/2009 18:35 [ N° 4 ] |
Saquen este nombre para poder opinar con mi verdadera identidad, Alfonso Nespolo, y poder decir que todo lo que pasa con Bolivia, desde lo político a lo artístico o literario, me interesa muchísimo. Viví en ese extraordinario país varios años y me alegro de que su literatura esté despertando un interés creciente. |
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Posteado por: Josefa Cernadas 01/01/2009 23:25 [ N° 5 ] |
Un territorio cercano, del cual sabemos tan poco. Yo -soy Santiago Montenegro- diría que no sabemos nada, absolutamente nada. |
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Posteado por: Josefa Cernadas 02/01/2009 18:15 [ N° 6 ] |
Tampoco soy Josefa Cernadas, la favorita indiscutida de este blog, sino Bernardo Gutiérrez y tengo la fortuna de seguir las críticas tan chisporroteantes, divertidas, inteligentes de C. Marks. Y como resulta que conozco a Verónica Ormachea, recomiendo su libro sin vacilación, pues es excelente, aunque sea folletinesco (¿quién dijo que los folletines eran malos?) |
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Posteado por: Fernando Herrera 03/01/2009 02:55 [ N° 7 ] |
Acabo de leer el premiado relato "El verano sin verano" de Camilo Marks, ¡gratis!, en el sitio virtual Libros de Mentira. Sus críticas tienen algo parecido a sus ficciones: se toma y no se toma en serio, discute con el lector y consigo mismo. Esta novela, aunque pueda tener defectos, es muy bien salvada por Marks gracias al amor, la simpatía, el interés que muestra por Bolivia, el país más increíble de Sudamérica. |
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Posteado por: Fernando Herrera 03/01/2009 16:45 [ N° 8 ] |
Y Bolivia es increíble por muchísimas razones: su pueblo, el sincretimso cultural único en el continente, la socieddad tan plural y colorida, la música, única en el mundo, los trajes y, por sobre todo eso, un rasgo popular indómito, que jamás se ha dejado doblegar, que ha dado la cara ante el abuso y se defiende y continuará defendiendo para mantener su identidad y sus rasgos culturales propios a pesar de todos los intentos por aniquilarlos. |
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Posteado por: Fernando Herrera 03/01/2009 20:57 [ N° 9 ] |
A lo mejor no es que sepamos tan poco de Bolivia porque lo queremos, sino porque nunca nos han inculcado el intereés en nuestro propio país ni, mucho menos, en la historia de nuestros vecinos. Porque todos conocen e Napoleón, a Julio César, a Cleopatra, a los reues Católicos, pero ¿quién sabe algo de Francisco de Miranda, Bolívar, Manuela Sáez, Artigas, San Martín, Sucre, por mencionar a los primeros genios militares y políticos que forjaron a estas naciones? |
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