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Domingo 28 de Diciembre de 2008
Estrenos en el Festival de Cine Bajo las Estrellas

Javier Rojahelis

El niño con el pijama de rayas

El cine tiene una natural debilidad por los best sellers. Por lo tanto, era cosa de esperar poco tiempo para que llegara a la pantalla grande la adaptación de “El niño con el pijama de rayas”, libro que se ha convertido en un obligado best seller que ya ha vendido cerca de 4 millones de copias y que ha sido traducido a 34 idiomas. El libro toca en cierto modo una tecla semejante a la que ya se vio en el cine cuando Roberto Benigni enfrentó a un niño al horror del Holocausto judío en “La vida es bella”. Esta vez se trata de la historia de un niño de 9 años, hijo de un oficial nazi, quien se hace amigo de un niño judío que está recluido precisamente en el recinto del cual su padre es el encargado. Su autor, el irlandés John Boyne, jamás esperó que su novela se transformara en el boom literario que es hoy día y, de hecho, se ha sorprendido de que un título que fue vendido como un libro juvenil (aunque reconoce que no lo escribió pensando en algún particular tipo de lector) también cautivara a un gran público adulto.

El director inglés Mark Herman (“Florece la esperanza”) trabajó junto a Boyne en el guión y aunque hay varias diferencias en relación con los diálogos del libro, el realizador aseguró que el espíritu de la novela se mantuvo íntegramente. Para esto fue de enorme ayuda Boyne, quien, a diferencia de otros escritores que se olvidan de la adaptación una vez que han vendido los derechos de sus libros, estuvo en gran parte del proceso de realización. La otra clave para la versión en cine fue el casting que se hizo de los protagonistas. Herman entrevistó a una serie de niños a los que les fue consultando sobre lo que sabían del Holocausto. La mayoría de ellos tenía una idea muy básica del tema, una relativa ignorancia que Herman no quiso cambiar ya que su idea era que los protagonistas tuvieran la misma mirada inocente que los niños de la novela. Otro de los puntos importantes de la adaptación fue el compromiso que adquirió Herman con Boyne de mantener el final de la novela (sólo diremos que es chocante y oscuro). Una promesa que claramente no estaba en sus manos, ya que era la productora Miramax la que finalmente tenía que someter a juicio la decisión, sobre todo tomando en cuenta que la película estaba pensada como una cinta familiar. El propio Herman confesó en una entrevista: “Le dije a Miramax desde el principio que no podríamos empezar esto si no manteníamos el mencionado final”. De este modo, y pese a las presiones de los financistas, Herman logró cumplir con la promesa hecha a Boyne.

Dónde: Centro Cívico de Vitacura
Cuándo: Martes 13 de enero. A las 21:30 horas.
Precio: Entrada general $2.500. Club de Lectores de El Mercurio $2.000.

“La elegida”: la obsesión de un maestro

El incombustible Philip Roth —frecuente candidato al Nobel y dueño de una lista de 26 títulos, entre los que se cuenta su gran novela premiada con el Pulitzer “Pastoral Americana”— no ha sido ajeno al fenómeno de las adaptaciones cinematográficas. De él, ya se han adaptado al soporte audiovisual títulos como “Goodbye Columbus”, “El lamento de Portnoy”, “The Ghost Writer”, “La mancha humana” y ahora se espera que pronto se lleve a cabo la versión en cine de la ya mencionada “Pastoral americana”. De estas adaptaciones, las tres últimas pertenecen a la saga que creó Roth en torno a su famoso alter ego Nathan Zuckerman, personaje que desarrolla en otras 6 novelas y que podría considerarse como el núcleo de su universo literario. Sin embargo, y pese a este lugar de privilegio que le corresponde a Zuckerman dentro de la bibliografía de Roth, existe también una segunda saga con vida propia dentro de su obra literaria. Se trata de David Kepesh, un personaje obsesionado con ciertos fetichismos sexuales que Roth desarrolla en las novelas “The breast”, “El profesor del deseo” y “El animal moribundo”. Y justamente sobre esta tercera obra es que se realizó la última adaptación al cine de Roth, aunque bajo el título de “Elegy”, lo que directamente del inglés se debiera traducir como “Elegía”, pero que en español se ha dado por traducir como “La elegida” (esto para evitar el alcance de nombre con la traducción de otra novela de Roth, “Everyman”, que en castellano fue titulada precisamente como “Elegía”).

La responsable de llevar a la gran pantalla esta obra de Roth fue la directora catalana Isabel Coixet, quien dirigió las premiadas cintas “La vida secreta de las palabras” y “Mi vida sin mí”. Si bien no tuvo injerencia en el proceso del guión (que estuvo en manos de Nicholas Meyer, quien previamente había adaptado al cine “La mancha humana”, también de Roth), Coixet no podía menos que aceptar el desafío, sobre todo tratándose de una novela del venerado escritor estadounidense a lo que se agregaba además el plus de trabajar con un elenco estelar compuesto por figuras como Ben Kingsley, Penélope Cruz y Dennis Hopper. Lo que también ayudó para Coixet fue lo atractivo que le resultaba el personaje de Kepesh en “Animal moribundo”, un veterano profesor de literatura que se enreda con una joven estudiante y que va revelando una personalidad llena de contradicciones y obsesiones. Y, bueno, la misma Coixet confesó que el universo que crea Roth tiene algo que ver con sus propias obsesiones y con las cosas que le gustan.

Un dato curioso es que, pese a ser el guionista, sucedió que no fue Nicholas Meyer, sino Coixet, quien tuvo que vérselas con Roth para el tema de cómo llevar la historia al celuloide. De hecho, se dice que Roth nunca leyó el guión que hizo Meyer, sino que sólo se limitó a reunirse en su casa en tres ocasiones con la realizadora catalana para discutir sobre el plan que ella tenía para poner en imágenes el relato. En esos encuentros, que Coixet definió como creativamente prolíficos, uno de los principales debates giró en torno a cómo tenía que trasladarse a la pantalla el elemento erótico de la novela, ya que no era del gusto de Roth la utilización de desnudos totales o que se cayera en lo gráfico a la hora de mostrar los actos sexuales de los protagonistas. Sin embargo, al final ganó la opción de Coixet, quien necesitaba ser un poco más explícita en las imágenes de sexo, aunque sólo lo hizo bajo la condición de que dichas imágenes se redujeran a momentos clave de la trama.

Dónde: Centro Cívico de Vitacura
Cuándo: Domingo 11 de enero. A las
21:30 horas.
Precio: Entrada general $2.500. Club de Lectores de El Mercurio $2.000.

“La Duquesa”: entre el escándalo y la moda

El mundo de la realeza y las intrigas palaciegas han sido siempre un apetecido material para Hollywood. Por ello, no resulta raro que los productores de cine se hayan fijado en otra figura de sangre real con el fin de atraer al gran público, siempre ávido de echar una mirada al idealizado universo de los reyes. Y, para ello, no hubo nada mejor que encontrar a un antepasado de la mismísima Lady Di —trágico ícono en esto de ser víctima del voyerismo de los plebeyos— para colocarlo como protagonista de una superproducción de época. Se trata de Georgina, la duquesa de Devonshire —que vendría a ser algo así como la tatara-tatara-tatara tía de Diana Spencer— quien comenzó a llenar páginas de historia en el siglo XVIII luego de casarse en la víspera de sus 17 años con el duque de Devonshire. Un arreglo matrimonial que fue posible debido a que su madre le aseguró al duque que ella era una productora de herederos varones (insólita promesa que igual se cumplió, aunque tardíamente, luego de haber concebido previamente dos niñas).

El personaje, ciertamente atractivo para ser llevado al cine, no fue extraído por los productores de una biografía novelada, sino de un libro que fue escrito por la joven historiadora Amanda Foreman (1968).

Doctorada en Oxford, nacida en Londres y criada en Los Angeles, Foreman le dio un auténtico palo al gato con “Georgiana, duquesa de Devonshire”, título basado en su tesis doctoral, con el cual no sólo se convirtió en número uno de ventas en Inglaterra, sino que además entró durante varias semanas a la lista de los libros más vendidos de Estados Unidos. ¿Y cómo una biografía hecha por una historiadora se convierte en best seller? Más que nada gracias a un lenguaje sencillo y a una atractiva presentación del personaje. Como botón de muestra, en la introducción del libro de Foreman, Georgiana es descrita del siguiente modo: “Georgiana no era una belleza clásica, sino baja, llamativa, sexualmente atractiva y extremadamente estilosa. De hecho, los diarios la apodaban como ‘Emperatriz de la moda’ ”. A este estilo directo se suma el siempre atractivo tema de los líos de cama, que sobre todo en el siglo recién pasado, convirtieron a los tabloides dedicados a espiar a la realeza en un gran negocio. En el caso de Georgiana, el tema no fue menor, más aún cuando hablamos de una joven casada por arreglo con un noble que se mostraba distante y que tuvo que enfrentar varios abortos y la constante frustración de no poder darle un heredero a su marido. Pero no sólo de amantes trata la historia de Georgiana; también aparecen sus excesos con el alcohol y las drogas e, incluso, una inclinación por las apuestas que le significará adquirir grandes deudas.

En todo caso, y pese a lo entretenido que pueda resultar el trabajo de Foreman, lo cierto es que el desafío de llevar una biografía histórica al cine no es menor. Por lo pronto, no se cuenta con la narrativa del género de la novela, que siempre es una ayuda para adelantar el trabajo de un guión. De ahí que se explique que no hubiera uno, sino tres encargados para trabajar como guionistas con el fin de transformar la historia de Georgiana en una narración. Uno de ellos fue Jeffrey Hatcher, quien estuvo detrás del guión de la cinta “Casanova”, que protagonizó Heath Ledger. El otro fue Anders Thomas Jensen, personaje ligado al movimiento danés Dogma. Y el tercero fue el propio director inglés Saul Dibb, quien es prácticamente un debutante con apenas un largometraje previo a esta experiencia. Dibb es el primero que ha salido a enfrentar los comentarios que ven con reticencias las relaciones que se han hecho entre la historia de Georgiana y la figura de Diana, algo que se ve incluso en el poster con el que se promocionó la película y que llevaba la frase “había tres personas en su matrimonio”. Dibb ha aclarado sobre esto que una cosa es lo que tiene que ver con la realización del filme y con el espíritu de la película, y otra la que tiene que ver con los encargados del marketing: “A ellos les cuesta un montón de dinero y tratan de lograr la audiencia más amplia posible… y claro, hay paralelos, pero también podría haber paralelos con cualquier figura trágica femenina. Se puede tomar a Marilyn Monroe, por ejemplo, y encontrar una serie de paralelos”.

Dónde: Centro Cívico de Vitacura
Cuándo: Martes 6 de enero. A las 21:30 horas.
Precio: Entrada general $2.500. Club de Lectores de El Mercurio $2.000.

1 Comentarios publicados
Posteado por:
Camila Constanza Castillo Briceño
08/01/2009 16:07
[ N° 1 ]

estos eventos asi,deverian expandirse a regiones,,,.
son algo muy bueno para la comunidad.

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