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Domingo 22 de Febrero de 2009
Watchmen: los vigilantes se pasan al celuloide


Estamos en 1977. Un grupo de vigilantes urbanos lleva desde los años 60 protegiendo las calles de Nueva York. Se hacen llamar los Crimebusters y son una actualización de otro grupo de encapuchados que hubo en los años 40 (los Minutemen). Exceptuando a Dr. Manhattan —el único con superpoderes en el grupo—, todos son personas disfrazadas que se valen de artefactos y fuerza física para defenderse.

Años atrás, gracias a los poderes del mismo Dr. Manhattan, Estados Unidos consiguió ganar en Vietnam. A su vez el Comediante, otro de los Crimebusters, fue quien mató a John F. Kennedy y evitó el escándalo Watergate. Con todos estos hechos, Richard Nixon se ha mantenido como uno de los presidentes más célebres en Estados Unidos.

Pero los enmascarados que alguna vez surgieron para ayudar, ahora representan un modelo de represión que tiene descontenta a la gente. Si los superhéroes son los que supuestamente nos protegen, ¿quién se encarga de supervisar a los encapuchados? Por eso, en Nueva York la frase "Who watches the watchmen?" (¿Quién vigila a los vigilantes?) adorna varios callejones. Y en base a aquella inquietud se redacta el acta Keene. Con ésta, quedan prohibidos los vigilantes urbanos. La mayoría de los Crimebusters cuelgan sus trajes.

La historia salta a 1985. Todo apunta a que Estados Unidos y la Unión Soviética tarde o temprano terminarán enfrentándose en una guerra nuclear. Nixon ha estado tres períodos en la presidencia. Y ahora se enfrenta a una cuarta re-elección. ¿Su rival? Un actor con intenciones políticas: Robert Redford. En medio de este apocalíptico escenario, uno de los ex Crimebusters (el Comediante) es asesinado. El caso trae al debate público la figura de los desaparecidos vigilantes urbanos. Y también es el impulso para que varios de los enmascarados regresen...

Si hay una obra bisagra dentro de la historia del cómic, esa es "Watchmen". Aparecida originalmente en 12 números entre 1986-87 bajo la editorial DC Comics, la novela gráfica creada por los británicos Alan Moore (guión) y Dave Gibbons (dibujo) no significó en el momento de su publicación un gran impacto. Porque no sería hasta años más tarde, al reunirse todo en un mismo tomo, cuando "Watchmen" fue adquiriendo una mayor relevancia en el género. Desde ese momento, el descubrimiento de esta obra —que tiene referencias de la Biblia, Einstein, Nietzsche y Bob Dylan— sería masivo y también académico. Asimismo, se convertiría en uno de los proyectos más codiciados y fallidos en la historia del cine hasta este 2009.

Un antes y un después de los cómics

Difícil de resumir por su innovadora estructura y múltiple trama, podría decirse que "Watchmen" es una ucronía. O sea: una historia alternativa en la que se narra un rumbo posible para la humanidad de haberse concretado ciertos hechos (en este caso: la victoria en Vietnam por parte de EE.UU. y la ausencia de Watergate).

Dentro de ese escenario y a partir del papel de los Crimebusters y sus antecesores, los Minutemen, en "Watchmen" se debaten y cuestionan temas como el racismo, el fascismo y, claro, el papel de los superhéroes dentro de la sociedad moderna.

Hoy es un imprescindible como texto de estudio en ciertas universidades estadounidenses y europeas. Y fue seleccionada por Time como una de las mejores 100 novelas de habla inglesa desde 1923. "'Watchmen' es una lectura desgarradora. Un antes y un después en la evolución de este joven formato", fue el juicio de la revista norteamericana que la puso junto a clásicos literarios como "Lolita" o "1984".

Nada de raro ya que la intención de Alan Moore, el cerebro tras la historia, era crear algo que impactara al cómic de la misma manera que "Moby Dick" en la literatura. "La han comparado con 'Ulysses' de Joyce, por su riesgo formal, con 'Cien años de soledad' incluso, y hace poco en un blog literario español alguien sugería una lectura de 'Los detectives salvajes' y '2666' de Bolaño en espejo con 'Watchmen'", dice Francisco Ortega, editor de Alfaguara y experto en cómics.

El escritor y fanático de viñetas Álvaro Bisama recuerda el impacto de leer "Watchmen" en los 90, cuando algunos ejemplares de la traducción española llegaron a Chile: "Era denso, sarcástico. No te sacaba una sonrisa. Me parecía una obra cerebral, un juego de estructuras, una colección de trampas brillantes".

En el último tiempo, en nuestro país, los lectores de cómics han aumentado. Este año, por ejemplo, dos universidades tendrán cursos sobre novelas gráficas. Y dentro de sus programas, "Watchmen" es un pilar fundamental en este género.

Para Mike Wilson —escritor y profesor del curso "Novela gráfica" en la Universidad Católica— "'Watchmen' capta muy bien la entropía del sueño americano y la institucionalización de la crueldad. Además, para muchos adquirió una relevancia renovada durante el mandato de George W. Bush".

Adaptando a los Vigilantes

"¿Cómo harías una película de 'Watchmen'?". Fue a fines de los ochenta cuando el director de cine Terry Gilliam se acercó a su amigo Alan Moore para hacerle aquella pregunta. La respuesta del barbudo guionista fue precisa: "No la haría. Nunca estuvo pensado para ser una cinta". De hecho cada vez que se ha adaptado uno de sus trabajos al cine ("V de Vendetta", "From Hell"), Moore arquea la ceja y escupe alegatos en contra de Hollywood: "Un defecto de nuestra cultura es transformar cosas que funcionan perfectamente en un medio a otro donde no funcionan tan bien", ha declarado.

Lo cierto es que "Watchmen" fue por mucho tiempo uno de los proyectos fílmicos más riesgosos pero atractivos de los últimos años. La lista de directores que probaron suerte es larga y llamativa: David Lynch, Darren Aranovsky, David Fincher y los hermanos Wachowski. El único triunfante —hasta el momento— es Zack Snyder, conocido por "300", la adaptación de una obra de Frank Miller (otro de los grandes en el ámbito).

Y pese a que los avances de la película han dejado a los fanáticos contentos, algunos temen que la complejidad de este cómic sea un impedimento para que "Watchmen" lo capte un público masivo. "El desafío es grande, ya que no es una marca tan conocida como 'Batman' o 'El Señor de los Anillos'", comenta Ortega. Y luego agrega: "Lo mejor que podría haberse hecho con esta historia es una miniserie de lujo, con 12 capítulos, tipo HBO".

En todo caso, el 5 de marzo (un día antes del estreno en Estados Unidos) se podrá ver en salas chilenas el resultado. Mientras tanto, Alan Moore —encerrado en su hogar, donde trabaja en "Jerusalem", una larga y ambiciosa novela creada a partir de un verso de William Blake— de seguro sentirá escalofríos cuando los fanáticos acudan en masa al cine. Todo para repetir la pregunta que inmortalizó a "Watchmen" como el eslabón más importante dentro del género cómic: ¿Quién vigila a los vigilantes?


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