
Ernesto Ayala
¿Qué tan amplio puede ser el registro de un artista? ¿Qué tanto puede expandirse sin repetirse a sí mismo o, en el otro extremo, perderse en una búsqueda infértil? Ahora que los grandes cineastas de los setentas están envejeciendo sin que se vislumbren todavía nombres de reemplazo –al menos en Hollywood–, es interesante ver hacia atrás y darse cuenta de que su obra, con sus cumbres, nunca llegó a ser todo lo amplia que imaginamos. Después de más de diez años de silencio, hace poco Coppola volvió a filmar, pero a juzgar por el resultado –Youth without youth (2007)– es difícil creer que este cineasta volverá a estar a la altura del El Padrino 1 (1972) y 2 (1974), de Apocalipsis ahora (1979), de Golpe al corazón (1982) o de La ley de la calle (1983), películas todas que hizo antes de cumplir 45 años.
Scorsese, en tanto, ha permanecido ciertamente activo y, sin embargo, El aviador (2004) o Los infiltrados (2006), no son comparables a sus logros de finales de los setentas y principios de los ochenta, cuando sacó Calles peligrosas (1973), Taxi Driver (1976), El toro salvaje (1980) y el Color del dinero (1986) en un período de 14 años, además de otras películas notables. Peter Bogdanovich fue mucho menos prolífico y su obra se disolvió, o diluyó, mucho antes. Con el estreno de Vicky Cristina Barcelona, vemos que Woody Allen sigue filmando una película al año o cada dos, pero ya nadie espera un Manhattan (1979), un Zelig (1983), un Crímenes y pecados (1989). Incluso un alma más inconformista como David Lynch, que tiene tanta aversión a repetirse y cree que puede volver a inventar la narración, termina por hacer algo intragable como Inland Empire (2006).
Eastwood empezó más viejo y por eso, quizás, ha durado hasta más tarde. Su primera película más personal podría ser Breezy (1973), que filmó recién a los 43 años de edad, pero su auténtico periodo dorado, por así decirlo, comienza recién en Bird, en 1988. Las carreras de Blake Edwards o John Cassavetes, con todo lo incomparables que resultan, tienen esto en común: sus mejores películas, sus películas indispensables, no ocupan más que los dedos de una mano. A Cassavetes, quizás, habría que darle media mano más.
Este resumen es rápido y algo arbitrario, pero mirar a estos viejos conocidos nos recuerda que incluso los directores más enérgicos, más prolíficos o más intransigentes no tienen tantas películas adentro. Esto ya es algo conocido entre los novelistas. Con la excepción de auténticos fenómenos de la naturaleza como Tolstoi, Balzac, Dostoviesky o Stendhal, son muy pocos los escritores que pueden jactarse de mostrar más de tres o cuatros novelas realmente importantes. En el cine, esos monstruos son también escasos: Ford y Renoir, por cierto, y quizás Hawks, Lang, Chaplin o Keaton.
¿Esto es lo máximo a que puede aspirar un mortal? ¿A cinco películas valiosas? ¿A cinco novelas? ¿No es acaso muy poco para una vida de aprendizaje, esfuerzo y sufrimiento? ¿Para qué esforzarse tanto si, con mucho trabajo y algo de suerte, toda la obra apenas llegará a ocupar un pequeño lugar en la historia?
No es necesario entrar a especular en las motivaciones de un director de cine o un novelista. Asumamos que hacer cada película o novela es lo suficientemente estimulante como para hacer valer el viaje. Pero recordemos, sí, que lograr una película –novela– auténticamente notable es un suceso espléndido, un triunfo mucha veces épico o inesperado, en cualquier caso, una auténtica felicidad para la humanidad. La cartelera chilena recibe apenas cinco o seis buenas películas cada año. Con todo, una sola cinta poderosa justifica 30 o 40 cintas olvidables. Una sola le da sentido al montón. Incluso se puede ir más lejos: el montón es necesario para que nazca lo brillante. Es una extraña manera de mostrarse. En torno a la belleza hay una cuota de misterio que posiblemente ni siquiera los mismos autores de esas obras extraordinarias podrían explicar.
|
Posteado por: Jorge Alvarado Robles 04/05/2009 19:17 [ N° 1 ] |
Ernesto Ayala: Hace unos años, allen hizo una película que desacredita todo lo que dices, y te dió "Matchpoint". Saludos. Allen |
|
Posteado por: Francisco J Retamal Torres 06/05/2009 11:31 [ N° 2 ] |
comprendo que la labor de los criticos a veces es ingrata y estoy de acuerdo con eso de que las buenas películas escasean últimamente...aunque creo que el redactor EXAGERA un poco. Se hacen películas buenas, lo que puede ser es que NO SEAN DEL GENERO que al columnista le parece el ideal. Concuerdo hasta cierto punto con que Woody Allen ya no es el de antes, lo que me parece natural a su edad y considerando que estrena anualmente. Otra cosa sería antinatura. Pero de ahi a decir que está acabado? o sea, de quien estamos hablando? Vale, Matchpoint o Vicky... no son ni Crimenes y Pecados ni Manhattan, pero igual son puntos ascendentes de un panorama actual donde los chascos son cada vez más frecuentes. Los criticos de esta seccion no se estarán Leopoldomuñozando o italopasalacquizando un poco? digo, de que otro modo explicar esa tendencia a ENCONTRARLO TODO MALO? respeto a Hitchcock, a Truffaut, a Cassavettes, pero REACCIONES!! ABRAN LOS OJOS!! esos son tiempos pasados, muy buenos por cierto, pero YA PASARON. Aunque a algunos les duela. Pero tiene remedio, quedense en sus casas viendo el buen cine de hace 50 años...el resto disfrutemos de lo que se hace actualmente, no es tan malo después de todo. |
|
Posteado por: Francisco Javier Araneda Acuña 08/06/2009 10:04 [ N° 3 ] |
Ciertamente estoy de acuerdo que no existe proligidad y proactividad de una manera brillante en el genero, desde hace un tiempo atras, en mi opinion es la forma del cambio de generar movimiento, la forma del "mostrarse" es distinta, los seres Brillantes y sus obras conceptualmente han cambiado, respeto tu apreciacion pero recae irresponsablemente en el absolutismo de un desenfaso y desencanto que ultimamente se esta dado a nivel universal. |
|
Posteado por: Arturo Rivera Dominguez 07/07/2009 00:49 [ N° 4 ] |
Una línea puede justificar toda un obra.Esta idea la expresó el viejo Borges. Que paradoja. No mezclar peras con manzanas; la vejez no es óbice a la calidad. La genialidad es excepcional per se. |
|
Posteado por: Eulalia Fons Sellata 16/11/2009 13:10 [ N° 5 ] |
Notable Mel Gibson en La Pasión. |
| Do | Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 |
| 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 |
| 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 |
| 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 |
| 29 | 30 |