Artículo
Domingo 07 de Junio de 2009
¿Y cómo escribía la preciosa Teresa Wilms Montt?

Luis Vargas Saavedra

Ante la deslumbrante belleza de Teresa Wilms Montt, los críticos de su época eran incapaces de una evaluación objetiva de su obra literaria. Mucho señoreaban los ojos más lindos que hayan mirado a Chile. Por supuesto que esas donosuras son un don físico que nada influye en el don creativo. Sí en la leyenda.

¿Y cómo escribía la preciosa T.W.M.? Lejos de su mirada, a salvo de su rostro y de su voz, acaso podamos ser más imparciales que Juan Ramón Jiménez, quien escribiera: “Unos fragmentos de tu diario me sobrecogieron... Eran líneas como de un primitivo de cualquier literatura grande: un griego, por ejemplo, que fuera completamente de hoy, de mañana, de siempre”, en tanto que Vicente Huidobro exclamara: “¿En qué bellezas temblorosas se estrujó tu dolor?’’.

Lo primero que emana de la prosa de T.W.M. es un vaho a violetas, a moda caduca: “Los hombres me juzgarían loca si me vieran vagar por los cementerios, como un solitario chacal que por caprichos infames del destino recibió un alma de terciopelo”. Sentimentalismo exaltado hasta ostentarse, signos de exclamación para darle más acústica a la frase y mayor retumbe al pulso encabritado, o grave impacto a la lágrima resbalada.

“De pronto una sombra se ilumina en mi soledad, la de un amor lleno aún de fulgor humano. De mis labios maravillosos se escapan sollozos de admiración; cual víboras se desenroscan al abrazo de mis brazos ondulantes, entre sus anillas de nácar”. Ahí se ejemplifica la martirología autoconsentida, el placer de ser víctima del amor, todo ello una escalada a lo sublime, pero a un sublime teatral, a lo Sarah Bernhardt con los ojos en blanco y las manos palpando el cielo. Pleno romanticismo rezagado en la periferia de Europa, el arte concebido como exaltación de la exaltación: “Como las almas que habitan los claustros envelados de albos o negros tules, así la mía cambia de ropaje en sus confidencias con la vida y en sus secretas tramas con la muerte”.

Pero todo eso, que en manos de un Barbey D’Aurevilly o de un D’Annunzio puede ser una exhibición de talento, en la pluma de Teresa Wilms no pasa de ser hoy una curiosidad literaria que no logra abastecer la curiosidad de los buscadores de novedades retro, porque simplemente carece de calidad literaria. Pues para expresar su vida dramática eligió ataviarse con una estética en boga que le malogra la confesión. No podrá confesar sencilla y conmovedoramente sus amores y sus penas, porque ya tiene la máscara adherida. Mala jugada fue tener acceso a la cultura europea, fascinarse con ella y sofocar su voz propia. Se puede decir que se apropió de esa estética rimbombante. No supo ponderarla. También se puede decir que esa estética se apropió de ella, sin inspirarla, sólo imprimiéndole ecos y remedos. Pero ¿podría haber escrito de otra manera? Nada apunta a una preferencia ineludible y exclusivista.

Un ejemplo de cómo pudo haberse encauzado Teresa Wilms Montt en lo genuino, es el cuento “Junto al brasero”, de la colección “Cuentos para hombres que aún son niños”. Ahí las palabras adquieren olor a buena leña de espino, a brasa chilena que da una ruralidad querendona, rememorada a través de una criada y un inquilino. Cierto que podría señalarse que en ese cuento Teresa Wilms acepta un costumbrismo a lo Mariano Latorre, luciendo la transcripción de un monólogo en puro léxico campesino, y que el relato no pasa de ser una consabida tarjeta postal… Al menos es un oasis rústico lejos del chic de los salones.


2 Comentarios publicados
Posteado por:
Maria Teresa Quirke Arrau
07/06/2009 14:48
[ N° 1 ]

Hace años descubri el talento de Teresa Wilms, y me parece una muy buena literata, adelantada a su tiempo, por cierto.

Posteado por:
Nacho Vial M
08/06/2009 23:37
[ N° 2 ]

Una mujer maravillosa que representa por lejos lo más bello del alma de Chile. Un Chile de principios de siglo ,provinciano, asfixiante y con ínfulas de Gran Metrópolis, un país enriquecido por el salitre y el comercio de Valparaíso pero pobre en almas libres y revolucionarias, tal como hoy.
Este Chile, que aún podeos adivinar hoy , que la maltrató por encontrarse ella mucho más evolucionada, artística, espiritual y moralmente que la mayor parte de sus habitntes, y adelantada a su tiempo por décadas.
Su literatura es maravillosamente sensible, observadora de su entorno y al mismo tiempo profundamente íntima y triste . Su vida de enclaustramientos, exilios, escapes maravillosos, ires y venires, y la incapacidad de vivir con sus dos hijas la marcaron indeleblemente. Vivió una vida bohemia, encantó a todo el mundo y sus versos "Quiero que en sabia esencia, la Paz descienda sobre mí/ y anegue generosa en frescura mi interior carcomido". Representan la búsqueda eterna de paz y sosiego que sólo encontró en la poesía y en los cuentos.
Teresa Wilms es una a las que Chile le debe un reconocimiento.

Email Contraseña

Archivo

      Noviembre 2009     
Do Lu Ma Mi Ju Vi Sa
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30          

Los más comentados

¿Cuál es el mejor disco del rock chileno?

517 comentarios

Amor a la chilena: ¿Cuál es la mejor canción romántica nacional?

509 comentarios

Serrano y el misterio de Chile

353 comentarios

¿Cuál es la mejor canción de Michael Jackson?

262 comentarios

Gobierno no prestó el Nacional: AC/DC saca a Santiago de su tour

250 comentarios

¿Quién escribió la Biblia?

171 comentarios

AC/DC desata la furia de los blogueros

145 comentarios

Los más recientes

AC/DC desata la furia de los blogueros

138 comentarios

Los confines de la realidad

2 comentarios

Claudel y el arte de novelar

0 comentarios

Bienal de Venecia: una operación geopolítica

0 comentarios

¿Y cómo escribía la preciosa Teresa Wilms Montt?

2 comentarios

De Rusia, con poco amor

0 comentarios

Campaña por AC/DC

0 comentarios