Artículo
Domingo 05 de Julio de 2009
El Rey ha muerto: ¿Que viva el pop?

Juan Pablo González
Musicólogo. PUC

Parecía inevitable tener que escribir sobre Michael Jackson, un músico con quien comparto la misma generación, pero al que evité sistemáticamente a lo largo de mi juventud. Muy pop para mis gustos rockeros en materia de música popular. Demasiado prefabricado por la industria musical norteamericana, que instalaba un nuevo aspirante a rey luego de la muerte de Elvis en 1977; el único rey con que contaba la música popular hasta entonces. Sin embargo, a pesar de todas mis precauciones, cuando reviso la discografía del Rey del Pop descubro que muchas de sus canciones habitan en mi memoria y evocan mi propia resistencia al pop. Con esto, las canciones de Michael Jackson también construyen parte de mi propia identidad.

Siempre los rockeros sentimos al pop como un enemigo. La culpa la tenía la poderosa industria musical norteamericana al servicio de esa “mayoría moral” que sólo veía peligros en el rock y buscaba sustituirlo por algo que mantuviera apaciguado al rebaño. Sin embargo, no todo estaba perdido, pues en Gran Bretaña la situación era distinta. La resistencia de las autoridades norteamericanas ante un fenómeno que percibían como desestabilizador contrastaba con la tolerancia de la sociedad británica para tratar a sus angry young men, jóvenes rabiosos o coléricos, como se tradujo el concepto en Chile.

La eclosión del rock and roll en Estados Unidos había sorprendido a la industria musical en 1955, pues irrumpía un nuevo fenómeno que marcaría para siempre el destino de la música popular: una música creada por y para los jóvenes. De este modo, una vez que quedó claro que el rock llegaba para quedarse, la industria musical se enfocó con fuerza hacia el nuevo público juvenil. Al mismo tiempo, la “mayoría moral” norteamericana se encargaba de apaciguar a estos jóvenes coléricos, favoreciendo el desarrollo de estrellas juveniles de aspecto bondadoso y sereno, como Paul Anka, Frankie Avalon, Neil Sedaka y Brenda Lee. Todos ellos vinieron a cantar a Santiago entre 1960 y 1961, anunciándonos que había nacido el pop.

Pero esta es la historia oficial, la de los blancos, pues la música negra seguía su propio camino, mezclando lo religioso con lo profano, y el romanticismo con la rebeldía. De hecho, la música religiosa negra —el poderoso y emotivo gospel— llegaba a las pistas de baile de mediados de los años sesenta transformada en música soul. Al mismo tiempo, cantantes negros como Sam Cooke y Aretha Franklin mezclaban el gospel con el pop, atrayendo a audiencias blancas y negras en una gran integración musical y racial, donde el gran triunfador era el pop.

Con la muerte de Jimmy Hendrix, Janis Joplin y Jim Morrison entre 1970 y 1971, la escena rockera norteamericana quedaba desvastada. Al disminuir la fuerza del rock progresivo, con el festival de Woodstock de 1969 como gran finale, la escena musical norteamericana se abría a las distintas variables del pop. De este modo, artistas como The Jackson Five y Elton John —el siguiente impacto británico después de Los Beatles— comenzarán a reinar en los tocadiscos, las radios y la televisión de los jóvenes norteamericanos de los años setenta.

El caso de Gran Bretaña era distinto. Sin problemas raciales evidentes y con una sociedad más tolerante a la crítica, la arremetida del rock and roll no era percibida como amenazante. Además, desde mediados de los años sesenta el rock se acercaba al arte, buscando en el diseño gráfico, la fotografía, la puesta en escena, la poesía y los formatos de largo aliento instancias de renovación formal y expresiva, a las que una sociedad como la británica no podía oponerse. De este modo, el rock y el pop no sólo han convivido en Gran Bretaña, sino que se han integrado, como lo demuestran las carreras de David Bowie, Phil Collins y Peter Gabriel, por ejemplo.

¿Qué es el pop?

Pero, ¿qué es exactamente el pop? No existen rasgo musicales claros que permitan definirlo: es una canción, como las de Whitney Houston; un baile como los de John Travolta; la propuesta de un grupo como Abba, o de un cantautor como Alberto Plaza. No es un género musical específico y tampoco un movimiento. Más bien tiene que ver con una actitud de los músicos, una estrategia de la industria, determinados circuitos artísticos y, sobre todo, cierta capacidad para absorber cuánto género se cruce por delante.

La visión rockera del asunto es tajante al afirmar que en el pop imperan estrategias de diseño más que de genuina creación, como señala Emir Kusturica. Sin embargo, tendremos que reconocer que artistas como Madonna o Michael Jackson despliegan ciertos niveles de creatividad en sus canciones, en sus puestas en escena y en el modo en que manejan sus carreras. Como se trata de rendirle homenaje al Rey del Pop, debemos reconocer además que Michael Jackson fue todo un maestro en su campo, respaldado por un experimentado Quincy Jones, quien produjo sus tres álbumes principales: Off the wall (1979), Thriller (1982) y Bad (1987). En todo caso, Micko tuvo suerte, pues su desarrollo como solista coincidió con el desarrollo del videoclip, que llevó a dimensiones de cortometraje, logrando una plataforma audiovisual de enorme efectividad para volcar su polifacético talento artístico.

Observado retrospectivamente, con Michael Jackson estamos frente a un artista como no se había visto hasta ahora en la escena del pop: su rango vocal es muy amplio, alcanzando las cuatro octavas; es un consumado bailarín que inventaba sus propios pasos, como el moonwalk o caminata lunar; y se trata de un imaginativo coreógrafo, que logró actualizar las coreografías de pandillas tipo Amor sin barreras, cambiando las calles de Nueva York por las de Los Ángeles. Asimismo, Michael Jackson absorberá y mezclará tradiciones musicales negras, como el funk, el soul y el hip-hop, con géneros tan contrastantes como la música disco y el rock. Todo esto bajo el acogedor manto de un pop bailable, con nervio y lleno de sonidos nuevos. Nos guste o permanezcamos impávidos ante ese torbellino que acaba de partir.

3 Comentarios publicados
Posteado por:
Lilian Martínez Jara
06/07/2009 10:08
[ N° 1 ]

Me parece que para muchos que se creen "intelectualmente superiores", les resulta bochornoso reconocer que pueda existir algo bueno y comercial a la vez...
Eso sería reconocer el alto nivel que le atribuye la masa, y si la masa es capaz de leer ese nivel, para quienes se sienten en las alturas, implica inevitablemente bajar hasta el.

Puro ego, puro prejuicio y falta de objetividad no más, reconocer el talento, no habla más que de claridad mental y falta de taras, de quien lo hace.

Posteado por:
Arturo Rivera Dominguez
07/07/2009 00:34
[ N° 2 ]

Parece que falta comprensión de lectura, señorita
Comparto la opinión del articulista. Michael Jackson es la excepción que confirma la regla: el pop es un bodrio.

Posteado por:
Lilian Martínez Jara
08/07/2009 11:14
[ N° 3 ]

Seré yo Maestro?

(tal vez usted entendió que mi ataque era hacia el autor de la nota, pues fíjese que el hace el reconocimiento al que apelo... y por lo mismo no cae en la categoría aludida).

saludos

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