Camilo Marks
Domingo 23 de Agosto de 2009
Contestar lo que no se sabe

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Poli Délano se equivoca medio a medio cuando manifiesta reticencias ante la idea de escribir sus recuerdos personales y también al justificar la tarea “por la sospecha de que pueda ir olvidando de a poco las cosas que me pasaron en esta morada”. No hay necesidad de tales excusas frente a la desenvoltura, la sencillez, la vitalidad de Memorias neoyorquinas (Seix Barral, $ 9.900), su último libro. De partida, se lee de principio a fin con placer, porque no hay nada que esté de más en el ameno relato, que fluye con la naturalidad de una conversación, sin ripios ni gravedad pomposa. En un autor tan prolífico como Délano, que ha publicado decenas de novelas, nouvelles y cuentos, es imposible decir cuál de esos volúmenes es el mejor, pero ciertamente Memorias… constituye uno de sus textos superiores y, a la vez, uno de los más logrados trabajos autobiográficos aparecidos en fecha reciente en el país.

El título es engañoso, pues la infancia del narrador en Nueva York ocupa menos de la mitad del ejemplar, mientras el resto evoca su crianza y formación en Santiago, a fines de los 40 e inicios de los 50, inmerso en uno de los ambientes literarios más propicios que un niño con vocación por las letras pudo poseer. Para quienes prefieren el cosmopolitismo, la primera parte será un regalo; los que añoran la nostalgia algo provinciana de la mitad del siglo pasado, se sentirán a sus anchas en la segunda sección. Como sea, aquélla y ésta proporcionan sorpresas, gratos momentos, divertidos episodios.

Aunque sea irrealizable decir algo nuevo sobre Manhattan, Délano alude de modo pasajero a los rascacielos y los sitios conocidos de la ciudad más abigarrada del orbe. En cambio, los tres sucesivos domicilios que habitó revelan rincones inusuales o tal vez sea su mirada la que los torna así. El futuro novelista parecía destinado a ser un ratón de biblioteca. Sin embargo, la calle, las aventuras, el roce con la violencia fueron pujantes inclinaciones desde el comienzo de los comienzos y el pequeño no eludió las riñas ni los cortejos con el peligro. Esta ambivalencia —literato y hombre de acción— será una constante en la carrera del prosista y seguramente Délano repite, consciente o inconscientemente, el modelo de algunos nombres insignes de la narrativa estadounidense como Hemingway o Howard Fast. Por eso mismo, un poderoso aliciente en su rememoración de la megápolis es el examen de las obras novelísticas que ha inspirado; nuestro escritor nos entrega un conocimiento sibarítico de la monumental Manhattan Transfer, de John Dos Passos, o la burbujeante Desayuno en Tiffany, de Capote. Más tarde, refiriéndose a Erskine Caldwell, Ring Lardner, William Saroyan, nos dirá: “Pienso que la manera desalmidonada y coloquial en que se expresan... influyó decisivamente en el rumbo que habría de tomar desde esos momentos mi narrativa”. Pocas veces se da el caso de un creador tan lúcido con su propio estilo, tan deliberado en la forma que elegirá para elaborar sus ficciones.

Aun así, Délano es tan chileno, que cuesta imaginarlo en otro entorno, a pesar de sus viajes o prolongadas ausencias en el exterior. No hay contradicción entre ambas facetas. Sus padres fueron amigos de Neruda y se rodearon de los artistas nacionales más destacados de su época. En adelante, el hijo haría otro tanto, estableciendo lazos con los poetas y narradores más significativos de ayer y hoy. Luis Enrique Délano, el progenitor; Rubén Azócar y Armando Cassígoli fueron sus primeros críticos. Eran los años de oro del Instituto Pedagógico, donde a último momento Délano tomó la decisión de matricularse, en vez de hacerlo en Arquitectura.

Memorias… dista de ser un catálogo de hombres y mujeres célebres; Délano menciona a quienes ha tratado y nos depara un ejemplo único en una composición de esta clase en Chile: no siente ni la sombra de rencor o antipatía hacia nadie. Por el contrario, todo es benevolente, generoso, desprendido.

Lo más destacable del tomo son, en un contexto tan libresco, las historias entretejidas en torno a la historia central de Poli Délano: un conjunto humano rico, pintoresco, memorable, en el cual los seres anónimos cobran tanta relevancia como la de los individuos reconocidos. En la modestia para definir su oficio reside, quizá, el mérito más considerable de Memorias...: “Pienso que en realidad uno no sabe por qué escribe. Tal vez sea para contestarse a sí mismo alguna pregunta que ni siquiera se sabe cuál es”.

8 Comentarios publicados
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Fernando Herrera
23/08/2009 23:49
[ N° 1 ]

Excelente artículo para un excelente libro. Poli Délano se lo merece y merece mucho más, ya que poco espacio le dedican y ha dedicado toda su vida a la literatura. Es sutil, violento, versátil, masculino, con gran capacidad creativa. Felicitaciones.

Posteado por:
Fernando Herrera
24/08/2009 13:57
[ N° 2 ]

Ademñas, Poli Délano es uno de los pcos escritores consencuentes en lo político, quiero decir, que ha mantenido la misma línea desde que era muy joven. Y aunque uno esté en desacuerdo con él, es difícl encontrar a alguien parecido en este país donde todos se dan vuelta la chaqueta a cada rato.

Posteado por:
Fernando Herrera
24/08/2009 18:40
[ N° 3 ]

Muy buenas también las referencias a escritores conocidos, como Dos Pasoss o Capote y otros menos conocidos, como Erskine Caldwell o William Saroyan. De Caldwel léi "El camino del tabaco", una historia de pesadilloa, miseria y pobreza e incultura extremas, pero, a la vez, divertidísima.

Posteado por:
Alicia López
24/08/2009 18:46
[ N° 4 ]

Personalmente, no soy una gran admiradora de Poli Déalno, pero este libro me interesó enseguida y lo compraré, me lo conseguiré o lo leeré. Creo que ése es el gran mérito de las críticas positivas: uno siente enseguida deseos de leer el libro. Aunque, en mi caso, también me gustan muchos las críticas que hacen pedazo una novela u otro tipo de obra literaria, pues me interesa saber si coincido o discrepo del crítico. Eso es un diálogo literario, ¿o no?

Posteado por:
Alicia López
25/08/2009 00:00
[ N° 5 ]

Claro que Poli Déalno es sumamente machista,pero se lo perdono todo, porque lo es de forma cariñosa, se nota que quiere mucho a las mujeres, se ve que las admira, que es tierno con ellas. Un macho machista adorable.

Posteado por:
Alicia López
25/08/2009 12:29
[ N° 6 ]

Hice caso al crítico, estoy leyendo este libro bello e inclasificable y no me arrepiento de los 10 mil pesos gastados. Otros y otras se los gastan en un pañuelo o una porquería, así que no digan quela gente no lee en Chile solo porque los libros son caros.

Posteado por:
Elena Latlippe
25/08/2009 19:04
[ N° 7 ]

Poli Délano es un buen escritor. Que haya escrito tanto no es culpa de él, si es lo que mejor sabe hacer. Y cuando el propio crítico, queparece conocer su obra, dice que ella es tan prolífica, de modo que es imposible decir cuál es su mejor libro, quiere decir que tiene muchos buenos, como estas memorias.

Posteado por:
Elena Latlippe
25/08/2009 23:36
[ N° 8 ]

Recién trminé de leer el libro y lo recomiendo más calurosamente que Marx-Marks.

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