

Irvine Welsh, tal vez el autor más popular de hoy en Gran Bretaña, saltó a la fama con Trainspotting , tremebunda novela que tuvo repercusión mundial gracias a la película del mismo nombre, y luego siguió cautivando al público y la crítica con Acid House , Escoria , Porno y otras, tan insidiosas como su primer título. Los medios ingleses y norteamericanos, siempre ávidos por consagrar a figuras contestatarias, para luego transformarlas en pilares del establishment , han calificado a Welsh como uno de los grandes expertos en depravación, un sabio de la basura, el gran exponente actual del realismo sucio. Crimen (Anagrama, 2010, 438 páginas, $21.900), su novena ficción, ha concitado aún más elogios y será, cómo no, próximamente llevada al cine con un reparto estelar.
Welsh conoce muy bien el hampa escocesa, se mueve cual pez en el agua en el mundo de la droga y el narcotráfico, domina la jerga delictiva, en fin, podemos esperar en sus libros fidelidad a sus orígenes y un creciente nivel de truculencia, efectismo, ansiedad narrativa, traducidos en un estilo sincopado, a veces convincente, otras veces tan sobrecargado que bordea el ridículo. Crimen es su obra más ambiciosa y está escrita a la manera de un thriller que evoca, por momentos, las tramas de su compatriota Ian Rankin, quien ha develado la cara B de la Escocia moderna o las de Dennis Lehane, autor de notables secuencias detectivescas que se internan en las partes más feas de Boston. Pero mientras Rankin y Lehane, fieles al género negro, son, en sus versiones españolas, publicados por series especializadas, Welsh, por el contrario, es editado por una importante firma dedicada a la literatura "seria", junto a narradores de la talla de Calasso, Kureishi o Modiano. Y esto puede prestarse a confusiones, porque los méritos de Welsh son relativos, su calidad muy dispareja, el éxito de sus textos quizá se deba más a la moda por la degeneración que a genuinos valores artísticos.
Crimen transcurre en dos ciudades y en dos planos temporales: Edimburgo y Miami y el presente inmediato, entrelazado con la biografía de Roy Lennox, joven e inteligente inspector de policía que ha solucionado un atroz caso de asesinato, viéndose forzado a investigar las redes de pedófilos en Inglaterra. La acción en Miami se relata en tercera persona y tiene un carácter febril e imprevisible, en tanto los hechos de Edimburgo son interpelados a Roy en segunda persona, o sea, tuteándolo; el dudoso recurso pretende crear intimidad con el universo subjetivo del héroe, aun cuando resulta casi una peculiaridad lingüística del texto. La pesquisa llevada a cabo por Roy logró encontrar a la víctima, una niña de siete años, cuyo violador es un homicida en serie prácticamente imposible de identificar, pues sus delitos anteriores fueron atribuidos a varios malhechores de poca monta.
Crimen comienza cuando todo ya ha terminado, Roy ha hecho un excelente trabajo y está gozando de vacaciones en la metrópolis de Florida. Que las quiera tomar o no es algo ajeno a él, puesto que su desesperada, obsesiva implicación en la muerte de Britney Hamil -que lo remite a un secreto episodio de su pasado, marcado por el alcoholismo y la dependencia de los alcaloides- y su depresión posterior, han hecho que sus superiores decidan alejarlo por un tiempo, hasta que se recupere. Roy viaja con su novia Trudi, alta ejecutiva caracterizada por el consumo conspicuo u ostentoso, se olvida de la cocaína y el vodka, de los que había abusado hasta decir basta, e intenta volver a la normalidad, tomando antidepresivos como si fueran caramelos. Trudi es bella y aparentemente ama a Roy, si bien empiezan a tener problemas sexuales y avinagradas discusiones: después de una pelea, Roy va a un bar, donde se le acercan dos mujeres, Robyn y Starry, con abundante 'pichicata' y muchas ganas de pasarlo bien. A continuación, se dirigen al piso de Robyn y, en plena juerga, intentando no despertar a Tianna, la pequeña hija de la dueña de casa, llegan al departamento dos individuos. Uno de ellos intentará abusar de la chica y Roy, tratando de protegerla, se encontrará a cargo de una precoz lolita, amenazada por una organización de pederastas. En lo sucesivo, Crimen parece ser ese tipo de historia compuesta en el mismo momento en que se lee, una estrategia narrativa eficiente, aunque discutible.
Welsh tiene talento, garra, habilidad para sorprender. Sin embargo, las expectativas que despierta pueden desmoronarse, sobre todo si cada volumen suyo recibe respaldos tan hiperbólicos.
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Posteado por: Germán Tapia 13/03/2011 22:39 [ N° 1 ] |
La gente puede reírse con facilidad de cualquier análisis que tenga en cuenta a las clases sociales, pero no cabe la menor duda de que Welsh y autores como él no podrían existir sino en una fase de capitalismo tardío, es decir, la actual, aquella fase en que el frenesí consumista no se sacia con nada, salvo los juguetes electrónicos que se inventan todos los años, todos los meses, todos los días y que ya no logran estimular a un mundo de personas sobreestimuladas, aburridas, apáticas, saciadas, un mundo donde la única salida es la violencia, los peores crímenes, el desastre ecológico, la pérdida de la identidad personal, la total desvalorización de la convivencia humana. Y más allá de la calidad literaria de este autor, entiendo, por la crítica, que ese es el tema subyacente o presente en el relato. |
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Posteado por: Alicia López 15/03/2011 00:10 [ N° 2 ] |
No le veo nada de malo a comentar la literatura desde un punto de vista marxista, siempre que no sea tirado de las mechas. En este caso, paerece muy acertado observar que la novela actual debe reflejar la profunda crisis social y de valores en que estamos sumidos. |
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Posteado por: Elena Latlippe 15/03/2011 12:37 [ N° 3 ] |
Me parece muy agudo, agudísimo en realidad, eso de que la crítica y las editoriales saludan com pompa y majestad a cuanto escritor parece antisistémico, heterodozo, irreverente, iconoclasta, subversivo, eso vende, gusta, atrae, escandaliza y al final, esos escritores, artistas, revolucionarios, son una parte tan integrante y tan importante del establishmente que ayudan a que este se perpetúe, permanezca incólume, nunca se mueva una hoja que altere el orden establecido. |
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Posteado por: marcelo lopez garcia 15/03/2011 14:00 [ N° 4 ] |
(#3):Yo tampoco entiendo a veces el gusto por autores como Bukoski,Palahniuk o Bayly por citar algunos "anti sistema"?n.Supongo que es una cuestón de imagen,promoción y ventas.O tal vez ya no quede nada que decir. |
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Posteado por: Carlos Gumucio 15/03/2011 16:49 [ N° 5 ] |
De acuerdo, los escritores que posan de rebeldes, iconoclastas o revoltosos son única y exclusivamente servidores del sistema. Pero todos los son ahora, la figura del escritor comprometido con sus tiempos, con alguna causa política, con...¿la revolución?, ya es casi de museo, la gente no tiene ni idea lo que es o fue eso. |
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Posteado por: Ulises Gomez 16/03/2011 15:23 [ N° 6 ] |
Vi la película Trainspotting, me gustó hasta cierto punto, no me volví loco como le pasó a mucha gente, la violencia me pareció gratuita, la amoralidad, necia, los excesos, excesivos. Luego leí la novela de Welsh y francamente la cosa cambió mucho, es mal, mal escrita, exagerada, satisfecha, tontorrona y por nada del mundo volvería a leer nada suyo. Un caso más de suertudo a quien le llevan bien al cine un texto que vale poco o nada. |
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Posteado por: Nuvia Jarpa 16/03/2011 16:20 [ N° 7 ] |
Nºs 3 y 4: debe ser fabuloso ser antisistema y ganar millones, ser bien criticado, tener éxito de público, ser publicado en español por la editorial más antisistémica del mundo, con el tipo más autosatisfecho del mundo, me refiero a Anagrama y Herralde. |
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Posteado por: Fernando Herrera 16/03/2011 19:10 [ N° 8 ] |
Totalmente de acuerdo con doña Nuvia: el domingo anterior a éste en que sale la crítica de Welsh, Herralde, de Anagrama, dijo, miren mi catálogo, como si dijera, miren Gallimard, Seuil, Flammarion, Random House o Aguilar, fundada esta última en 1832, ¿Y qué contiene ese catálogo? El dream team de los escritores ingleses de los 80, Amis, Barnes, McEwan, en el despeñadero de la lata o sus Narrativas Hispánicas a Josefina Aldecoa, Carmen Martin Gaite, Adelaida García Morales, Félix de Azúa, Vicente Molina Foix, Miguel Sánchez-Ostiz, Justo Navrro, Javier García Sánchez, Paloma Díaz-Mas, y centenares de ilustres desconocidos, malos, pésimos, ¿quién los lee, a quienes les importan? La prepotencia, la petulancia, la pedantería, la afirmación tajante por el puro gusto de hacerla -como eso que dice un crítico de que el Sr.Ferlosio es el mejor escritor vivo en españolm ¡pero por favor!- terminan por ser tan contraproducentes que no solo ahuyentan al público lector, que es lo que efectivamente hacen, sino que lo conducen a Coelho, King, Rowlings, Meyer, Stieg Larsson y todos los bodrios que hoy se leen. Y si esta gente que dictamina, pontifica, emite jucios taxativos no es, en buena parte, la responsable, porque tienen poder, son egocéntricos en grado sumo, ejercen influencia, díganme dónde está la responsabilidad de la crisis de la lectura. |
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Posteado por: Ernesto Parra 17/03/2011 01:23 [ N° 9 ] |
Los antisistemas, los iconocalstas, los irreverentes, los subversivos, los rebeldes y contestatarios me tienen hasta la coronilla, no los soporto. Todos, sin excepción, terminan siendo, como lo dice el crítico, pilares del sistema. Miren, si no,a los magnates de la Concertación. |
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Posteado por: Leo Campos 17/03/2011 01:25 [ N° 10 ] |
A mí la película Trainspotting me pareció pésima, todo es gratuito, violento y estúpido, y no creo que el libro sea mejor. |
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Posteado por: Josefa Cernadas 17/03/2011 13:33 [ N° 11 ] |
No tengo la felicidad infinita de haber leído a Irvine Welsh, pero en cambio tengo la poderosa impresión de que no me he perdido nada del otro mundo. ¿A qué viene, entonces, tanto alboroto? Siempre ha habido escritores malos o malitos a quienes les va muy bien durante un tiempo y después pasan al olvido y siempre ha habido otros a los que les cuesta mucho, pero mucho que los lea alguien y son de excelente calidad y, al final, terminan imponiéndose. |
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Posteado por: Margarita Fernandez 17/03/2011 13:56 [ N° 12 ] |
Yo creo que la narrativa inglesa debe andar muy mal si Welsh, un escritor mediocrito, que será olvidado dentro de poco, valioso solo por lo efectista, es hoy el autor más popular y mejor criticado de su país. |
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Posteado por: Claudio Hernandez 17/03/2011 23:12 [ N° 13 ] |
Es increíble que tanta gente diga que no vale la pena leer porque ya se ha dicho todo o casi todo. Deberíamos agradecer que se sigan publicando libros y más aún que se sigan leyendo. |
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