Camilo Marks
Domingo 20 de Marzo de 2011
Olla de grillos


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Autor de una docena de novelas hilarantes e iconoclastas - Mauricio o las elecciones primarias y El asombroso viaje de Pomponio Flato son las últimas-, Eduardo Mendoza parece haber cambiado de giro con Riña de gatos. Madrid 1936 (Planeta, 2010, 432 páginas, $15.900), que obtuvo uno de los más discutidos premios editoriales, aunque en su caso le sobran los méritos. Sin embargo, ese cambio es un disfraz estilístico que sirve para expresar las notables habilidades narrativas del autor catalán, pues ellas combinan a la perfección la gravedad de los acontecimientos expuestos, con la presencia, ahora muy sutil, de un profundo sentido del humor, ya que el relato, que puede ser visto como anticipo de una tragedia, es también tratado como un jirón de la gran comedia humana envuelta tras un siniestro telón de fondo.

Anthony Whitelands, inglés experto en pintura española del siglo XVII, el más grande especialista mundial en Velázquez, llega a bordo de un destartalado tren al Madrid caótico y violento del invierno de 1936. Durante el trayecto, aprovecha para enviar una carta de ruptura a Catherine, su amante, esposa de su mejor amigo, profesor en Cambridge; el fantasma de la mujer lo continuará persiguiendo, a pesar de los sucesivos y tempestuosos amores que no sólo le quitarán el sueño, sino que le harán perder de vista el propósito central de su viaje. Horacio del Valle, duque de la Igualada, ha contratado sus servicios para tasar una colección privada, que resulta de escaso valor y, a primera vista, derrumba las pretensiones del noble, quien esperaba, tras la venta, exiliarse con su familia en la Costa Azul francesa y huir del desorden imperante en la península. Ese primer paso es apenas la etapa inicial de un complot que dará lugar a un descubrimiento sensacional: Paquita, la hija mayor del prócer, conduce al héroe a un sótano del palacio jamás visitado por sus habitantes, donde se oculta un lienzo de incalculable valor, que puede ser crucial para determinar un cambio político decisivo en el futuro de España.

Aparte de su perturbadora belleza, de su inteligencia e ingenio, Paquita, quien se muestra atraída hacia Anthony hasta el punto de declarársele sin ningún remilgo, ofreciéndosele en cuerpo y alma, mantiene, a la vez, una ambigua relación con un apuesto joven, íntimo amigo de la familia del Valle.

Dicho pretendiente no es otro que José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange, entonces un grupo minúsculo de aristócratas e intelectuales de derecha, que más tarde pasó a ser el movimiento político que sirvió de sustento al gobierno de Francisco Franco. Anthony se ve, de súbito, en medio de un núcleo de conspiradores, por quienes no siente mayor afinidad, aunque admira la valentía, el arrojo suicida, la mística con los que actúan. Por otra parte, sin darse cuenta, comienza a ser perseguido por policías, diplomáticos, espías, en un creciente círculo de conspiraciones y emboscadas, donde nadie sabe para quién trabaja y todo cambia de un instante al otro.

Mendoza recupera, en una prosa elegante y sofisticada, la atmósfera previa a la guerra civil más importante del siglo pasado y lo hace del único modo posible: el lector sabe lo que va a pasar, los personajes se limitan a intuir hechos dramáticos, aun cuando jamás sospechan la magnitud de la catástrofe que se avecina. Lo más destacable es que el novelista, un reconocido intelectual de izquierda, en ningún momento toma partido y, más aún, parece entender a cada una de las numerosas facciones que eran parte de esa olla de grillos que fue su país antes del conflicto bélico interno que lo destrozó.

Tal vez a eso se debe el irónico título Riña de gatos. Con todo, hay un nivel más profundo, muy bien capturado en esta trama novelesca concebida mediante diálogos perfectos, artificiales, exageradamente cultos y, por eso mismo, divertidísimos y siempre amenos, sin que nos llame la atención que la gente hable como si estuviera en una corte hace dos siglos. La intriga resulta tan imprevisible como la situación que describe: los hombres y mujeres siempre son inconscientes del momento que están viviendo, porque, por más que se esfuercen en forjar la historia, hay fuerzas ineluctables que terminan por imponerse, convirtiéndolos en instrumentos de ellas.

Al congelar un momento clave en el pasado de su patria, observado desde distintos puntos de vista, Mendoza entrega una obra con varias lecturas posibles, en la que nada es lo que parece o cualquier cosa puede transformarse exactamente en su contrario.

9 Comentarios publicados
Posteado por:
Germán Tapia
21/03/2011 12:11
[ N° 1 ]

La guerra civil española fue, además de la destrucción de la España republicana y democrática y toda posibilidad de libertad y derechos humanos básciso en ese país durante los 40 años de la dictadura de Franco, el laboratorio de lo que sería despiés la SegundaGuerra Mundial. Por primera vez, se bombadearon ciudades enteras y a civiles indefensos, se libró una tecnología de la destrucción humana nunca antes vista y se despedazó un país entero sin contemplaciones, con ayuda de la Alemania hitleria y la Italia fascista. No ocurrió hace tanto tiempo, en términos históricos, es un hecho reciente, pero como hoy todo se olvida, se sepulta, se borra del mapa, conviene tener presente que España fue, incluso, un país paria en el muindo, recién fue aceptada en Naciones Unidas alrededor de 1955.

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Ernesto Parra
21/03/2011 21:57
[ N° 2 ]

Eso de que la guerra civil española fue la más terrible del siglo pasado ya me huele a trillado, porque en la guerra civil rusa, antes, hubo canibalismo y no hablemos de las de la ex Yugoslavia, particularmente Croacia, Serbia, Kosovo, lo que ahora está pasando en Libia...

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Elena Latlippe
21/03/2011 23:34
[ N° 3 ]

Seguramente esta novela, que parece muy interesante y original, no detalla el horror político que significó la guerra civil española y tampoco la carnicería fratricida que se llevó a cabo. Como tengo parientes directos que son o eran refugiados españoles, sé lo que fue un país que se transformó en el laboratorio de lo que iba a ser la Segunda Guerra Mundial y peor aún, el espantoso, deleznable rol jugado por los comunistas y sus aliados soviéticos: un disparo contra los fascistas al frente, tres disparos laterlaes, a derecha e izquierda, contra trotskistas y anarquistas. Por eso triunfaron las fuerzas franquistas y por eso hubo una atroz dictadura de 40 años.

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Claudio Hernandez
22/03/2011 14:57
[ N° 4 ]

Se ha escrito mucho sobre la guerra civil española, muchas novelas, historias, obras de teatro, se ha pintado mucho sobre ella, se han hecho muchas películas, pero entiendo que Riña de gatos no es sobre eso, sino sobre lo que pasó antes, un preludio, con el clima nacional que se vivió en la ciudad de Madrid el mismo año que estalló el conflicto.

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Alicia López
23/03/2011 14:39
[ N° 5 ]

Una novela, un poema, un cuento o cualquiera obra literaria tiene, en primer lugar, valores literarios y luego se pueden extrapolar de ellos valores políticos, sociales, ideológicos, filosóficos, morales, etc. Es incorrecto no partir de esa premisa y comenzar por consideraciones derivadas de lo principal.

Posteado por:
Leo Campos
23/03/2011 15:28
[ N° 6 ]

Por lo que se dice en la crítica, tengo la impresión de que esta novela no tiene nada que ver con la guerra civil española, sino con la situación que se vívía en España antes de ella y, habiendo leído otras novelas de Mendoza, creo que debe ser una visión bien particular, que no da como para tantas interpretaciones políticas del texto.

Posteado por:
Sonia Arnal
23/03/2011 18:27
[ N° 7 ]

De aucerdo con los comentarios anteriores, encuentro sumamente tedioso eso de estar permanentemente buscando interpretaciones políticas a todo lo que uno lee, además de cansador, reduccionista y absurdo, termina por carecer completamente de sentido.

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Ulises Gomez
24/03/2011 17:10
[ N° 8 ]

Coincido con quienres opinan que esta no parece una novela política para nada y que lo político es solamente el telón de fondo histórico previo a la guerra civil española. Ahora, eso de que haya sido la guerra civil más improtante del siglo pasado, me parece muy discutible, no creo que las guerras deban o puedan calificarse en importantes, menos improtantes e insignificantes, no creo que puedan hacerse clasificaciones de esa especie.

Posteado por:
Carlos Gumucio
24/03/2011 23:00
[ N° 9 ]

De acuerdo en que no hay guerras civiles más improtantes que otras, aunque la guerra civil española sí fue terrible y también fue el laboratorio de las armas para la Segunda Guerra Mundial, en eso estoy completamente de acuerdo.

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