
Sólo a Chuck Palahniuk - El club de la pelea , Rant - pudo ocurrírsele escribir una novela tan hilarante y provocativa como Snuff (Mondadori, Barcelona, 2010, $12.500). Cassie Wright, diva en decadencia del cine porno, decide pasar a la historia batiendo el récord mundial de actos sexuales consecutivos con hombres distintos, hasta llegar a 600. Cada uno de ellos, ferviente seguidor de la carrera de Cassie, espera que ese breve encuentro cambie su vida. Palahniuk nos entrega biografías o datos de una de las industrias más lucrativas del orbe, de manera que si nada extraordinario pasa con sus personajes, nuestras percepciones sobre ese medio experimentarán severas conmociones, a menos que decidamos cerrar el libro.
Con las credenciales de Palahniuk, Snuff podría haber resultado una historia revulsiva. No hay tal. El escenario es lo menos glamoroso que uno pueda imaginar: en un set de filmación pobre y bastante primitivo, 600 hombres en calzoncillos hacen turno, mientras sus ropas -zapatillas rotas, poleras sucias, prendas malolientes- se guardan en casilleros. Una coordinadora vigila el comportamiento de los galanes, y para quien lo desee, vende viagra, con las respectivas advertencias de los riesgos para la salud si alguien se excede en la dosis. Hay apenas un minúsculo baño para todos, por lo que las consecuencias son previsibles. Además, en mesas plegables, se dispone un cóctel para quien desee alimentarse antes de la gran aventura: bebidas light , papas fritas grasientas, ketchup , nachos, mayonesa y porquerías surtidas.
El autor da la palabra a tres candidatos y a Sheila, coordinadora del evento. El señor 72 es un joven que acude a la maratón erótica con un ramo de rosas blancas, algo tan incongruente, que asusta a los demás, pues el romanticismo se presume desterrado en estas jornadas. El señor 137 es un teórico de las distintas manifestaciones de la sexualidad humana, con profundos conocimientos acerca de sus derivaciones prácticas. Y el señor 600 se llama Branch Bacardi, está algo maduro y en su época de esplendor fue una gloria del hardcore casero. Sheila se entrevista con Cassie en capítulos que nos entregan el recorrido de la ex reina de las cintas triple X.
Así, nos enteramos de que revolucionó esta clase de cine con títulos tan literarios como "La importancia de tirarse a Ernesto", "El nabo de Oz", "Los melones de la ira" o "Moby Dick, batalla de arpones", que mereció el Gran Premio de la Adult Video News. Más audaces fueron sus adaptaciones de Shakespeare, su encarnación de Mary Todd Lincoln, en una epopeya sobre la Guerra de Secesión en cuyas escenas privadas Cassie realmente consigue que la historia americana cobre vida o su pionera declaración en torno al racismo, en la comedia donde una lozana estudiante les dice a sus amantes padres que está saliendo con un miembro de los Panteras Negras ("Black Cock invitado").
Los admiradores de Cassie proporcionan revelaciones o ceñudas meditaciones. Natalie Wood, Barbra Streisand, Tina Turner, Sylvester Stallone, el arquitecto Rem Koolhas y muchos otros habrían hecho filmes de contenido carnal explícito antes de convertirse en personalidades de fama internacional. Muchos de los actores que estudiaron su oficio en prestigiosas universidades, pero necesitaban pagar el alquiler, se ganaron unos cuantos dólares gracias a estas producciones. En una sociedad de libre mercado, Sheila se plantea: "¿Hay que restringir la capacidad que tiene una persona de obtener beneficios y ejercer su poder personal? ¿Hay que restringir la conducta de los ciudadanos con el fin de prevenir que se puedan hacer daño? ¿Y qué pasa con los conductores de coches de carreras? Si quieres dragar el fondo de la sociedad para sacar a estos pervertidos con problemas de relaciones íntimas, hombres incapaces de mostrarse como son y llenos de terror al rechazo, no tienes más que buscar roles masculinos para una película gang-bang . Ellos han decidido cuál va a ser la tecnología de alta definición en el futuro, ellos nos lideran a los demás, con su soledad patológica, con su incapacidad para formar lazos emocionales".
Como se ve, Snuff da para cualquier tema. Sin embargo, la crítica angloamericana ha destacado dos aspectos centrales del texto. En primer lugar, es divertido y es repugnante. En un nivel más profundo, el relato nos muestra la completa falta de atractivo de una cultura que genera la manufactura en masa de copulaciones mecánicas y sin sentido, una cultura inane, que reduce nuestra esencia a otra mercancía más.
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Posteado por: Germán Tapia 08/05/2011 23:12 [ N° 1 ] |
La industria pornográfica no solo es una de las más lucrativas del mundo -en verdad, la tercera después de las armas y los cosméticos-, sino también una de las manifestaciones a´s contradictorias del capitalismo avanzado y la sociedad informática. Durante mucho tiempo, especialmente en la época del feminismo militante, se la acusó de ser intrínsicecamente antisocial, de explotar vilmente el cuerpo femenino, de corromper la sexualidad. Sin embargo, tal como la prostitución, ha existido siempre, como una manifestación constante, en todas las civilizaciones, desde los sumerios hasta hoy día. Entonces, debe obedecer a una forma necesaria de la convivencia social, de la coexistencia con los demás. Y no solo para satisfacer a los solitarios, los impotentes, los temerosos, ya que si fuera así no se podría explicar la cantidad de millones, centenares de millones de persoans que acuden a ella. En la internet solamente, es la primera fuente de visitas o lo era hasta que habría sidio superada por el facebook, aunque esto último es discutible. Indudablemente, el modelo económico y social actual, con su énfasis en lo individual, el éxito económico, el triunfalismo hueco, fomentan la pornografía, así como otras formas de evasión similares, aunque no tan vitales, ya que la sexualidad humana está presnete en todos nosotros, desde el nacimiento hasta la muerte. Quizás habría que entender a la pornografía, más allá de las categorizaciones abstractas, de tipo social, económico o intelectual, como la búsqueda escapista a una realidad erótica falsa, edulcorada, tranquilizadora, muy distinta a las que el gran arte erótico nos inspira porque, en el fondo, la pornografía es eso, un sedante, un anestésico, un calmante, un relajante, algo que nos impide ver la realidad como es, haciéndonos vivir vidas vicarias o sustitutas. |
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Posteado por: Nuvia Jarpa 09/05/2011 20:29 [ N° 2 ] |
Muy interesante aunque no me queda clara la posición del crítico cn respecto a la pornografía. Al comienzo, parece muy desprejuiciado y al final termina condenándola como una de las peores mercancías. Según mi opinión, es efectivamente, una mercancía detestable, una industria que nos denigra como seres humanos, que atenta contra nuestra inteligencia y que nos entrega visiones distorsinadas y comerciales de la realidad. |
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Posteado por: Ulises Gomez 09/05/2011 23:12 [ N° 3 ] |
No encuentro nada edulcorado, fácil o tranquilizador en los escritos del Marqués de Sade. Y nadie me va a decir que sus libros no son pornográficos, porque si Las 120 jornadas de Sodoma o La filosofía en el tocador no es pornografía, no veo qué cosa puede serlo. |
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Posteado por: Alicia López 10/05/2011 12:20 [ N° 4 ] |
El tema de la pornografía es difícil, muy complejo, muy resbaloso y es fácil caer en condenas aceleradas o en defensas sin fundamento. Es cierto que las feministas de los 60 y 70 la condenaron y la sometieron a un feroz escrutinio en sus libros, tratándola de antisocial, de explotación del cuerpo femenino, de mercantilización de la sexualidad, etc. Pero con el tiempo se ha visto que tales posiciones son un poco simplistas, ya que la pornografía y en concreto la industria pornográfica, con su explosiva irrupción en la internet, cumplen funciones que tal vez sean positivas a largo plazo: sublimar los deseos violentos, participar de rituales gratificantes, aunque sean escapistas, ser una solución para aquellos que Palahniuk llama, según el crítico, los solitarios, miedosos, los incapaces de mostrarse como son, los incapaces de formar lazos emocionales. Es evidente que, en lugar de salir a matar o violar en la calle, es preferible que estas personas vean porno en sus hogares y no molesten a nadie más. Por supuesto, estoy hablando de adultos, con un mínimo de 18 años, no condono la pedofilia, el estupro, los abusos de menores ni otras formas delictuales de perversión. |
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Posteado por: marcelo lopez garcia 10/05/2011 13:19 [ N° 5 ] |
Nuvia Jarpa( N° 2):Yo creo que nuestro crítico ni alaba ni condena el porno,solo reseña el contenido del libro "Snuff"(ojo al título). |
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Posteado por: Elena Latlippe 10/05/2011 18:36 [ N° 6 ] |
Claro que no alaba ni condena, pero estoy de acuerdo con Nuvia Jarpa en que, al comienzo, Marks parece de lo más despreocupado sobre la pornografía, hasta la encuentra divertida y al final, "la manufactura en masa de copulaciones mecánicas y sin sentido, una cultura inane, que reduce nuestra esencia a otra mercancía más" es claramente un juicio muy negativo sobre la pornografía. O al menos sobre la industria masiva de ella en el cine, los videos, la internet. |
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Posteado por: Luis Muñoz González 10/05/2011 21:35 [ N° 7 ] |
En Chile no debe haber mucha gente haciendo películas pornográficas, por la sencilla razón de que somos, si no el país más reprimido del mundo -no en la violencia, en la prepotencia, en el matonaje, sí en el sexo-debemos ocupar los primerísimos lugares de ese ranking. Pero sí que hay muchos estudiantes que se financian los estudios universitarios haciendo prestaciones sexules, chicas y chicos, basta con ver los avisos en diarios e internet y veremos que no son pocos, son muchísimos. |
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Posteado por: Sonia Arnal 11/05/2011 18:47 [ N° 8 ] |
Sr. Muñoz, Nº 7: no creo que sean muchos los estudiantes universitarios que financian sus estudios ejerciendo la prostitución. Tal vez sean unos pocos, poquísimos, escasísismos, pero si uno dice muchos, da a entender que es la norma general. Por lo menos, ninguno de mis hijos e hijas me ha contado jamás que compañeras o compañeros de ellos hayan practicado la profesión más antigua del mundo mientras seguían carreras liberales. |
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Posteado por: Silvia Selowsky 12/05/2011 17:00 [ N° 9 ] |
Me parece que no debe hacerse un paralelo riguroso entre pornografía y prostitución. Y aunque ambas se cuentan entre las manifestaciones más antiguas del arte o la convivencia -los frescos de Pompeya, los bajorrelieves hindúes-, no siempre hay una relación directa entre ambas. Si, por desgracia, ocurre el hecho lamentable de que muchachas y muchachos se prostituyan para hacer frente a sus estudios, eso no quiere decir que, a la vez, particpen en filmes pornográficos que, además, en Chile deben ser muiy escasos, por las razones que otros han indicado. |
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Posteado por: Fernando Herrera 12/05/2011 23:33 [ N° 10 ] |
Es extrañísimo que mucha gente queparticipa en este blog termine hablando de temas que no tienen much que ver con la crítica, el libro comentado o la literatura en general. No sé si será por el tipo tan especial de críticas literarias que hace Camilo Marks, por su estilo o por lo que sea, pero ahora hemos terminado hablando de la pornografía y de la prostitución y hemos dejado de lado el valor o el disvalor del escritor Chuck Palahniuk. |
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Posteado por: Angelo Camisanni Saavi 13/05/2011 13:34 [ N° 11 ] |
me encanta la pornografia.
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Posteado por: Bernardo Gutierrez 13/05/2011 14:18 [ N° 12 ] |
A mi me da exactamente lo mismo la pornografía, no me va ni me viene, que cada cual vista el sayo que le acomode. No creo que sea antisocial, dañina ni perjudicial, tampoco pienso que sea liberadora o benéfica, aunque me inclino a pensar que a muchas personas les ayuda a funcionar, por algo existe y tantos millones de personas la ven a diario. |
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Posteado por: ingrid maria victoria lara leon 15/05/2011 16:34 [ N° 13 ] |
Es de esperar que sea hilarante, porque no es extraño que se escriba sobre la manera de ser de los norteamericanos, en que todo, todo para ellos es mecanico, sin alma, rapidisimo, el asunto no es poner el alma en nada, todo a prisa, si no pierden de ganar dolares que es el unico interes de ellos. |
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