

En Norte, la última novela del escritor boliviano Edmundo Paz Soldán (Cochabamba, 1967), el objetivo de la escritura es el de hacer palpable el sentimiento de abandono y de desarraigo que aqueja a un trío de inmigrantes latinoamericanos extraviados en las tierras de Norteamérica. El mérito del libro reside en el modo en que consigue hacerse cargo de un asunto tan candente en el actual debate político —el de las consecuencias sociales y psicológicas de la inmigración—, manteniéndose al margen de las obviedades y los lugares comunes, por medio de una narración rigurosa e inteligente que apuesta más por la complejidad interior de sus personajes que por las simplificaciones y los estereotipos.
Son tres las tramas que, distanciadas en el tiempo y emplazadas en diversas locaciones geográficas, se enhebran en las páginas de Norte. La alternancia de las historias de Jesús González, Martín Ramírez y Michelle le permiten al autor abordar, desde distintas perspectivas, la realidad de la extranjería existencial que determina a aquellos individuos que sobreviven en un territorio hostil y extraño a ellos. Desde un inicio es claro, sin embargo, que el sentido narrativo de la estructura escogida por Paz Soldán no estará determinado tan sólo por la expectativa —frecuente en este tipo de relatos— de que las líneas argumentales de cada protagonista terminen engarzándose al final del libro. Lo que aquí se busca, más bien, es la exhibición de tres historias autónomas, lejanas en el tiempo y en el espacio, auténticas variaciones de un sentido compartido.
Las figuras de Jesús y de Martín se aproximan en más de un punto: ambos basados en personajes históricos verificables, son el paradigma de la tortuosa realidad deparada a los mexicanos que deciden cruzar la frontera. El modelo sobre el que se construye el primero es el de un célebre asesino en serie, conocido como “Railroad Killer” en la historia judicial norteamericana, que cobró más de una decena de vidas entre el norte de México y Estados Unidos. Abarcando más de veinte años —de 1984 a 2009— y diversas ciudades en ambos países —Villa Ahumada, Ciudad Juárez, Starke, Houston, Rodeo, etc.—, su historia comprenderá la mayoría de los capítulos del libro: conoceremos su iniciación en el mundo del crimen, sus obsesiones infantiles, su brutal modus operandi a la hora de ejecutar a sus víctimas, su gradual inmersión en la realidad de la psicopatía. El de Martín, por su parte, desarrollado entre 1931 y 1963 y situado en California, es el caso de un oriundo de Jalisco que, acosado por la nostalgia de la tierra originaria, terminará generando un trastorno esquizofrénico que lo mantendrá por más de tres décadas recluido en un sanatorio mental. Si la respuesta de Jesús ante el extrañamiento es el asesinato, la de Martín es la creación: erigirá en su reclusión una de las obras plásticas más fascinantes del panorama artístico mexicano del último siglo.
Finalmente, el desarraigo de Michelle, una joven boliviana que se ha radicado en Texas y que ha abandonado sus estudios de Literatura para dedicarse al dibujo y las novelas gráficas, completará el cuadro. Aunque menos radical que las otras, su trama —desarrollada entre los años 2008 y 2009— también obedecerá a los términos impuestos por la condición de extranjería: soledad, insatisfacción, fracaso vital. El amor de Michelle hacia Fabián, uno de sus profesores en la escuela de letras, acaso la única alternativa de conseguir una precaria sensación de pertenencia y asidero en su soledad, se transformará en una tortuosa relación en la que sólo priman la incomprensión y el egoísmo. De nuevo se trataría de modular, entonces, aquel desgarro de quienes experimentan la penuria expresada por uno de los personajes: “Uno debía quedarse en la casa donde había nacido. En la calle donde había nacido. En el rancho donde había nacido. En la región donde había nacido. En el país donde había nacido”.
La escritura de Paz Soldán es compacta, fluida, totalmente absorbente. Todo parece caber en la marcha rítmica y sincopada de una narración que combina, con verdadera destreza formal, una profunda indagación psicológica de sus protagonistas con una rápida sucesión de acontecimientos narrativos. Los saltos entre personajes y tiempos se desenvuelven con soltura y agilidad, manteniendo al lector, de principio a fin, absorto en los posibles giros de la trama. Ya sea describiendo descarnadamente los brutales pormenores de un asesinato a sangre fría o entregándose al visionario monólogo interior de un hombre esquizofrénico, el autor es capaz de mantener en todo momento la solidez de un estilo propio y de una prosa maleable y eficiente. Es todo ello lo que asegura para Norte el mérito que destacábamos al inicio: el de saber tratar una problemática vigente, más que desde las frases hechas y las opiniones al uso, desde la imparcialidad visceral concedida a la buena literatura.
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Posteado por: Hans Seemann 12/06/2011 20:49 [ N° 1 ] |
Entretenido el comentario ! |
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Posteado por: Mónica Riveros Gutmann 14/06/2011 20:30 [ N° 2 ] |
Maravillosamente entretenido, tan entretenido que dormí tres horas de siesta antes de terminar el primer párrafo. Y Edmundo Paz Soldán es un pésimo escritor, un principiante, un balbuceante, uno de los actuales Latin American Boys que viven en EEUU, Barcelona, NY, Madrid o el resto del mundo -léase Europa y EEUU, léase Rey Rosa, Villoro, Roncagliolo, Gamboa, Vásquez, el horror de Fresán- gozando de becas y estipendios, mientras saca una novela por año, cada una peor que la otra. Palacio Quemado es una porquería, ni un aficionado que publica por primera vez es capaz de escribir algo tan malo. Por supuesto, su autor, el Sr. Paz Soldán, becario Guggenheim y detentador de otras múltiples prebendas, debe ser íntimo amigo del Sr. Gandolfo. De otra manera, es inexplicable este panegírico. |
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Posteado por: Daniel Beza Islas 15/06/2011 11:02 [ N° 3 ] |
Jajaja, yo no he leído la crítica aún, pero con el primer párrafo de la señora Mónica ya me partí de la risa... y aquí: "los actuales Latin American Boys que viven en EEUU, Barcelona, NY, Madrid o el resto del mundo -léase Europa y EEUU, gozando de becas y estipendios, mientras saca una novela por año, cada una peor que la otra" |
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Posteado por: Jorge Camposanto Camposanto 17/06/2011 10:29 [ N° 4 ] |
Hay mucha novelas escritas sobre la emigracion indocumentada o no a EEUU. Por escritoires centroamericanos, cubanos, chicanos, estos ultimos quien tienen una gran tradicion al respecto de ese tema. Hay cientos de films sobre el mismo tema. Paz Soldan escribe sobre ese topico nada desconocido. Lo bueno habria sido por parte del critico haber comparado algunas novelas con de la Soldan y ver en que es distinta o novedosa. Hay una novela del guatemalteco Arturo Arias sobre la cual se hizo una muy popular pelicula en 1983, EL NORTE. Casualmente la novela de Paz Soldan tiene casi el mismo titulo, por que no haber encontardo otro si ese titulo de esa pelicula ya es muy conocido en EEUU? |
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Posteado por: Pedro Gandolfo Gandolfo 21/06/2011 12:05 [ N° 5 ] |
Estimado Señor Jorge Camposanto: |
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