Camilo Marks
Domingo 10 de Julio de 2011
Hace perder la cabeza


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Amélie Nothomb (1957), autora de casi una veintena de novelas —Ácido sulfúrico y Ordeno y mando fueron recientemente comentadas aquí—, “ha conseguido el prodigio de gustar al mayor número de lectores”, según Le Monde, y también ha obtenido el reconocimiento de la crítica por la creación de un mundo propio, rico, singular. Salvo en el estilo, inteligente, culto, liviano, ninguno de los libros de Nothomb se parece entre sí. Todos son originales, cada uno encierra situaciones absurdas, incluso surrealistas, donde las relaciones humanas más corrientes de pronto toman vuelcos insospechados. Por lo general, se trata de ficciones breves que contienen un microcosmos surgido de la nada:

“Odio el odio y, sin embargo, lo experimento. Conozco ese veneno que se inocula en la sangre a través de una mordedura y que te infecta hasta el tuétano. El acto que me dispongo a llevar a cabo es la depurada expresión de dicho odio. Si se tratara de terrorismo, inventaría un disfraz nacionalista, político o religioso para mi odio. Me atrevo a afirmar que soy un monstruo honesto: no intento darle al horror una causa, un objetivo o una categoría superior. Revestir un dispositivo de destrucción de un motivo, sea cual sea, me repugna”.

Quien así habla es Zoilo, protagonista de Viaje de invierno (Anagrama, 128 páginas, $12.860), último libro de Nothomb. Sus padres quisieron tener una niña que se iba a llamar Zoé, pero cuando les nació un hombrecito lo bautizaron con este extraño nombre. Ya adulto, busca su significado en un diccionario y se entera de que Zoilo fue un sofista griego, famoso en el siglo IV A. de C. por su sátira apasionada y mezquina contra Homero. Según averiguaciones filológicas ulteriores, nos informamos de que Zoilo habría muerto lapidado por una masa de buena gente asqueada por sus opiniones sobre la Odisea: “Época heroica ésa en la que los amantes de una obra literaria no dudaban en cargarse a un crítico infumable”.

Con tales credenciales, cuasi mitológicas, no debe extrañarnos que el héroe adopte posiciones radicales, alimentadas por pasiones irrefrenables, surgidas merced a un romanticismo incurable. Desde las primeras líneas, sabemos que hará estallar el avión en el que se va a embarcar. ¿Cuál es la causa? No es política, sino religiosa, y la religión por la que Zoilo se inmola es el amor, total, incondicional, sin matices hacia la bella Astrolabio. De nuevo, resuena la cuestión del nombre y parece que por estos días los franceses insisten en llamar a sus descendientes con los más inverosímiles apelativos. Astrolabio fue el hijo de Abelardo, arzobispo de París y la monja y teóloga Eloísa; la familia de ella, como es archisabido, no perdonó el desliz. Eloísa fue encerrada en un convento de clausura para nunca más salir y sus furibundos hermanos hicieron castrar a Abelardo. Lo que hoy habría causado una discreta investigación eclesiástica, sin mayores consecuencias, en la Edad Media se pagaba muy caro. Abelardo y Eloísa han pasado a ser los amantes más celebrados de la historia gala y su tumba, en el cementerio de Père Lachaise, es visitada diariamente por miles de personas que han sufrido penas del corazón.

Zoilo conoce a Astrolabio en la poco poética calidad de funcionario de una compañía de electricidad que instala calefacción en sórdidas, gélidas e inhabitables buhardillas de París. De inmediato, se siente atraído por la misteriosa joven y sus sentimientos son correspondidos. El problema, y un problema gravísimo, es Aliénor.

Aliénor padece una degeneración llamada “autismo afable” o enfermedad de Pneux. Es una idiota sin agresividad, lentísima, quizá adorable, aunque incapacitada de valerse por sí misma. No obstante, ha publicado cinco novelas muy exitosas y al escribir logra expresar lo que no ve en una prosa límpida, exquisita, que revela extáticas bellezas. Astrolabio está dedicada en cuerpo y alma a su cuidado y siente que a ella le debe una existencia digna de llamarse así, pues transcribir los balbuceos de la subnormal es acercarse a un arte admirable. Nothomb no nos regala muestras de este genio novelístico y Zoilo, encandilado, tampoco nos da explicaciones. Se comprenderá, entonces, que sus desvelos por Astrolabio están condenados y el ménage à trois se descarta de plano.

Si Nothomb ha querido burlarse de la narrativa actual o si dirige sus dardos hacia otros objetivos no queda muy claro tras la lectura de Viaje… Tal vez el símil con la champaña, al final del volumen, explique su sentido: un vino burbujeante que hace perder la cabeza.

8 Comentarios publicados
Posteado por:
Germán Tapia
10/07/2011 19:15
[ N° 1 ]

Aunque Amélie Nothomb sea belga residente en Bruselas, aunque haya nacido en Japón y domine el idioma japonés y la cultura de ese país, es uan escritora que escribe en francés y pertenece de lleno a la tradición literaria francesa. Su éxito no debe llamar la atención, porque, a la constante aprobación de la crítica, se añade una temática extraña, cínica, deschavetada, supuestamente muy original, con historias supuestamente muy modernas o posmodernas que, naturalmente, están encaminadas a gustar al público lector de hoy, especialmente el joven. Sin embargo, Nothomb tiene algo parecido a Isabel Allende en el hecho de que ambas escriben, en promedio, un libro por año y ambas están completamente insertas en el mercado editorial, con agentes que dominan las reglas de ese mercado y dsaben cómo, cuándo y dónde sacarles el máximo provecho. Nothomb, además, triunfa en el muy alicaído panorama actual de la literatura francesa, que pasa por uno de sus peores momentos, sin autores o con poquísimos autores y autoras de real talento, capacidad, dones literarios, predominando una vacuidad enorme, una aridez infinita, una falta total de interés en los temas y materiales que escogen. Instalada en ese medio, aún joven, Nothomb reina en un medio donde la mediocridad, la falta de interés, la total subvaloración de lo estético, la superficialidad, banalidad y frivolidad extremas son fuerzas sin contrapeso. Entonces, no sería raro, mejor dicho, no será en absoluto raro que la gente olvide sus libros apenas los lea y en pocos años más nadie se acuerde de ella, como nadie se acordará de Houllebecq, Darrioussecq, Arnaud, Mauvignier, Tousssant y todos cuantos hoy son leídos en lengua francesa, creadores de una literatura desechable, aburrida, totalmente prescindible.

Posteado por:
ingrid maria victoria lara leon
10/07/2011 21:44
[ N° 2 ]

que raro s encontrar un escritor cuyo libros no sean iguales unoa a los otros.Lo malo es que escribe muy seguido, no sera una nueva Isabel Allende?, con temas tan rebuscados?- Ingrid Lara

Posteado por:
marcelo lopez garcia
10/07/2011 22:04
[ N° 3 ]

Las novelas de Nothomb son ligeras y sirven para pasar un rato nada más.
"Metafisica de los tubos" de pareció difertida pero en el campo más "serio" no funciona mucho para mi.Germán(#1),es difícil jugarse hoy que autores serán clasicos mañana."Particulas elementales" de Houllebecq me gustó y creo que sobrevivirá no sé.Otrosí,Ed.Anagrama es muy dispar en autores,yo le tengo más fé a Ed.Salamandra que a descubierto a Neviroski,Marai,Claudel y es más jugada por autores menos conocidos y mas serios.En fin,cosas del mercado.
Saludos.

Posteado por:
Ernesto Parra
11/07/2011 16:15
[ N° 4 ]

Hace siglos leí una novela de Amelie Nothomb y no me pareció nada del otro mundo, no escribe mal, tampoco dice tonteras, pero ya al termianr de leerla se me había olvidado completamente. Eso pasa, creo, con todas las novelas francesas de la actualdiad, puras cosas presciondibles.

Posteado por:
Elena Latlippe
11/07/2011 17:47
[ N° 5 ]

Estoy 100% de acuerdo con Marcelo López, Nº 3. Anagrama tiene en su catálogo a autores de muy dudosa calidad, incluida Patricia Highsmith, que puede ser excelente, pero también escribió libros pésimos, para no mencionar a John Fante, Martin Amis, Julian Barnes, Ian McEwan y otra serie de inanidades, a pesar de que el dueño, Jorge Herralde, se cree genio, es el tipo más megalómano del mundo y oirlo opinar es como para morirse de la risa. En cambio, en Salamandra, objetivamente, no he leído un solo libro malo, ni uno solo, todo es excelente, de óptima calidad, revelatorio.

Posteado por:
Ulises Gomez
12/07/2011 21:08
[ N° 6 ]

Eso de tenr 40 años y haber escrito como 50 novelas me huele a chiva, lo que vulgarmente se dice chiva. Ni que fuera Balzac.

Posteado por:
Josefa Cernadas
13/07/2011 17:59
[ N° 7 ]

¿Es que no se había dado cuenta, don Ulises Gómez, que Amélie Nothomb es la Balzac del siglo XXI?

Posteado por:
Margarita Fernandez
14/07/2011 15:10
[ N° 8 ]

Por supuesto que Amélie Nothomb no es ningún genio, pero escribe bien, tiene gracia y es sumamente leída. Eso debe molestar, sobre todo a los hombres, ya que el machismo sigue imperando en la literatura-

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