

Yuri Andrujovich (1960), novelista, poeta, ensayista, traductor, es una de las personalidades sobresalientes de la cultura en Ucrania de los últimos años. Ha obtenido numerosos premios en Alemania, Austria, Francia e Italia; recientemente, varias de sus obras han sido vertidas al español por una destacada editorial literaria, mereciendo el aplauso de la crítica y, lo que es más importante, sucesivas ediciones, que ya le garantizan un público lector en nuestro idioma.
Moscoviada (Acantilado, Barcelona, 2010, 214 páginas, $20.600), primer libro de Andrujovich que leemos, es una sinfonía cacofónica de despedida a la Unión Soviética, en la que el poeta Otto von K. (alter ego del autor) va becado a principios de los años 90 al Instituto Gorki de Moscú, capital de un imperio en declive y de una sociedad en su ocaso; un lluvioso día de mayo, sale a comprar regalos y termina dando con la cárcel Lubianka, administrada por la temible KGB. Obviamente, nadie en su sano juicio desea visitar semejante lugar y, al alejarse de él, Otto se pierde en un laberinto de pasillos y escaleras que lo conducen a las alcantarillas. Ahí, los servicios secretos operan junto a un ejército de ratas, que no es otra cosa que el centro mismo de la descomposición del sistema político que rigió a la mitad del mundo por más de 70 años.
Resumida así, Moscoviada parece otra denuncia más de los incontables males que tantas personas padecieron bajo el socialismo real. Sin embargo, el humor hiperbólico, el tono grotesco, el estilo febril y descoyuntado del relato, narrado en segunda persona por un protagonista autocrítico e inteligente, que se trata a sí mismo sin simpatía otorgan a esta lúgubre fábula un carácter distinto al de las ficciones de esta clase. De partida, el hecho de que el hablante sea poeta cambia radicalmente la perspectiva de los sucesos. Ya sabemos que los escritores sometidos al totalitarismo estalinista tenían que seguir las directrices partidarias o bien asumir las consecuencias, que variaban en rigor según el grado de reconocimiento que recibieran. Otto no es héroe ni villano, tampoco se cree un genio, hasta cierto punto goza de privilegios y asiste, conscientemente, a los últimos días de un régimen en decadencia, de modo que experimenta lo mejor y lo peor de una transición que hasta la fecha no encuentra un cauce definitivo.
Lo mejor de esa fase es, indudablemente, la libertad, casi el libertinaje, muy comprensible en un país donde opinar de modo abierto podía significar prisión o muerte. Galia, Oleksandra, Kyrylo, Golitsin, Gorobets y muchos más hablan por los codos, gritan, pelean, se insultan, se aman, se odian, en la mejor tradición de las mejores novelas rusas. Como no hay censura, como la represión se bate en retirada, como la gente empieza a hacer lo que quiere, un verdadero torrente de actividad verbal, sexual, delictual y de toda índole inunda las descalabradas páginas de Moscoviada.
Lo peor es descubrir el nivel de corrupción ética y personal de la megalópolis eslava. Andrujovich nos proporciona una radiografía implacable de sus calles, sus barrios, sus parques, su transporte, sus oficinas públicas, sus teatros, bares, hoteles, restoranes, complejos habitacionales, en fin, aquello que los turistas que viajaron antes de 1992 jamás vieron y en cambio la mayoría de los sufridos moscovitas conoció muy bien: la escasez, el mercado negro, el contrabando, el cinismo cotidiano para enfrentar cualquier jornada. La gigantesca urbe era un prostíbulo global, con mercadería proveniente de los más remotos confines de la tierra, con una población compuesta de kazajos, azeríes, turkmenos, georgianos, lituanos, armenios y todas las nacionalidades de la patria proletaria. En este paraíso imperaban el racismo, la xenofobia, el machismo, la homofobia y otras variedades de comportamientos sublimes.
Tal vez Moscoviada no diga nada nuevo, tal vez sea todavía una revelación. Desde luego, no es un texto agradable y es lícito preguntarse cómo Andrujovich pudo reunir tanto material repelente en un volumen relativamente breve.
En verdad, este trabajo se acerca más a un ensayo que a un artificio novelesco: no hay personajes, trama o progresión, sino voces, sobre todo la del héroe, predominando el discurso en torno a las causas de tal fenómeno, la explicación de ciertos episodios, las consideraciones alrededor de la historia comunista y suma y sigue. No obstante, a pesar de que a ratos sea difícil de tragar, Moscoviada resulta una saludable introducción a la literatura postsoviética.
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Posteado por: Germán Tapia 31/07/2011 23:36 [ N° 1 ] |
La revolución bolchevique, que transformó a Rusia en la Unión Soviética y en el imperio más grande del mundo, llevó cierto nivel de desarrollo económico a esa nación, pero la petrificó, creando uno de los estados totalitarios más dictatoriales que se han conocido en la historia. Además, fue, desde el punto de vista marxista, un fracaso a todas las predicciones qeu se hiceron en el sentido de que el socialismo iba a ser una fase siguiente al modelo capitalista, superándolo y llevando democracia, igualdad, libertad y todos los ideales de la Revolución Frncesa incuplido a su estado de máximo perfeccionamiento. Y el país que tenían in mente los padres fundadores del socialismo, esto es Marx, Engels, Luxemburgo, Proudhon, Bakunin, Kropotkin y otros para la revolcuón socialista, el país modelo, era Alemania, un país avanzado, desarrollado, donde las fuerzas productivas y culturales tenían un nivel superioor al del resto o la mayoría de la snaciones europeas, y no un país subdesarrollado, atrasado, retardatario, retrógrado, con unos pocos polos industriales, como lo era la Rusia zarista. Tal como lo dijo Trotski, el socialismo debía provenir de las catedrales góticas y no de las chozas. Como en el caso de Rusia provino de chozas y un campesinado analfabeto, y fue dirigida por un partido autocrático, ya vimos el espantoso resultado que tuvo. |
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Posteado por: Andres Calle 01/08/2011 14:31 [ N° 2 ] |
Resulta demasiado fácil ahora decir que la ex URSS fue una catástrofe. ¿Pero qué es lo que ha quedado después? Un país devastado, corrupto, el más violento del mundo. ¿Y cuál es el futuro del mundo ahora bajo una sola superpotencia que lo destruye incesantementem junto a las multinacionales que no tienen Dios ni ley? |
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Posteado por: marcelo lopez garcia 01/08/2011 22:44 [ N° 3 ] |
No tengo nada que decir,los libros que leí me son suficientes.Para amenizar,os dejo esta sabrosa trivia. 1.- Un prófugo ladrón de pan que reencuentra su fe en los candelabros robados a un párroco. 2.- Una vieja usurera muerta a hachazos por un hambriento 3.- La bíblica historia de un pueblo fundado por un visionario loco 4.- Querida Kittie : Siento que dejo de ser niña para convertirme en mujer.Amo la vida y sus misterios. Tuya, Ana. 5.- La ceguera blanca es terrible. El mundo se torna vulgar ,las personas indignas y la moral ,ja,ja, un punto de vista. 6.- La monótona vida de un naufrago para el que todos sus días son Viernes. 7.- El viaje de un vivo entre los muertos para hablar mal de los vivos y los muertos. 8.- “Es una verdad universalmente reconocida que un soltero ricachón Saludos. |
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Posteado por: Iván Godoy 01/08/2011 22:56 [ N° 4 ] |
Hablar de la URSS hoy día resulta para muchos, sobre todo los de la generación joven, como hablarles de la prehistoria. Y es muy lamentable, porque en la época de las dos superpotencias, al menos la gente tenía la película clara en todo, o casi todo. |
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Posteado por: Sonia Arnal 02/08/2011 12:20 [ N° 5 ] |
No sé si la gente tenía claras las cosas en tiempos de la URSS, lo único ue sé es que toda la humanidad vivía aterrorizada ante el peligro inminente de una catástrofe nuclear y la desaparción perpetua de toda forma de vida en el planeta. Lo recuerdo perfectamente bien y no me parece que fueran días felices. |
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Posteado por: Elena Latlippe 03/08/2011 19:03 [ N° 6 ] |
No me quedó para nada en claro, después de leer la crítica, si este libro llamado Moscoviada es bueno o malo o pasable. Y, como pasa de costumbre en este raro espacio, en lugar de mencionar cualquier tema literrio, todos se ponen a hablar de política. No tengo nada contra la política, pero no me parece central a la hora de valorar si una novela vale la pena de leerse. |
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Posteado por: Nuvia Jarpa 04/08/2011 17:34 [ N° 7 ] |
La gente se olvida de todo, enseguida sepultada todo, la amnesia es el estado generalizado de concienca hoy en el mundo. POrque la URSS tuvo cosas muy buenas, insluso superlativas: el ballet, el teatro, el cine, el circo, la ópera, todas las artes y muchas cosas más. |
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Posteado por: Claudio Hernandez 05/08/2011 14:41 [ N° 8 ] |
Sí, claro que sí, la URSS fue maravillosa, el paraíso socialista, la patria proletaria, el sistema político mejor que se ha inventado. Pero como resulta que los humanos somos imperfectos y no podemos soportar tanta maravilla, por suerte ese paraíso se vino abajo. Cualquier cosa es mejor que la perfección. |
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Posteado por: ingrid maria victoria lara leon 06/08/2011 19:07 [ N° 9 ] |
sucede que en Rusia no saben vivir en libertad, siempre han estado sojuzgados a una cupula partidista, a eso hay que agregar que viven bajo el miedo de las mafias de narcotraficantes, ctualmente es un pais corrupto. |
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