Camilo Marks
Domingo 07 de Agosto de 2011
Somos lo que olvidamos


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PÁGINA ABIERTA
CAMILO MARKS

Si Verano robado, primera novela de María José Viera-Gallo, era una narración promisoria, Memory Motel (Tajamar Editores, 246 páginas, $12.900) no solo es un gran paso adelante, sino una obra aplomada, original, por momentos profundamente conmovedora. El salto de un título a otro no es tan espectacular como podría sugerirlo el juicio precedente, ni tampoco indica ruptura con respecto a los trabajos previos de la autora: su estilo sigue siendo el mismo, pero ahora lo ha refinado de modo considerable, los temas son parecidos, aunque en esta oportunidad los desarrolla hasta niveles irreconocibles y, en especial, la seguridad en el manejo de los recursos literarios, revela a un talento maduro, inquieto, renovado. En otras palabras, Viera-Gallo, fiel a sí misma, en sus aciertos y en sus tics, logra sorprender gracias a una estimulante ficción.

El dilema más serio de Memory Motel resulta, paradójicamente, su mayor mérito. Nos referimos al lenguaje. A primera vista, su hibridez puede chocar, si bien es fácil acostumbrarse gracias al cúmulo de hallazgos y ambigüedades que presenta. Sería injusto reparar en el uso extensivo del inglés, del spanglish o cierta jerga transatlántica que predomina al interior de comunidades cerradas que residen en el extranjero; mal que mal, la protagonista vive en ese medio y pasa por una etapa de confusión emotiva y mental. Sin embargo, hay más: a veces creemos que la escritora comete errores, que usa mal las palabras y cuando vemos que estas se repiten, tenemos que conceder que los equivocados éramos nosotros. Y todavía hay más: Viera-Gallo da muestras, una y otra vez, de auténtico ingenio verbal, mediante giros curiosos o frases inacabadas, pues pasa del coloquialismo súbito a la reflexión pausada e introspectiva, pareciendo que no se pone de acuerdo consigo misma, en una suerte de tanteo léxico, que constituye la esencia de esta singular historia. En suma, el idioma heterogéneo, estentóreo o sutil, es parte y todo de Memory Motel.

La trama recrea, sin orden cronológico lineal, la biografía de Ágata, chilena de 33 años, quien inicia trámites para divorciarse de Igor, connacional en ascenso dentro de los circuitos artísticos de Nueva York. La decisión es en extremo dolorosa, porque Ágata está enamorada de su marido y la presencia de éste es constante en todo lo que hace o deja de hacer. La pasividad es definitoria, ya que la joven pasa meses sin ver a nadie, sin alimentarse o salir a la calle. Recluida en un departamento de Brooklyn, vaga por las calles del barrio de Williamsburg, subsistiendo en forma cada vez más precaria. Lleva mucho tiempo cesante y el último trabajo que tuvo fue traducir al español formularios y etiquetas de medicamentos para afecciones psiquiátricas. Tenía que subir y bajar a pie decenas de pisos de un rascacielos en Manhattan, debido a su fobia a los ascensores.

Estos dos asuntos —remedios y elevadores— son consustanciales al relato. Memory Motel es, en gran medida, la crónica pormenorizada de un episodio severo de depresión; en términos novelescos, poco se ha escrito entre nosotros que refleje con tal intensidad los terribles síntomas que manifiesta esa enfermedad. Si a ello agregamos el absoluto desarraigo de hallarse en un país donde se hablan cientos de lenguas, el cuadro de incomprensión y desamor se expande hacia horizontes incalculables. En cuanto a la claustrofobia, su origen se remonta a un incidente entre Ágata e Inti, su autista hermano menor.

El desciframiento de un cuaderno que Inti le dejó al morir, llamado “El idioma de los animales que están en paz con el mundo”, servirá a Ágata para descubrir un camino de salida. La otra vía es Trevor, un hirsuto y misterioso irlandés-mexicano, quien se expresa en monosílabos y vive tan radicalmente fuera del sistema que su conducta solo es posible en una nación de locos como Estados Unidos: no tiene identidad, carece de papeles, practica el trueque, desconoce las normas. Por cierto, las soluciones son provisionales, inconclusas, indefinidas.

“Es raro cómo dejó de amarme. Fue tan rápido. Fulminante. Y con esa misma rapidez se va a olvidar. Lo sé. ¿Pero no es Proust el que dice que somos lo que olvidamos? Y si es así, ¿en qué se va a convertir Igor a través de su olvido?”. La cita a Proust llama la atención en un volumen colmado de referencias, algunas muy recónditas, a la cultura popular. Aún así, Memory Motel, pese a su visceral carga de espontaneidad, es la cuidadosa construcción de un intelecto fino, abierto a muy diversos matices.

13 Comentarios publicados
Posteado por:
Germán Tapia
07/08/2011 19:02
[ N° 1 ]

Las inmigraciones masivas son fenómenos que existen desde que apareció el hombre en la tierra,pero en el último siglo y, en especial, en las pasadas décadas, ellas obedecen a urgentes motivos económicos, sociales o, de modo preponderante, a la búsqueda de nuevos horizontes morales, intelectuales, artísticos, estéticos, sociales. Ese es el caso de una parte de las últimas migraciones a Estados Unidos y a la Babilonia de nuestros tiempos, la Babel absoluta de la humanidad: Nueva York. ¿Y qué es lo que encuentran las personas que ahí llegan para estudiar, surgir, aprender, concoer nuevas formas de vida, ser mejuores? Un horror de miseria, vivir al borde de la subsistencia o apenas comiendo, indiferencia glacial de la comunidad, un mundo hórrido, impenetrble, sin capacidad creativa ni afectiva ni intelectual, un medio cultural que se repite y se repite a sí mismo, se autofagocita incesantemente, pues toto es trendy, todo es pasajero, todo es efímero, nada, absolutamente nada se sostiene en el tiempo por más de una semana, un mes o un año. En suma, los artistas que acuden a ese paraíso del arte y la cultura terminan hundidos en la desolación, el desierto, el vacío total de lo insignificante, la estupidez, el caráctee mercenario de todas las relaciones humanas.

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ingrid maria victoria lara leon
07/08/2011 23:03
[ N° 2 ]

Que agradable es constatar que el critico camilo marks se preocupa , y critica libros de jovenes escritores chilenos, emergentes, que es algo muy importante ya que en fondo se esta criticando el futuro literario de nuestro pais.. Un libro que debe ser muy agradable de leer

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jose alberto gestoso jimenez
08/08/2011 13:43
[ N° 3 ]

Señor Tapia

hable por usted no más mire que la vida es difícil en todas partes del mundo y habemos algunos que guardamos excelentes recuerdos de NY sin perjuicio de lo anterior...

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Sonia Arnal
08/08/2011 16:02
[ N° 4 ]

Me gustó mas el título de este artículo que el de la novela, Memory Motel. POrque en verdad Proust y nadie, nadie como él escribió acerca del recuerdo, la memoria, el pasado, la búsqueda de significado en lo que fuimos más que lo que somos ahora, sí, Proust, digo, tiene toda la razón del mundo y coincido 100% cuando dice que somos lo que olvidamos. Pero ojo, somos eso y también somos lo que logramos evocar tras el olvido, porque el único olvido total es la muerte.

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marcelo lopez garcia
08/08/2011 16:12
[ N° 5 ]

Leí "Verano robado" de esta autora y me agrado su estilo desenfadado para narrar las penurias de una joven obligada a pasar un verano en Santiago sin dinero.Agregaría "Casa vacía"(Cerda),"Madre en los cielos"(Simonetti) y "Sangre como la nuestra"(Marchant) como las novelas chilenas que más me gustaron por su estilo ameno y su cercanía con el Chile actual.Cierto,la lista es breve y es porque no leo muchas novelas chilenas.Cuestión de tiempo y fé supongo.Saludos.

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Nuvia Jarpa
08/08/2011 21:50
[ N° 6 ]

Excelente la cita del libro y excelente la alusión a Proust. En verdad, no soy de las que creen que Proust sirve para todo, pero ahí está al callo, es justo y preciso, no parece que la autora quiera dárse ínfulas, no es literatoso, y parodiando a Camilo Carks, muy aficionado a esta expresión, en suma, es todo un acierto.

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Elena Latlippe
09/08/2011 13:15
[ N° 7 ]

Yo también guardo excelentes recuerdos de Nueva York, parecidos, creo a los del Sr. Gestoso, Nº 3, pero solo he ido como turista, porque vivir ahí debe ser horrendo, es el anonimato total, la absoluta pérdida de identidad, sumirse en la masa informe y desaparecer para siempre como individuo.

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Fernando Herrera
10/08/2011 20:58
[ N° 8 ]

Francamente, nunca he entendido la gracia que tanta gente le ve a Nueva York, el Sr. Gestoso, Nº 3 y la Sra. Latlippe, Nº 7. Para mí, es un barracón enorme de edificios, bodegas, depósitos y muelles muy feos. Brooklyn tiene barrios más antiguos, pero casi todo es decadente, no hablemos de Coney Island y ese sector abandonado, casi dos horas en subway para llegar a un peladero que alguna vez pudo haber tenido gracia, digamos, en los años 30 o 40, pero ahora es ruina y desolación.

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Alicia López
10/08/2011 21:01
[ N° 9 ]

Martía José Viera-Gallo es talentosa y eso lo ha demostrado hace tiempo, seguía sus artículos en Zona de Contacto y luego las crónica sque enviaba a la Revista del Domingo, o del Sábado, no me acuerdo cuál. No sé si será tan buena novelista como periodista,pero, después de todo, muchos son los buenos novelistas que comenzaron siendo periodistas, en Estados Unidos tenemos muchos casos, así que le deseo suerte y leeré este libro.

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Iván Godoy
11/08/2011 14:20
[ N° 10 ]

No he leído y creo que no leeré las novelas de María José Viera-Gallo, no me tincan, aunque casi siempre confieso en este crítico, pero quizá cambie de opinión a fin de año, por ahora estoy con Balzac, un redescubrimiento, Albert Savarus es formidable, Eugenie Grandet gloriosa, El père Goriot maravillosa, todas sus novelas cortas lo son.

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Josefa Cernadas
11/08/2011 17:59
[ N° 11 ]

A mí también han terminado por aburrime los escritores chilenos, por lo menos todos los que vienen después de la Generación del 50, y en ella incluyo al Lafourcade de calidad y el cronista eximio, a Guillermo Balnco, Donoso, Mría Elena gertner y varios más. A los de ahora los encuentro estreñidos, anémicos, sin gracia, incoloros, inodoros, insípidos.

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Andres Calle
11/08/2011 22:16
[ N° 12 ]

Me gustó mucho la crítica, es entusiasta y eso se agradece en estos días de puro entusiasmo por la protesta y las marchas. Y no coincido para nada con quienes piensan que los escriotres de ahora valen poco o nada, creo que hay muchos elementos valiosos que se irán decantando con el tiempo.

Posteado por:
Claudio Hernandez
11/08/2011 22:17
[ N° 13 ]

Estoy plenamente de acuerdo con Sonia Arnal, pues me gusta mucho más el título de esta crítica que el del libro.

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