Camilo Marks
Domingo 11 de Septiembre de 2011
Las treinta monedas de Judas


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El campo del alfarero es la decimoséptima entrega de Andrea Camilleri en la serie protagonizada por el comisario Salvo Montalbano, que ha convertido a su creador en el novelista más popular de Italia y uno de los más leídos en Europa y el resto del mundo. Como en todos los títulos dedicados a este entrañable investigador, la trama policial a veces pasa a un segundo plano frente a las peculiaridades del equipo que trabaja bajo las órdenes del detective, así como las demás personas que se relacionan con él. Catarella, que confunde los recados en su dialecto siciliano; Fazio, colaborador experto en datos del registro civil; Mimí Augello, segundo a bordo, ex donjuán compulsivo, ahora casado y, al parecer, feliz esposo y padre de familia, son los más cercanos de una cadena que cubre a pomposos fiscales, antipáticos médicos forenses o autoridades judiciales. En el entorno íntimo están Livia, la impredecible pareja de Montalbano, a quien él ama en directa proporción a las descomunales peleas que tienen; Ingrid, dispuesta a hacer toda clase de favores a Salvo; Enzo, propietario de una trattoria donde todos los días sirven distintas exquisiteces; Adelina, asistenta del hogar, quien cocina como una diosa y muchos más.

Hablando de comidas, El campo… no es excepción a la regla establecida a partir de La forma del agua, primera ficción de la saga: si uno está en ayunas o sigue una dieta es poco recomendable leer estos libros, porque, además de hacerse agua la boca, Camilleri es tan sádico que ni siquiera explica en qué consisten los deliciosos platos que Salvo paladea, acompañados de vinos locales, coronados con licores sublimes, siempre rematados en maratónicas sesiones del mejor whisky escocés. En este aspecto, así como en el nombre del héroe, se rinde un homenaje explícito al español Manuel Vázquez Montalbán.

Es preciso, por una vez, hacer otro tipo de homenaje. La traducción española de los relatos de Camilleri es brillante; por momentos, parece como si estuviéramos leyendo en el original y hay muchas palabras, giros o frases enteras que se vierten en italiano, sin que ello entorpezca en lo más mínimo la lectura. Más importantes aún son los matices de un estilo que descansa básicamente en el diálogo: la ambigüedad de las conversaciones, los errores causados por la mala pronunciación, las respuestas absurdas a preguntas incómodas, los distintos equívocos que surgen, las repeticiones y otra infinidad de sutilezas son captadas con una integridad que asombra y produce regocijo. Si bien es cierto que nuestra lengua y la de Camilleri se asemejan bastante, resulta igualmente afortunado que, con seguridad, tengamos las mejores traslaciones de sus obras.

El campo… presenta, al comienzo, las marcadas características de una crónica de asesinatos de la mafia. En la pedregosa aldea de Pizzutello, vecina a Vigàta, ciudad en la que ejerce Montalbano, la torrencial lluvia ha dejado al descubierto a un cadáver desmembrado, con signos de haber sido ajusticiado por traición a los temibles códigos del crimen organizado. El cuerpo está sin huellas dactilares, con el rostro desfigurado, seccionado en 30 pedazos, que corresponden a las 30 monedas que Judas arrojó al templo luego de haber entregado a Jesucristo; solamente el Evangelio según San Mateo se refiere a este incidente, pero los capos meridionales siguen al pie de la letra ese macabro ritual. La entrada en escena de la sensacional Dolores Alfano —de soltera Gutiérrez, oriunda de Colombia— tiende a confirmar dichas suposiciones. La belleza de Dolores no hace gastar mucha tinta a Camilleri, pues basta verla para nublar el entendimiento de cualquier hombre que se cruce en su camino. Por si fuera poco, la mujer posee una inteligencia colosal y recursos insospechados. Ella sería la causante de que Augello esté atornillando al revés, mienta a su esposa Beba, amiga de Livia, quien se indigna por el supuesto maltrato que Salvo le inflige a su subordinado, todo lo cual genera un enredo difícil de manejar. La deslealtad estaría tomando cuerpo, como un tumor canceroso, en el seno del grupo que Montalbano ha formado.

El campo… pasa a ser, entonces, su caso más difícil, porque deberá renunciar al reconocimiento para proteger a quienes quiere. Desde un punto de vista policíaco, la narración es más débil y menos convincente que sus antecesoras. Sin embargo, al finalizar el libro, estas consideraciones pierden relevancia, ya que la recompensa de sentirse entre amigos es inmejorable.

10 Comentarios publicados
Posteado por:
ingrid maria victoria lara leon
11/09/2011 12:28
[ N° 1 ]

es un verdadero acierto acompañar a Salvo en su trajines de las personas que lo rodean, es un acierto en narrativa literaria.Tambien es un acierto la traduccion, es muy dificil para los que no dominamos otros idiomas, aprehender el fondo de la trama sin dominar elidioma en el cual se escribio la obra. Ingrid

Posteado por:
Germán Tapia
11/09/2011 22:31
[ N° 2 ]

La mafia sicialiana, la ndranghetta, calabresa, la camorra napolitana, todo el cirmen organzizado de Italia ha manejado los recursos, la política, el sistema judicial, la economía, el gobierno, las relaciones nacionales e internacionales de ese país poer años, décadas, siglos. Y la política y los gobiernos mafiosos solo son posibles cando el sistema democrático es apenas una delgada capa, una película, un barniz que cubre o intenta cubrir lo que es el fondo de una sociedad corrupta, pútrida, putrefacta, insana, descompuesta, cancerosa, que permite as peores atrocidades y los peores crímenes perpetrados en forma impune, sin que jamás existan reales posibilidades de terminar con esta lacra, que también asuela a otros países como Rusia, donde es imposible que no se viva día y noche en medio de la violencia, el miedo, incluso el terror. ¿De qué sirven entonces las tan cacareadas libertades públicas, los derechos humanos, las conquistas que se han logrado, supuestamente, tras una larga evolución histórica si hay un motor interno impuro, demnte, asesino, que controla todo o parte del estado y la sociedad? ¿Cómo los italianos y los europeos en general pretenden darle lecciones de comportamiento al resto del mundo si en sus países reinan el crimen organizado impune y sistemático, sin huellas de que el terrible flagelo vaya a terminar?

Posteado por:
Ernesto Parra
12/09/2011 22:12
[ N° 3 ]

Andrea Camilleri es un escritor entrañable, tan entrañable como el comisario Salvo Montalbano, por lo que hacer consideraciones sociológicas o históricas acerca de la mafia siciliana me parece acertado, pero fuera de foco frente a lo entretenidas que son sus novelas.

Posteado por:
Leo Campos
12/09/2011 22:13
[ N° 4 ]

Leo los libros de Camilleri personalmente en persona, como dice el increíble Catarella cada vez que llaman o van a ver al comisario Montalbano.

Posteado por:
Sonia Arnal
12/09/2011 22:31
[ N° 5 ]

Me parece excelente que se le de espacio a Andrea Camilleri, un novelista fabulosamente entretenido, simpático, humano, comiquísimo, que empezó su carrera a la friolera de 70 años y que cada vez nos deleita más con las aventuras de Salvo Montabano, de quien nunca sé nada acerca de su físico, pero me lo imagino estupendo o muy atractivo a juzgar por las mujeres que, sin proponérselo ni jactarse de ello, siempre seduce.

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Nuvia Jarpa
13/09/2011 13:26
[ N° 6 ]

Yo tampoco tengo una imagen física de Salvo Montalbano, no sé si es alto o bajo, flaco o macizo, gordo no es en ningún caso, guapo o atrayente sin serlo, es raro que en 17 novelas jamás el autor nos haya dado la más mínima indicación acerca de su físico. Sin embargo, a juzgar por la reacción de las mujeres frente a este hombre tan sobrio, poco pagado de sí mismo, escéptico, algo misántropo, indudablemente debe tener algo que lo hace muy seductor.

Posteado por:
Elena Latlippe
14/09/2011 00:14
[ N° 7 ]

Esa es exactamente la gracia, ahí está la madre del cordero, no saber cómo es físicamente Salvo Montalbano, no tener la menor idea de su apariencia pero darse cuenta que seduce a las mujeres por su forma de ser, por sus diálogos, por su inteligencia, su chispa, su cinismo bonachón, su comprensión profunda de los demás.

Posteado por:
Alicia López
14/09/2011 23:34
[ N° 8 ]

Totalmente de acuerdo, mientras menos sepamos del físico de Salvo Montalbano, mejor, porque Camilleri apenas nos dice la ropa que se pone, generalmente vieja, gastada, poco apropiada, y si bien es un gourmet de primera, está clarísimo que le importa poco o nada como se ve, lo que lo aleja de tanto héroe o antihéroe narcisista, egocéntrico, pesado.

Posteado por:
Ulises Gomez
15/09/2011 16:10
[ N° 9 ]

Por lo visto, Salvo Montalbano tiene un club de admiradoras que supera al de cualquier astro de cine. Me sumo al club, pero solo por las novelas de Camilleri, ya que hasta ahora no me gustan los hombres.

Posteado por:
Jorge Lagos
16/09/2011 01:17
[ N° 10 ]

No creo que sea necesario que a uno le gusten o no le gusten los hombres para enamorarse, y nótese que uso bien la palabra, digo enamorarse, es decir, entrar en relaciones afectivas, con el simpàtico Salvo Montalbano y todos los demás personajes que le rodean.

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