
Felipe Ramos
"Yo tendré satisfacción, yo seré satisfecho", clama Tom Waits en directa alusión al clásico de los Rolling Stones, mientras el mismo Keith Richards empalma la guitarra en "Satisfied", una de las canciones más vivas de "Bad as me", su primer álbum en siete años.
El disco, compuesto por Waits y su mujer, Kathleen Brennan, posee la teatralidad que suele acompañar sus obras desde que editara "Swordfishtrombones" en 1983, a partir del cual sus canciones se transformaron en verdaderas creaciones surrealistas, en que Waits da vida a personajes que interpretan sus obras. No obstante, en "Bad as me" hay composiciones que recuerdan su primera etapa, donde el oriundo de San Diego más parecía un cantante de un club de jazz barato que se negaba a dejar el escenario a medida que acababa la noche.
Waits en muchas partes del disco deja su vozarrón característico, que parece salido de una botella de bourbon y un cartón de Marlboro corrientes, para volverse más tenue. Hay pasajes, como en "Talking at the same time", en que incluso parece desvanecerse entre las letras que hablan sobre la guerra y la crisis económica en Estados Unidos, dos de los temas más recurrentes del álbum.
Es en estos pasajes más calmados donde se encuentran los puntos más altos de "Bad as me". Se puede decir que Waits, a sus casi 62 años, ha encontrado el regreso a su primera etapa donde la sensibilidad primaba por sobre el "ruido controlado", aquel estado sonoro que lo transformó en un músico de culto, venerado tanto por melómanos como por artistas.
Canciones como "Face to the highway", donde habla sobre la carretera como aquel espacio de escape y redención tan citado en la literatura y las artes norteamericanas; "Pay me", tema en el cual habla sobre el artista que es pagado "para no volver a casa", recordando a sus propias canciones de mediados de los setenta "The piano has been drinking" y "I'm your late night evening prostitute"; el casi bolero "Back in the crowd"; "Last leaf", donde canta a dúo con Richards, y "New year's eve", resaltan y demuestran que hay pocos como Waits a la hora de imprimir emoción en una canción.
En otros momentos, es el ritmo del blues que recuerda a Howlin' Wolf -una de las piedras angulares del género salido del Delta del Mississippi- es el que se impone. "Get lost" es un claro ejemplo con su ritmo que recuerda a los primeros rock n' rolls de los cincuenta, mientras "Hell broke luce" rememora la crudeza de sus discos "Bone Machine" (1992) y "Mule variations" (1999), en una de las interpretaciones sobre la guerra más dramática que ha entregado el rock en la última década.
En mucho ayuda la tremenda banda de apoyo que secunda a Waits. Músicos de la talla de David Hidalgo, de Los Lobos; Larry Taylor, de Canned Heat; Flea, de los Red Hot Chili Peppers; Les Claypool, de Primus, y el mismo Keith Richards ya son parte recurrente de las grabaciones de Waits. A través de Twitter, Flea manifestó a "El Mercurio" sentirse honrado de haber participado en el disco, el cual -a diferencia de la última entrega de los Red Hot Chili Peppers, "I'm with you"- merece un lugar entre las mejores producciones de 2011.
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